Entrevistas y Testimonios


 

 

Contra la esclavitud infantil: el fruto del joven Iqbal Masih

Fue hace diez años: Iqbal Mashib tenía sólo doce.

Vendido por sus padres por 12 euros, se bautizó cristiano en Pakistán y lucho por otros niños esclavos.

Cada 16 de abril se recuerda la muerte de este niño pakistaní a manos de unas mafias por denunciar la esclavitud de millones de menores. Numerosas ciudades españolas  y de todo el mundo celebran actos denunciando esta realidad.

Fue hace diez años: Iqbal Mashib tenía sólo doce. Vendido por sus padres a los 4 años por las deudas que tenían, por 12 euros y un salario diario de una rupia, se bautizó como cristiano en un país de fundamentalistas islámicos y de un 97% de musulmanes. Trabajando como esclavo conoció a Ehsan Ullah Khan, presidente del Frente de Liberación del Trabajo de Pakistán , e inició una vida militante. Fue asesinado por la mafia de la tapicería, después de múltiples amenazas, por cerrar empresas en las que todos los trabajadores eran niños esclavos. Había sido premiado en Estocolmo y Boston, y el dinero de sus premios sirvió para para abrir una escuela. Cuando colocaron la primera piedra, Iqbal declaró su deseo de hacerse abogado para continuar la lucha contra la esclavitud infantil.
 
En su memoria se concentra la denuncia de asociaciones y colectivos mundiales contra la esclavitud infantil. Algunos hablan de hasta 400 millones de niños esclavos en el mundo, entre 4 y 14 años, de los cuales 165 millones serían menores de 5 años. Guerras, prostitución, explotación laboral, hambre, malos tratos... todo confluye en la vida de estos niños.

Si los niños pobres siempre han trabajado duramente en el campo, hoy también trabajan para grandes empresas multinacionales, a menudo a través de intermediarias y de trabajos en talleres domésticos (coser balones o ropa en casa para vender luego a la empresa que a su vez trabaja para una marca).
 
En el Estado español se habla de un millón de menores de 16 años trabajando en sectores como calzado, juguetes, agricultura y textil. Además el país está entre los cinco del mundo que más turismo sexual practica con menores, ya que entre 30.000 y 35.000 españoles viajan a Iberoamérica, Africa o Sudeste asiático con el único objetivo de mantener relaciones sexuales con niños y niñas.
 
En España la campaña contra la esclavitud infantil la lleva a cabo el Movimiento Cultural Cristiano con actos en numerosas ciudades: marchas silenciosas, conferencias de denuncia, acciones solidarias en la calle, etc... Con los años, estas campañas han ayudado a concienciar simbólicamte ciudades como álava o Córdoba, que tienen monumentos dedicados al pequeño activista de los derechos humanos. En Italia y Latinoamérica hay asociaciones "Iqbal Masih" que mantienen viva su lucha y su denuncia.

 

 

 

 

ROMA,  Un sacerdote del sur de Italia se ha convertido en el héroe local por haber dado su vida para salvar a siete niños que se estaban ahogando en el mar.

El Padre Stefano Gorzegno reunió a 50 menores –entre 12 y 16 años de edad- del pueblo de Bojano para llevarlos a de paseo a Termoli, en la costa adriática.

El sacerdote se percató de que un grupo de niños tenía problemas con una fuerte corriente en el mar y sin importar que llevaba puesta su sotana se lanzó en su ayuda.

El Padre Gorzegno, de 44 años de edad, era un experto nadador y buceador de fondo, logró salvar a los siete niños pero las fuerzas lo vencieron y pereció ahogado.

La localidad de Bojano ofreció durante el funeral del sacerdote los honores de héroe.

 

Tres niñas madrileñas en proceso de canonización

ROMA,  (ZENIT.org).-

 El cardenal Antonio María Rouco Varela, arzobispo de Madrid, tiene gran interés en que los procesos de canonización de tres niñas y una joven madrileñas sigan avanzando, para que sus vidas puedan ser ofrecidas como ejemplos de santidad a los niños y jóvenes de España y del mundo.

El delegado episcopal para la Causa de los Santos, don Ricardo Quintana, ha declarado a Zenit que el interés del arzobispo de Madrid por estas causas de canonización está justificado porque se trata de «tres niñas y una joven muertas en el siglo XX», y esa proximidad de sus vidas a las de los jóvenes de nuestros días las convierten en un ejemplo cercano e imitable.

Con excepción de la joven Teresa González-Quevedo, que murió con 20 años habiendo profesado como novicia en las Carmelitas de la Caridad, ninguna de las otras tres niñas superaba los 14 años de edad.

Estas tres niñas nacidas en Madrid tuvieron en común una «precoz vida espiritual» y la «fama de santidad», tal como lo acreditan numerosos testigos, muchos todavía vivos. Como recuerda don Ricardo Quintana, «la fama de santidad no consiste en que hayan echo muchas cosas buenas», sino en que un gran número de personas así lo reconozca y comiencen a pedir su intercesión para obtener favores.

Los tres procesos de canonización han pasado la fase diocesana y están ya en Roma, aunque sólo una de ellas ha sido declarada venerable. Ninguna será declarada beata antes de la aprobación de un milagro.

María del Carmen González-Valerio y Saénz de Heredia, nació el 14 de marzo de 1930 y murió en Madrid el 17 de julio de de 1939. Su padre fue fusilado durante la guerra civil, y la niña ofreció su vida por la salvación de los asesinos de su padre. Es la única de las tres niñas que ya ha sido declarada venerable mediante el Decreto sobre la heroicidad de sus virtudes, publicado el 12 de enero de 1996. También hay ya un hecho extraordinario que se juzga como milagro y que está siendo cuidadosamente estudiado por la Santa Sede.

María Pilar Cimadevilla nació el 17 de febrero de 1952, y murió en Madrid el 6 de marzo de 1962. Aunque ya ha sido presentada la «positio» (especie de tesis en la que se recopila toda la información pertinente para el reconocimiento de las virtudes heroicas), todavía no ha sido declarada venerable. A «Pilina», como era conocida por sus amigos, le fue diagnosticada una enfermedad incurable. Durante su estancia en el hospital se hizo «enferma misionera», ofreciendo sus sufrimientos por todos los misioneros; por eso su vida fue presentada este año como un ejemplo para la Infancia Misionera.

Alexia González-Barros y González es la otra niña nacida en Madrid de la que se están estudiando la heroicidad de sus virtudes. Nació el 7 marzo de 1971 y murió en Pamplona el 5 de diciembre de 1985. Cuando todavía no había cumplido 14 años, se le declaró un tumor maligno que en poco tiempo la dejó paralítica. Los sufrimientos de su enfermedad los ofreció «por la Iglesia, por el Papa y por los demás». También en este caso ya ha sido presentada la «positio», que está siendo estudiada en Roma.

 

 

La Iglesia dirige 937 orfanatos y 876 asilos en España

MADRID, 2003 (ZENIT.org).

- La Iglesia católica en España sigue siendo la protagonista en la promoción y gestión de obras asistenciales de caridad, aunque está cediendo terreno ante ONG's y el propio Estado, según se recoge en el libro «La Iglesia católica en España. Estadísticas».

Publicado este martes por la Conferencia Episcopal Española, el volumen toma el pulso, a lo largo de más de 400 tablas, a las principales obras y cifras de la Iglesia.

Así, en el año 2000 (últimos datos de los que se disponen) dirigía 107 hospitales, nueve más en 1996. Estos centros de salud atendieron a 387.356 enfermos en el año 2000. Posee 128 ambulatorios --por los que pasaron 849.728 personas en 2000--, cuando cinco años antes sumaban 171.

Las casas para ancianos y minusválidos han aumentado, pasando entre esos años de 865 a 876, en las que viven más de 57.600 ancianos.

En España existen, además, 937 orfanatos y centros para la tutela de la infancia y 321 guarderías, aunque éste último dato supone algo más de un centenar menos de centros que un lustro antes.

La Iglesia está cada vez más presente en el ámbito de los centros especiales de educación o reeducación social. Entre 1996 y 2000, se ha pasado de 300 a 365.

En general, los centros de caridad dirigidos por la Iglesia entre 1996 y 2000 han visto disminuir su número de 3.084 a 2.358, un 23 por ciento menos.

La Iglesia atendió, a través de Cáritas, a más de 11.300 drogodependientes entre 1999 y 2000, invirtiendo en su rehabilitación alrededor de 1.800 millones de pesetas en esos dos años.

También se hizo cargo de más de 1.300 enfermos de sida, de casi 300.000 sin techo, de 114.000 inmigrantes y de alrededor de 13.000 gitanos.

La defensa de la vida ha sido otra de las prioridades de la Iglesia entre 1996 y 2000. Los consultorios familiares y los centros para la defensa de la vida se han duplicado, pasando de 139 a 305.

 

 

 

Miles de niños comen gracias a los franciscanos conventuales en Rusia 

En medio de miles dificultades, renacen los hijos de San Francisco en el país

MOSCÚ,  2003 (ZENIT.org).- 

Los Frailes Franciscanos Menores Conventuales están colaborando pastoralmente con el renacimiento de las comunidades católicas en Rusia y ofreciendo asistencia a los más pobres, en particular los niños necesitados.

Su obra en la Federación Rusa ha alcanzado particular interés después de que el gran jurado de los periodistas del país condenara a dos órganos de comunicación de Moscú por artículos calumniosos publicados contra los religiosos.

Según informa el padre Gregorio Cioroch, superior de los franciscanos conventuales en Rusia (http://ofmconv.pcn-net.it/), en estos momentos cincuenta frailes y postulantes continúan la obra evangelizadora que comenzaron en esas tierras ya en el siglo XIII sus hermanos franciscanos.

En la ciudad Kaluga, por ejemplo, cinco religiosos, junto a las autoridades locales y directores de las escuelas públicas, ofrecen alimentación a 400 niños, distribuyendo paquetes de comida una vez a la semana para que no mueran de hambre.

«Los hermanos de Kaluga no tienen medios para organizar un comedor asistencial, y sin embargo todos los que les piden ayuda reciben algo para comer», añade el padre Cioroch.

El religioso explica también que cuando pueden, los religiosos entregan a los niños ropa y zapatos.

«Uno de los centros más grandes para niños funciona en el convento de los frailes de San Petersburgo --sigue revelando el superior franciscano conventual--. El primer piso del convento se ha convertido en comedor para 40 niños. En el comedor, nadie hace proselitismo».

Además, el convento de San Petersburgo desde hace más de cinco años ofrece un comedor al que acuden 300 personas sin techo.

En el convento de Moscú hay 10 postulantes, jóvenes rusos que quieren ser franciscanos. «Cada semana, los hermanos y los jóvenes postulantes de ese convento van a una casa para ancianos, para estar con estas personas abandonadas por los parientes y vecinos. Los franciscanos lavan a los ancianos, les dan de comer, hablan con ellos».

En la capital rusa, «los franciscanos colaboran también las Religiosas de la Madre Teresa de Calcuta, ofreciendo ayuda a favor de niños discapacitados», sigue informando el superior.

El religioso explica que se dan casos de buenas relaciones con las autoridades rusas y la Iglesia ortodoxa, como es el caso de Chernyakhovsk, en la región de Kaliningrado.

«En el centro de la ciudad, [los franciscanos] utilizan locales, ofrecidos temporalmente por el alcalde de la ciudad para la obra caritativa. El sacerdote ortodoxo les paga las cocineras, la comida la ponen los frailes, que se ocupan de gestionar este centro».

En Astrakán, las autoridades han restituido a los frailes los bienes inmuebles que pertenecían a los franciscanos antes de la revolución bolchevique, para que los dediquen a obras de beneficencia. En esa ciudad, ofrecen una casa temporal a emigrantes de Asia Central.

Uno de los católicos de la parroquia de esa ciudad, un educador, ha creado un pequeño orfanato para diez niños.

En los últimos tres años, los franciscanos tienen que afrontar un gran problema: se han endurecido las leyes sobre la entrada de ayuda humanitaria a Rusia, pues algunas personas en el país se habían enriquecido con los programas de asistencia. Ahora, sin embargo, los franciscanos deben pagar impuestos aduaneros por los alimentos y otras mercancías que reciben para desarrollar su obra de caridad.

 

 

 

Cuatro religiosas crean un programa para enseñan a leer a 2000 niños en Chad

 (ZENIT.org).-

  Más de 2.000 niños han sido alfabetizados el último curso en 11 escuelas comunitarias implantadas en la comarca de Bongord, en la república africana del Chad, por cuatro religiosas españolas de la congregación del Sagrado Corazón de Jesús, que han formado también a los maestros que actualmente dan clase, informa la agencia AVAN.

Asimismo, cerca de 200 jóvenes reciben formación en dos colegios técnicos agrícolas, implantados por las religiosas en la misma zona, «con los que pretendemos reducir el elevado éxodo rural, y el hambre, así como formar a buenos productores que sepan aprovechar los ricos recursos que dispone la tierra», explica la religiosa Carmen Rosales.

Las religiosas han contribuido al nacimiento de estos proyectos educativos «orientados a la formación de los más jóvenes, pieza clave para la prosperidad de cualquier pueblo», ha añadido.

«Fueron los propios padres, en su mayoría analfabetos, los que nos animaron a que enseñáramos a sus hijos», ha precisado Rosales aunque el año pasado también instruyeron a más de 60 maestros para impartir nociones básicas a los alumnos, enseñarles a leer y a escribir, expresión oral y matemáticas, entre otras materias fundamentales.

En la región de Bongord, el índice de escolaridad de la población infantil y juvenil es del 35 por ciento, según la religiosa valenciana.

 

 

PADRE MANNA ES MODELO PARA LOS MISIONEROS DE HOY

ROMA, 6 Nov. 01 (ACI).- 

El Cardenal Crescenzio Sepe, Prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, presentó al nuevo Beato Paolo Manna como un modelo de santidad y ardor apostólico para los misioneros de hoy.

Al presidir una Misa de acción de gracias por su beatificación en la iglesia de Gesù de Roma, el Purpurado aseguró que el Padre Manna vivió personalmente el amor a Cristo y la santidad como signo del verdadero misionero. Por ello, “inflamó al pueblo de Dios para empujarlo por los caminos de la misión”.

Según informó la agencia Fides, el Cardenal Sepe también, recordó que en la universalidad de la llamada a la misión, característica de todos los bautizados, está la actualidad del Padre Manna: "Diócesis, obispos y comunidades son llamados a donar la vida por todo el mundo”.

La Misa fue concelebrada por obispos de Myanmar (Birmania), donde el P. Manna fue misionero durante diez años y cientos de sacerdotes. Asistieron seminaristas del Pontificio Instituto Misiones Extranjeras (PIME) y Misioneras de la Inmaculada, un Instituto fundado por el P. Manna. Asistieron también fieles y sacerdotes de la diócesis de Aversa (Italia), ligada al recuerdo del P. Manna que trabajó en ella y fundó un Seminario para las Misiones Extranjeras.

Quién fue

El Padre Manna nació en Avelino, Italia, el 16 de enero de 1872. Fue superior general de PIME y fundador de la Pontificia Unión Misionera.

Al finalizar la escuela en Nápoles y Avelino, siguió sus estudios en la Universidad Gregoriana de Roma, donde descubrió su vocación sacerdotal. Ingresó al Seminario del Instituto para las Misiones Extranjeras en Milán y fue ordenado sacerdote el 19 de mayo de 1894.

Un año después partió hacia la Misión de Toungoo, en Birmania Oriental, donde trabajó hasta 1907, cuando debió regresar a su país por una grave enfermedad.

Desde 1909 y por más de 40 años, el sacerdote se dedicó con todas sus fuerzas, mediante escritos y obras, a la difusión del ideal misionero en medio del pueblo y el clero y fundó en 1916, la Unión Misionera del Clero, elevada al título de Pontificia en 1956, con el fin de promover la cercanía de los católicos al trabajó misionero.

Hoy, esta Unión está presente en todo el mundo y agrupa a seminaristas, religiosos, religiosas y laicos. Fundó publicaciones, seminarios e institutos dedicados a promover el trabajo misionero.

El Padre Paolo Manna falleció en Nápoles, el 15 de setiembre de 1952. Sus restos reposan en Ducenta.

Habla el Papa

"En el Padre Paolo Manna vemos un reflejo especial de la gloria de Dios. Gastó toda su existencia por la causa misionera. En todas las páginas de sus escritos emerge viva la persona de Jesús, centro de la vida y razón de ser de la misión", afirmó el Papa Juan Pablo II al recordar la figura y obra del sacerdote durante la ceremonia de beatificación celebrada el domingo 4 de noviembre.

El Santo Padre agregó que "en una de sus cartas a los misioneros, afirma: 'El misionero, de hecho, no es nada si no personifica a Jesucristo. Sólo el misionero que copia fielmente a Jesucristo en sí mismo puede reproducir la imagen en las almas de otros'. En realidad, no hay misión sin santidad, como he reafirmado en la Encíclica Missio: 'La espiritualidad misionera de la Iglesia es un camino hacia la santidad. Es necesario suscitar un nuevo ardor de santidad entre los misioneros y en toda la comunidad cristiana'".

La figura del P. Manna fue recordada también en una vigilia misionera celebrada el sábado 3 de noviembre en la basílica de Santa María Mayor, en Roma.

El Cardenal Sepe, que presidió la vigilia, afirmó que "si tuviéramos que trazar un balance de la misión hoy, éste es positivo. La Iglesia se ha arraigado en los cinco continentes y la mayoría de los fieles se encuentra en países que los misioneros han abierto a la fe".

El Purpurado reconoció que el cuadro misionero actual es complejo, en continuo movimiento, lleno de dificultades: "Secularización y globalización exigen un nuevo dinamismo a la evangelización... ¿Qué futuro, pues, para la misión ad gentes? ¿Dónde están los 'últimos confines de la tierra', dónde llevar el anuncio? Estos confines se encuentran en el corazón misionero de cada uno de nosotros", a semejanza del P. Manna que "hizo de su vida una auténtica pasión misionera… Aprendamos de él para ser misioneros en el Tercer Milenio".

 

 

 

 

Irene Yokoyama, conversa del budismo

 Dios me ha marcado el camino K eico era su nombre en Japón. Desde hace tres años, después de su bautismo, cambia su vida, su misión y su nombre: Irene. A pe-sar de llevar viviendo 15 años en Madrid, aún no ha perdido su acento y las formas delicadas de comunicarse, con leves incli-naciones de cabeza. Tez clara, rostro redondo enmarcado por el brillante pelo negro, Irene nos dice: Voy a Bata (Guinea Ecuatorial), a cuidar enfermos de lepra. También ayudaré en la construcción de un centro de acogida de día. Pa-saré el resto de mi vida, si Dios lo quiere, cuidando enfermos de lepra. Mi misión está ahí. Misionera, para mí, significa entrega total y absoluta en las manos de Dios. Quería servir a los demás, y la voluntad de Dios me ha ido marcando el camino. Primero con mi inquietud desde pequeña; después, hace tres años y medio, el bautismo... Ahora me iré a la leprosería; mi bautismo tiene mucho que ver. Mi familia es budista. Cuando mi madre supo que quería ser católica, se opuso tajantemente. Yo era muy joven y preferí esperar. Recuerdo que todo el dinero que me daba mi madre me lo gastaba en libros, y a la edad de diez u once años me compré una biogra-fía de Jesús. Este libro me impresionó mucho. Creo que ahí empezó todo. Después, cuando mi madre murió, decidí bautizarme. Es algo inexplicable. Me ocurrió en el segundo día de los Ejercicios Espirituales. Estaba haciendo oración y yo le pedía al Señor que me diera un camino donde servir a los demás, pero en un sitio duro. Ya había estado colaborando en Basida, un centro de acogi-da para enfermos de sida que está en Aranjuez, a las afueras de Madrid. No sé cómo fue, yo pedía insistentemente al Señor y me vi-no a la cabeza la palabra lepra. Insistí a Jesucristo: ¿Quieres que dedique mi vida a cuidar enfermos de lepra? Me quedé en oración intensa. Me presenté a mi parroquia para que me dieran alguna dirección o información de este tipo. Antes de decirle nada más, el vi-cario me preguntó si de verdad quería dedicarme a los leprosos. Afirmé, y volvió a preguntarme: ¿De verdad? Naturalmente, volví a decir que sí. Entonces el vicario dijo: Es la providencia del Señor, otra cosa es inexplicable. Precisamente el presidente de la Funda-ción Raoul Follereau, que se dedica exclusivamente a los leprosos, había solicitado unos días antes colaboración a la parroquia. Es-taba buscando una persona que se ofreciera a ir a Bata con los leprosos. ésa era yo. Todo empezaba a encajar. Soy Diplomada en Secretariado de Dirección de Empresas; por eso siempre he trabajado como secretaria de los presidentes de gran-des multinacionales. Por mi trabajo he viajado mucho, también porque me gusta. Ahora he regalado todo lo que tenía: mi coche, mis libros, trajes de diseño francés, bolsos, joyas, cuadros, algunos muebles... Todo, todo, hasta yo misma. Y ahora me siento muy libre, verdaderamente libre. Ahora estoy en las manos de Dios y es él quien actúa en mí. Veo que todo lo que me está pasando es bueno. Antes de desprenderme de todo calculé lo justo que necesitaba para mantenerme hasta mi viaje a Bata, para no ser una carga para nadie. Ahora vivo en Rovacías, y trabajo todo el día ayudando a la parroquia. Me gusta trabajar. Para mí misma no necesito nada y, pa-ra los demás, me doy a mí misma. Para prepararme a la misión, asistí, primero, a un curso sobre la enfermedad de lepra, durante siete días, en el Hospital General de la Universidad de Valencia; después, durante cuatro meses, he asistido a un curso de formación de misioneros. Aparte de esto, he he-cho varias veces Ejercicios Espirituales. Si alguien me preguntase qué se necesita para ser feliz, le diría que vivir en Jesucristo, vivir para él y por él. 

Irene Yokoyama

 

¡Sígueme! 

Una familia de la diócesis vende todas sus pertenencias en Salamanca para irse en misión a una parroquia de un barrio de Viena D ejarlo todo para seguir a Dios es una propuesta que pone los pelos de punta, que asusta, pero al mismo tiempo ilusiona, como pocas, si se escucha con confianza y valentía. Dejarlo todo y seguir a Dios puede significar muchas cosas. En el caso de Manuel José Crespo y Pepi Morillo, en este momento de su vida, supone un cambio radical. Van a dejarlo todo para partir en misión, con sus tres hi-jos, a una parroquia de un barrio de Viena. Este matrimonio zamorano llegó a Salamanca hace un par de años, con Alberto, Cristina y Ester, sus tres hijos. Aquí pertenecen a la se-gunda comunidad neocatecumenal de la parroquia de Cristo Rey. Manolo lleva en el camino neocatecumenal desde los once años. Siempre ha vivido su fe en el seno de una comunidad de este tipo. No es ése el caso de Pepi: Para mí –dice la esposa–, que empecé a los 20 años, ha supuesto una reconciliación con la Iglesia. La Iglesia, ahora, es como una madre y no puedo estar sin Eucaristía y, sobre todo, sin el sacramento de la Penitencia. Estoy muy agradecida. El camino neocatecumenal es un movimiento de Iglesia que Kiko Argüello en 1964 fundó. Através del neocatecumenado, se abre en las parroquias un camino de iniciación cristiana que desarrolla un trabajo pastoral de evangelización para adultos: es un movimiento de Iglesia –explica Manolo–. De hecho a nosotros, en esta misión, hemos sido enviados por el Papa. Seguir a Dios no es una broma El curso pasado, en Roma, durante el Jubileo de las familias, Juan Pablo II envió a 109 familias de todo el mundo, que se dice pron-to. Familias enteras, con sus hijos, que en estos días lo dejarán todo para ir donde se les necesite. ¿Qué lleva a un matrimonio cristiano a tomar una decisión así? ¿Cómo vive una pareja su fe para tomar una decisión de este tipo? Manolo contesta con seguridad y firmeza que seguir a Dios no es ninguna broma ni ningún pasatiempo. No quiere decir ir a misa el do-mingo para cubrir el expediente. Realmente hay que vivir el amor de Dios, y eso supone estar en continuo movimiento, dispuesto a lo que se nos pida en cada momento. Este matrimonio joven vive la fe de una manera muy intensa. Así se lo intentan transmitir también a sus hijos, a través de la oración dia-ria. Para ellos es fundamental la pertenencia a la comunidad neocatecumenal de la parroquia de Cristo Rey, con cuyos miembros comparten la celebración de la Palabra, la Eucaristía y una convivencia mensual. Precisamente en una de estas convivencias, en octubre de 1999, se ofrecieron para esta misión. Pero ésta no es una historia de entrega, romántica y aventurera. También hay temores, dificultades. Dejar tu casa, tus cosas, vender-las…, es duro –dice Pepi–. Al comprar el piso lo hicimos con mucha ilusión, pensando que íbamos a estar aquí toda la vida. Ahora se nos plantea una situación que no conocemos, que no controlamos; pero bueno, el Señor nos irá marcando el camino.

Su madre pidió la intercesión del Papa Juan XXIII: 

Juan Romero agradece su curación 

E l niño tiene una hemorragia cerebral, los pulmones están encharcados y la sangre ha dejado de circular en las piernas. No hay nada que hacer. Sea fuerte: éste era el desalentador diagnóstico que dio el médico pediatra a la madre del niño Juan Romero. Había nacido cuatro días antes, el 24 de marzo de 1967 –Viernes Santo–, tras un embarazo difícil. El médico le pedía fortaleza, y la mujer comenzó a rezar: Llorando como una Magdalena, comencé a pedir a Juan XXIII que mi niño viviera sano. Eran cerca de las dos de la tarde, recuerda María Dolores García. Cinco horas después, llegó un pediatra al que habíamos hecho llamar. Y me dijo: «Su marido me ha contado que su hijo estaba muy mal, pero yo le he encontrado como pez en el agua. Se lo pueden llevar a casa». En junio de 2001, 34 años después, el matrimonio acude con su hijo a la plaza de San Pedro a agradecer al Beato Juan XXIII esta curación. Desde hace sólo unos días, Juan, un joven alto y espigado, es sacerdote. Alos 18 años conoció el Opus Dei y ahora, de manos de monseñor Javier Echevarría, recibió el sacerdocio, el pasado 6 de junio, en la basílica romana de San Eugenio. Ante los restos de Juan XXIII, Juan Romero agradeció de nuevo al Papa su curación. También, de manera especial, quiso pedirle ayuda para emprender el camino que tiene por delante. Ahora tiene en el Papa Roncalli un gran ejemplo de sacerdote y un magnífico intercesor, como ya demostró hace años. Juan estudió Ingeniería en Madrid. Al terminar la carrera, se trasladó a Roma para iniciar sus estudios de Teología. 

En la plaza de San Pedro, cuenta sonriente: Cuando me dijeron que iba a ser ordenado sacerdote el 2 de junio de este año, recordé que la fecha coincidía con la vigilia del aniversario del fallecimiento del Papa que me había hecho revivir cuando nací muriéndome. Lo que no se esperaba este joven sacerdote es que coincidiera también con la colocación de sus sagrados restos mortales en la basílica de San Pedro. Cuando me lo han dicho, no he podido dejar de pensar que el Beato Papa Juan XXIII y el Beato Josemaría Escrivá, fundador del Opus Dei, se habían puesto de acuerdo para que me ordenara sacerdote en estos días. María Dolores, la madre, considera que Juan siempre ha estado bajo la protección de Juan XXIII. A este Papa lo he tenido siempre presente. Cuando le pedí este milagro, sólo se habían cumplido dos años desde su muerte y todo el mundo pensaba que iba a ser declarado santo en breve. Por eso me salió espontánea la súplica por mi hijo. Por lo tanto, después de la curación, era obvio que el nombre de mi hijo sería Juan. Juan vivirá su sacerdocio amparado por la doble protección de los Beatos Juan XXIII y Josemaría Escrivá. 

Juan Narbona

 

Leproserías, o el fruto del amor 

Y o he visto algunos ejemplos tumbativos de la fuerza del amor a Dios y a los hombres. Y lo he visto en seres por los que muy pocos moverían un dedo en esta sociedad tan civilizada, moderna y avanzada en la que vivimos. Aunque no hace falta que me vaya lejos, no puedo dejar de citar a la hermana Marina y sus queridas e intrépidas hermanas Hijas de la Caridad de Santa Ana. Esta pequeña comunidad comenzó hace poco tiempo una maravillosa experiencia en la isla de Tai-Kam, situada en la costa de la provincia de Canton, en China. En ella vivían leprosos que habían sido desde el año 1959: fueron arrojados a la isla, abandonados. Hambrientos y sucios, sobrevivían en condiciones lastimosas. Las Hermanas, con poco más que su amor, su única inversión en el desarrollo sostenido, fueron limpiando las manos y las piernas infectadas. También renovaron poco a poco los edificios, y así han logrado transformar la isla en un centro de humanidad con bellas flores en las avenidas, donde reina la alegría y la satisfacción. Los leprosos ahora tienen posibilidad de prótesis en sus piernas, pueden andar gracias a las sillas de ruedas. Pero lo más hermoso de todo son sus caras sonrientes, un regalo de las Hermanas. Una labor que comenzó casi en secreto, por miedo a que el Gobierno chino les impidiera trabajar. Paradójicamente, han sido los mismos chinos quienes hablan admirados del trabajo maravilloso que realizan día a día las Hermanas. ¿Quién se atreverá a negar que el poder del amor obra maravillas? 

María Dolores Gamazo

 

 

Los niños enfermos, imagen de Dios 

La sonrisa de Violeta 

Nació el día 26 de enero. Sus padres esperaron siete años su llegada. En cuanto nació, se le diagnosticó una malformación de corazón denominada CIV (cavidad intra-ventricular). Al principio, alentábamos la esperanza y la ilusión de que no fuera necesaria la intervención quirúrgica. Pero no fue así, y con dos meses tuvo que ser operada la pasada Semana de Pasión. Quince días estuvo en la UVI, y durante ese tiempo viviendo entre la incógnita de lo que iba a acontecer y la esperanza forjada de su curación. Dios mío, ¡qué semana viviendo la cruz junto a la tuya! ¡Qué actualización viva de tu Pasión, la de sus padres, al pie de la cuna, como tu madre estuvo contigo al pie de tu cruz! ¡Y con ellos también sufrías Tú! Tu Pasión no ocurrió sólo hace dos mil años... Hoy sigues padeciendo en to-dos los calvarios del mundo... Y con los niños enfermos ¡cómo sufres, lloras y mueres Tú! El Viernes Santo, al atardecer, Violeta comenzó a responder al tratamiento. Alos ocho días salió de la UVI, y ahora afronta en casa, con esperanza, su recuperación. Con apenas tres meses, Violeta es una niña alegre que ha devuelto la ilusión a los suyos. Gracias, Señor. Nunca más volveré a decir que he tenido mala suerte, sino que he sido una persona afortunada, decía asombrada su madre al contemplar, de nuevo, a su hija en brazos, después de una experiencia que nunca olvidará. La verdad es que impresiona entrar en una unidad de Pediatría del Hospital infantil Gregorio Marañón de Madrid, y descubrir qué historias ricas y duras se escriben allí. Cada una sabe de esperanzas y gozos, de límites y desafíos, de complicaciones e incógnitas de lo que vaya a su-ceder. Me gustaría, Señor, que todas terminasen bien. Que los niños volviesen sanos y salvos a sus casas con los suyos. Para algunos, el hos-pital es su casa, y viven allí desde el día en que vinieron a este mundo. ¡Qué misterio es el del dolor, y qué impacto causa el hecho de la en-fermedad en los niños y en sus familias! Nunca los olvidaré en mi oración; y después de esta experiencia con mi sobrina Violeta permíteme, Señor, que cada día te los recuerde, siguiendo tu consejo: Dejad que los niños se acerquen a mí, porque de ellos es el Reino. Tú sabes, Señor, que no hay nada más santo sobre la tierra que un niño. Son tu imagen viva y transparente. Por eso, cuando Violeta ríe (y lo hace con frecuencia en sus tres cortos meses de vida) su sonrisa ingenua e inocente es un esbozo de la tuya. Creo que no me equivoco si digo que he visto reir a Dios. Su ángel, lo dijiste tú, está viendo en el cielo el rostro de tu Padre celestial. Me gustaría, Señor, que desapareciese la enfermedad en los niños, que no existiesen abusos y esclavitudes sobre ellos, que no fuesen víctimas de una pobreza que deja a muchos abandonados a su suerte y presa fácil de enfermedades. Sólo de los que son como ellos es el Reino, tu Reino. 

Santiago Barrero Príncipe (Alfa y Omega)

 

Entrevista al cardenal Tomko, ex Prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos (Alfa y Omega)

Misión: medicina para un Occidente cansado

Dieciséis años de eficaz servicio eclesial ha prestado el cardenal Tomko al frente de la Congregación para laEvangelización de los Pueblos. Por motivos de edad le ha sustituido el cardenal Sepe. En esta entrevista a la agenciaFides, hace un balance de los desafíos que los misioneros y la evangelización afrontan:

Con qué sentimientos deja la Congregación para la Evangelización de los Pueblos?

Dejo el servicio al organismo misionero, pero me llevo la misión en el corazón. He aprendido mucho: todos estos años han sido un gran don de Dios. He recibido mucho más que lo que haya podido dar. Yhe experimentado la pasión de la misión, con alegrías y dolores. He vivido la aventura del Espíritu, en acción entre los pueblos. He experimentado cómo la Iglesia nace y crece en la dureza de la pobreza y del hambre, bajo persecuciones y opresiones; con el heroísmo de los misioneros y de los nuevos cristianos; en la debilidad humana yen la lentitud de mentalidades engangrenadas. 

He realizado más de 50 viajes a áfrica y decenas a otros países. De ellos he aprendido ahacer fiesta a Dios en el espíritu y en la danza. Entre mis manos he visto crecer la Iglesia: el Cristo místico nace en las poblaciones; su cuerpo se articula en nuevas comunidades eclesiales. Es una alegría semejante a la que manifiesta san Pablo en sus cartas. Casi en cada una de las audiencias que me ha concedido Juan Pablo II, he tenido que presentar la petición de reconocimiento de una nueva diócesis o Prefectura Apostólica: me sentía como el padrino de Bautismo del recién nacido. Yel número de estas Iglesias de misión ha pasado, de 877 en 1985, a 1.059 en 2001: el 37% de la Iglesia católica, sin hablar del crecimiento de vocaciones, casi el doble en todos estos años. 

El Señor ha realizado mi programa episcopal: Ut Ecclesia aedificaetur (Por el crecimiento de la Iglesia). He dedicado un esfuerzo particular a elevar la calidad de la formación a todos los niveles. El incremento de vocaciones en las misiones implica también la búsqueda de fondos para construir nuevos seminarios, educar a los futuros guías de las jóvenes Iglesias, construir nuevas casas de Dios (¡467 iglesias en un solo año!), que se convierten en lugares e instrumentos de evangelización y de otras actividades pastorales, sociales, educativas, humanitarias. Actualmente sostenemos a, al menos, 29.000 seminaristas mayores y a 52.000 menores.

Cuando usted llegó a la Congregación, en los años 80, estaba muy de moda la teología de la liberación de corte marxista y la tentación de reducir el anuncio cristiano al diálogo de tipo social. ¿Cómo ve ahora la situación?

Frente a la intención de reducir el anuncio a un mero compromiso social (marxista) o al diálogo sociológico, donde con frecuencia desaparecía la persona de Jesucristo (misioneros sin Cristo), hemos trabajado para volver a poner en el centro el anuncio de Jesucristo, muerto y resucitado. éste es uno de los desafíos planteados por Juan Pablo II para el tercer milenio: redescubrir a Jesucristo y plantear el diálogo como diálogo de salvación.

En este período se ha dado también una globalización de la economía, debido a la posibilidad de mantener comunicaciones más rápidas entre los diversos continentes.

A la globalización de los mercados, al hecho de que el mundo se ha hecho más pequeño, hemos respondido con la globalización de la misión. Me he empeñado mucho para que también las Iglesias jóvenes aporten su contribución de personal y recursos a la misión mundial. La misión ya no es de Occidente a los otros países, sino que va en todas las direcciones. áfrica comienza también a tener misioneros.

Una de las propuestas más significativas ha sido los COMLA, Congresos misioneros latinoamericanos. De este modo hemos sostenido el envío al extranjero –a áfrica, Asia y Oceanía– de misioneros provenientes de países como Perú, Colombia, México: países pobres, con problemas, pero capaces de dar desde su pobreza, manifestando una conciencia misionera madura.

Los años 90 se caracterizaron por el emerger de los tigres asiáticos y de su impacto en la economía y política mundiales.

Asia es para nosotros el continente donde es más urgente la misión, donde la Iglesia es todavía una pequeña minoría. En la Redemptoris missio, Juan Pablo II ha afirmado que la misión está en los inicios y que Asia es el desafío para la evangelización en el tercer milenio, como dijo en Manila en 1995 y repitió en Nueva Delhi en 1999. AChina pedimos siempre y sólo plena libertad religiosa, la verdadera libertad en el nombramiento de los obispos y el respeto de la identidad y de la unidad de la Iglesia católica. Esperamos que nos ayuden los mártires chinos, de los que los fieles católicos, oficiales y no oficiales, son tan devotos.

áfrica, en cambio, ha quedado en estos años cada vez más abandonada.

Hemos acompañado el emerger de una jerarquía plenamente africana. Yo mismo ordené a dos grandes obispos de este continente: el primero es un mártir, el arzobispo de Bukavu (ex Zaire), monseñor Munzihirwa, asesinado en 1996; el otro es monseñor Augustin Misago, acusado de genocidio y absuelto completamente. áfrica está en busca de un camino que le garantice igual dignidad que los otros pueblos y la salvaguardia de lo mejor de sus culturas (familia, religiosidad, etc.) Ha crecido una gran comunión entre las Iglesias africanas.

¿Y qué nos dice sobre la islamización de áfrica y sobre los conflictos interreligiosos?

En varias naciones africanas existe, desde hace siglos, un Islam tolerante, que facilita la pacífica convivencia de todos. El fundamentalismo es una parte limitada y, a veces, es manipulado con fines políticos. La Congregación ha trabajado mucho por defender los

derechos de los cristianos, pero también por la libertad religiosa para todos, pidiendo reciprocidad. Nos movimos inmediatamente para defender a los católicos de Timor Oriental, pero hemos trabajado también por la paz en Indonesia entre musulmanes y cristianos, y por la paz y la reconciliación en las regiones africanas de los Grandes Lagos.

¿Cuáles son las perspectivas que ve para el tercer milenio? 

Hay un renovado fervor en torno a la persona de Jesucristo, no como algo sagrado del pasado, sino como una realidad viva. En su Carta Novo millennio ineunte, el Santo Padre ha subrayado que el diálogo interreligioso no puede substituir simplemente al anuncio, pero permanece orientado hacia el anuncio. La misión es más joven que nunca. En la Redemptoris missio, Juan Pablo II ha dicho: La misión renueva a la Iglesia, refuerza la fe y la identidad cristiana, da nuevo entusiasmo y nuevas motivaciones. La misión es una medicina también para nuestro Occidente, cansado y saciado.

 

 

En el Camino de la Esperanza 

- Testimonio, desde la cárcel, del obispo vietnamita y  nuevo cardenal

En sus residencias obligatorias, de Cay-Vong (Nhatrang, Vietnam Central) y de Giang-xá (Vietnam del Norte), el 16 de agosto de 1975 y el 19 de marzo de 1980, moseñor Van Thuan,  creado cardenal en el reciente Consistorio, escribía:

 

He elegido a Jesús

    Señor Jesús, en el camino de la esperanza, desde hace dos mil años, tu amor ha arrollado a muchos peregrinos.  Ellos te han amado con sus pensamientos, palabras y acciones.  Te han amado con un corazón más fuerte que la tentación, que el sufrimiento, y más aún que la muerte.  Ellos han sido una revolución que ha renovado el rostro de la Iglesia.

    En el camino de la esperanza sigo cada uno de tus pasos.  Tus pasos errantes hacia el establo de Belén; tus pasos inquietos en el camino a Egipto; tus pasos veloces hacia la casa de Nazaret; tus pasos gozosos para subir con tus padres al Templo; tus pasos fatigados en los treinta años de trabajo y en los tres años de anuncio de la Buena Nueva, tus pasos ansiosos que buscan a la oveja perdida; tus pasos solitarios ante el Pretorio; tus pasos pesados bajo la cruz, camino del Calvario; tus pasos fracasados, muerto y sepultado en una tumba que no es tuya.  Despojado de todo, sin vestidos, sin un amigo, abandonado hasta por el Padre, pero siempre sometido al Padre.  Señor Jesús, arrodillado, comprendo: no podré elegir otro camino más feliz.  Aunque, en apariencia, hay otros más gloriosos, Tú, amigo eterno, único amigo de mi vida, no estás presente en ellos.

    Tus sufrimientos son los míos: todos los sufrimientos de los hombres, todo lo que no tiene paz ni gozo, ni belleza, ni comodidad, ni amabilidad.  Mías todas las tristezas, las desilusiones, las divisiones, el abandono, las desgracias.  Mío es todo lo tuyo, porque Tú lo tienes todo, lo que hay en mis hermanos, porque Tú estás en ellos.  Creo firmemente en Ti.  Tú me has dicho: Camina con pasos de gigante.  Ve por todo el mundo, proclama la Buena Nueva, enjuga las lágrimas de dolor, reanima los corazones desalentados, reúne los corazones divididos, abraza el mundo con el ardor de tu amor, acaba con lo que ha de ser destruido.  Deja en pie sólo la verdad, Injusticia, el amor.

    Pero, Señor, ¡yo conozco mi debilidad!  Líbrame del egoísmo, de mis seguridades, para que deje de temer el sufrimiento que desagarra.  Hazme fuerte ante las dificultades.  Haz que no me preocupe de la sabiduría del mundo.  Acepto que me traten como loco, porque me has enseñado a afrontarlo todo.  Si me ordenas dirigir mis pasos valerosos hacia la cruz, me dejaré crucificar.  Perderé todo: pero me quedarás Tú.  Allí estará tu amor para inundar mi corazón.  Mi felicidad será total... Y por eso repito: Te he elegido.  Sólo te quiero a Ti.  Y tu gloria.

 

Preso por Cristo

    Jesús,  ayer por la tarde, fui arrestado y transportado, durante la noche, de Saigón hasta Nhatrang, a 450 kilómetros de distancia, en medio de dos policías.  He comenzado la experiencia de una vida de prisionero.  Hay tantos sentinmientos confusos en mi cabeza: tristeza, miedo, tensión; con el corazón desgarrado por haber sido alejado de mi pueblo, humillado, recuerdo las palabras de la Sagrada Escritura: Ha sido contado entre los malhechores.  He atravesado en coche mis tres diócesis: Saigón, Phanthiet, Nhaúwg, con profundo amor a mis fieles; pero ninguno de ellos sabe que su pastor está pasando la primera etapa de su Vía crucis.  En este mar de extrema amargura me siento más libre que nunca.  No tengo nada, ni un céntimo, excepto mi rosario y la compañía de Jesús y María.  De camino a la cautividad he orado: Tú eres mi Dios y mi todo.  Jesús, ahora puedo decir como san Pablo: Yo, Francisco, prisionero de Cristo.  En la oscuridad de la noche, en medio de este océano de ansiedad, de pesadilla, poco a poco me despierto: Debo qfrontar la realidad.  Estoy en la cárcel.  Espero el momento oportuno de hacer algo verdaderamente grande. ¿Cuántas veces en mi vida se me presentarán ocasiones semejantes?  No, aprovecho las ocasiones que se presentan cada día para realizar acciones ordinarias de manera extraordinaria.

Jesús, no esperaré; vivo el momento presente colmándolo de amor.  La línea recta está formada por millones del puntitos unidos entre sí.  También mi vida está integrada por rnillones de segundos y de minutos unidos entre sí.  Dispongo perfectamente cada punto y mi línea será recta.  Vivo con perfección cada minuto y la vida será santa.  El camino de la esperanza está enlosado de pequeños pasos de esperanza.  La vida de esperanza está hecha de breves minutos de es peranza.  Como tú, Jesús, que has hecho siempre lo que le agrada a tu Padre.  Cada minuto quiero decirte: Jesús, te amo; mi vida es siempre una nueva y eterna alianza contigo.  Cada minuto quiero cantar con toda la Iglesia: Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo...

De Cinco panes y dos peces. Testimonio de fe
de un obispo vietnamita en la cárcel 
(Ed.Ciudad Nueva)

 

LA INFANCIA MISIONERA HACIA EL TERCER, MILENIO

-Vemos que Ud. como Secretario General ha visitado varios continentes y conocido diversas realidades? ¿En donde precisamente ha estado y por qué?

-Para mí hay dos tipos de viajes. Viajo a los países pobres para ver los proyectos que estamos financiando. Por ejemplo, estuve en Ciudad del Cabo en Sud Africa, en Octubre del año pasado visitando algunos orfanatos, en donde hay niños que se mueren de Sida. Todos estos niños van a morir enmenos de 5 años, pero por lo menos, mientras tanto, nosotros podemos ayudarles a vivir dignamente. En cambio, cuando voy a un país rico visito las escuelas y las parroquias, donde los niños nos ayudan, para agradecerles y también para animarles a que nos sigan ayudando. Se trata, entonces, de una animación misionera. Es por estos dos motivos que he visitado el año pasado países como Burkina Faso, Ghana, Togo, Benín, Naniibia, Sudáfrica, Ecuador y Argentina. Y este año he visitado Fiji y Sri Lanka. En los países del primer mundo he estado predicando y participando en Encuentros y reuniones en los Estados Unidos, Nueva Zelanda, Luxemburgo, Alemania e Irlanda, Y esto es más un trabajo de animación misionera.

-¿En sus viajes ha constatado que hay más hambre de Dios o más hambre de pan?

-No me gusta hacer la distinción entre hambre de Dios y hambre de pan. Yo creo que en los países pobres hay conciencia de la existencia de Dios pero a la vez la gente se muere de hambre. Entonces, no me gustaría decir que tenemos que darles el pan y luego a Dios o tenemos que darles a Dios y luego el pan. Simplemente, hay que hacer las dos cosas juntas. No puedes predicar la Palabra de Dios, sin dar a los pobres el pan a la vez. No puedes, simplemente, dar pan a la gente sin hablarles de Dios. Para mí, se hacen las dos cosas juntas.

-Vemos que la importancia de la Infancia Misionera ha crecido en diversos ámbitos. La participación de los niños al COMLA VI es un ejemplo. ¿Por qué no crece en la misma medida la ayuda económica?

-Todos los COMLAS, se han celebrado en América Latina. Entonces, respondiendo a la pregunta tenemos que hablar especificamente de América Latina. Un problema en América Latina, es que los países que la conforman han estado acostumbrados a recibir y no tanto a dar. La Iglesia en América Latina ha recibido mucha ayuda del primer mundo, especialmente de los Estados Unidos y Alemania. Ahora, en América Latina, debemos educar a la gente para que ellos mismos se ayuden mutuamente y ayuden a los países más pobres. Hay pobreza en América Latina, pero yo pienso que hay mucha más necesidad en Africa. Y, aparte de la pobreza material, hay una continente como Asia, donde no se conoce mucho a Jesús. América Latina debería dar su aporte material y también moral para que, especialmente el continente asiático crezca en el conocimiento de Jesús. Entonces, podemos decir que la Infancia Misionera crece en América Látina y esperamos que con ello crezca también la ayuda económica; porque parte de la concientización de la Infancia Misionera es en favor de una ayuda cada vez mayor al Fondo Internacional de Solidaridad de la Infancia Misionera. 

-¿Y en otros continentes como ha visto la situación de la Infancia Misionera?

 -Creo que sería bueno mencionar las Escuelas de Animación Misionera. He estado en una reunión, con la participación de muchos países del Asia, en Sri Lanka en Febrero de este año y me dicen que ha habido un crecimiento incluso a nivel de la colaboración económica. También en Africa se percibe un crecimiento con las Escuelas de Animación Misionera. En Africa, claro, es difícil esperar mucho en la parte económica dada la situación desastrosa del continente. Sin embargo, es alentador ver como algunos en los países pobres de Affica, comparten de su pobreza, de lo poco que tienen, para incrementar el Fondo Internacional de Solidaridad en favor de otros niños. 

-¿Por qué un niño debería dar su cooperación económica a la Infancia Misionera en vez de a otros organismos?

-Cuando hablamos de la Santa Infancia estamos hablando de una organización netamente católica y además Pontificia. Nosotros estamos especialmente trabajando con el niño católico y dentro de la Iglesia Católica ésta nos dice que a la Santa Infancia le espera el primer lugar en la cooperación económica en favor de los niños. Entonces, tenemos una organización especificamente católica, la cual trabaja en beneficio de todos los niños. Un último aspecto a subrayar, y no por ello menos importante, es el hecho que la Infancia Misionera es una organización misionera. Creo que el niño católico debería dar mucha más importancia a este aspecto.

-¿En que se diferencia un niño de la Infancia Misionera de los otros niños? ¿Existe un ideal de niño de la Infancia Misionera?

-Siempre trato de subrayar que la Infancia Misionera no es solamente una organización más de ayuda humanitaria. Es una organización de evangelización. El fundador Mons. de Forbin Janson ha dicho que en la Infancia Misionera hay dos aspectos: uno de oración, de preparación evangélica y otro de ayuda a los demás. Esta es la diferencia básica. La Infancia existe para animar misioneramente a los niños. Y, claro, el niño de la Infancia Misionera es primero un niño, una niña, convencidos de su vocación misionera y luego capacitados para ver que sucede en el resto del mundo, es decir, cuales son las necesidades de los demás. El primer elemento en importancia es la oración, la parte espiritual. Y en esto nos diferenciamos de otras organizaciones. 

-¿Qué pediría a los Directores Nacionales y Directores Diocesanos? 

-El mensaje de siempre: Por favor que no se cansen de seguir trabajando por la Infancia Misionera. Deberían darse mucho más, visitando escuelas, visitando parroquias, porque la verdad es que si bien la Infancia Misionera existe ya desde hace 157 años, todavía hay mucha ignorancia de la existencia de esta organización incluso en los mismos sacerdotes y obispos. El Director Nacional y los Directores Diocesanos tienen que trabajar casi sin descanso porque todavía queda mucho trabajo por hacer.

 -¿Y a los niños, que les diría? 

-Necesitamos de los niños una oración constante, que pongan mucha atención en su preparación religiosa y que no pierdan esa generosidad de corazón que les hace pensar en sus hermanos y hermanas más pobres no sólo en lo material, sino también en lo espiritual, en el sentido que no han tenido la fortuna que han tenido ellos de conocer a Jesús.