|
¡Ven, Espíritu Divino!
(Secuencia)
Ven, Espíritu
Divino, manda tu luz desde el cielo. Padre amoroso del
pobre; don, en tus dones espléndido; luz que penetra las
almas; fuente del mayor consuelo.
Ven, dulce
huésped del alma, descanso de nuestro esfuerzo, tregua en el duro
trabajo, brisa en las horas de fuego, gozo que enjuga las
lágrimas y reconforta en los duelos.
Entra hasta el
fondo del alma, divina luz y enriquécenos. Mira el vacío del
hombre, si tú le faltas por dentro; mira el poder del
pecado, cuando no envías tu aliento.
Riega la tierra
en sequía, sana el corazón enfermo, lava las manchas,
infunde calor de vida en el hielo, doma el espíritu
indómito, guía al que tuerce el sendero.
Reparte tus siete
dones, según la fe de tus siervos; por tu bondad y tu
gracia, dale al esfuerzo su mérito; salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno. Amén.
( * ) En Enero de 1980, Juan Pablo II, hablando a un grupo de la renovación carismática dijo: Yo desde pequeño
aprendí a rezarle al Espíritu Santo. Cuando tenía 11 años, me
entristecía porque se me dificultaban mucho las matemáticas. Mi padre,
me mostró en un librito el Himno "VEN ESPIRITU CREADOR" y me dijo:
Rézalo y verás que El te ayuda a comprender. Llevo mas de 40 años rezando este himno todos los días y he
sabido lo mucho que ayuda el Divino Espíritu.
|
VEN, ESPíRITU
CREADOR Rezada a diario por el Papa JPII
( * )
Ven, Espíritu
Creador, visita las almas de tus fíeles y llena de la divina
gracia los corazones, que Tú mismo creaste.
Tú eres nuestro
Consolador, don de Dios Altísimo, fuente viva, fuego, caridad y
espiritual unción.
Tú derramas sobre nosotros
los siete dones; Tú, el dedo de la mano de Dios; Tú, el prometido
del Padre; Tú, que pones en nuestros labios los tesoros de tu
palabra.
Enciende con tu luz nuestros
sentidos; infunde tu amor en nuestros corazones; y, con tu
perpetuo auxilio, fortalece nuestra débil carne,
Aleja de nosotros al
enemigo, danos pronto la paz, sé Tú mismo nuestro guía, y
puestos bajo tu dirección, evitaremos todo lo nocivo.
Por Ti conozcamos al
Padre, y también al Hijo; y que en Ti, Espíritu de
entrambos, creamos en todo tiempo.,
Gloria a Dios Padre, y al
Hijo que resucitó, y al Espíritu Consolador, por los siglos
infinitos. Amén.
V. Envía tu
Espíritu y serán creados. R. Y renovarás la faz de la
tierra.
Oremos. Oh
Dios, que has iluminado los corazones de tus hijos con la luz del
Espíritu Santo; haznos dóciles a tu Espíritu para gustar siempre el bien
y gozar de su consuelo.
Por Jesucristo
Nuestro Señor. R. Amén.
|