Los Sacramentos al servicio de la comunidad: el Sacramento del Matrimonio.
Llevar a los niños a reflexionar sobre la importancia de la familia como "Iglesia Doméstica"
Queridos niños: los que creemos en Jesús, nuestro Señor y Salvador, y hemos recibido el bautismo, formamos la Iglesia. Cuando hay familias de creyentes en que todos están muy unidos a Jesús y a la Madre Iglesia, cada una constituye la Iglesia en pequeño: "La Iglesia Doméstica". Qué bueno sería que nuestra familia llegara a ser esa pequeña Iglesia, semilla y fermento de la Iglesia Universal. Con la ayuda de Jesús, si nos lo proponemos, lo lograremos.
-¿Coloqué en la pared, en mi habitación la hoja escrita en el momento de la celebración? -¿Qué me dijeron mamá y a papá sobre las cosas que debía mejorar para así colaborar más en la alegría y unión de la familia? -¿Recé por mi familia cada día, pidiendo por sus necesidades y dando gracias por todo lo bueno que de ella recibo?
Querido Jesús: tú nos has dicho que "seamos uno para que el mundo crea". Te pedimos luz y fuerza para llevar a cabo ese deseo tuyo y también nuestro: que los miembros de nuestras familias estén unidos, formando tu Iglesia en pequeño para que sea testimonio de tu amor salvador. Sin ti no podemos hacer nada, ayúdanos en nuestros propósitos y bendícenos. Amén.
Marcos 5,35-42. Jesús estaba todavía hablando, cuando alguien vino a decir a Jairo, el jefe de la sinagoga: "Tu hija ya murió; no sigas molestando al Maestro" Pero Jesús, que había oído, contestó: "No tengas miedo; solamente cree, y tu hija va a sanar". Al llegar a la casa, no dejó entrar a nadie con él, sino a Pedro, a Juan y a Santiago, junto con el padre y la madre de la niña. Todos estaban llorando y lamentándose por ella. Pero Jesús les dijo: "No lloren; la niña no está muerta, sino dormida" Pero se rieron de él porque sabían que estaba muerta. Entonces Jesús, la tomó de la mano y le dijo con voz fuerte: "Niña, levántate". Y ella volvió a la vida y al momento se levantó. Jesús mandó que le dieran de comer. Sus padres estaban muy admirados; pero Jesús les mandó que no dijeran a nadie lo que había pasado.
-¿Quién era Jairo? -¿Qué le pidió Jairo a Jesús? -¿Qué recado le llevaron a Jairo cuando Jesús estaba hablando? -¿Qué le dijo Jesús a Jairo? -¿Qué hizo Jesús al llegar a la casa de Jairo? -¿La gente que lloraba por la muerte de la niña, creyó en las palabras de Jesús? -¿Cómo se quedaron los padres de la niña cuando Jesús la volvió a la vida? Jesús hace el milagro de volver a la vida a una niña que ha muerto, porque el papá confió en las palabras que Jesús le dijo: "No tengas miedo; solamente cree, y la niña va a sanar". Jesús hacer renacer una nueva alegría en la casa de Jairo: porque no sólo la niña vuelve a vivir sino que Jesús se hace presencia salvadora. Cuando nuestros papás creen en Jesús también ocurren cosas grandes en nuestra familia: nosotros también creemos en Jesús y en su mensaje de salvación y él se hace presente en medio de todos y nos sentimos contentos y alegres. Una familia que tiene fe es la Iglesia en pequeño porque es una comunidad que ora unida, que comparte la comida y todo lo que tiene, que se alimenta de la misma Palabra salvadora, que celebra los misterios de nuestra redención y recibe las mismas enseñanzas que ayudan para vivir como seguidores de Jesús. Hay algunas familias que se comprometen a ser misioneras y van a distintos lugares a dar testimonio del Reino de Dios. En muchas familias cuando un hijo o una hija es llamado por Jesús al sacerdocio o a la vida consagrada, todos viven y celebran este acontecimiento porque la familia prolonga también, a través de este miembro, su acción misionera. Jesús nació, creció y vivió en una familia y cuando llegó el momento de realizar la misión de enseñar y anunciar el Reino, lo dejó todo pero siguió muy unido a su Madre y a su gente. Si la familia no vive su fe no podemos esperar una Iglesia dinámica y valiente, por eso, cuando una joven y un joven desean contraer matrimonio lo deben hacer a la luz de la fe para formar una familia donde Jesús siempre esté presente. Es muy importante hacer oración por nuestra familia y por todas las familias para que sean luz y sal en medio del mundo.
Se le entrega a cada niño una hoja de papel doblada en dos y con dos dibujos. Uno representa una habitación, que deberá será pintado. El segundo dibujo son tres figuras que deben ser pintadas, recortadas y pegadas, en el lugar correspondiente del primer dibujo.
Los niños, sentados en el suelo, formarán un círculo. El catequista invitará al grupo a comentar y expresarse sobre aquellas cualidades y actitudes positivas que, seguramente, tendría la Sagrada Familia de Nazaret. Finalmente les dirá a los niños que formulen una petición por la propia familia. Se terminará recitando el Padrenuestro.
-Rezar todos los días por las familias de los compañeros de clase. -Leer en la Biblia, en el libro de Rut, el capítulo 1.
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