Que los niños descubran que el sacramento del Orden Sacerdotal, se recibe para un servicio a la Iglesia.
Queridos niños: Jesús, a cada uno de nosotros nos llama a una misión dentro de la Iglesia. La misión a la que nos llama es para continuar su obra, a través de la evangelización y la ayuda, en especial a los necesitados. El sacramento del orden sacerdotal está en función del servicio al pueblo de Dios.
-¿He leído en el Evangelio de San Lucas alguna de las curaciones que Jesús realizó? - ¿He rezado cada día por los enfermos que están próximos a morir para que la Santísima Virgen, a su lado, sea el consuelo y la compañía que los proteja en esos momentos?
Querido Jesús: Te damos las gracias porque nos has llamado a ser miembros de tu Iglesia. Te pedimos por quienes, en ella, continúan la misión de los apóstoles: el Papa y los Obispos y por sus inmediatos colaboradores: los sacerdotes y los diáconos. Ilumínalos y fortalécelos para que sigan a Jesús con toda fidelidad y para que nosotros colaboremos con ellos en hacer más visible tu Reino de amor cada día. Amén.
Se levantó mientras cenaba, se quitó el manto, se colocó una toalla en la cintura y echó agua en un recipiente. Luego se puso a lavarles los pies a sus discípulos y se los secaba con la toalla. Cuando llegó el turno a Simón Pedro, éste le dijo: "Tú, Señor, ¿me vas a lavar a los pies a mí?" Jesús le contestó: "Tú no puedes comprender ahora lo que estoy haciendo. Lo comprenderás después." Pedro le dijo: "A mí nunca me lavarás los pies." Jesús le respondió: "Si no te lavo, no podrás compartir conmigo." Entonces Pedro le dijo: "Señor, si es así, lávame no solamente los pies, sino también las manos y la cabeza." Jesús le respondió: "Esto no es necesario para el que se ha bañado, pues está del todo limpio. Ustedes están limpios, aunque no todos." Jesús sabía quien lo iba a entregar; por eso dijo: "No todos están limpios." Cuando terminó de lavarles los pies se volvió a poner el manto, se sentó a la mesa y dijo: "¿Entiendes lo que he hecho con ustedes? Ustedes me llaman: el Maestro y el Señor. Y dicen verdad porque lo soy. Si yo, siendo el Señor y el Maestro, les he lavado los pies, también ustedes deben lavarse los pies unos a otros. Les he dado un ejemplo, para que hagan lo mismo que yo he hecho con ustedes."
-Mientras cenaba, ¿qué hizo Jesús? -En tiempos de Jesús, ¿quiénes hacían el oficio de lavar los pies a los invitados a comer? -¿Con qué palabras rechaza Pedro el gesto de Jesús de lavarle los pies? -¿Qué responde Jesús a Pedro? -¿Qué dice Jesús que debemos hacer unos con otros? -Podemos comentar un poco para descubrir el significado de lo que hizo Jesús, siendo el Señor y el Maestro. Jesús, en la última cena, no sólo dejó su testamento: el mandamiento de "amarnos unos a otros como él nos ha amado", sino que, realizó un gesto que causó extrañeza a sus discípulos diciendo que eso mismo hicieran unos con otros. En aquel tiempo, los esclavos lavaban los pies a los convidados a comer a una casa. Jesús había convidado a esta cena que sería la última y por lo tanto, los discípulos acudían a esa invitación. En esta cena ocurrieron cosas muy importantes: la institución de la Eucaristía y la institución del sacerdocio. Jesús, con el gesto de lavar los pies, manifestó cómo debía ser la actitud de todos aquellos que continuaran su misión a través del tiempo: actitud humilde y sencilla para ayudar, consolar, enseñar, dirigir, acompañar... El que ha sido llamado por Jesús y ha recibido el sacramento del Orden: obispo, sacerdote, diácono, nunca puede olvidar que debe repetir con sus hermanos, sobre todo, los más pobres, el gesto de lavar los pies. Jesús, también nos indica que esa actitud de lavar los pies, debe ser la actitud de todo cristiano y por lo tanto, la de un niño misionero. Quien ha recibido el sacramento del Orden, tiene un ministerio para servir en nombre de Cristo y representarlo en medio de la comunidad. Los ministros ordenados enseñan, celebran la liturgia y ejercen el gobierno pastoral. Jesús instituyó una única Iglesia en la que los obispos y sus inmediatos colaboradores: los presbíteros y los diáconos, deben estar unidos y así conducir al pueblo de Dios en el tiempo, hacia el Reino definitivo.
En una hoja de papel presentar tres cuadros para que cada niño dibuje y pinte tres de las actividades que realiza un sacerdote.
El catequista invita a los niños a sentarse en el suelo. En medio del grupo coloca una palangana, una toalla y un jarro con agua. Reparte a cada uno de los niños un trozo de papel y les indica lo que deben hacer: 1. Recordar una de las expresiones de Jesús del Evangelio escuchado, 2. Nombrar dos personas a quienes debemos lavar los pies, 3. Hacer una breve oración a Jesús y colocar en el centro del círculo el trozo de papel escrito.
- Realizar en la casa algún servicio que sea necesario sin que te lo pidan. - Rezar por las personas a quienes nombraste en la celebración para lavarles los pies.
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