Lograr con los niños una reflexión, a nivel de fe, sobre la enfermedad y las limitaciones humanas.
Queridos niños: los cristianos somos personas valientes porque hemos puesto nuestra esperanza en Papá Dios y en las riquezas de su Reino. No tengamos temor al dolor ni a la enfermedad, cuando lleguen, que nuestro corazón esté muy junto al de Jesús para que él nos enseñe a llevar con amor esa cruz.
-¿Qué gestos de amor he llevado a cabo con los miembros de mi familia? -¿He rezado cada noche por la paz en el mundo y en el propio país?
Querido Jesús: cuando hablamos de enfermedad no podemos olvidar tu pasión, tus sufrimientos y tu muerte en la cruz. Algunas veces, nos ha dolido la cabeza, la barriga, una pierna, un brazo, nos ha dado fiebre y gripe pero hemos tenido a alguien a nuestro lado para consolarnos y cuidarnos. Hemos probado un poquito la enfermedad. Te pedimos por los que sufren enfermedades graves, por los que han sido abandonados en su dolor para que encuentren personas generosas que les ayuden y, sobre todo, el consuelo de tu amor solidario y misericordioso. Amén.
Habiendo atravesado el lago, llegaron a Genezaret, donde amarraron la barca. Al desembarcar, lo reconocieron en seguida. Se pusieron a recorrer toda aquella comarca y comenzaron a traer a los enfermos en camillas adonde oían decir que se encontraba Jesús. Cuando llegaba a una aldea, pueblo o caserío, colocaban en la plaza a los enfermos y le pedían que les dejase tocar siquiera la orla de su manto; y todos los que lo tocaban quedaban curados.
-¿ Qué sucedió cuando llegó Jesús con los discípulos a Genezaret? -¿Qué hizo la gente al ver a Jesús? -¿ Qué les pasaba a los enfermos que tocaban el manto de Jesús? Cuenta el Evangelio que los que tocaban el borde del manto de Jesús quedaban curados. Descubrimos en aquella gente una gran fe en la persona de Jesús. En otros lugares y momentos Jesús les reprochó a la gente su jncredulidad. Donde quiera que hubiera fe se daban los milagros. Siempre, en la historia del hombre, la enfermedad aparece y es causa de sufrimiento en quien la sufre y en quienes rodean al enfermo. La medicina ha logrado muchos avances y la gente llega a vivir muchos más años que antes. Pero la enfermedad sigue acompañándonos, hasta el último momento. La Iglesia, como Madre cuidadosa está atenta a las personas enfermas para acompañarlas, para darles aliento, para fortificarlas en la fe y la esperanza, para animar a esas personas a hacer redentor el sufrimiento y el dolor. La Unción de los Enfermos es un sacramento de curación que deben recibir los cristianos que sufren alguna enfermedad grave o han llegado a una edad avanzada. La persona enferma sufre la tentación del desánimo y de la desesperanza y nuestra ayuda deberá ser la que se necesita. A veces, en nuestra casa hay alguien enfermo y por ser niños no se piensa en qué se puede ayudar. Un niño puede compartir su alegría, guardar el silencio necesario, ayudar en pequeñas cosas, reemplazar algunas veces a quien cuida del enfermo. Un niño puede hablar de Jesús y consolar, puede invitar al enfermo a recibir la Unción y a rezar con él. La enfermedad es una prueba pero también es una puerta que nos hace salir de nosotros mismos uniéndonos a Jesús en su pasión.
El catequista entrega a cada niño una hoja de papel tamaño carta. Los niños se colocan de a dos para hacer el trabajo por lo tanto, pueden unir las hojas para una mejor presentación. El trabajo consiste en que se va a hacer una campaña de ATENCION AL ENFERMO y los niños deben motivar a la gente, a través de carteles, para que mejore la atención estas personas. Si se trabaja en una parroquia o institución, pedir el permiso necesario para colocar los carteles en lugares donde puedan verlos todos los que lleguen.
El catequista habrá preparado unas pequeñas tiras de papel con escritos. Por ejemplo: - ESTUVE ENFERMO Y ME VISITASTE -ESTUVE SOLO y ME HICISTE COMPAñIA - ESTUVE TRISTE y COMPARTISTE CONMIGO TU ALEGRIA -TUVE SED y ME LLEVASTE ALGO DE BEBER -ESTABA DEPRIMIDO Y REZASTE CONMIGO -ME MOLESTABA EL RUIDO E HICISTE SILENCIO -NECESITABA APOYO PARA CAMINAR y ME AYUDASTE -NO PUDISTE HACER COSAS SINO QUE REZASTE POR MI. Después de colocarse en forma de círculo el catequista entregará las tarjetas a .los niños, (pueden estar repetidas) para que reflexionen unos momentos haciendo oración por los enfermos. Terminan la celebración cantando el Padrenuestro.
-Rezar cada noche por los enfermos que se conocen y por aquellos que más necesitan de cariño y apoyo espiritual. -Guardar del dinero que me dan cada semana para compartirlo con los enfermos pobres.
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