Llevar a los niños a profundizar en la celebración Eucarística.
En unas tiras de cartulina de colores, que se colocarán en las paredes del salón, escribir las siguientes expresiones: NOS REUNIMOS - PEDIMOS PERDóN - ESCUCHAMOS LA PALABRA DE DIOS - ORAMOS POR TODOS - PRESENTAMOS LAS OFRENDAS - ORACION DE ACCION DE GRACIAS -CONSAGRACION - COMUNIóN. La cartelera se presentará sin pintar, con un papel de fondo.
Queridos niños: la Eucaristía es el gran regalo de Jesús, es el encuentro con él porque viene a nosotros como es, Hijo de Dios. ¿De qué depende el que Jesús se sienta bien con nosotros? Depende de nuestro recibimiento, de la preparación de nuestro corazón y de nuestros actos. Es una gran ofensa y un desprecio recibirlo sin estar preparados. Hay alguien que nos quiere mucho y nos puede enseñar a prepararnos para recibir a Jesús: la Santísima Virgen, nuestra Madre.
- ¿Se logró la asistencia en grupo a la Eucaristía del domingo viviéndola con más profundidad por lo que se aprendió en la catequesis? -¿He rezado cada día para que los jóvenes que Jesús llama al sacerdocio le den su sí con alegría, y así haya sacerdotes suficientes para que las comunidades puedan celebrar la Eucaristía frecuentemente?
Querido Jesús: eres nuestro mejor amigo; nos conoces y nos ayudas siempre, pero queremos profundizar en tu persona, en ese hecho misterioso de la eucaristía. Te pedimos que cada domingo te recibamos con mayor preparación y un gran deseo de estar contigo. Danos valentía para no abandonar nunca tu amistad sino que tu presencia nos traiga muchas bendiciones, a nosotros, a nuestras familias y compañeros, a todos los niños misioneros. Amén.
Con muchas otras palabras, Pedro daba testimonio y los animaba: "Sálvense de esta generación descarriada". Los que creyeron, fueron bautizados, y, ese día, se les unieron alrededor de tres mil personas. Acudían asiduamente a la enseñanza de los apóstoles, a la convivencia, a la fracción del pan y a las oraciones. Toda la gente estaba asombrada, ya que se multiplicaban los prodigios y milagros hechos por los apóstoles en Jerusalén. Todos los creyentes vivían unidos y compartían todo cuanto tenían. Vendían sus bienes y propiedades y se repartían de acuerdo a lo que cada uno de ellos necesitaba. Acudían diariamente al Templo con mucho entusiasmo y con un mismo espíritu y "compartían el pan" en sus casas, comiendo con alegría y sencillez. Alababan a Dios y gozaban de la simpatía de todo el pueblo; y el Señor hacía que los salvados cada día se integraran a la Iglesia en mayor número.
-¿Cuáles de son las palabras de San Pedro a la multitud? -¿Cuántos se unieron a la Iglesia el primer día? -¿Qué hacían aquellos primeros cristianos? -¿Qué testimonio daban los creyentes? ¿Además de ir al Templo, qué compartían en sus casas? Cuando leemos o escuchamos este pasaje del Libro de los Hechos de los Apóstoles, pensamos que los primeros creyentes en Jesús vivían sin problemas y por eso compartían y se ayudaban. Realmente, la conversión a Jesús es un regalo de Papá Dios pero depende mucho de nuestra voluntad, deseos y actitudes lograr que ese regalo dé fruto. Los creyentes de entonces escuchaban las enseñanzas de los apóstoles, profundizaban en la Palabra de Dios, iban al Templo a orar, compartían sus bienes para que no hubiera pobres y "partían el pan" es decir, celebraban la eucaristía en sus casas. Ya no celebramos o "compartimos el pan" en las casas sino en las iglesias, casas de oración y encuentro. Ese programa de vida de los primeros discípulos de Cristo lo podemos llevar a cabo nosotros también y con mucha alegría. Quiere decir que la eucaristía no es algo aparte de la vida del cristiano porque la vida del cristiano se vive en cada momento y por eso podemos compartir, orar, tener gusto e interés por escuchar la catequesis y la Palabra de Dios. El modelo para nosotros sigue siendo Jesús quien dijo a sus discípulos: "mi alimento es hacer la voluntad de mi Padre". Jesús vivía en contacto permanente con Papá Dios. Como niños misioneros tenemos que alimentarnos de Jesús que es Comida y Bebida de salvación.
Formar ocho grupos invitándolos a tomar, cada grupo, una de las expresiones colocadas en la pared con el fin de que dibujen y pinten, en hojas previamente recortadas para que encajen en la cartelera, lo que les ha correspondido. Cuando todos los grupos hayan terminado su trabajo lo explicarán a sus compañeros y lo colocarán en la cartelera.
El catequista pide a los niños colocarse formando un círculo y los invita a guardar unos momentos de silencio mientras oran a Jesús. Seguidamente comparten en voz alta su oración. Para finalizar se toman de la mano y rezan el Padrenuestro.
- Escribir en el cuaderno de Infancia Misionera qué voy a mejorar en mi actitud cuando asista de nuevo a la Eucaristía. - Rezar por el Santo Padre y por su encuentro con todos los jóvenes del mundo para que Jesús les llene el corazón con su gran amor y así ayuden a los que más necesitan: de la fe, del amor, de la comida, del vestido, de la educación y la salud.
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