TEMA N° 9
 
María contempla 
a Cristo y 
nos enseña 
a contemplarlo.

 

  • OBJETIVO ESPECíFICO

Que los niños reflexionen sobre la actitud de María en todo lo que tenía relación con Jesús para que aprendamos de ella como podemos nosotros contemplarlo también.

  • AMBIENTACIóN

En la cartelera se escribirán las expresiones siguientes: MARíA, TU HAS CONTEMPLADO A CRISTO, CON UNA MIRADA INTERROGADORA, CON UNA MIRADA PENETRANTE, CON UNA MIRADA DOLORIDA ,CON UNA MIRADA RADIANTE DE ALEGRíA, CON UNA MIRADA ARDOROSA.

  • 1. SALUDO

Queridos niños: la persona que durante la vida de Jesús estuvo más cercana a él, sin duda, es la Virgen María. María observaba lo que hacía Jesús y cuanto se relacionaba con él para guardarlo en su corazón y repasarlo con cariño. María, pues, nos enseña a contemplar, a ver y a pensar.

  • 2. REVISIóN DEL COMPROMISO

- ¿He rezado todos los días un misterio gozoso del Rosario pidiendo por las intenciones del Papa y por la paz del mundo? - ¿He colocado en mi habitación el dibujo que hice en la catequesis anterior?

  • 3. ORACION

  Virgen María: tú, que fuiste elegida por Dios para ser la mamá de su Hijo Divino, enséñanos a creer en las palabras de la Escritura para que aprendamos, a ver la vida y los acontecimientos con los ojos del corazón. Amén

  • 4. ESCUCHEMOS LA PALABRA DE DIOS

Mateo 17, 1-5. 

     Seis días después tomó Jesús a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan y se los llevó aparte a una montaña elevada. Delante de ellos se transfiguró: su rostro resplandecía como el sol, sus vestidos se volvieron blancos como la luz. Se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él. Pedro tomó la palabra y dijo a Jesús. –Señor, qué bien se está aquí. Si te parece, levantaré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías. Todavía estaba hablando, cuando una nube luminosa les hizo sombra y de la nube salió una voz que decía: -Este es mi Hijo amado, mi predilecto. Escúchenlo.

  • 5. PREGUNTAS, RESPUESTAS, OPINIONES, EXPLICACIóN

- ¿Cómo vieron a Jesús, Pedro, Santiago y Juan en la montaña elevada? 

- ¿Qué dijo Pedro al contemplar a Jesús y con él a Moisés y a Elías? 

- ¿Qué sucedió mientras Pedro seguía hablando? 

- ¿A quién tenemos que escuchar siempre?

La escena evangélica de la transfiguración de Cristo, en la que los tres apóstoles Pedro, Santiago y Juan aparecen como extasiados por la belleza del Redentor, puede ser considerada como representación de la contemplación cristiana. La tarea de todo discípulo de Cristo, y por tanto la nuestra, es fijar los ojos en su rostro, descubrir su misterio en el camino ordinario y doloroso de su humanidad, hasta verle glorificado a la derecha del Padre. Contemplando ese rostro nos disponemos a recibir el misterio de la vida trinitaria, para vivir de nuevo el amor del Padre y gozar de la alegría del Espíritu Santo. Se realiza así también en nosotros la palabra de San Pablo: “Reflejamos como en un espejo la gloria del Señor, nos vamos transformando en esa misma imagen cada vez más: así es como actúa el Señor, que es Espíritu” (2Cor 3, 18). María es el modelo mejor de la contemplación de Cristo. El rostro del Hijo le pertenece a Ella de un modo especial. Ya en la Anunciación, María pone en Jesús los ojos de su corazón, cuando lo concibe por obra del Espíritu Santo. En los meses siguientes empieza a sentir su presencia y a imaginar sus rasgos. Cuando por fin lo da a luz en Belén, sus ojos se vuelven también tiernamente sobre el rostro del Hijo, cuando lo “envolvió en pañales y le acostó en un pesebre” (Lc 2,7).

Desde entonces su mirada, siempre llena de adoración y asombro, no se apartará jamás de él. Será a veces una mirada interrogadora, como al perder a Jesús y encontrarlo en el templo: “Hijo, ¿por qué nos has hecho esto?” (Lc 2,48); será en todo caso una mirada penetrante, capaz de leer en lo íntimo de Jesús, hasta percibir sus sentimientos escondidos y presentir sus decisiones, como en Caná (cf. Jn 2,5); otras veces será una mirada dolorida, sobre todo junto a la cruz, donde compartirá la pasión y muerte del Unigénito y acogerá al nuevo hijo (nosotros) en el discípulo predilecto (cf. Jn 19, 26-27); en la mañana de Pascua será una mirada radiante por la alegría de la resurrección y, por fin, una mirada ardorosa por la presencia del Espíritu en el día de Pentecostés (cf. Hch 1, 14).

  • 6. ACTIVIDAD

El catequista entragará a cada niño media hoja de papel para dibujar y pintar. Después de reflexionar sobre el tema del día se invitará a los niños a fijarse en lo que está escrito en la cartelera para que cada uno escoja aquella expresión que más le guste o le llame para representarla en un dibujo. Cuando todos hayan terminado los trabajos se pondrán en la cartelera.

 

  • 7. CELEBRACION

Se les indica a los niños que formen un círculo sentados en el suelo. Después de leer, una vez más la Palabra de Dios: Mateo 17, 1-5, se les invitará a pensar una pregunta o una expresión que cada uno quiera dirigirle a Jesús. Cuando todos hayan participado, dirán juntos la siguiente oración: (Salmo 143, 1. 7-10). “Señor, escucha mi oración: por tu fidelidad atiende a mi súplica, por tu justicia respóndeme. No me escondas el rostro que seré como los que bajan a la tumba. Por la mañana lléname de tu misericordia, pues en ti confío. Indícame el camino que debo seguir, pues acudo a ti. Enséñame a cumplir tu voluntad, pues tú eres mi Dios.”

  • 8. COMPROMISO

- Rezaré cada noche dando gracias a Papá Dios porque “he visto su rostro” en muchos momentos del día y en las personas que me han ayudado, corregido y amado.

- Haré un dibujo referente a la “mirada de María a Jesús” y se lo regalaré a la persona que más quiero.

 


 
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