TEMA N°7
Jesús nos dio 
a María por madre.

 

  • OBJETIVO ESPECíFICO

 Que los niños reflexionen y valoren el regalo que nos hizo Jesús al darnos a María por madre.

  • AMBIENTACIóN
Se presentará en la  cartelera lo siguiente:

 

  • 1. SALUDO

Queridos niños: Jesús dio su vida por nosotros, pero antes de morir, nos dio a su madre, estando nosotros representados en la persona del discípulo que él tanto quería, para que también María fuera nuestra mamá, consuelo, alegría, amiga y compañera.

  • 2. REVISIóN DEL COMPROMISO

-¿He rezado a la Virgen María, todos los días, por las necesidades de mi familia? 

-¿He ayudado en mi casa en alguna cosa que no me han pedido y que yo podía hacer?

  • 3. ORACION

Virgen María: tú aceptaste al discípulo de Jesús como hijo y él te recibió en su casa. Nosotros que somos pequeños, también queremos ser tus hijos para que vivas en nuestra casa; en nuestro corazón. Así como llevaste a Jesús de la mano, cuando era pequeño, para enseñarle a caminar y que no tropezara: llévanos también, de la mano, para que no equivoquemos el camino que es Jesús. Amén.

  • 4. ESCUCHEMOS LA PALABRA DE DIOS (Juan 19, 25-27)

 Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María de Cleofás y María la Magdalena. Jesús, viendo a su madre y al lado al discípulo predilecto, dice a su madre: - Mujer, ahí tienes a tu hijo. Después dice al discípulo: - Ahí tienes a tu madre. Desde aquel momento el discípulo se la llevó a su casa.

  • 5. PREGUNTAS, RESPUESTAS, OPINIONES, EXPLICACIóN

 ¿Quiénes se encontraban al pie de la cruz donde estaba clavado Jesús? Viendo a María y al lado a su discípulo, ¿qué le dijo Jesús a su madre? ¿Qué palabras le dijo Jesús a su discípulo? ¿Qué hizo el discípulo desde el momento en que Jesús le dijo: "ahí tienes a tu madre"? Si la Virgen María nos ha aceptado por hijos, en la persona del discípulo que Jesús tanto quería, ¿qué tenemos que hacer?

Las palabras de Jesús, que hemos leído en el Evangelio de Juan, sólo se pueden explicar desde el amor. La persona que más conoció a Jesús y estuvo más cerca de él fue María, por eso, él quiso que la tuviéramos también muy cerca de nosotros, como una mamá dedicada a sus hijos: para enseñarnos, conducirnos y señalarnos siempre a Jesús, para que él nos diga lo que debemos hacer. El Papa Juan Pablo II, en su Carta Apostólica, nos lleva a reflexionar cuando dice que hay muchos signos que muestran cómo la Santísima Virgen, en nuestro tiempo, precisamente a través del Rosario, sigue ejerciendo su maternal solicitud para con todos los hijos de la Iglesia que el Redentor, poco antes de morir, le confió en la persona del discípulo predilecto: "!Mujer, ahí tienes a tu hijo!" (Juan 19, 26). Conocemos los distintos momentos en los que la Madre de Cristo, entre el siglo XIX y XX, se ha manifestado haciendo notar su presencia y su voz para pedir al Pueblo de Dios que acuda a esta forma de oración contemplativa que es el Rosario. Continúa diciendo el Papa, que desea recordar especialmente las apariciones de Lourdes y Fátima, cuyos Santuarios son visitados por miles de peregrinos que van buscando consuelo y esperanza. Afirma que estas apariciones son muy importantes en la vida de los cristianos y que han sido reconocidas oficialmente por la Iglesia.

  • 6. ACTIVIDAD

El catequista entregará a los niños un dibujo que deberán pintar. En la cara de atrás del dibujo todos escribirán un relato, sobre lo que cada uno sepa de lo presentado en el dibujo.

 

  • 7. CELEBRACION

El catequista invita a los niños a sentarse en el suelo formando un medio círculo, frente a la cartelera. Entregará a cada niño una tarjeta para escribir lo que se indicará luego. Se inicia la celebración con un canto a la Virgen, si es conocido por todos el canto puede ser: "El trece de Mayo". Después de cantar se hará una reflexión sobre lo escuchado en el Evangelio, especialmente en las palabras: "Desde aquel momento el discípulo se la llevó a su casa." Después del diálogo se les pedirá a los niños que escriban en la tarjeta que han recibido, una invitación a la Virgen para que venga a vivir en nuestra casa. Se terminará la celebración con la lectura en voz alta de lo que cada uno haya escrito y el rezo del Avemaría.

  • 8. COMPROMISO

-Regalar a la Santísima Virgen, que ha venido a habitar en nuestra casa, con un pequeño sacrificio: hacer lo primero las obligaciones de la escuela, ayudar en la casa, compartir la merienda, etc. 

-Rezar a la Virgen, tres Avemarías, cada día, pidiendo por la paz del mundo.

 


 
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