Que los niños se den cuenta de la importancia del tiempo que, junto a la disposición del corazón, hace que la oración sea un hecho real en la vida del cristiano.
Queridos niños: el Rosario nos lleva cada día a contemplar distintos misterios de la vida de Cristo y de María. Es como un camino que va uniendo una semana con otra llevándonos a conocer y amar más a Cristo, nuestro Señor.
¿He hablado en mi casa, con mis papás y hermanos de lo que hemos aprendido sobre el Rosario y por qué es importante que lo recemos en familia? ¿He ayudado en las cosas de mi casa sin que me lo hayan pedido? ¿Recordé el compromiso misionero de rezar por un país...?
Querida Virgen María: santa Isabel te dijo: “dichosa porque has creído”. Porque confiaste en Dios, se realizó la encarnación del Hijo de Dios y, unida a Jesús, viviste los grandes misterios de nuestra redención. Ruega por nosotros para que el Espíritu Santo aumente la llama de nuestra fe y sepamos confiar siempre y en todo momento. Amén.
Lucas 17, 5-6. Los apóstoles dijeron al Señor: -Auméntanos la fe. El Señor les dijo: - si ustedes tuvieran fe como un grano de mostaza, dirían a esa morera: arráncate de raíz y plántate en el mar, y ella los obedecería.
Como los apóstoles, nosotros también, ¿qué tenemos que decirle a Jesús? ¿A qué compara Jesús la fe que deberíamos tener? ¿Qué ejemplo da Jesús con relación a tener fe como un grano de mostaza”? Jesús, ¿qué nos quiere decir que todo es posible para el que tiene fe? Nuestra fe, ¿en quién la tenemos puesta? ¿Quién le dijo a la Virgen María: “nada es imposible para Dios?” Nuestra fe en Dios, ¿va creciendo como la semilla de mostaza que llega a ser un árbol? El Rosario puede recitarse entero (los quince misterios), cada día, y hay quienes así lo hacen y son dignos de admiración. De ese modo, el Rosario empapa de oración los días de muchos contemplativos, o sirve de compañía a enfermos y ancianos que tienen mucho tiempo disponible. Pero es evidente - y esto vale, con mayor razón, si se añade el nuevo ciclo de los mysteria lucis - que muchos no podrán recitar más que una parte, según un determinado orden semanal. Esta distribución semanal da a los días de la semana un cierto ‘color’ espiritual, en semejanza a lo que hace la Liturgia con las diversas partes del año litúrgico. Según la costumbre que tenemos, el lunes y el jueves están dedicados a los <misterios gozosos>, el martes y el viernes a los <dolorosos>, el sábado y el domingo a los <gloriosos>. ¿Dónde introducir los <misterios de la luz>? Considerando que los misterios gloriosos se proponen seguidos el sábado y el domingo, y que el sábado es tradicionalmente un día de conocido carácter mariano, parece aconsejable trasladar al sábado la segunda meditación semanal de los misterios gozosos, en los cuales la presencia de María es más destacada. Queda así libre el jueves para la meditación de los misterios de la luz. Sin embargo, esta indicación no pretende limitar una conveniente libertad en la meditación personal y comunitaria, según las exigencias espirituales y pastorales y, sobre todo, las coincidencias litúrgicas que pueden sugerir oportunas adaptaciones. Lo verdaderamente importante es que el Rosario se comprenda y se experimente cada vez más como un itinerario (camino) contemplativo. Por medio de él, para complementar a cuanto se realiza en la Liturgia, la semana del cristiano, centrada en el domingo, día de la resurrección, se convierte en un camino a través de los misterios de la vida de Cristo, y Cristo mismo se consolida en la vida de sus discípulos como Señor del tiempo y de la historia.
Buscar en el Damerograma , teniendo en cuenta las “letras clave”, las palabras de Jesús en Mateo 15, 28.
El catequista invita a los niños a sentarse en el suelo formando un círculo y les entrega un trozo de papel en blanco para que escriban: 1º La respuesta a la siguiente pregunta: ¿Qué día de la semana me gusta más y por qué? 2º Una oración a Jesús, que puede ser, de acción de gracias, de alabanza, de perdón, de petición. Cuando todos los niños hayan escrito lo que se les indicó, leerán las respuestas a la pregunta y después se pondrán de pie para que cada uno dirija su oración a Jesús. Se terminará la celebración con un canto a la Santísima Virgen.
-Estar muy atento/a cuando asista a la iglesia a la celebración dominical. -Si ya he hecho la primera comunión, prepararme para el sacramento de la reconciliación. -Rezar por todos los niños del mundo que sufren y pasan necesidades.
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