Llevar a los niños a comprender la importancia que tiene esa alabanza a la Santa Trinidad que es el Gloria.
Queridos niños: el Papa, en su Carta sobre el Rosario, nos ha ido descubriendo tesoros escondidos en cada uno de los misterios y en las oraciones y alabanzas que recitamos en el Rosario. Nada pierde el que reza, al contrario; va abriendo el corazón a la luz y al conocimiento de las cosas de Dios.
-¿He rezado cada día un misterio del Rosario pidiendo por la paz en el mundo? -¿He compartido mi merienda con un compañero que no ha tenido merienda?
Querida Virgen María: tú, que fuiste la elegida de Dios para que su Hijo se hiciera hombre en tus entrañas por obra del Espíritu Santo, aceptaste con amor la voluntad divina, no sólo en la anunciación del ángel sino en cada momento de tu vida. Enséñanos a ser humildes y a tener confianza en Dios para aceptar cada día lo que El quiere de nosotros. Que seamos sembradores de amor y de esperanza como lo fuiste tú. Amén.
Juan 14, 15-17. Si ustedes me aman, cumplirán mis mandamientos; y yo pediré al Padre que les envíe otro Consolador que esté siempre con ustedes: el Espíritu de la verdad, que el mundo no puede recibir, porque no lo ve ni lo conoce.
-¿El que ama a Jesús qué hace? -¿Jesús, a quién le pedirá otro Consolador que esté siempre con nosotros? -¿Quién es ese Consolador que Jesús pide al Padre para nosotros -¿Por qué el mundo no puede recibir el Espíritu de la verdad, el Intercesor? La alabanza trinitaria es la meta de la contemplación cristiana. En efecto, Cristo es el camino que nos conduce al Padre en el Espíritu. Si recorremos este camino hasta el final, nos encontramos continuamente ante el misterio de las tres Personas divinas que se han de alabar, adorar y agradecer. Es importante que el Gloria, cúlmen de la contemplación, sea bien resaltado en el Rosario. En el rezo público podría ser cantado, para darle mayor realce a esta perspectiva estructural y característica de toda plegaria cristiana. En la medida en que la meditación del misterio haya sido atenta, profunda, fortalecida –de Ave en Ave- por el amor a Cristo y a María, la glorificación trinitaria en cada decena, en vez de reducirse a una rápida conclusión, adquiere su justo tono contemplativo, como para levantar el espíritu a la altura del Paraíso y hacer revivir, de algún modo, la experiencia del Tabor, anticipación de la contemplación futura: <Bueno es estarnos aquí> (Lucas 9,33).
Encontrar en la “Sopa de Letras” las palabras correspondientes al texto de Lucas 3, 22: “Descendió sobre él el Espíritu Santo en forma de paloma y se escuchó una voz del cielo: tú eres mi hijo querido, mi predilecto”. Encontrarás las palabras colocadas en distintas direcciones:
El catequista invita a los niños a sentarse en el suelo formando un círculo. Les pedirá que reflexionen unos momentos sobre la oración que quieran hacer a la Santísima Trinidad, bien sea: oración de adoración, de alabanza, de acción de gracias o de petición. Se iniciará la celebración con un canto apropiado, seguidamente, cada niño irá diciendo en voz alta su oración y se terminará con el rezo del Padrenuestro, del Ave María y del Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
-Rezaré por mi familia un misterio del Rosario todos los días. -Me acordaré de dar gracias a Dios, cada día, rezando despacio la alabanza del Gloria.
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