Que los niños profundicen en la oración del “Padrenuestro” como nos lo enseña Jesús.
Queridos niños: ¿Saben ustedes que tenemos un Papá en el cielo y que Jesús nos enseñó a llamarlo PADRE y nos dijo cómo debíamos relacionarnos con él? Por eso, Jesús nos enseña la oración del Padrenuestro. Para empezar, vamos a colocar, en la cartelera, en el lugar correspondiente, las 7 peticiones que componen la oración del Padrenuestro: 1. Santificado sea tu nombre. 2. Venga a nosotros tu reino. 3. Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. 4. Danos hoy nuestro pan de cada día. 5. Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. 6. No nos dejes caer en la tentación. 7. Y líbranos del mal.
Hacer un dibujo, en el cuaderno de I.M. sobre la escena que nos cuenta Lucas 5, 1-11. Recordar el rezo del Avemaría por los niños del lugar que me correspondió.
Querida Virgen María: tú, que fuiste discípula de Jesús y aprendiste de él a orar al Padre; supiste agradecer sus dones maravillosos y las obras que hizo en ti. Tú estabas siempre en su presencia porque tu corazón, como una lamparita encendida, oraba siempre. Enséñanos a comprender el sentido profundo de esta oración al Padre, que nos enseñó Jesús, y que la decías tú también. Queremos unir nuestras voces a tu voz para pedirle que su Reino venga a nosotros. Amén.
Mateo 6, 9-13. Ustedes recen así: Padre nuestro del cielo, santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo, danos hoy el pan nuestro de cada día, perdónanos nuestras ofensas, pues nosotros hemos perdonado a los que nos han ofendido, no nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del Maligno.
-¿Quién nos dice cómo debemos rezar? -¿Por qué Jesús enseña que digamos “Padre nuestro” y no, Padre mío? -¿Deseamos que el nombre de Dios sea santificado por todos los hombres del mundo? -¿A Dios le pedimos que su reino de amor venga a nosotros? -¿Nos ponemos todos los días en las manos de Papá Dios para que se haga su voluntad? -¿Le pedimos el pan de cada día, que nos perdone como nosotros perdonamos, que no nos deje caer en lo que nos aparta de él y de los demás y que nos libre de la maldad? Hoy, el Papa nos habla en su carta de la oración del Padrenuestro como parte del Rosario. ¡Qué oración tan provechosa es el Rosario si lo rezamos con atención y amor! Después de haber escuchado la lectura de la Palabra y de haber centrado nuestra atención en el misterio, es natural que el ánimo se eleve hacia el Padre. Jesús, en cada uno de los misterios, nos lleva siempre al Padre, a quien Jesús se dirige continuamente, porque descansa en su ‘seno’ y hace siempre su voluntad. Jesús nos quiere introducir en la intimidad del Padre para que, junto con él, digamos: <¡Abbá, Padre!>. En esta relación con el Padre nos hace hermanos suyos y hermanos entre nosotros, comunicándonos el Espíritu Santo, que es a la vez suyo y del Padre. El <Padrenuestro>, puesto como principio de la meditación cristológico-mariana que se desarrolla con la repetición de las diez Ave María, hace que la meditación del misterio, aun cuando rece uno solo, sea una experiencia eclesial.
La oración del Padrenuestro tiene siete partes y son las que están escritas en la cartelera. El catequista invitará a los niños a que, en su cuaderno de I.M., hagan un dibujo y lo pinten referente a alguna de esas expresiones del Padrenuestro.
El catequista invitará a los niños a sentarse en el suelo formando un círculo. Para empezar la celebración se cantará una canción ( Alabaré... Yo tengo un amigo que me ama... Tomado de la mano con Jesús... Dios está aquí... etc). Seguidamente, el catequista indicará a todos que cierren los ojos y piensen en Jesús cuando oraba al Padre: ¿qué le diría? ¿qué sentimientos tendría Jesús cuando estaba en oración? Pasado un tiempo breve los niños podrán exponer lo que han pensado y después el catequista los invitará a dar gracias a Papá Dios porque también nos ama como hijos. Finalmente, tomados de la mano, cantarán el Padrenuestro.
-Hacer un dibujo de lo que veo en la naturaleza, que me gusta mucho y por lo cual quiero dar gracias a Papá Dios. -Rezar cada día un misterio del Rosario por todos los niños que no conocen a Jesús y no saben rezar al Padre.
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