TEMA N°29

La escucha de la Palabra

 de Dios.

 

  • OBJETIVO ESPECíFICO

Que los niños comprendan que la escucha y la meditación de la Palabra de Dios nos lleva a un compromiso.

 

  • AMBIENTACIóN
Se presentará la siguiente cartelera:

  • 1. SALUDO

Queridos niños: la Palabra de Dios es “siempre un palabra nueva y oportuna” y por eso al meditar los misterios del Rosario, ayudados de la lectura bíblica correspondiente, nos disponemos a escuchar qué nos dice Dios hoy y aquí. El niño misionero es un pequeño discípulo de Jesús que escucha su Palabra, la medita y la pone por obra como lo hizo la Virgen María. La Infancia Misionera de todo el mundo ha celebrado su día y nosotros, uniéndonos a ese acontecimiento, hoy haremos una celebración especial CARTA

  • REVISIóN DEL COMPROMISO:

-¿He rezado cada día un misterio del Rosario, por la unión de todos los cristianos y por la paz del mundo?

-¿De las cosas que me ayudaban a ser LUZ en mi familia, qué hice durante la semana?

  • ORACIóN:

Virgen María: tú acompañabas a los apóstoles cuando vino el Espíritu Santo el día de Pentecostés. Tú siempre has estado cerca de nosotros y de cuantos buscan tu protección y ayuda. Te pedimos hoy por todos los niños del mundo que están en la Infancia Misionera para que seamos semillas de amor, de luz, de alegría y fe en el lugar en que nos encontremos; que nuestro entusiasmo misionero crezca cada día con más ilusión aunque tengamos dificultades. Ponemos en tus manos a todos los niños del mundo para que los cuides y los lleves a la amistad con tu Hijo Jesús. Amén.

  • PALABRA DE DIOS:

Hechos 2, 1-6. Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos reunidos. De repente vino del cielo un ruido, como de un viento huracanado, que llenó toda la casa en donde se alojaban. Aparecieron lenguas como de fuego, que se repartían sobre cada uno de ellos. Se llenaron todos del Espíritu Santo y empezaron a hablar en lenguas extranjeras, según el Espíritu les permitía expresarse.

Residían entonces en Jerusalén judíos piadosos, venidos de todos los paises del mundo. Al oírse el ruido, se reunió una multitud, y estaban espantados porque cada uno oía a los apóstoles hablando en su propio idioma.

  • PREGUNTAS, RESPUESTAS, OPINIONES, EXPLICACIóN:

-¿Quiénes estaban reunidos en Jerusalén el día de Pentecostés?

-¿Qué sucedió repentinamente?

-¿Qué les pasó a los que estaban reunidos?

-¿Quiénes estaban viviendo en Jerusalén en los días de la fiesta de Pentecostés?

-¿Por qué estaba espantada la gente que escuchaba a los apóstoles?

El texto de la Palabra de Dios que hemos escuchado lo recordamos cuando rezamos el tercer misterio glorioso del Rosario. En este misterio, nos remitimos a una cita anterior del mismo libro de los Hechos de los Apóstoles en que dice, que “Todos ellos, con algunas mujeres, la madre de Jesús y sus parientes, persistían unánimes en la oración”. Por eso, cuando vemos algún dibujo o pintura referente a lo ocurrido en Pentecostés, colocamos a María, ahí, en medio del grupo, alentando con amor la fe de los discípulos.

El Papa, al hablarnos hoy, nos orienta para que recurramos al texto bíblico al decir o enunciar cualquiera de los misterios del Rosario. Sigue insistiendo en la necesidad de contemplar con amor los distintos misterios evitando la repetición de Avemarías de una manera mecánica y sin corazón. Escuchemos lo que, sobre ésto, nos dice.

Para dar fundamento bíblico y mayor profundidad a la meditación, es útil que al enunciar o decir el misterio a continuación se proclame el pasaje bíblico correspondiente, que puede ser más o menos largo según las circunstancias. En efecto, otras palabras nunca tienen la eficacia de la palabra inspirada. ésta debe ser escuchada con la certeza de que es Palabra de Dios, pronunciada hoy y “para mí”.

Acogida de este modo, la Palabra entra en la metodología de la repetición del Rosario sin el aburrimiento que produciría la simple repetición de una información ya conocida. No, no se trata de recordar una información, sino de dejar ‘hablar’ a Dios. En alguna ocasión importante y comunitaria, esta palabra se puede ilustrar con algún breve comentario.

  • ACTIVIDAD:

Teniendo como clave las vocales numeradas, descubra lo que dice el Salmo 118, 105

O=1 E=2 A=3 U=4 I=5

 

 

 

P

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

M

P

 

 

 

 

4

 

 

3

 

3

 

 

3

 

2

 

 

 

3

 

 

3

 

3

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

P

 

 

 

 

 

 

 

Z

 

 

 

 

3

 

3

 

 

5

 

 

 

3

 

1

 

 

 

4

 

 

2

 

 

 

 

 

C

 

 

 

 

 

 

5

 

 

3

 

5

 

1

 

  • CELEBRACIóN:

El catequista habrá preparado varias tarjetas escritas, según el número de niños. El escrito es un compromiso misionero para todo el año: Me comprometo a rezar un Avemaría todos los días por los niños de : Oceanía / Asia/ Africa/ Europa/ América. No repetir lugares por lo cual se pueden nombrar los propios países y por los que sufren hambre y guerra o no tienen libertad para que les prediquen el Evangelio.

Los niños estarán todos sentados en el suelo formando una medio círculo. En el centro se colocará una pequeña mesa cubierta con un mantel. En el momento indicado se inicia la celebración con un canto misionero y tres niños, preparados con anticipación, harán su entrada llevando en alto: una vela encendida, la Biblia abierta y un cestito con las tarjetas del compromiso y colocarán todo sobre la mesa. Los que han entrado se sientan con los demás. El catequista pregunta sobre la actitud de los Apóstoles una vez que recibieron el Espíritu Santo y la actitud de los cristianos cuando se ha recibido el sacramento de la Confirmación. Les recuerda que el último domingo de enero se celebró la Jornada de la Infancia Misionera y que es necesario renovar los compromisos misioneros. Invita al niño que entró con el cesto de las tarjetas a pasar por delante de sus compañeros para que cada uno tome la suya. Se rezará en voz alta el Avemaría por todos los niños y cada uno de los presentes dirá el lugar que le ha correspondido. Para finalizar se cantará o rezará el Padrenuestro.

  • COMPROMISO:

-Rezar, cada día, el Avemaría por los niños del lugar que me ha correspondido.

-Invitar a un niño o niña a participar en la Infancia Misionera y si hay alguien que ya ha estado en ella, animarlo a volver.

 


 
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