TEMA N°25

Asimilamos el misterio de Cristo a través del Rosario.

  • OBJETIVO ESPECíFICO

Llevar a los niños a comprender que con la repetición del Avemaría en el Rosario le manifestamos nuestro amor a María y, por Ella y con Ella, a Jesús.

  • AMBIENTACIóN
En la cartelera se colocará lo siguiente:

 

  • 1. SALUDO

Queridos niños: Hoy quisiera hacerles varias preguntas: ¿cuántas veces besa una mamá a su bebé? ¿Cuántas veces le dice un enamorado a su amada que la quiere? ¿Cuántas veces sentimos alegría al jugar y compartir con los amigos? Estas son preguntas difíciles de responder porque son sobre palabras y hechos que nacen del corazón y se pierde la cuenta de las veces... Cuando repetimos el Avemaría en el Rosario, ¿acaso no le decimos a la Virgen que la queremos, que Ella es la bendita entre todas las mujeres, que bendito es el fruto de su vientre y que ruegue por nosotros en todo momento? El Rosario, pues, debe brotar del corazón para que tenga sentido.

  • REVISIóN DEL COMPROMISO:

¿Qué propuse a mi familia en esta Navidad, para que tuviéramos un encuentro con Jesús?

¿He rezado por todos los niños y he colaborado para que muchos, más pobres, pudieran pasar una Navidad diferente?

  • ORACIóN:

Salve, Reina de los cielos y señora de los ángeles: salve raíz, salve puerta que dio paso a nuestra Luz. Alégrate, Virgen Gloriosa, entre todas la más bella; salve, oh hermosa doncella, ruega a Cristo por nosotros. Amén.

  • PALABRA DE DIOS:

Juan 21, 10- 17. Les dice Jesús: traigan algo de lo que han pescado ahora. Salió Pedro arrastrando la red repleta de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y, aunque eran tantos, no se rompió la red. Les dice Jesús: -Vengan a almorzar. Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle quién era, pues sabían que era el Señor. Llega Jesús, toma pan y se lo reparte y lo mismo el pescado. Esta fue la tercera aparición de Jesús, ya resucitado, a sus discípulos. Cuando terminaron de almorzar, dice Jesús a Simón Pedro: Simón, hijo de Juan, ¿me quieres más que éstos? Le responde: -Sí, Señor, tú sabes que te quiero. Le dice: -Apacienta mis corderos. Le pregunta por segunda vez: Simón, hijo de Juan, ¿me quieres? Le responde: Sí, Señor, tú sabes que te quiero. Le dice: -Apacienta mis ovejas. Por tercera vez le pregunta: -Simón, hijo de Juan, ¿me quieres? Pedro se entristeció de que le preguntara por tercera vez si lo quería y le dijo: -Señor, tú lo sabes todo, tú sabes que te quiero. Le dice: -Apacienta mis ovejas.

  • PREGUNTAS, RESPUESTAS, OPINIONES, EXPLICACIóN:

-¿Qué hacían los discípulos al aparecérseles Jesús la tercera vez después de resucitar?

-¿Qué invitación les hace Jesús a los discípulos?

-Después de almorzar ¿Qué conversación sostiene con Pedro?

-¿Qué conclusión podemos sacar respecto de las preguntas de Jesús?

El Rosario nos hace la propuesta de meditar los misterios de Cristo con el método de la repetición, que favorece el asimilarlos. Esto vale ante todo para el Ave María, que se repite diez veces en cada misterio. Si consideramos a la ligera esta repetición, se podría pensar que el Rosario es una práctica árida y aburrida. En cambio, si se toma como expresión del amor que no se cansa de dirigirse hacia la persona amada, son expresiones siempre nuevas respecto al sentimiento que las inspira.

En Cristo, Dios ha asumido verdaderamente un <corazón de carne>. Cristo no solamente tiene un corazón divino, rico en misericordia y perdón, sino también un corazón humano, capaz de todas las expresiones de afecto. A este respecto, si necesitáramos un testimonio evangélico, no sería difícil encontrarlo en el conmovedor diálogo de Cristo con Pedro después de la Resurrección. <Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?>. Tres veces se le hace la pregunta, tres veces Pedro responde: <Señor, tú sabes que te quiero>. Más allá del sentido específico del pasaje, tan importante para la misión de Pedro, a nadie se le escapa la belleza de esta triple repetición, en la cual la repetida pregunta y la respuesta se expresan en términos bien conocidos por la experiencia universal del amor humano. Para comprender el Rosario, hace falta entrar en la dinámica psicológica que es propia del amor.

Una cosa está clara: si la repetición del Ave María se dirige directamente a María, el acto de amor, con Ella y por Ella, se dirige a Jesús. La repetición favorece el deseo de una configuración cada vez más plena con Cristo, verdadero ‘programa’ de la vida cristiana. San Pablo lo ha anunciado con palabras ardientes: <Para mí la vida es Cristo, y la muerte una ganancia>. Y también: <No vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mí>. El Rosario nos ayuda a crecer en esta configuración hasta la meta de la santidad.

  • ACTIVIDAD:

En la siguiente “sopa de letras” buscar las palabras de la siguiente ORACIóN. El nombre María, lo encontrarás formado por otras palabras.

BENDITA TU, MARIA, ELEGIDA DE DIOS: NUBE TAN CLARA COMO LA LUZ QUE ILUMINA NUESTRO CAMINAR. TU ESCUDAS DEL MAL A LOS QUE TE QUIEREN DAR CON ALEGRíA SU CORAZóN .

 

D I O S F D X Z T U P Y M D E L W E D K L A M

Q W V B J E H W X M Q H O V B U U X Z H V Q I

O B M I N T I E I C O N I N M L T I C Q U E J

H E I X F H B L H A S U J O U W O L Q U X S P

U N G E Z U J E J M G E K Z F W E U H I X C H

W D H H N Z J G J I K S K A F Q E M H E H U F

G I H R W D M I G N A T K R H Q D I Z R A D X

V T V R Q D H D G A Q R S O H R D N Z E H A Z

N A B T P S H A O R L O S C J R S A A N X S Q

S Z L K I S Q X O F U Z O X J S S K A B X Z L

J A L E G R I A H C L A R A T S D S X C O M O

A P Q U E X R L A F S U S X E Z T U X V S O L

 

  • CELEBRACIóN:

El catequista invitará a los niños a formar un círculo, sentados en el suelo. Habrá preparado, recortados en cartulina, unos corazones con una flor dibujada dentro de estos. A cada uno entregará un corazón para que escriba por detrás su nombre. Se iniciará con un canto a María y cada niño, a medida que va recitará el Avemaría, coloca su corazón alrededor de la imagen dibujada en la cartelera. Para finalizar se pueden hacer peticiones y terminar con otro canto.

  • COMPROMISO:

Rezaré todas las noches, antes de dormir, tres Avemarías a la Virgen como expresión del amor que le tengo.

Repasaré bien todos los misterios del Rosario para no olvidarlos.

 


 
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