TEMA N°22

Misterios de Gloria

 

  • OBJETIVO ESPECíFICO

Llevar a los niños a contemplar a Cristo resucitado, que revive nuestra alegría y nuestra fe.

  • AMBIENTACIóN
En la cartelera se colocará lo siguiente:

  • 1. SALUDO

Queridos niños: El Rosario, como nos lo ha dicho el Papa desde el comienzo de esta catequesis, es una contemplación de la vida de Cristo y de María. Así, pues, Jesús no se queda en el sepulcro; él resucita y al subir al cielo nos envía al Espíritu Santo para acompañar, dirigir, fortalecer y animar a su Iglesia hasta que llegue a la meta, a la plenitud del Reino. La Virgen María también participa de la gloria de su Hijo porque ha sido la “cristiana” más fiel viviendo siempre la voluntad de Dios y acompañando los primeros pasos de la Iglesia.

  • 2. REVISIóN DEL COMPROMISO

¿Aprendí los cinco misterios dolorosos?

¿Recé cada día por las necesidades de los perseguidos, encarcelados y desplazados?

  • 3. ORACION

Santa María, Madre nuestra, que estás en el cielo junto al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo: cuida de nosotros, cuida de todos los niños del mundo para que conozcamos el bien y lo hagamos, para que en nuestras familias sembremos la paz y la alegría. Ayuda a todos los niños que sufren para que salgan de su situación. Te queremos, Virgen María. Amén.

  • 4. ESCUCHEMOS LA PALABRA DE DIOS

Lucas 24, 1-6.

El primer día de la semana, de madrugada, (las mujeres) fueron al sepulcro llevando los perfumes preparados. Encontraron corrida la piedra del sepulcro, entraron, pero no encontraron el cuerpo de Jesús. Estaban desconcertadas por el hecho, cuando se les presentaron dos peonajes con vestiduras blancas. Y como quedaron espantadas, mirando al suelo, ellos les dijeron: ¿Por qué buscan al que está vivo entre los muertos? No está aquí, ha resucitado.

  • 5. PREGUNTAS, RESPUESTAS, OPINIONES, EXPLICACIóN

¿Quiénes fueron al sepulcro donde pusieron el cuerpo de Jesús y para qué?

¿Qué hecho dejó desconcertadas a las mujeres?

Los dos jóvenes que les presentaron, ¿qué les dijeron?

Nosotros, de verdad, ¿sí sentimos alegría al creer que Jesús resucitó y que nosotros, también resucitaremos?

La contemplación del rostro de Cristo no puede quedarse sólo en su imagen de crucificado. ¡él es el Resucitado! El Rosario ha expresado siempre esta convicción de fe, invitando al creyente a superar la oscuridad de la Pasión para fijarse en la gloria de Cristo en su Resurrección y en su Ascensión. Contemplando al Resucitado, el cristiano descubre de nuevo las razones de la propia fe, y revive la alegría no solamente de aquellos a los que Cristo se manifestó –los Apóstoles, la Magdalena, los discípulos de Emaús-, sino también el gozo de María, que experimentó de modo intenso la nueva vida del Hijo glorificado. A esta gloria, que con la Ascensión pone a Cristo a la derecha del Padre, sería elevada Ella misma con la Asunción, anticipando así, por especialísimo privilegio, el destino reservado a todos los justos con la resurrección de la carne. Al fin, coronada de gloria –como aparece en el último misterio glorioso-, María resplandece como Reina de los ángeles y los Santos, anticipación y meta de la condición escatológica de la Iglesia.

En el centro de estos misterios gloriosos contemplamos la venida del Espíritu Santo en Pentecostés y a la Iglesia como una familia reunida con María, que recibe la efusión impetuosa del Espíritu para disponerla a la misión evangelizadora. La contemplación de éste, como de los otros misterios gloriosos, ha de llevar a los creyentes a tomar conciencia de su nueva vida en Cristo, en el seno de la Iglesia; una vida cuya gran expresión es la escena de Pentecostés. De este modo, los misterios gloriosos alimentan en los creyentes la esperanza en la meta escatológica, hacia la cual se encaminan como miembros del Pueblo de Dios peregrino en la historia. Esto les impulsará necesariamente a dar un testimonio valiente de aquel <gozoso anuncio> que da sentido a toda su vida.

  • 6. ACTIVIDAD

El catequista escribirá en papeletas, una por cada niño, lo siguiente: 1Go. 2Go. 3Go. 4Go. 5Go. por los misterios Gozosos; 1L. 2L. 3L. 4L. 5L. Por los misterios Luminosos; 1D. 2D. 3D. 4D. 5D. Por los misterios Dolorosos y 1GL. 2GL. 3GL. 4GL. 5GL. Por los misterios Gloriosos. Si el número de niños pasa de 20, se repiten los números. En una bolsa se echarán las papeletas y cada niño tomará una; dirá en voz alta, si recuerda el misterio que le ha correspondido y luego hará el dibujo de dicho misterio y lo pintará.

  • 7. CELEBRACION

El catequista invita a los niños a tomar en sus manos, mostrándolos, los dibujos realizados y a colocarse en el orden respectivo de los misterios, sentados en el suelo en círculo. Todos se detienen unos momentos observando los dibujos de los compañeros. Seguidamente, el catequista indica que después de recitar todos el Padrenuestro, cada uno va rezar, por el misterio que le ha correspondido, el Avemaría. Se terminará la celebración con un canto a la Virgen.

  • 8. COMPROMISO

-Aprender los cinco misterios Gloriosos: La Resurrección del Señor, La ascensión del Señor al cielo, La venida del Espíritu Santo, La muerte y asunción al cielo de la Virgen María y La coronación de María como Reina de todo lo creado.

-Rezar por la paz del mundo y por las intenciones del santo Padre Juan Pablo II.

 


 
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