Que los niños recen parte del Rosario contemplando el primer misterio de dolor.
Queridos niños: los Papas son maestros que nos enseñan a orar con el Rosario; nos recuerdan que Jesús nos enseñó a orar bien. Cuando rezamos el Rosario tenemos presentes los hechos de la vida de Jesús y de María.
- ¿Le he preguntado a mamá qué cosas mías recuerda con más alegría de cuando yo era más pequeño? - ¿Le dí las gracias por todo lo que ha hecho y hace por mí? - ¿He rezado todos los días por los niños de la calle, que sufren y no tienen el amor de una familia, para que la Virgen María los proteja y encuentren personas que los quieran y ayuden?
Virgen María, Madre de Jesús y Madre de todos nosotros: queremos aprender a orar bien, a contemplar con el corazón los misterios cristianos. Te pedimos, que cuando recemos, tú nos acompañes y presentes a Jesús nuestras intenciones. María, tú mejor que nadie, contemplaste a Jesús con el corazón lleno de amor. ¡Nosotros te queremos mucho! Amén.
Virgen María, Madre de Jesús y Madre de todos nosotros: queremos aprender a orar bien, a contemplar con el corazón los misterios cristianos. Te pedimos, que cuando recemos, tú nos acompañes y presentes a Jesús nuestras intenciones. María, tú mejor que nadie, contemplaste a Jesús con el corazón lleno de amor. ¡Nosotros te queremos mucho! Amén.
- ¿Qué dice Jesús que no debemos hacer cuando rezamos? - ¿Quién es ese Padre que sabe las necesidades que tenemos? - ¿Cómo debemos rezar? A partir de la experiencia de María, el Rosario es una oración marcadamente contemplativa. Sin esta dimensión contemplativa el Rosario perdería su razón de ser, su naturaleza, como lo dijo el Papa Pablo VI: “Sin contemplación, el Rosario es un cuerpo sin alma y su rezo corre el peligro de convertirse en mecánica repetición de fórmulas y de contradecir la advertencia de Jesús: “Cuando oren, no sean charlatanes como los paganos, que creen ser escuchados por sus muchas palabras” (Mt 6, 7). Por su naturaleza el rezo del Rosario necesita un ritmo tranquilo y un reflexivo remanso, que favorezca en quien ora la meditación de los misterios de la vida del Señor, vistos a través del corazón de Aquella que estuvo más cerca del Señor, y que muestren su insondable riqueza”. Es necesario que reflexionemos con atención este profundo pensamiento de Pablo VI para resaltar la importancia de algunas dimensiones del Rosario que expresan mejor su carácter de contemplación de Cristo y, por lo tanto, de María.
Consistirá la actividad en preparar la celebración que se centra en el rezo y contemplación del primer misterio de dolor: Jesús en oración en el Huerto de Getsemaní. El misterio tiene como base el texto del Evangelio de Mateo 26, 36-46. Tratar de que todos los niños participen, bien en la preparación, bien durante el rezo del misterio . Se busca un lugar apropiado y se decora lo mejor posible. Se eligen cuatro niños para representar a Jesús, Pedro, Santiago y Juan; un narrador/a y a quien va a hacer de Jesús se le entrega por escrito lo que debe decir. Se ensaya debidamente.
El catequista reúne a los niños en el lugar preparado y los invita a sentarse en el suelo mientras los que van a actuar se preparan. Se comienza con la Señal de la Cruz. Seguidamente el narrador toma su lugar, empieza la lectura y los personajes van actuando de acuerdo a lo que se lee. Narrador: Jesús fue con sus discípulos a un lugar llamado Getsemaní y les dijo: Jesús: Siéntense aquí mientras voy allá a orar (señala el lugar donde va a orar). Narrador: Jesús lleva consigo a Pedro a Santiago y a Juan y empieza a sentir tristeza y angustia. Jesús: Siento una tristeza de muerte; quédense aquí orando conmigo. (Jesús se adelanta un poco y de rodillas, con el rostro en tierra, ora así:) Padre, si es posible, que se aparte de mí esta copa. Pero no se haga mi voluntad sino la tuya. Narrador: Jesús volvió adonde estaban los discípulos y dice a Pedro: Jesús: Ustedes no han sido capaces de velar una hora conmigo. Velen y oren para no caer en la tentación. El espíritu está dispuesto pero la carne es débil. Jesús Por segunda vez se alejó a orar y dice de nuevo: Padre, si esta copa no puede pasar sin que yo la beba, que se cumpla tu voluntad. Narrador: Jesús volvió de nuevo a donde estaban y los encontró dormidos, pues tenían los ojos como cargados y sin decir nada los dejó y por tercera vez repitió la misma oración. Jesús: Padre, si esta copa no puede pasar sin que yo la beba, que se cumpla tu voluntad. Se acerca otra vez a los tres discípulos y les dice: Jesús: ¡Todavía duermen y descansan! Está próxima la hora en que el Hijo del Hombre será entregado en poder de los pecadores. Levántense, vamos: se acerca el traidor. Se lleva a los niños a dialogar y a pensar: ¿Cómo viviría María esos momentos de la agonía de Jesús? Seguidamente, el catequista invita a rezar el Padrenuestro y las diez Avemarías con la siguiente o parecida introducción: Acompañemos a María que contempla a Jesús en su oración en el huerto de Getsemaní. Para finalizar se entonará un canto.
- Escribiré en mi cuaderno de Infancia Misionera mis impresiones sobre la oración que se hizo sobre el primer misterio doloroso. - Rezar y CONTEMPLAR el segundo misterio doloroso: Jesús es azotado atado a una columna.
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