TEMA N°1
 
 El Rosario
de la Virgen María

 

  • OBJETIVO ESPECíFICO

 Que los niños afiancen su amor a Jesús y a la Santísima Virgen conociendo esta oración llamada “Rosario”

  • AMBIENTACIóN
Se presentará la siguiente cartelera:

 

  • 1. SALUDO

Queridos niños: Hoy comenzamos nuestra catequesis refiriéndonos a Alguien que nos ama mucho y a quien nosotros también le rendimos amor y veneración. Ya la cartelera nos hace la presentación de la persona a la cual nos referimos; es María, la Mamá de Jesús y que nos adoptó a nosotros como hijos.

  • 2. REVISIóN DEL COMPROMISO

 - ¿He pedido a la Santísima Virgen, todos los días, que nos enseñe a orar, a ser obedientes y a ayudar a los demás con generosidad, como Ella lo hizo y agradecerle por haber colaborado con su Sí a la obra de la redención?

- ¿He compartido mis cosas: tiempo, libros, juguetes, merienda..., con los demás?

  • 3. ORACION

Oh, Señora y Madre mía: yo me entrego del todo a ti y en prueba de este amor que te tengo; te consagro mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón, todo mi ser. Y ya que soy todo/a tuyo/a: protégeme y guárdame como propiedad tuya. Amén.

  • 4. ESCUCHEMOS LA PALABRA DE DIOS

Lucas 1, 41- 43.

Cuando Isabel oyó el saludo de María, la criatura saltó en su vientre, y ella, llena del Espíritu Santo, con voz fuerte exclamó: ”Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre. ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?”

  • 5. PREGUNTAS, RESPUESTAS, OPINIONES, EXPLICACIóN

 - Isabel, llena del Espíritu Santo, ¿Qué le dijo a María al escuchar su saludo?

- ¿Qué oración nos hace recordar lo que dijo Isabel a María?

- ¿Cómo supo Isabel que María es la madre de su Señor?

- ¿Quién era ese niño que saltó en el vientre de Isabel al oír el saludo de María?

- ¿Cómo se “formó” la oración del Avemaría?

El Evangelio que hemos escuchado nos cuenta que la Virgen María, al enterarse por el ángel que Isabel, su parienta, esperaba un hijo, sin poder tenerlo, corrió a su lado para ayudarla. Isabel, al escuchar el saludo de María, siente el gozo del bebé en sus entrañas y llena del Espíritu Santo le responde con aquellas hermosas palabras: ¡Bendita tú, entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! Esta expresión de Isabel, junto con el saludo del ángel Gabriel, la repetimos cincuenta veces al rezar el Rosario.

¿Cómo se sentirá Jesús al escuchar de nuestros labios y de nuestro corazón que lo bendecimos a él y bendecimos a María, la criatura más perfecta salida de las manos de Dios?

Sobre esta oración, que es como una corona de rosas, el Papa nos explica y nos enseña, escuchémoslo:

El Rosario de la Virgen María, que se fue propagando poco a poco en el segundo Milenio bajo el soplo del Espíritu de Dios, es una oración apreciada por numerosos santos y fomentada por el Papa y los Obispos. En su sencillez y profundidad, sigue siendo también en este tercer Milenio apenas iniciado una oración de gran significado, destinada a producir frutos de santidad. Se encuadra bien en el camino espiritual de un cristianismo que, después de dos mil años, no ha perdido nada de la novedad de los orígenes, y se siente empujado por el Espíritu de Dios a “remar mar adentro”, para anunciar, más aún, proclamar a Cristo al mundo como Señor y Salvador, “el Camino, la Verdad y la Vida” (Juan 14,6), el “fin de la historia humana, el punto en el que convergen los deseos de la historia y de la civilización”. El Rosario, en efecto, aunque se distingue por su carácter mariano, es una oración centrada en la cristología. En la sencillez de sus partes, concentra en sí la profundidad de todo el mensaje evangélico, del cual es como un resumen. En él resuena la oración de María, su continuo Magníficat por la obra de la Encarnación redentora en su seno virginal. Con él, el pueblo cristiano aprende de María a contemplar la belleza del rostro de Cristo y a experimentar la profundidad de su amor. Mediante el Rosario, el creyente obtiene abundantes gracias, como recibiéndolas de las mismas manos de la Madre del Redentor.

  • 6. ACTIVIDAD

El catequista entregará a los niños el siguiente dibujo para que lo pinten. El Rosario Misionero se reza por los cinco continentes y por eso se pinta de una color distinto cada decena del Rosario. Se pintarán las cuentas así: la primera decena de color verde, representa Africa; la segunda decena de color rojo, representa América; la tercera decena de color blanco, representa Europa; la cuarta decena de color azul, representa Oceanía y la quinta decena de color amarillo, representa Asia.

 

  • 7. CELEBRACION

El catequista tendrá preparadas unas tarjetas en las que habrá escrito el nombre de MARíA. Después de sentarse en el suelo, formando un círculo, dará a cada niño su tarjeta. Les indicará que en la parte posterior de dicha tarjeta deben escribir una expresión de amor y agradecimiento a la Santísima Virgen. Seguidamente se entona un canto a la Virgen, se lee lo que se haya escrito en cada tarjeta y se terminará con el rezo del Padrenuestro y el Avemaría.

  • 8. COMPROMISO

- Colocar el dibujo, pintado en la reunión de Infancia Misionera, en un lugar destacado en la propia habitación.

- Rezar a la Virgen para que interceda por la paz del mundo y la reconciliación de todos lo que están en guerra.


 

 
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