El santo Rosario

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VIRGEN DEL ROSARIO

Se celebra el 7 de octubre 
 

 

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- Catequesis  Carta Apostólica ROSARIO de la Virgen María

            Virgen de Coromoto  Patrona de Venezuela      

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«El Rosario es el arma de la Paz» Juan Pablo II

¿Qué es el Rosario?

    El santo Rosario es una devoción mariana de las más antiguas y más conocidas entre el pueblo cristiano. Una tradición muy remota atribuye a santo Domingo de Guzmán, fundador de los Dominicos, la composición de este rezo. Pero fue el Papa san Pío V quien, con una Bula publicada en el año 1569, le dio la forma que usamos hasta ahora contemplando 15 misterios de gozo, dolor y gloria. El Papa Juan Pablo II , el 16 de octubre de 2002 en Carta apostólica «Rosarium Virginis Mariae» ha agregado al rosario tradicional  5 nuevos misterios llamados "misterios de luz".

- Cómo se compone

El santo Rosario se compone del rezo de 20 Padrenuestros, de 200 Avemarias y de 20 Gloria al Padre. Estas oraciones que son las más conocidas ent el pueblo cristiano están repartidas en 20 misterios.

En cada misterio se recuerda y contempla un acontecimiento de la «historia de la salvación», es decir de la vida de Jesús y de la Santísima Virgen Maria.

Después de hacer memoria de cada misterio, se rezan un Padrenuestro, diez Avemarías y un Gloria al Padre.

-CUATRO series de misterios

Los 20 misterios se reparten en cuatro series:

-5 «gozosos», En los cuales meditamos los comienzos del acontecimiento de la redención humana: desde la anunciación a María y la encarnación del Hijo de Dios en sus entrañas, hasta la adolescencia de Jesús.

-5 «Luminosos» Pasando de la infancia y de la vida de Nazaret a la vida pública de Jesús, la contemplación nos lleva a los misterios que se pueden llamar de manera especial «misterios de luz». En realidad, todo el misterio de Cristo es luz. él es «la luz del mundo» (Jn 8, 12). Pero esta dimensión se manifiesta sobre todo en los años de la vida pública, cuando anuncia el evangelio del Reino.

- 5 «dolorosos», n los cuales recordamos los momentos más sobresalientes de la pasión y muerte de Jesús.

- 5 «gloriosos», en los cuales contemplamos el triunfo de Jesús, la venida del Espíritu Santo y la glorificación de la Santísima Virgen María.

- Modo de rezar el Rosario

Ordinariamente se rezan:

                    - los misterios gozosos los lunes y sábados

 - los misterios luminosos los jueves

- los misterios dolorosos los martes y viernes

- los misterios gloriosos los miércoles y domingos

Cuando se celebra alguna  fiesta importante es conveniente rezar los misterios más apropiados para esa fiesta: por ejemplo en Navidad conviene rezar los gozosos, aunque la fiesta caiga en viernes o en domingo.

- Se procede de esta manera:

Alguien anuncia el misterio correspondiente, y después, mientras con la mente se va contemplando o meditando ese acontecimiento de salvación, con los labios y el corazón se van rezando el Padrenuestro, las Avemarías y el Gloria al Padre.

Otras invocaciones que a veces se añaden entre un misterio y otro, según las costumbres personales o de cada lugar, no son parte integrante del rezo del Rosario.

 

 

MISTERIOS 

DE LUZ

 

 Pasando de la infancia y de la vida de Nazaret a la vida pública de Jesús, la contemplación nos lleva a los misterios que se pueden llamar de manera especial «misterios de luz». En realidad, todo el misterio de Cristo es luz. él es «la luz del mundo» (Jn 8, 12). Pero esta dimensión se manifiesta sobre todo en los años de la vida pública, cuando anuncia el evangelio del Reino. Deseando indicar a la comunidad cristiana cinco momentos significativos –misterios «luminosos»– de esta fase de la vida de Cristo, pienso que se pueden señalar: 

1. El bautismo de Jesús  Misterio de luz es ante todo el Bautismo en el Jordán. En él, mientras Cristo, como inocente que se hace ‘pecado’ por nosotros (cf. 2 Co 5, 21), entra en el agua del río, el cielo se abre y la voz del Padre lo proclama Hijo predilecto (cf. Mt 3, 17 par.), y el Espíritu desciende sobre él para investirlo de la misión que le espera.

2. Las bodas de Caná Cada uno de estos misterios revela el Reino ya presente en la persona misma de Jesús. Misterio de luz es el comienzo de los signos en Caná (cf. Jn 2, 1-12), cuando Cristo, transformando el agua en vino, abre el corazón de los discípulos a la fe gracias a la intervención de María, la primera creyente.

3. El anuncio del Reino de Dios  Misterio de luz es la predicación con la cual Jesús anuncia la llegada del Reino de Dios e invita a la conversión (cf. Mc 1, 15), perdonando los pecados de quien se acerca a él con humilde fe (cf. Mc 2. 3-13; Lc 47-48), iniciando así el ministerio de misericordia que él continuará ejerciendo hasta el fin del mundo, especialmente a través del sacramento de la Reconciliación confiado a la Iglesia.

4. La Transfiguración  Misterio de luz por excelencia es la Transfiguración, que según la tradición tuvo lugar en el Monte Tabor. La gloria de la Divinidad resplandece en el rostro de Cristo, mientras el Padre lo acredita ante los apóstoles extasiados para que lo « escuchen « (cf. Lc 9, 35 par.) y se dispongan a vivir con él el momento doloroso de la Pasión, a fin de llegar con él a la alegría de la Resurrección y a una vida transfigurada por el Espíritu Santo.

5. La Eucaristía,  Misterio de luz es, por fin, la institución de la Eucaristía, en la cual Cristo se hace alimento con su Cuerpo y su Sangre bajo las especies del pan y del vino, dando testimonio de su amor por la humanidad « hasta el extremo « (Jn13, 1) y por cuya salvación se ofrecerá en sacrificio.

Excepto en el de Caná, en estos misterios la presencia de María queda en el trasfondo. Los Evangelios apenas insinúan su eventual presencia en algún que otro momento de la predicación de Jesús (cf. Mc 3, 31-35; Jn 2, 12) y nada dicen sobre su presencia en el Cenáculo en el momento de la institución de la Eucaristía. Pero, de algún modo, el cometido que desempeña en Caná acompaña toda la misión de Cristo. La revelación, que en el Bautismo en el Jordán proviene directamente del Padre y ha resonado en el Bautista, aparece también en labios de María en Caná y se convierte en su gran invitación materna dirigida a la Iglesia de todos los tiempos: «Haced lo que él os diga» (Jn 2, 5). Es una exhortación que introduce muy bien las palabras y signos de Cristo durante su vida pública, siendo como el telón de fondo mariano de todos los «misterios de luz».

 

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