EL CLUB DE ROSARíN Y...
cartas de mis amigos

"Barriga Misionera"

Hola, Rosarín: 

Mi nombre es José y quiero contarte algo que me tiene mal. Soy muy flaco pero mi barriga es gordísima.  No sé cómo se llama mi enfermedad, pero los doctores dicen que sólo me pueden operar cuando sea más grande.

    En el colegio me llaman panza de agua, barrigón y otras cosas peores que no escribo porque me da rabia de sólo acordarme... A veces me pongo tan triste que lloro como un bebé.

    Ayer, un chamo me rascó la barriga y le zumbé dos golpes y le volé un diente; le salió sangre y todo.

    Quiero pertenecer al "Club de Rosarín", pero el chamo que quedó sin diente dice que no puedo porque ahora soy un "malandro barrigón". Estoy completamente rayao.

 

¡Tranqui, José!.  Nuestro club no es sólo para angelitos, es para los que quieren ser más amigos de Jesús y la Virgen María.  Pero debes controlarte porque los golpes no resuelven los problemas y hacen daño.

 

Busca un rosario, así sea pequeñito, y guárdalo siempre en tu bolsillo y cada vez que quieras lanzar un derechazo, te agarras bien duro de él y rezas un Ave María; así lograrás controlarte poco a poco.

    Convierte tu barriga en una "barriga misionera", o sea llévala como un sacrificio y ofrécela por todos esos muchachitos que tienen defectos físicos, como los ciegos, cojos, sordos; y muchos otros que no podrán curarse con una operación como tú.

    Mira muy bien tu barriga, asume con gracia tu figura panzona, échale broma a tus amigos y sonríe porque un día no la tendrás, pero vas a recordar que tuviste una "barriga misionera"...

    Ya te anoté en nuestro club.  Recuerda que Jesús no tenía defectos físicos, pero aceptó la burla, los golpes y hasta la muerte como El Gran Misionero. ¿Qué harías tú por Jesús?  Descubre en cuáles misterios del rosario se meditan los golpes, burlas y sufrimientos que padeció Jesús y reza cada día 1 Padrenuestro y 10 Ave Marías.  Invita a los otros chamos a hacer lo mismo y a corregirse.

    Tu amigo Rosarín.

 

REGRESAR

 Texto y dibujos: Andreína Carradini