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3° DOMINGO de CUARESMA - C LECTURAS |
Dios te espera - EVANGELIO (Lc 13,1-9)

Los niños y niñas de Infancia Misionera ya dan frutos de Evangelio
Domingo III de Cuaresma / C
1ª Lectura (Ex 3,1-8.13-15)
Lectura del libro del Exodo
En aquellos días, Moisés pastoreaba el rebaño de su suegro, Jetró,
sacerdote de Madián. En cierta ocasión llevó el rebaño más allá del
desierto, hasta el Horeb, el monte de Dios, y el Señor se le apareció en una
llama que salía de un zarzal. Moisés observó con gran asombro que la zarza
ardía sin consumirse y se dijo: "Voy a ver de cerca esa cosa tan extraña,
por qué la zarza no se quema". Viendo el Señor que Moisés se había desviado
para mirar, lo llamó desde la zarza: "¡Moisés, Moisés!" El respondió: "Aquí
estoy". Le dijo Dios: "¡No te acerques! Quítate las sandalias, porque el
lugar que pisas es tierra sagrada". Y añadió: "Yo soy el Dios de tus padres,
el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob". Entonces Moisés se
tapó la cara, porque tuvo miedo de mirar a Dios. Pero el Señor le dijo: "He
visto la opresión de mi pueblo en Egipto, he oído sus quejas contra los
opresores y conozco bien sus sufrimientos. He descendido para librar a mi
pueblo de la opresión de los egipcios, para sacarlo de aquellas tierras y
llevarlo a una tierra buena y espaciosa, una tierra que mana leche y miel".
Moisés le dijo a Dios: "Está bien. Me presentaré a los hijos de Israel y les
diré: `El Dios de sus padres me envía a ustedes; pero cuando me pregunten
cuál es su nombre, ¿qué les voy a responder?" Dios le contestó a Moisés: "Mi
nombre es Yo-soy"; y añadió: "Esto les dirás a los israelitas: `Yo soy me
envía a ustedes'. También les dirás: `El Señor, el Dios de sus padres, el
Dios de Abraham, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob, me envía a ustedes".
Este es mi nombre para siempre. Con este nombre me han de recordar de
generación en generación". Palabra de Dios.
A. Te alabamos, Señor.
Salmo responsorial (102)
R.
El Señor es compasivo y misericordioso.
L. Bendice al Señor, alma mía, que todo mi
ser bendiga su santo nombre. Bendice al Señor, alma mía, y no te olvides de
sus beneficios /R.
L. El Señor perdona tus pecados y cura tus enfermedades; él
rescata tu vida del sepulcro y te colma de amor y de ternura
/R.
L. El Señor hace justicia y le da la razón al oprimido. A Moisés
le mostró su bondad, y sus prodigios al pueblo de Israel
/R.
L. El Señor es compasivo y misericordioso, lento para enojarse y
generoso para perdonar. Como desde la tierra hasta el cielo, así es de
grande su misericordia /R.
2ª Lectura (1Co 10,1-6.10-12)
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios
Hermanos: No quiero que olviden que en el desierto nuestros padres
estuvieron todos bajo la nube, todos cruzaron el mar Rojo y todos se
sometieron a Moisés, por una especie de bautismo en la nube y en el mar.
Todos comieron el mismo alimento milagroso y todos bebieron de la misma
bebida espiritual, porque bebían de una roca espiritual que los acompañaba,
y la roca era Cristo. Sin embargo, la mayoría de ellos desagradaron a Dios y
murieron en el desierto. Todo esto sucedió como advertencia para nosotros, a
fin de que no codiciemos cosas malas como ellos lo hicieron. No murmuren
ustedes como algunos de ellos murmuraron y perecieron a manos del ángel
exterminador. Todas estas cosas les sucedieron a nuestros antepasados como
un ejemplo para nosotros y fueron puestas en las Escrituras como advertencia
para los que vivimos en los últimos tiempos. Así pues, el que crea estar
firme, tenga cuidado de no caer. Palabra de Dios.
A. Te alabamos, Señor.
Aclamación antes del Evangelio (Mt
4,17)
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.- Conviértanse, dice el
Señor, porque ya está cerca el Reino de los cielos.
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Evangelio (Lc 13,1-9)
Lectura del santo Evangelio según san Lucas
A. Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, algunos hombres fueron a ver a Jesús y le contaron que
Pilato había mandado matar a unos galileos, mientras estaban ofreciendo sus
sacrificios. Jesús les hizo este comentario: "¿Piensan ustedes que aquellos
galileos, porque les sucedió esto, eran más pecadores que todos los demás
galileos? Ciertamente que no; y si ustedes no se arrepienten perecerán de
manera semejante. Y aquellos dieciocho que murieron aplastados por la torre
de Siloé, ¿piensan acaso que eran más culpables que todos los demás
habitantes de Jerusalén? Ciertamente que no; y si ustedes no se arrepienten,
perecerán de manera semejante". Entonces les dijo esta parábola: "Un hombre
tenía una higuera plantada en su viñedo; fue a buscar higos y no los
encontró. Dijo entonces al viñador: `Mira, durante tres años seguidos he
venido a buscar higos en esta higuera y no los he encontrado. Córtala. ¿Para
qué ocupa la tierra inútilmente?' El viñador le contestó: `Señor, déjala
todavía este año; voy a aflojar la tierra alrededor y a echarle abono, para
ver si da fruto. Si no, el año que viene la cortaré`. Palabra del Señor.
A. Gloria a ti, Señor Jesús.