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La
Tortuga
Koulou |
Un día la tortuga Koulou encuentra
a Zamba (Dios) y le dice: ¿Por qué has guardado toda tu sabiduría para
tí y no has dado una
parte a los animales? Este modo de proceder no es gentil ni inteligente
por tu parte. Allí abajo,
sobre la tierra, todo va mal. No
hay más que hambre, enfermedades y guerra y todo porque los animales
están desprovistos de inteligencia y de sabiduría.
Tienes que reparar esta situación creada por ti.
Zamba responde:
Es posible, pero
si quieres que
me ocupe del problema has de
realizar tres pequeñas pruebas
que te voy a poner. De aquí a
nueve días has
de traerme una serpiente boa viva y una calabaza llena de
mosquitos vivos.
Koulou encierra en la calabaza miles de mosquitos que ha atrapado en su
choza por medio de un jarabe de almíbar.
Captura a una serpiente boa y consigue atarla a lo largo de un
bambú... Pero le queda por cumplir la tercera prueba, y por cierto, la más
difícil.
Porque, ¿cómo poder llevar la calabaza y la serpiente hasta la
casa de Zamba?
Después de mucho discurrir, Koulou se va a encontrar a la araña Nden-Bobo y le dice lloriqueando:
¡Ay hermana mía! Los vecinos de mi pueblo me persiguen por culpa tuya y han
decidido matarme porque tú les manchas sus casas con tu sucia tela.
Yo te he defendido diciéndoles que sin ayuda de tu tela ellos no
podrían ir al cielo, a casa de Zamba.
Entonces se han reído de mí y de ti y han dicho que tú con tu
tela no puedes subir más alto que la paja que cubre sus cabañas.
Y en cuanto a ir a casa de Zamba, me han dicho que me cuide de mi
mismo y que les deje en paz.
Al oír esto, la araña Nden-Bobo se puso furiosa y dijo a Koulou:
¡Yo
puedo subir hasta donde yo quiera, sola o llevándote encima a ti y a
todos los vecinos del poblado! Pues,
¿qué se han
creído todos esos tontos?
En ese caso - dice Koulou - vamos a casa de Zamba y si te parece bien
denunciamos a nuestros vecinos acusándoles del odio que nos tienen.
De acuerdo - contestó la araña Nden-Bobo - nos vamos ahora mismo.
Pienso, sin embargo - continuó
hablando Koulou - que para estar seguros de que Zamba nos atenderá nos
convendría llevarle algunos regalos.
Precisamente yo tengo a mano éstos que sé le gustarán. ¿Qué
te parece si los cargamos también ?
Vale - contestó la araña - a ver cómo me los pones encima.
Aquella misma tarde las dos comadres fueron recibidas por Zamba.
Koulou le presentó los obsequios.
Zamba los miró y sonrió: ¿Cómo has podido, tú, mi pequeña
tortuga, cargar con este peso y subir hasta aquí? Porque la cosa no es
nada fácil.
La tortuga
contesta: ¡Oh, Zamba! Todo lo que me mandaste me parecía
al principio muy difícil de llevar a cabo, pero hice dos cosas: me puse
a discurrir y luego pedí ayuda. En
resumen, que me ha resultado bastante fácil.
Zamba dijo entonces a
Koulou: Vuelve a la tierra, mi pequeña tortuga,
Porque a los hombres y a los animales no les falta inteligencia. Lo que
les falta realmente es el discurrir y el ayudarse los unos a los otros.
Si ellos quisieran reflexionar y echarse una mano unos a otros,
todo les resultaría muy fácil y acabarían con todos los mosquitos que
les transmiten enfermedades y con todas las serpientes que les muerden y
les matan y no pasarían más hambre y, más aún, todos ellos podrían
un día llegar hasta mí y aquí, en mi casa, no les faltaría nada.
Vete, vete y dile estas
cosas a todos.
Piensa...
1.- ¿Crees
que tu grupo de Infancia Misionera debe unirse más para planificar y
realizar acciones en favor de las misiones?
2.-
¿Conoces a tu párroco y le echas una mano en las actividades de la
Parroquia o simplemente criticas las cosas que ves mal?
3.- ¿De
que forma puedes ayudar en tu familia para que todos se lleven mejor y
sean más felices?
4.- ¿Haces
alguna oración por nuestro país y por el mundo, para que la situación
mejore?
5.- Escribe
cuál es el servicio más importante de los misioneros en todo el mundo
para ayudar a la humanidad. (ver R.Mi. 2).
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