|
- Los
pueblos que habitaban las innumerables islas del sur este asiático tenían
la fama de poseer muchas fantasías y de ser soñadores impenitentes o
empedernidos. Puede ser que la combinación entre el clima tropical y la
embriagadora belleza de la naturaleza los hace ser así.
- Tu sabes bien que quien es rico de fantasía y
que tiene la capacidad de soñar cae fácilmente en el truco que la férvida
imaginación le tiende: crea para sí deseos y situaciones muy lejanas de la
realidad que lo rodea.
- Pak Diro es ciertamente un simpático ejemplar
de los que pertenecen a las muchas tribus de los soñadores.
-
Pak Diro era un campesino, y vivía en una aldea o caserío cerca de la
ciudad de Kuala Lumpur.
- Más pertenecía a un grupo de personas que les gusta soñar. Soñaba llegar a
ser un hombre riquísimo, con grandes casas, rodeadas de bellísimas muchachas o
doncellas que le sirvieran, y gozar de cualquier cosa, sin alzar un dedo.
- Su mujer, pobre mujer, le repetía continuamente:
- -¡Pak Diro, deja de soñar! Sin trabajar no se puede obtener nada de la
vida.
- -Hazme el favor, - replicaba el – ustedes las mujeres no entienden nada
del mundo de los hombres.
- Un día Pak Diro fue como arrebatado por una crisis mística, y decidió
dirigirse a un monte sagrado donde haría oración, se alimentaría de hierbas y
viviría en absoluta pobreza.
- Aunque nos costara sacrificio, un periodo de soledad será útil: los dioses
nos ayudaran favorablemente – confió Pak Diro a la mujer que se mostraba
admirada y sorprendida de aquella imprevista decisión.
- Llegados a la cima del monte los 2 peregrinos encontraron un viejo templo
abandonado. Se establecieron convencidos que el ayuno y la penitencia les
habría ayudado a acercarse a Dios y a conocer la voluntad sobre ellos.
- Una tarde, mientras aquellas dos almas solitarias estaban orando, apareció
un anciano de barba larga y blanca.
- -Pak Diro – le dijo el anciano – tu devoción y la de tu mujer me
conmovieron. Debes saber que yo puedo satisfacer cualquier deseo de tu
corazón, presta atención, porque de tantos deseos que están en tu corazón
puedo satisfacer dos. Escoge con cuidado lo que quieres pedirme.
- - Si, si, santidad – exclamó Pak Diro lleno de felicidad
- Se sentía confundido y excitado de no lograr ni siquiera hablar.
- - Aquello... cuanto... yo... yo
- - Espera, Pak Diro - le aconsejó el anciano venerable – reflexiona con
calma antes de expresar aquello que deseas. Es cosa sabía que tu consultes a
tu mujer.
- - Todos quieren salud y felicidad y larga vida- dijo Pak Diro a la mujer.
– podemos escoger solamente entre estas dos cosas. ¿Qué escogerías tú?
- - Yo escogería la salud y la felicidad – sugirió la mujer.
- - Más no. Las cosas más importantes de la vida son las riquezas. En
realidad si miras a tu alrededor puedes constatar que el hombre más
inteligente está al servicio del más rico.
- - ¿Qué hacer del dinero del mundo si te enfermas o si no eres feliz?
- A este punto Pak Diro empezó a perder la paciencia, como siempre cuando su
mujer tenía parecer distinto del suyo. En un momento de la discusión con la
mujer, tomado por la ira el hombre exclamó:
- - ¡Quisiera que te volvieras una oca!
- Imprevistamente marido y mujer se encontraron rodeados de humo y
relámpagos. Pak Diro cayó al suelo como fulminado. Cuando las fuerzas le
volvieron tuvo la fuerza de levantarse, el pobre hombre se dio cuenta con
susto que un deseo ya había sido escuchado: ¡la mujer había sido transformada
en oca!
- - ¿Cómo he podido desear una cosa como esta? – exclamó con hipo y
sollozando Pak Diro. Y dirigiéndose de nuevo al anciano venerable que había
hablado le suplico:
- - Por favor santidad, devuélveme a mi mujer. No quiero ser marido de una
oca.
- - El anciano apareció de nuevo y dijo:
- - Este es tu segundo deseo, Pak Diro. Yo puedo transformar tu mujer, más
no satisfacer algún otro deseo. Trabaja con responsabilidad, no pienses en el
dinero. Y entonces serás feliz.
- El viejo agitó la varita mágica que tenía en la mano y pronunció palabras
misteriosas: enseguida la oca se convirtió en la mujer de Pak Diro.
- Cuando Pak Diro se dirigió al anciano venerable ya había desaparecido. Se
sabe que Pak Diro no volvió a ser más rico. Siguió el consejo y vivieron con
sencillez, y de mutuo acuerdo y felices.
Reflexionemos un poco:
Entre los soñadores podríamos clasificar todas las personas que creen en la
utopía. ¿Has escuchado antes esta palabra difícil? Deriva de la lengua griega;
etimológicamente significa “proyecto halagüeño, pero de imposible realización”
“algo que no existe” “algo que no tendrá lugar” por ejemplo: un ideal político,
religioso, un modelo de vida social o un proyecto o idea que no se puede
realizar o llevar a cabo.
|