|
- Hablemos con mucha confianza
- Padre Bueno, yo se que para hablar contigo
- no necesito hacer cosas raras,
- como hace alguna gente
- para que todo el mundo les mire.
- Yo sé que estás en mi
corazón,
- y me basta con eso,
- porque tampoco necesito muchas palabras
- ni
oraciones aprendidas de memoria.
- Tengo que confiar en ti,
- porque eres mi Padre y
me quieres.
- A veces te pido muchas cosas:
- que apruebe los exámenes,
- que cures al
abuelito,
- que mi papá encuentre trabajo,
- que no haya más guerras,
- ni más hambre,
- ni más pobres en el mundo.
- Yo se que tú no eres un Supermán,
- y que no me vas a hacer un milagro
- mientras yo miro cruzado de brazos.
- Pero cuando te pido estas cosas,
- lo que quiero decirte
- es que, pase lo que pase,
- yo sepa que eres mi padre,
- y que confíe en ti,
- que eres bueno y me puedo fiar.
- Porque si yo no quiero que haya pobres,
- ni guerras, ni hambre,
- ni que la gente se muera,
- ni que mi abuelito esté enfermo,
- ¿cómo lo vas a querer tú?
- Yo no se muchas cosas,
- pero de eso estoy seguro
- que tú no lo quieres.
- Ayúdanos a hacer que no haya guerras,
- que no haya hambre,
- que no haya paro,
- que no haya enfermedades.
- Tú eres nuestro Padre,
- y estás en nuestro corazón:
- que llegue ese reino que tú quieres
- donde todos seamos hermanos.
- Que los hombres sean buenos
- como tú quieres que sean.
- Que no haya más hambre,
- ni más pobreza,
- ni más injusticia ni odio.
- Ayúdanos a querer a todos
- como tú les quieres a todos.
- Que sepamos perdonarnos
- como tú nos perdonas.
- Y que no se nos ocurra nunca
- dar marcha atrás,
- desanimarnos,
- ni que no vale la pena ser buenos.
|
Jesús hablaba con Dios con mucha
confianza, porque sabía que era su Padre,
y con un Padre Bueno se habla así.
Jesús nos enseñó a rezar así
también a nosotros.
Y eso es lo que tenemos que hacer
para rezar: hablar con Dios que es nuestro Padre Bueno.

Vale la pena ser buenos. |