|
Abortos selectivos de niñas: genocidio silencioso |
(ZENIT.org).-
Se dan temores de una crisis demográfica en la India, donde durante
años el aborto de niñas ha alterado seriamente el equilibrio de la
población.
Irónicamente, una de las últimas advertencias ha venido de Ena Singh,
una representante del Fondo de Población de Naciones Unidas,
institución responsable de la promoción del aborto.
Singh declaró a la agencia de noticias Reuters, en un reportaje
publicado el 31 de agosto, que la falta de mujeres podría llevar a
un aumento de la violencia sexual y de los abusos infantiles. Según
las Naciones Unidas, se estima que, de forma ilegal,
cada día se abortan en la
India unas 2.000 niñas.
Anteriormente ya se había dado una estimación más alta del número de
niñas peritadas, cuando el UNICEF presentó en la India su informe
«Situación de los Niños del Mundo 2007». Según el artículo publicado
el 12 de diciembre por Reuters, los responsables de UNICEF afirmaron
que en la India nacen 7.000 niñas menos cada día en comparación con
la media mundial.
En su reportaje del 31 de agosto, Reuters observaba que un censo del
2001 mostraba que regiones como el Punjab, Gujarat y Himachal tenían
menos de 800 niñas por cada 1.000 niños. Según Singh, la situación
está empeorando, puesto que los abortos selectivos por razón de sexo
se han extendido a más regiones. Las estadísticas muestran que en el
2001, había en la India 927 niñas de edades entre 0 y 6 años por
cada 1.000 niños de la misma edad, en comparación con las 945 que
había en 1991.
El gobierno indio, informaba Reuters,
admite que cerca de 10
millones de niñas han sido asesinadas por sus padres – antes
o inmediatamente después de nacer – en los últimos 20 años.
Un reportaje anterior de Reuters, el 21 de agosto, examinaba la
utilización de técnicas como los ultrasonidos y la amniocentesis
para saber el sexo del feto, facilitando así el aborto de las niñas.
La utilización de estas técnicas para la selección del sexo es
ilegal, pero su práctica está ampliamente extendida.
Desde 1996 hay leyes en vigor que prohíben las pruebas para
determinar el sexo del feto. No obstante, de 400 casos encausados
por las autoridades sólo ha habido dos condenas, una con una multa
de 300 rupias (7 dólares) y otra con 4.000 rupias (98 dólares).
Fetos tirados
El descubrimiento en un campo de la ciudad de Nayagarh, en el este
de la India, de más de 40 fetos de niñas ha aportado más evidencias
sobre la enormidad del problema, informaba el 28 de julio el
periódico británico Guardian. Santish Mishra, un responsable de
sanidad, estimaba que los fetos fueron abortados a los cinco meses
de gestación.
El artículo también informaba de que en junio había sido arrestado
un médico en Nueva Delhi tras el hallazgo de bebés abortados en una
fosa séptica de su consulta. Otro caso tuvo lugar en febrero de este
año, cuando la policía encontró los restos de 15 niños enterrados en
el jardín trasero de un hospital del estado central de Madhya
Pradesh.
También en febrero cerca de 400 huesos de fetos y recién nacidos
fueron descubiertos en una fosa tras el hospital de la ciudad de
Bhopal, informaba el 18 de febrero Associated Press.
Como reacción a este y a otros descubrimientos, el gobierno indio
anunció que establecería orfanatos para aceptar a las niñas no
queridas, según Associated Press. La agencia citaba una declaración
de Renuka Chowdhury, ministro de estado para el desarrollo femenino
e infantil, que afirmaba que el gobierno planeaba instalar un centro
en cada distrito regional.
Un negocio lucrativo
El 21 de abril el Wall Street Journal examinaba el problema en un
artículo en primera página. Informaba de que compañías como General
Electric habían vendido tantas máquinas de ultrasonidos en la India
que ahora las pruebas estaban disponibles incluso en pequeñas aldeas
que no tienen agua potable ni carreteras decentes. Las pruebas
cuestan unos 8 dólares, el equivalente al salario de una semana.
V. Raja, director ejecutivo de la división de sanidad de General
Electric para el Sur de Asia, citado por el Wall Street Journal,
decía que la compañía insiste en que las máquinas no se usen para la
determinar el sexo. No obstante, el artículo también citaba a un
obstetra de Nueva Delhi, Puneet Bedi, que acusaba a las empresas de
explotar el querer tener un niño vendiendo máquinas de ultrasonidos.
General Electric vende cerca de 15 modelos diferentes, desde
máquinas que cuestan 100.000 dólares y ofrecen sofisticadas imágenes
en color hasta escáneres básicos en blanco y negro por unos 7.500
dólares. Tiene también acuerdos con los bancos para ayudar a los
médicos a financiar la compra de sus máquinas.
El artículo citaba datos de todas las compañías de las ventas
anuales de estas máquinas en la India, lo que revelaba un negocio de
77 millones de dólares en 2006, un 10% más que el año anterior.
Existen más de 30.000 clínicas con ultrasonidos registradas por el
gobierno de la India.
Preocupación en China
China es otro país donde la proporción de sexos se encuentra
gravemente desequilibrada debido al aborto selectivo de fetos
femeninos. El gobierno anunció recientemente que pondría en vigor
nuevas leyes para aumentar las penas a los padres y médicos
responsables de asesinar niñas, informaba el 25 de agosto la BBC.
La Asociación para la Planificación Familiar de China admitía que el
desequilibrio ha alcanzado el punto de que en una ciudad hay ocho
chicos por cada cinco chicas, según, la BBC. Entre los niños de
menos de 4 años de la ciudad de Lianyungang hay 163,5 chicos por
cada 100 chicas. En el resto de China, 99 ciudades tienen una
proporción mayor de 125 chicos por cada 100 chicas.
Un profesor de Psicología Evolutiva en la Universidad de Liverpool,
comentaba el problema en un artículo publicado el 8 de septiembre en
el periódico Scotsman. Decía que las estimaciones actuales colocan
en 18 millones el exceso de número de hombres con respecto a las
mujeres en edad de casarse en China. La previsión es que este exceso
alcance los 37 millones en el 2020.
«Chicos sin chicas representan, como poco, una amenaza», afirmaba
Dunbar, refiriéndose a los problemas sociales que esto causa. Estos
van desde abusos de mujeres, a violaciones, y un incremento en el
número de crímenes.
Los abortos selectivos por razones de sexo no se limitan a China y a
la India. En Gran Bretaña, a principios de este, suscita
preocupación una prueba que permite a los padres determinar el sexo
de los bebés no nacidos incluso en la sexta semana de gestación.
Un reportaje el 5 de mayo en el periódico británico Telegraph
afirmaba que las pruebas «rosa o azul» se lleva a cabo analizando
una gota de sangre de la mujer embarazada. Según la empresa que lo
vende, DNA Worlwide, que forma parte del grupo americano Consumer
Genetics, la prueba tiene una exactitud del 98%.
Despreocupación
«Con nuestra despreocupada actitud hacia los abortos en las primeras
etapas, creemos que es inevitable que el número de abortos aumente»,
declaraba al Telegraph Julia Millington, de la Prolife Alliance.
En Gran Bretaña, según el periódico, el sexo de los bebés no nacidos
suele determinarse durante un examen en la vigésima semana de
gestación. Algunas autoridades sanitarias han impedido que se diga a
los padres el sexo de su hijo por temor a decir el sexo que no
quieren, observaba el artículo.
Las millones de muertes por los abortos selectivos en base al sexo,
con más que vendrán, han sido ignoradas por los grupos de
planificación familiar y por las agencias de la ONU. Incluso aunque
el tema fue suscitado por UNICEF, el lanzamiento de su informe
«Situación de los Niños del Mundo 2007» ha recibido poca cobertura
de los medios.
Aunque el informe de UNICEF, de 160 páginas, estaba dedicado al tema
de la «discriminación de género» que sufren mujeres y niñas, sólo se
dedicaban 102 palabras al tema del feticidio y el infanticidio.
Asombrosamente, incluso entonces se minimizaba el problema, puesto
que UNICEF alegaba que «no hay evidencias concluyentes» del uso
erróneo de los instrumentos de diagnóstico para determinar el sexo
del feto.
Por el padre John Flynn, L. C.