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 Veintidós mil «monaguillos» llegan de peregrinación a Roma

Un rostro humano para la globalización

Acuerdo sobre educación entre la Santa Sede y Gabón

Aumenta el número de niños que viven con sus abuelos

Rumanía: Ocho mil niños infectados de sida al ser vacunados

 "En la conversión, el Padre no sólo nos abraza sino que hace fiesta"

EL TURISMO DEBE SER TAMBIéN "MOMENTO DE GRACIA Y SALVACIóN" PARA EL CRISTIANO

Francia: «Boom» de participación en retiros ofrecidos por monasterios

Ucrania: Primeros frutos de la visita papal

 

 

 

 
Movilización sin precedentes en el mundo católico ante la Cumbre del G-8

 Un rostro humano para la globalización                 J. C. 

Si bien para todos los servicios de inteligencia europeos estaba claro que la Cumbre de los países más industrializados del mundo (G8) se convertiría en una prueba de fuego para comprender la naturaleza del primer movimiento de protesta del siglo XXI, los an-tiglobalización, la cita de Génova siguió siendo un foro mundial de reflexión sobre los derroteros del escenario social, económico y cultural en el que ha visto la luz el nuevo milenio, la globalización. Será que el encuentro tenía lugar en una ciudad italiana de antiguas raíces cristianas..., será que la Iglesia católica es quizá la primera ins-titución globalizada de la Historia..., será que el nuevo escenario interpelaba directamente el compromiso de los creyentes...; lo cierto es que Génova también se ha convertido en la gran provocación que ha abierto un amplio debate y reflexión sobre este desafío en la misma Iglesia. La movilización católica ante un acontecimiento de este carácter no tuvo precedentes. Desde hace varios meses, la Iglesia en Italia y en particular las diócesis de Liguria organizaron una serie impresionante de encuentros, ayunos, momentos de oración, etc. El arzobispo de Génova, el cardenal Dionigi Tettamanzi, se ha dado cuenta de que el G-8 es el foro con más resonancia mundial para reflexionar sobre las implicaciones éticas de la globalización y con prudencia ha impulsado un volcán de iniciativas, llegando a dedicar un libro a esta ocasión (La globalización: un desafío). El encuentro más sobresaliente lo organizaron del 6 al 8 de julio más de sesenta organizaciones, movimientos y congregaciones mi-sioneras que reunieron en el teatro Teatro Carlo Felice, de Génova para reflexionar junto a más de dos mil jóvenes sobre el compromiso social cristiano en tiempos de globalización con el lema Centinelas del mañana: miramos al G-8 a los ojos. La expresión Cen-tinelas del mañana había sido acuñada por Juan Pablo II, el mes de agosto pasado, cuando contempló a los más de dos millones de jó-venes que participaron en las Jornadas Mundiales de la Juventud en Roma. Durante el fin de semana previo, los participantes escucharon ante la imagen del Cristo campesino, testimonios de jóvenes de áfrica, Asia e Iberoamérica, organizaron una marcha por la paz, participaron en momentos de oración y ayuno, compartieron las orientaciones ofrecidas por el cardenal Tettamanzi, y redactaron un Manifiesto dirigido a los líderes del G8, en el que reafirman la pri-macía del hombre sobre la economía y recuerdan la responsabilidad de solucionar los problemas del planeta y los desequilibrios en-tre el Norte y el Sur del mundo. El Manifiesto recuerda el valor universal de la vida humana, denuncia la pobreza, la explotación, los privilegios de algunos y el po-der monopolizado por pocos. Citando a Jacques Maritain y a Martin Luther King, el documento toca los problemas más graves (guerra, deuda externa, pobre-za, ambiente) y contiene una serie de propuestas que se identifican con buena parte de las organizaciones antiglobalización: un sistema de reglas para el comercio internacional; la abolición de las barreras aduaneras para los productos del Sur del mundo; el cierre de los paraísos fiscales financieros; impuestos sobre las transacciones de moneda; una legislación internacional que impida la explotación en el trabajo; la confirmación de los acuerdo de Kyoto acerca del ambiente; impedir la creación de monopolios por parte de multi-nacionales; una información libre y transparente acerca de los organismos modificados genéticamente; y una medicina con costes sos-tenibles para las poblaciones más pobres. El Manifiesto ha suscitado desacuerdos dentro del mundo católico. Un grupo de intelectuales católicos ha denunciado la adhesión acrí-tica del documento a los grupos antiglobalización. En el texto, afirman, se constata la hegemonía del ecologismo radical que se propone aba-tir la primacía del ser humano y la bondad de su presencia en el planeta. Asimismo señalan que en el Manifiesto no menciona la necesidad del anuncio de Jesucristo como único salvador del hombre, o temas como aborto, eutanasia, y programas de esterilización de masa. El 8 de julio pasado, Juan Pablo II dio un espaldarazo al congreso de los católicos sobre la globalización celebrado en Génova, exigiendo que todo este fermento de iniciativas y reflexión por parte del mundo católico se convierta en un impulso de nueva «moralidad» ante los graves y a veces dramáticos problemas de orden económico-financiero, sanitario, social, cultural, ambiental y político. En realidad, la fe no puede dejar al cristiano indiferente ante esas cuestiones de relevancia mundial –constataba el Papa al diri-girse a varios miles de peregrinos en la víspera de sus vacaciones veraniegas–. Al contrario, lo impulsa a interpelar, con propuestas concretas, a los responsables de la política y de la economía, pidiéndoles que el actual proceso de globalización esté firmemente di-rigido por las razones del bien común de los ciudadanos del mundo entero, sobre la base de las exigencias irrenunciables de la jus-ticia y la solidaridad. Por esto –exigió–, los pueblos más ricos y tecnológicamente más avanzados, conscientes de que Dios Creador y Padre quie-re que la humanidad constituya una sola familia, deben saber escuchar el grito de tantos pueblos pobres del mundo: simplemente pi-den lo que es su sacrosanto derecho. Tanto Juan Pablo II como los movimientos católicos, han dejado muy claro que el desafío que plantea la globalización no se afronta organizando simplemente manifestaciones de protesta. En todo momento, la condena a los actos de violencia ha sido nítida. El auténtico desafío para los creyentes es el mismo que debería ocupar el centro del encuentro de los ocho más poderosos del mundo: dar un rostro humano a la globalización.

 


Aumenta el número de niños que viven con sus abuelos

Fuente: The Associated Press


Cada vez más niños de EEUU consideran la casa de sus abuelos su propio
hogar. Sólo en Florida, el Censo 2000 revela que más de 250.000 niños
menores de 18 viven en hogares encabezados por los abuelos (un aumento del
33% desde 1990, es decir, del 6,8 al 7,1%). Y algo semejante sucede en el
resto de los Estados.

Simultáneamente, el censo revela para Florida un aumento del 19% de los
hogares con niños encabezados por padres casados, desde 1990.

La convivencia con los abuelos muestra una nueva perspectiva de las
transformaciones que afectan a las familias americanas. De hecho, los casos
de abuelos que exigen la custodia y derechos de visitas de los nietos,
empiezan a aumentar en los juzgados. Una decisión del Tribunal Supremo en
1999 advertía a los Estados sobre el problema de conceder a los abuelos el
derecho de visita contra los deseos de los padres.

Por su parte, grupos de defensa de los mayores apuntan a la necesidad de
dotarles de mayor asistencia financiera cuando sobre ellos recae esta nueva
responsabilidad.

El censo de 1997 estimaba la presencia de la madre en cerca de la mitad de
hogares encabezados por los abuelos, y en un tercio estaban ausentes ambos
progenitores. Hasta mediados de agosto no se conocerán los datos de todos
los Estados para el año 2000.

De todos modos, estas cifras no muestran otros aspectos del protagonismo de
los abuelos en la educación de los niños, puesto que el censo no cubre, por
ejemplo, los casos de abuelos que viven en el hogar encabezado por uno de
sus hijos o los que dedican gran parte del día al cuidado de sus nietos.

El censo de 1990 mostró que, en todo el país, 3,5 millones de niños menores
de 18 (un 5,5% del total) vivían en casa de sus abuelos, un 3,2% más que en
1970.

Si bien el contexto social anterior era el de familias de bajos ingresos,
hoy el divorcio, las carreras profesionales y las restricciones en el empleo
han extendido este fenómeno a otras clases sociales y económicas. Al mismo
tiempo, el aumento del consumo de drogas ha influido en el abandono de hecho
de los hijos, por prisión, tratamientos de rehabilitación o problemas de
salud

 

 
Acuerdo sobre educación entre la Santa Sede y Gabón


CIUDAD DEL VATICANO,  (ZENIT.org).- En la mañana de este jueves, la Santa Sede y el Gobierno de Gabón firmaron un Acuerdo sobre el «Estatuto de la enseñanza católica», que permitirá a los alumnos poder recibir una educación religiosa católica en el sistema escolar reconocido por el país. Es el primer acuerdo de este tipo que firma un país francófono en áfrica.

En la ceremonia participaron el secretario de la Santa Sede para las Relaciones con los Estados, el arzobispo Jean-Louis Tauran, y André Mba Obame, ministro de Educación Nacional de la República de Gabón.

Con este acuerdo, dijo monseñor Tauran en la ceremonia de firma del acuerdo, la Iglesia católica demuestra su decidido compromiso «de continuar asegurando su obra, antigua y apreciada, al servicio de la educación y de la formación de los jóvenes gaboneses, que son libremente confiados por sus familias».

 


 

 "En la conversión, el Padre no sólo nos abraza sino que hace fiesta"
Juan Pablo II centró su catequesis en el libro de Tobías

CIUDAD DEL VATICANO,  (ZENIT.org).- Más de nueve mil personas de unos veinte países hacían una larga cola esta soleada y calurosa mañana romana para entrar en el Aula Pablo VI del Vaticano y encontrarse con el Papa. La lengua española era la más escuchada entre los peregrinos.

Venido de Castel Gandolfo para celebrar esta audiencia general, Juan Pablo II se ha detenido en el tema bíblico “Dios castiga y salva” (Tobías 13, 2.6.7.9-10a), subrayando que “Quien abre el corazón a las necesidades del prójimo agrada al Señor y experimentará al fin su misericordia”, Juan Pablo II recordó la historia de Tobit en el exilio, que sufre inesperadamente la ceguera y la pobreza. Se trata de un hombre que a pesar de todo conserva la fe y encontrará en Dios ayuda y respuesta.

El Papa se ha detenido en esta figura del relato veterotestamentario para subrayar que la vida de Tobit está marcada por sufrimientos personales, en medio de los cuales no dejará de ser fiel a Dios y será, finalmente, socorrido por el Señor, y su hijo Tobías, tras un arriesgado viaje, se encaminará a un matrimonio feliz.

La historia de Tobit está ambientada entre los israelitas y los asirios en Nínive, tentados de abandonar las tradiciones de sus Padres. En el himno pronunciado por Tobit, se trata de responder al interrogante que el pueblo exiliado se hace: "¿Por qué Dios nos trata así?” “El castigo -ha explicado el Papa- parece como una especie de pedagogía divina, en la que todavía la última palabra se reserva siempre a la misericordia y por tanto, al dirigir la mirada a Dios, surge un pequeño diseño de teología de la historia”.

“La historia de Tobit y su familia parece un programa de vida, recuerda Juan Pablo II, un llamamiento a la conversión” y ha concluido afirmando que “bastaría pensar en la parábola del Padre misericordioso, narrada por el evangelista Lucas. A la conversión del hijo pródigo no sigue sólo el perdón del Padre sino un abrazo de infinita ternura, acompañado de la alegría y de la fiesta”.

En su resumen, en español, el Papa ha explicado a los numerosos peregrinos de habla española que “el hombre inocente que sufre, no puede explicarse su drama, si no es confiándose a la grandeza y sabiduría de Dios. Para nosotros, la respuesta al misterio del dolor del mundo es la Cruz de Cristo”.

Y ha saludado con afecto a los peregrinos venidos de España, de México (especialmente bulliciosos, cuando han sido nombrados, los provenientes de este país norteamericano, hasta el punto que el Papa, bromeando, ha remedado sus gritos: ¡Se ve, se siente/ el Papa está presente!), Colombia, Paraguay, Argentina y otros países de origen hispano.

Y ha recordado que hoy se celebra la fiesta de Santiago. Además de ser patrón de España y recibir en este día, en su catedral de Santiago, una ofrenda del país, da nombre a muchas ciudades hispanoamericanas.

 

 

 

 EL TURISMO DEBE SER TAMBIéN "MOMENTO DE GRACIA Y SALVACIóN" PARA EL CRISTIANO

VATICANO, (ACI).- El cristiano que se convierte en turista alrededor del mundo está llamado a vivir ese momento de distracción también como tiempo de "gracia y salvación". Así lo señala el documento "Orientaciones para la Pastoral del Turismo" dado a conocer en la Santa Sede por el Pontificio Consejo para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes.

Durante la presentación del documento, realizada por los Arzobispos Stephen Fumio Hamao y Francesco Gioia, respectivamente Presidente y Secretario del Pontificio Consejo, se recordó que el turismo "es uno de los fenómenos que caracteriza más profundamente a la sociedad actual".

Prueba de ello son las cifras recientes dadas a conocer por la Organización Mundial del Turismo:

En el 2000, el número de turistas aumentó en un 7,4 por ciento respecto al año anterior En Europa, destinataria del 58 por ciento del turismo internacional, ha habido un aumento del 6,2 por ciento con 403 millones de llegadas. Los ingresos del turismo internacional el año pasado se remontaron a 476.000 millones de dólares americanos. Se prevé que en el año 2010 los turistas internacionales pasen de los 698 millones actuales a mil millones y que en el año 2020 sean 560 millones más de personas. Turismo, tiempo de gracia

Según el documento "Orientaciones para la Pastoral del Turismo", escrito en italiano y compuesto por una introducción, tres partes y una conclusión "la industria turística se ha transformado en una de las primeras fuerzas económicas en todo el mundo y ocupa el primer puesto en algunos países".

El documento destaca, sin embargo, que el turismo "debe salvaguardar siempre la dignidad de la persona, tanto la del turista como la de la comunidad local"; y se recuerdan algunos de los efectos negativos que en muchos lugares acompañan al desarrollo turístico:

La explotación de las personas. La difusión de "patologías que ponen en grave peligro la salud de amplios sectores de la población". El tráfico y el consumo de drogas. La destrucción de la identidad cultural y de los recursos vitales. Por eso, el texto señala que "en la práctica del turismo, el cristiano está invitado a revivir de un modo especial la acción de la gracia por el don de la creación, en la que resplandece la belleza del Creador". "La contemplación de la creación acompaña al hombre en su vida religiosa, inspira su oración y le anima en la esperanza de la salvación prometida", agrega.

La segunda parte del texto señala, por ello que "el objetivo principal de la pastoral del turismo es suscitar las condiciones óptimas que ayuden al cristiano a vivir la realidad del turismo como momento de gracia y de salvación".

"La celebración de la Eucaristía es el momento más frecuente de encuentro entre la comunidad del lugar y los turistas, pero no debe ser el único", señala el texto; al animar a incluir los actos "más significativos del año litúrgico, que a menudo coinciden con el tiempo de vacaciones".

Testimonio de acogida

Refiriéndose en otro momento a la acogida de los visitantes, el documento recuerda que a los que son miembros de otras confesiones cristianas "se les debe reservar una atención especial" para dar testimonio. Asimismo, se subraya la importancia de que la acogida se prepare "con mucho cuidado", sobre todo "en los lugares que tienen un significado específicamente religioso", como los santuarios.

"Será conveniente recordar, además, que para muchos turistas estas visitas constituyen con frecuencia una ocasión única para conocer la fe cristiana", agrega el documento; y explica que "a los adolescentes y jóvenes se les deben ofrecer las condiciones necesarias para que estas experiencias de viaje sean una ocasión para profundizar en su fe".

A los agentes pastorales del turismo se les debe "ofrecer una preparación específica en el período de la formación, tanto en las escuelas profesionales como a través de iniciativas complementarias", dice el documento; y especifica que "será necesaria una atención religiosa y sacramental adecuada a sus condiciones laborales, sin fraccionar los tiempos y los ritmos de la vida de la comunidad".

"Para satisfacer el deseo de conocer a otras personas y culturas –concluye el documento–, para desarrollar las propias capacidades personales y adquirir nuevas experiencias, el hombre no renuncia a dedicar una parte del tiempo libre al turismo".

 

 

 


 

Francia: «Boom» de participación en retiros ofrecidos por monasterios
Católicos y no católicos buscan a Dios en el silencio

PARÍS,  (ZENIT.org).- Crece en forma extraordinaria el interés en Francia por el silencio de monasterios y conventos. Se trata de gente incluso no católica que busca serenidad interior y contacto con Dios.

Esta es la conclusión que arroja una investigación realizada por el diario «La Croix», que se puso en contacto con 322 monasterios y conventos esparcidos por todo el país. Según las estadísticas, han aumentado las visitas de pocos días y los retiros en grupo, mientras que permanecen estacionarios los retiros de tipo individual.

Pero más allá de las estadísticas, algunos lugares del espíritu ofrecen datos cuantitativamente sorprendentes. Por ejemplo, el monasterio benedictino de En Calcat (Tarn) recibe 60.000 visitantes por año de los cuales 4.000 para retiros espirituales de más de un día; el de Beu-Hellouin, llegó a 40.000 visitantes y 8.000 permanencias para retiros.

Entre los cistercienses, la abadía de Tamie (Savoia), recibe 20.000 visitantes y 4.000 para retiros. La Grande Certosa di Isere, 70.000 visitantes cada año.

Entre las religiosas, las 60 benedictinas de Pradinex en el Loira reciben 10.000 visitantes y 3.000 retiros; y 20.000 visitantes y 3.000 retiros, las benedictinas de Jouarre (Seine-et-Marne) en la región de París.

Según los religiosos y las religiosas de diversos conventos, entrevistados por «La Croix», las personas «tienen necesidad de silencio», de «buscar a Dios». Algunas monjas resaltan «la ignorancia religiosa» de muchos que se acercan a los lugares sagrados.
Los datos recogidos además indican que entre los asistentes muchos vienen de otras religiones, y también es considerable el número de aquellos que vuelven al catolicismo después de haber hecho una experiencia negativa en las sectas.

A propósito de estos últimos, el padre Jacques, de la abadía de Landovennec (Finisterre), resalta que se trata de personas «arruinadas» y «sin raíces», pero la experiencia de «gran libertad» que se vive en los conventos es un buen camino para poderlos recuperar a una vida de fe.

 

 

Ucrania: Primeros frutos de la visita papal
Los greco-católicos se reorganizan en el sur del país

MOSCÚ,  (ZENIT.org-FIDES).- La Iglesia greco-católica de Ucrania comienza a recoger los frutos de la reciente visita de Juan Pablo II (23 al 27 junio), formando dos nuevos exarcados en Odessa y Donetsk, que constituyen, de hecho, la reorganización de esta Iglesia en el sur del país.

La decisión ha sido tomada por el Sínodo de los obispos de la Iglesia greco-católica, reunido en Lvov, en los primeros días de julio, para responder a las exigencias de numerosos fieles greco-católicos que se encuentran fuera de los territorios tradicionales de las tres diócesis de rito oriental de Ucrania occidental (Lvov, Ternopol e Ivano-Frankovsk).

En estos momentos la Iglesia greco-católica es la más numerosa de las Iglesias católicas en el país con 38 obispos (13 en el país y los demás en la diáspora), 3.300 parroquias, más de 2.700 iglesias, 2.000 sacerdotes y 79 monasterios).

Sólo en Ucrania, el número de fieles de la Iglesia greco-católica alcanza los cinco millones.

El patriarca Alejo II de Moscú ve en esta decisión del Sínodo greco-católico una nueva acción de proselitismo católico en tierras «canónicas» ortodoxas. Sin embargo, el Sínodo de obispos de la Iglesias ortodoxa ruso, reunido en Moscú el 17 de julio no tomó una posición oficial sobre la cuestión ucraniana. Se limitó a condenar el activismo del patriarca de Constantinopla, Bartolomé I, en Ucrania y Estonia.

 

Rumanía: Ocho mil niños infectados de sida al ser vacunados

 Casa Emilia, un proyecto de acogida para estos menores enfermos

BUCAREST, (ZENIT.org).- En las aldeas gitanas en torno a Bucarest, el trabajo consiste en dar vueltas con el carro a la búsqueda de hierros viejos. O fabricar ladrillos que nadie compra. Estas casitas campesinas, aunque tristes, se distinguen claramente de los edificios de la ciudad, horriblemente iguales, del régimen de Ceaucescu.

En una callecita perdida, que hasta ahora sólo albergaba el cementerio, ha surgido un chalecito nuevo. No es una vivienda de lujo. En Casa Emilia (por Emilia Cesana, de Comunión y Liberación, muerta el año pasado en Paraguay), siete chicos seropositivos, a los que no quiere ni siquiera su familia, tienen ahora un padre, una madre y un hermanito. Una familia rumana ha aceptado hacerse cargo de un proyecto de cooperación, impulsado por la asociación de voluntariado italiana AVSI. Los niños que viven allí forman parte de los siete u ocho mil niños rumanos contagiados de sida por recibir vacunas sin medidas higiénicas.

La Casa se inauguró hace unos días y al acto asistió el arzobispo romano católico Ioan Robu, el obispo ortodoxo Sebastian Ilfoveanu, Smaranda Popa, de UNICEF, que ha contribuido con los muebles y el administrador delegado de AVSI, Alberto Piatti. Calin Pop, director de Fundatia, la filial rumana de AVSI, hizo los honores de casa.

El padre coraje de esta familia rumana, Liviu, habla con orgullo de su hijo: “Andrei lo veis, es así, abierto, jovial. Conoció hace un año a una asistente social de Fundatia, Teresa. Teresa pidió conocer a sus padres. Dice Claudia: “El proyecto lo teníamos ya preparado desde hacía tiempo, había fondos de la Unión Europea, pero faltaba una familia dispuesta a hacerse cargo, y ciertas cosas no nacen por decreto”.

Al principio -dice Liviu-, no prestamos atención a la propuesta. Mi mujer trabajaba como educadora en un orfanato y yo en el ferrocarril, pero deseaba hacer alguna cosa verdaderamente útil. Me inscribí en un curso de enfermeros para el cuidado de niños enfermos de sida, y comprendí que buscaba precisamente una experiencia como ésta. Entonces nos tomamos en serio aquella propuesta que nos llegó a través de Andrei. Mi mujer y yo, en ciertas cosas, nos entendemos al vuelo y no hubo ni siquiera necesidad de hablar de ello. Y aquí estamos.

Mihaela estudió teología: Puedo enseñar -dice- pero deseaba seguir en la práctica el ejemplo de Jesús, y ayudar a quien tiene necesidad.

Los niños deberían ir a la escuela pero, una vez conocida su enfermedad, los maestros no han querido ni siquiera hablar de ello. Pero, en un pueblo vecino, Rosu, el director de la escuela, no puso problemas.

Ahora el objetivo es ampliar la experiencia. Ya se ha ofrecido la hermana de Liviu, que es profesora de Biología, y su marido, que lo es de Matemáticas, y tienen un hijo de ocho años. Lo ideal para abrir una segunda casa.

 

Veintidós mil «monaguillos» llegan de peregrinación a Roma

Sorprende la mayoritaria participación de alemanes

CIUDAD DEL VATICANO,  (ZENIT.org).- Unos 22 mil acólitos, o como se les conoce comúnmente «monaguillos», han llegado hoy a Roma para participar en su quinquenal peregrinación internacional.

La iniciativa es organizada por el «Coetus internationalis ministrantium» (CIM), con sede en Friburgo (Alemania), con el lema «En camino hacia un nuevo mundo». La peregrinación está presidida por el obispo auxiliar de Basilea, monseñor Martin Gächter.
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Los jóvenes peregrinos proceden de once países europeos; sin embargo, sorprende el hecho de que una aplastante mayoría viene de Alemania (16 mil), país en el que el servicio de niños y jóvenes en el altar tiene una larga y sólida tradición.

El padre Giuseppe Busani, encargado de la delegación italiana (mil acólitos) y uno de los organizadores del evento explica así el fenómeno alemán: «El motivo principal es que en ese país es una experiencia más articulada y estructurada. De hecho, la mayor parte de los acólitos alemanes son jóvenes: no son ni preadolescentes ni niños».

Tras Alemania, el país más representado es Hungría, con dos mil acólitos, nación que hace una década surgía de las catacumbas del comunismo. Es también representativa la presencia de jóvenes de otros países de Europa del Este, en particular de polacos, eslovacos y rumanos.

No se da, sin embargo, ningún tipo de representación procedente de dos países europeos tradicionalmente católicos, España y Francia. Según el padre Busani, esto podría significar que la actividad de los acólitos está menos organizada, aunque esto no significa que la liturgia esté menos cuidada en esos dos países.

El momento más importante de la peregrinación tendrá lugar este miércoles, cuando los 22 mil acólitos se encuentren con el Papa.

El padre Giuseppe Busani considera que los acólitos, incluso cuando son niños, tienen mucho que ofrecer a la comunidad, pues hacen que la «liturgia sea menos estática, que sea más vivida, con acciones, con gestos, con cantos».

«Este es el regalo que quieren ofrecerle estos muchachos al Papa», concluye. «Sería muy desnuda y clerical una celebración en la que no participara una presencia tan alegre».

 

 

 

 

 

                                                                                                           
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