Dios nos señala el verdadero camino de la felicidad.
Que los niños comprendan que los mandamientos son un camino que nos lleva a la verdadera vida.
Queridos niños. Nos proponemos profundizar en las verdades de nuestra fe. De la mano con Jesús afianzaremos también nuestro compromiso misionero.
Querido Papá-Dios: San Juan dice que tú eres el primero que nos ha amado y te damos las gracias. Queremos ser MISIONEROS de verdad preparándonos mejor. Necesitamos tu ayuda y por eso te pedimos luz para comprender, confianza para creer y amor para actuar. Amén.
En ese momento se le acercó uno y le dijo: "Maestro, ¿qué obras buenas debo hacer para conseguir la vida eterna?" Jesús contestó: "¿Por qué me preguntas sobre lo que es bueno? Uno solo es el Bueno. Si quieres entrar en la vida eterna, cumple los mandamientos" El joven dijo: "¿Cuáles?" Jesús respondió: "No matar, no cometer adulterio, no robar, no levantar testimonio falso, honrar a padre y madre y amar al prójimo como a ti mismo".
- ¿Qué le preguntó a Jesús el hombre que se le acercó? -Jesús, en vez de responder al hombre sobre qué obras son buenas, ¿qué dijo? - ¿Qué dijo Jesús que se debe hacer si se quiere entrar en la vida eterna? -¿Nosotros sabemos cuáles son los mandamientos? -¿Los podemos decir? ¿Cómo hay que amar al prójimo? A todos nos preocupa cómo alcanzar la vida eterna porque sabemos que es una meta a la que deseamos llegar. ¿Qué obras buenas debía hacer para llegar a la vida eterna? le preguntó aquel hombre a Jesús. La respuesta fue: cumple los mandamientos. Seguramente, como ese hombre del Evangelio, nosotros también hemos grabado en la memoria los mandamientos, pero, ¿sí los cumplimos, son nuestra conducta? Con los mandamientos nos acercamos a Papá Dios, lo honramos, lo consideramos como el único Bueno de quien recibimos todo lo bueno y mejor y nos acercamos a los demás con amor y respeto. Los mandamientos son un camino que nos lleva a la felicidad. Si elegimos este camino Papá Dios nos ayudará con su fortaleza, con su amor, con su luz a conseguir la meta deseada. Cuando nos equivoquemos y nos salgamos del camino, él nos perdonará y nos dará un empujoncito para continuar. El camino no lo hacemos solos, Papá Dios viene con nosotros.
Se les reparte a los niños una hoja con el siguiente dibujo. Pintar y escribir los diez mandamientos en el sitio que se indica y con un "exacto" cortar para darle la posición adecuada al dibujo.
El catequista invita a los niños para que con su trabajo terminado en las manos den gracias a Papá Dios por todo lo recibido en esta catequesis. Para finalizar todos dicen: Querido Papá Dios: Hoy hemos recordado y aprendido muchas cosas importantes: Tus mandamientos no son una carga pesada, son la ayuda que necesitamos para llegar a la verdadera Vida. Te pedimos por todos los pueblos del mundo para que vivan en paz, para que te dejen entrar en sus vidas y en sus corazones. Danos luz, amor y confianza para caminar según tu voluntad. Amén.
Colocar en un lugar destacado de la habitación el dibujo de la actividad realizada. Rezar para que haya paz en el mundo y se acaben el terrorismo y la guerra.
Jesús nos enseña cual es el mandamiento más importante.
Que los niños logren descubrir que el amor a Dios y al prójimo van unidos, no se pueden separar.
En la cartelera se colocará el dibujo siguiente:
Queridos niños: Jesús, quiere que todos vayamos a la vida eterna y nos presenta en síntesis los diez mandamientos, así, los tendremos más presentes,en la memoria y, sobre todo, en el corazón.
Querido Jesús: en el camino hacia la verdadera Vida, tú nos haces las cosas más fáciles. Tú deseas que donde tú estés, estemos también nosotros. Gracias, Jesús, tú eres nuestro mejor hermano y amigo.
Uno de ellos, un maestro de la Ley, trató de probarlo con esta pregunta: "Maestro, ¿cuál es el mandamiento más importante de la Ley?" Jesús le respondió: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el principal y el más importante de los mandamientos. Y después viene otro semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Toda la Ley y los Profetas se fundamentan en estos dos mandamientos".
-¿Qué hizo el maestro de la Ley con respecto a Jesús? -¿Cuál fue la respuesta de Jesús al maestro de la Ley? -¿Qué quería decir Jesús cuando afirmó que en estos dos mandamientos se fundamenta toda la Ley y los Profetas? Jesús pone como base de todas las leyes el amor a Dios y al prójimo. San Juan dice que, no es verdad que amemos a Dios si odiamos o menospreciamos a alguien. Y porque Dios nos amó primero, debemos amarnos unos a otros, sea quien sea ese otro. Es fácil que nos podamos engañar a nosotros mismos y nos creamos los mejores, los más buenos, los predilectos de Dios porque cumplimos unas normas, pero, si lo más importante: la justicia, la caridad, la ayuda, la generosidad, la comprensión y la bondad con los demás no lo practicamos, no hay verdad en nosotros y no seremos del agrado de Papá Dios. Jesús mismo vivió ese amor al prójimo sin medida, porque su amor al Padre era sin medida. No vayamos diciendo que somos mejores, que amamos a Dios si nuestras actitudes hacia los demás son egoístas y vacías de amor.
El catequista entrega a los niños un trozo de cartulina en que están dibujados dos corazones: Uno tiene la palabra DIOS y el otro, la palabra PRóJIMO. Consiste la actividad en pintar los dos corazones y las palabras para que resalten, recortarlos y pegarlos uno con otro. Por el sitio indicado con un pequeño agujero pasar un hilo para colgarlo.
Todos los niños, en torno a la palabra DIOS, con los brazos sobre los hombros de los compañeros formarán un círculo. El catequista dirigirá la siguiente oración: Querido Dios: Tú nos has amado el primero. Nosotros te amamos pero necesitamos tu fuerza y tu ayuda para vivir siempre unidos como tú quieres que vivamos. Te pedimos por todos los hombres del mundo, por todos los pueblos: para que no haya guerras, ni odios, para que no haya hambre ni diferencias entre unos y otros. Amén.
-Colocaré en un lugar importante de mi habitación, el corazón que hemos pintado, para recordar siempre el mandamiento de Jesús. -Ayudaré en mi casa en todo lo que pueda hacer. -Rezaré a Papá Dios, como lo hizo Jesús, "para que todos seamos uno".
Los diez mandamientos tienen una historia.
Que los niños profundicen en la historia del Pueblo elegido para descubrir ese amor liberador de Dios a nosotros.
Se tendrá preparada una mesa pequeña con la Biblia abierta, una vela que se encenderá en su momento y un ramo de flores, si es posible. En la cartelera se colocará lo siguiente:
Queridos niños: Jesús nos reúne de nuevo y hemos venido con toda libertad. Estamos en capacidad de elegir ya que somos personas libres. La libertad es un don, es un derecho que tenemos.
¿Coloqué en mi habitación, el corazón que pintamos en la actividad pasada? ¿Ayudé en mi casa en todo lo que podía hacer? ¿Recé a Papá Dios, como lo hizo Jesús, "para que todos seamos uno"?
Querido Papá Dios: Gracias por el regalo de hacernos libres. Es un riesgo también, pero tú estás siempre con nosotros y nos indicas lo que es mejor para cada uno. Te pedimos por la gente que no se siente libre, por los que se sienten esclavizados. Tú eres un Dios liberador. Amén.
Ustedes estaban en presencia de Yavé en el monte Horeb, cuando él me dijo: "Reúneme al pueblo para que oiga mis palabras, para que las enseñen a sus hijos y aprendan a respetarme todos los días que vivan en la tierra". Entonces ustedes se acercaron y permanecieron al pie de la montaña. Esta ardía en llamas hasta el mismo cielo entre tinieblas de nube y espesa niebla. Yavé les habló entonces en medio del fuego. Ustedes oían el rumor de sus palabras; no veían figura alguna, sólo oían una voz. Yavé les dio a conocer su Alianza y les mandó observarla; los diez mandamientos que escribió en dos tablas de piedra. Y a mí, el Señor, me ordenó enseñarles las normas y las leyes que ustedes pondrán en práctica en la tierra que van a tomar en posesión.
-¿Qué les recuerda Moisés a los hijos de Israel? -¿Cuál fue la experiencia del pueblo delante de la montaña? -¿Cuál fue la Alianza que Dios dio a conocer a su pueblo? -¿Quién y dónde escribió los diez mandamientos? Hemos escuchado que Dios escribió en dos tablas de piedra los diez mandamientos. Estas dos tablas son llamadas "el testimonio", pues contienen las cláusulas de la Alianza entre Dios y su Pueblo. Moisés las recibió de manos de Dios para entregarlas al pueblo y se debían depositar en el arca de la Alianza. Dando a conocer su voluntad Dios se revela a su pueblo, se manifiesta a todos ellos. Las dos tablas forman una unidad y quebrantar un mandamiento, es faltar a todos los demás. No se puede amar a Dios, sin amar a todos los hombres. Cuando el pueblo recibió los diez mandamientos ya era un pueblo libre, estaba en capacidad de hacer una alianza. Dios no quiere que caigamos de nuevo en esclavitud, nos previene, con los mandamientos, para mantenernos en libertad. Los mandamientos son lazos de unidad entre los hombres entre sí, pues establecen las bases de la convivencia humana en el respeto a Dios, a uno mismo y a los demás. Los mandamientos en nuestra vida son muy importantes y con humilde fe y la ayuda de Papá Dios los podemos cumplir.
El catequista entrega a los niños media hoja de papel para que en dos cuadros cada niño represente, a través de dibujos, lo que captó de la lectura del Deuteronomio.
El catequista invita a los niños a sentarse en el suelo, frente a la mesa en donde habrá colocado la Biblia abierta, una vela encendida y flores. Les recordará a los niños cómo el pueblo de Dios escuchaba al Señor, atentamente delante de la montaña donde hablaba con Moisés. Invitará a los niños a dar gracias a Dios por el regalo de su amor y por los diez mandamientos recibidos. Cuando un niño hable se acercará a la Biblia y la besará en señal de respeto a la Palabra de Dios. Para finalizar se canta algo apropiado con el momento.
Rezar cada día agradeciendo a Papá Dios el amor que nos tiene y sus enseñanzas. Contar en casa, a los papás y hermanos el tema de la catequesis que estamos teniendo. Comentar sobre las propias impresiones.
Primer Mandamiento: Amarás a Dios sobre todas las cosas.
Que los niños comprendan que amar a Dios es una necesidad del ser humano, pues, Dios nos creó a su imagen y semejanza.
Se pondrán en las paredes láminas con figuras de animales y plantas. Se colocarán: una planta, una vela, que se encenderá en su momento, y la Biblia, sobre una mesa pequeña.
Queridos niños: Dios nos ha dado la existencia porque ha querido y ha puesto en nuestro corazón la capacidad de amar sin límite, como él nos ama. Agradezcamos siempre a Papá Dios todo ese amor que nos regala.
Querido Dios: te damos las gracias por todo lo que nos das gratis. Esperas que nos dispongamos a dialogar siempre contigo, como dos amigos. Deseas que participemos de tu amistad y que descubramos que, lejos de ti, nunca podremos ser felices. Tú, eres la verdadera paz, la auténtica alegría y el amor sin límites. Gracias, querido Dios.
"Escucha Israel: el Señor es nuestro Dios, el Señor es uno. Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas. Guarda en tu corazón estas palabras que hoy te digo. Incúlcaselas a tus hijos y háblales de ellas estando en casa o yendo de viaje, cuando te acuestes o cuando estés levantado, grábalas en tu mano como un signo y ponlas en tu frente como señal; escríbelas en las jambas de tu casa y en tus puertas".
-¿Qué significa, "escucha, Israel?" -¿Cómo debemos amar a Dios? -¿Dónde hay que guardar estas palabras que se nos dicen? -¿A quienes se deben comunicar estos mandamientos? -Además del corazón, ¿dónde se deben grabar estos mandamientos? -¿Cómo pensamos que Dios nos ama? ¿Quisiera, alguno de ustedes, opinar algo sobre el texto que hemos escuchado? En el libro del Deuteronomio leemos que Moisés reunió a todo el pueblo recordándole que Dios había hecho una alianza con ellos y las palabras que Dios les había dicho, a través del mismo Moisés. Moisés le recuerda a Israel, es decir, al pueblo, los mandamientos, leyes y preceptos para que los ponga en práctica cuando llegue a la tierra prometida. Nosotros recibimos también estos mandamientos. El único Dios, el Dios de Jesús, es el Dios de Israel en quien nosotros creemos. Por eso, a nosotros se nos dirige el mismo mensaje: "Escucha Israel, el Señor es nuestro Dios, el Señor es uno. Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas". El Dios que hace una alianza con su pueblo es un Dios amigo, cercano, lleno de amor. El que hace una alianza con otro es porque lo toma por semejante, por persona capacitada para dar una respuesta. Si no amamos a Dios no podemos realizarnos como personas, nos faltará la relación más importante así nos entendamos con todo el mundo y nos sintamos amigos de mucha gente, porque la relación con Dios es una relación que libera, que hace descubrir la Verdad y el sentido de la vida, en uno mismo y en los demás. Existe mucha gente que no conoce a Dios y por eso los creyentes tenemos que dar testimonio de él: llevar sus enseñanzas en el corazón, en la frente, en las manos; vivirlas en nuestra casa y dondequiera que estemos.
Se encenderá la vela, preparada desde el principio junto a la planta y a la Biblia. El catequista entregará a cada niño un trozo de papel en los que estará escrito lo siguiente, (tendrá en cuenta el nombre de cada niño): ESCUCHA, JUAN (o María). - N.N, EL SEñOR ES NUESTRO DIOS - N.N. EL SEñOR ES UNO - N.N. AMARáS AL SEñOR TU DIOS CON TODO TU CORAZóN - N.N. AMARáS AL SEñOR CON TODA TU ALMA - N.N AMARáS AL SEñOR CON TODAS TUS FUERZAS - N.N. GUARDA EN TU CORAZóN MIS PALABRAS - N.N. HABLA A OTROS DE MI. (Pueden repetirse los nombres si es necesario debido al número de niños) El catequista iniciará la oración diciendo: Querido Dios: nos has hecho semejantes a ti. Nos has regalado un mundo lleno de luz, de plantas, animales y bellos paisajes. Nos has hablado y nos has dado la capacidad de poder responderte y dialogar contigo. Queremos hablar contigo y decirte lo que sentimos: escúchanos. (Cada niño se irá expresando según el texto que recibió en su tarjeta). Para finalizar se puede cantar la canción: "Dios está aquí".
Rezaré cada noche porque cada día haya más misioneros que lleven el mensaje de salvación. Del dinero que me dan en la semana, guardaré una parte para compartirlo con los pobres en este tiempo de Navidad.
Primer Mandamiento: Amarás a Dios sobre todas las cosas.
Dibujar en la cartelera un corazón grande, pintado de rojo y en cartulinas de colores unos corazones pequeños que se utilizarán en el momento de la celebración. Tener recortes de revistas y propagandas de aquello que la gente de hoy le da mucha importancia. (Se emplearán en su momento)
Queridos niños: Todas las cosas han salido de las manos de alguien, pero el Creador original es uno solo, Dios. Cuando vemos un anillo de oro, brillante y bonito, casi nunca recordamos al joyero que lo labró y menos, aún, al minero que sacó el oro de la tierra y, menos todavía, al que hizo las rocas y creó la naturaleza. Y a este Creador se le quiere sustituir por el objeto que brilla y, que creemos, nos da importancia ante los demás. Seamos agradecidos con Aquel que nos amó primero y es origen de todas las cosas creadas.
Rezaré cada noche porque cada día haya más misioneros que lleven el mensaje de salvación. Del dinero que me dan en la semana, guardaré una parte para compartirlo con los pobres en este tiempo de Navidad.
Querido Dios: eres nuestro Padre y nos amas más que nadie. Te agradecemos todas las cosas y momentos que nos alegran cada día y te pedimos, nos mantengas siempre en la palma de tu mano para que nunca nos alejemos de Ti. Amén
Deuteronomio 13, 1-4. Tal vez se presente en tu pueblo algún profeta o quien diga haber tenido alguna visión en sueños y pronostique alguna señal o prodigio. Si ocurre esta señal o este prodigio, y él te dice: Vamos, sigamos a otros dioses, dioses que no son de nosotros y sirvámosles, no hagas caso a las palabras de aquel profeta o soñador; porque Yavé, tu Dios te prueba para saber si realmente lo amas con todo tu corazón y con toda tu alma. A Yavé tu Dios seguirás y a él temerás, guardarás sus mandamientos y escucharás su voz, a él servirás y a él te abrazarás.
-¿De qué nos habla hoy el libro del Deuteronomio? -¿También se presenta en nuestro pueblo y en nuestra casa algún profeta o soñador, de los que habla el libro del Deuteronomio? -¿Por qué Dios nos prueba? -¿A quién debemos seguir, temer, escuchar, servir y abrazar? (El catequista reparte a los niños los recortes de propagandas que ha preparado. Los invita a reflexionar para descubir qué importancia le da cada uno a eso que está representado en el papel). Una vez que los niños se hayan expresado se hará la explicación. Papá Dios nos dio los diez mandamientos, no como una carga pesada, sino como un camino de amor. Toda persona que tiene a Dios en su corazón como el más importante, el primero, no se rompe la cabeza para saber cómo debe actuar, ya sabe lo que debe hacer. Y aunque vengan falsos profetas haciendo maravillas y deslumbrándonos con sus artes y palabras, él está ahí, dentro de nosotros para darnos la luz que necesitamos y así no caer en la tentación. A Jesús, cuando la gente lo rechazó porque dijo lo de comer su carne, les preguntó a los discípulos si lo iban a abandonar ellos también, y la respuesta fue de Pedro: "¿A quién vamos a ir? Tú tienes palabras de vida eterna". (Cf. Juan 7, 67-68) Papá Dios nos deja en libertad para decidir pero ya sabemos que nuestra decisión nos acerca más a él o, nos aleja de él. Si ya aceptamos un día que Papá Dios fuera nuestro único Dios y Señor, él tiene derecho para decirnos que los sigamos, que lo temamos, que guardemos sus mandamientos y que lo escuchemos, que lo sirvamos y que él nos abrazará, nos tendrá apretados a su corazón.
Las palabras de Mateo 24, 24-25 Encuéntralas en esta “sopa de letras”: “Porque surgirán falsos profetas y harán grandes señales y prodigios con el propósito de engañar, si fuera posible, aún a los mismos elegidos. Miren que los prevengo antes de que suceda” .
El catequista entregará a cada niño uno de los corazones pequeños para que escriba su nombre. Los invitará a colocarse en círculo frente a la cartelera y a observar ese gran corazón pintado de rojo y, a la vez, el pequeño corazón que cada quien tiene en las manos. Indica a los niños que coloquen dentro del corazón grande el corazón pequeñito con su nombre. Los invita a reflexionar ¿Qué podemos descubrir en estos gestos que hemos hecho? Después del diálogo harán todos la siguiente oración: Papá Dios: gracias por el amor que nos tienes, en tu corazón cabemos todos y eso nos hace felices. Toda la humanidad tiene un lugar en tu corazón pero muchísima gente no lo sabe y por ellos queremos pedirte, para que descubran que hay alguien que los ama y los quiere mucho y siempre. Que nadie nos robe jamás el lugar que tu ocupas en nuestro corazón y en nuestra vida. Amén.
Rezar cada noche el Padrenuestro, con mucho cariño, como lo haría Jesús. Leer en el Evangelio de San Juan, el capítulo 1, versículos 17 y 18
Primer Mandamiento: Amarás a Dios sobre todas las cosas.
AMBIENTACIóN:
Queridos niños: ante Dios siempre seremos criaturas pero es su amor tan grande que nos ha adoptado por hijos. Adoremos a Papá Dios con humildad y fe.
¿He rezado cada noche el Padrenuestro, con mucho cariño, como lo haría Jesús? ¿Hice la lectura del Evangelio de San Juan, capítulo 1, versículos 17 y 18?
Querido Papá Dios: te damos las gracias por aceptarnos como hijos tuyos y reconocemos que por nosotros mismos no podríamos conocerte ni amarte. Eres nuestro Señor y te adoramos y te bendecimos, en este momento y todos los días de nuestras vidas. Amén.
Cuando el Señor tu Dios te haya introducido en la tierra que ha de darte según juró a sus antepasados Abraham, Isaac y Jacob; una tierra con grandes y hermosas ciudades que tú no edificaste, con casas repletas de toda clase de bienes que tu no llenaste; entonces comerás y te saciarás. Cuídate de no olvidar al Señor que te sacó de Egipto, de aquel lugar de esclavitud. Respetarás al Señor tu Dios, a él le servirás y en su nombre jurarás. No sigas a otros dioses, los dioses de las naciones que te rodean.
-¿Qué es respetar a Dios? -¿Cómo se sirve a Dios? -¿Cómo debe ser nuestra adoración a Dios? Moisés habla al pueblo acerca de los bienes que van a encontrar en la tierra prometida. Les dice que poseerán muchos bienes: casas, sembrados, agua, comida suficiente y ya satisfechos tendrán que estar atentos para no olvidar al Señor que los sacó de la esclavitud y los condujo con amor. La Palabra de Dios nos advierte, también a nosotros que, teniendo lo necesario olvidemos a quien nos cuida, nos sana, nos libera de la esclavitud del pecado. Es fácil tranquilizarnos al ver satisfechas nuestras principales necesidades y olvidar que nuestra vida tiene una meta a la que debemos llegar por el camino de los mandamientos. Respetar a Dios, servirlo y adorarlo es la principal actitud del creyente. Así como el pueblo de Israel estaba rodeado de otros dioses, nosotros lo estamos también, el dinero, el poder, el placer, la fama, la droga, los propios intereses, tienen tanta fuerza que nos pueden hacer perder nuestra fidelidad a Papá Dios. Lo importante es tener los ojos abiertos y estar advertidos. Ser humildes y reconocer que sin Dios no podemos hacer nada y que él es el único que nos da la vida eterna. Nuestra adoración a Dios nos libera del egoísmo, del propio endiosamiento y de la idolatría de los falsos dioses de hoy. Nuestra actitud siempre agradecida, alegre, humilde y confiada nos acerca a la Virgen María, la más humilde y la más engrandecida por Dios.
El catequista habrá copiado, bien en un pliego grande de papel, o en pequeños trozos la primera parte del MAGNIFICAT, el Canto de la Virgen María. Colocados formando un círculo, pueden recitar todos, despacio, las palabras del Magnificat y luego frase por frase, reflexionarlo. Mi alma glorifica al Señor, Y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador, porque ha mirado La humildad de su sierva. Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones, Porque ha hecho en mí cosas grandes el Poderoso. Su nombre es santo, y es misericordioso siempre con aquellos que lo honran.
Recitar cada día esta canto de la Virgen María, pidiendo al Señor nos haga humildes. Buscar decir siempre la verdad aunque vengan reprimendas.
Amarás a Dios sobre todas las cosas.
Sobre las paredes del salón se pueden poner las siguientes expresiones: -TÚ, MI DIOS, ERES MI DIOS. -ANTES DE QUE YO HUBIERA NACIDO, YA ME AMABAS. -EN MI CORAZóN, TÚ SERáS SIEMPRE EL PRIMERO.
Queridos niños: Dios es fiel y por eso nos amará siempre, aunque nos alejemos de él. Si nosotros queremos ser fieles a Dios tenemos que luchar porque el enemigo trabaja sin descanso para que le quitemos a Dios su lugar. Hoy reflexionaremos acerca de los engaños del mentiroso con los que acostumbra a enredarnos.
-¿Recitaste el canto de la Virgen María, cada día, pidiendo la humildad? -¿Fui capaz de decir siempre la verdad aunque fuera reprendido?
Querido Dios: tú eres el primero en mi existencia porque me has amado el primero. "Tú formaste mis entrañas, me tejiste en el vientre de mi madre. Te doy gracias porque eres grandioso, tus obras son prodigiosas. Tú conoces lo profundo de mi ser, nada mío te era desconocido cuando me iba formando en lo oculto y tejiendo en las honduras de la tierra". (Salmo 139) No dejes que mi corazón se desvíe por caminos de mentira. Amén.
Cuando hayas entrado en la tierra que el Señor tu Dios te va a dar, no imites las abominaciones de aquellos pueblos. Que nadie entre los tuyos sacrifique en la hoguera a su hijo o a su hija; que nadie practique la adivinación, el sortilegio, la superstición o el encantamiento; que nadie consulte a espectros o espíritus, ni evoque a los muertos. Quien hace esto es odioso al Señor. Precisamente por estas abominaciones es por lo que el Señor tu Dios los expulsa delante de ti. Se perfecto ante el Señor tu Dios. Estos pueblos que vas a expulsar escuchan a hechiceros y adivinos, pero a ti nada de esto te permite el Señor tu Dios.
Hoy, a nosotros, con su Palabra y las enseñanzas de la Iglesia nos advierte de lo que puede quitarnos la libertad y la alegría de sentirnos sus hijos. Conocemos una serie de actitudes de las cuales podemos hablar sin muchas explicaciones pero hay otras, más sutiles, que se van metiendo en nosotros sin casi darnos cuenta. La idolatría no sólo se refiere a "adorar ídolos". Consiste en divinizar lo que no es Dios, y es una tentación continua en nuestra vida. Los ídolos pueden ser dioses o demonios, el poder, el placer, el tener, la raza, los antepasados, el dinero, la propia persona. Dios es el único que sabe el futuro de nuestra vida y de la historia, pero si él lo desea se lo manifiesta a alguien, como lo ha hecho con los profetas y algunos santos. Nosotros estamos llamados a confiar en su amor misericordioso que siempre obra grandes cosas. Por eso, toda forma de adivinación debe rechazarse: el recurrir a Satanás o a los demonios, evocar a los muertos y todo tipo de juegos y prácticas que quieren desvelar el porvenir. Los horóscopos, la astrología, la quiromancia, el recurso a "mediums", son formas de querer averiguar lo que está en las manos de Dios. La magia y la hechicería, no se justifican aunque sea para alivio de alguna enfermedad. El espiritismo lleva consigo prácticas adivinatorias o mágicas. Leemos en el libro del Génesis, cap. 1, 4-5, que el demonio le dice a la Eva: "¡No morirán! Lo que pasa es que Dios sabe que en el momento en que coman (del fruto del árbol) se les abrirán los ojos y serán como Dios, conocedores del bien y del mal." Con estas palabras, el tentador también nos llega a nosotros para que actuemos como si nos pudiéramos igualar a Dios, hacerle frente, someterlo o manipularlo. El que se aparta de Dios para seguir las prácticas que hemos enumerado, y otras por el estilo, se va esclavizando poco a poco y es el primero en sufrir las consecuencias de este alejamiento del amor verdadero, del amor del Padre Dios.
Completa las palabras de las casillas en blanco a partir los siguientes indicadores y de las letras claves que aparecen:
El catequista entrega a los niños una pequeña tarjeta en blanco y los invita para que escriban una expresión de confianza y amor a Dios. Formando un círculo, todos de pie, van leyendo lo que han escrito. Finalmente, unidos de la mano, rezan el Padrenuestro.
Primer Mandamiento: Amarás a Dios sobre todas las cosas.
En la cartelera dibujar y pintar una flor grande, un pájaro, una mariposa, una nube, el sol, etc., con la expresión: La naturaleza es limpia y pura, nos habla del amor de Dios.
Queridos niños: en la naturaleza todas las cosas cumplen el plan para lo que fueron creadas. También, Dios espera de nosotros que sepamos responder al plan que él ha trazado para nosotros.
-¿Hice la revisión para ver si en mi poder tengo amuletos u otros objetos a los que les doy importancia de "algo mágico?" -¿He pedido perdón a Dios porque a veces no confío plenamente en él, porque quiero seguridades? -¿He rezado cada noche a la Santísima Virgen para que me enseñe a vivir en la fe como ella?
Querido Dios: tú nos amas con toda sencillez, en ti no hay intenciones escondidas sino la verdad clara y transparente. Enséñanos a ser sencillos, a amarte a ti y a los demás con generosidad y sin segundas intenciones. Líbranos de la tentación de pensar que te podemos engañar, que podemos comprar con dinero tus dones, que podemos poner a prueba tu confianza y bondad. Amén.
De tiempo atrás venía practicando la magia en la ciudad un tal Simón, que tenía embaucada a la gente de Samaría y decía ser alguien extraordinario. Todos, chicos y grandes, lo seguían y decían: - éste es la fuerza de Dios, la que llaman el Gran Poder. Lo seguían, porque durante bastante tiempo los había embelesado con sus artes mágicas. Pero cuando creyeron a Felipe, que les anunciaba la buena nueva del reino de Dios y de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres. El mismo Simón creyó, recibió el bautismo y no se separaba de Felipe, viendo maravillado los signos y los grandes milagros que realizaba. Los apóstoles que estaban en Jerusalén, oyeron que los habitantes de Samaría habían recibido la Palabra de Dios, y les enviaron a Pedro y a Juan. Estos bajaron y oraron por ellos, para que recibieran el Espíritu Santo, pues aún no había venido sobre ninguno de ellos; sólo habían recibido el bautismo en el nombre de Jesús, el Señor. Entonces les impusieron las manos y recibieron el Espíritu Santo. Al ver Simón que, mediante la imposición de las manos de los apóstoles, se impartía el Espíritu Santo, les ofreció dinero y les dijo: - Denme también a mí ese poder, para que aquellos a quienes yo imponga las manos reciban el Espíritu Santo. Pedro le dijo: - Al infierno tú con tu dinero, por pensar que el don de Dios se puede comprar. No tienes parte ni herencia en este don, pues tus intenciones son torcidas a los ojos de Dios. Arrepiéntete de esta maldad y ruega al Señor, para que te perdone por haber llegado a pensar tal cosa, pues veo que estás lleno de amargura y la maldad te tiene encadenado. Simón respondió: - Rueguen ustedes por mí al Señor, para que no me suceda nada de lo que han dicho.
En la oración que hicimos al comenzar la catequesis le hemos pedido a Dios que nos enseñe a tener un corazón puro, libre de segundas intenciones. Veremos como hay algunas actitudes que no son dignas de un cristiano. Vemos como Simón, el mago, a pesar de haber creído las verdades de la fe y de haber recibido el bautismo, no había desterrado del todo sus deseos de manipular y dominar a la gente. Se imagina que el don del Espíritu Santo es algo que se puede comprar con dinero y por eso la respuesta de Pedro, dura y tajante. De Dios hemos recibido gratuitamente sus dones, nosotros los tenemos que dar a los demás, gratis también. Hay personas que se acercan a los sacramentos sin estar preparados, por ejemplo, a recibir la comunión sin haberse confesado de los pecados graves. Es un irrespeto a Dios, es una burla, pues ¿cómo puede venir Dios con agrado a nuestra alma si no nos hemos convertido, si no hemos pedido y recibido el perdón en el sacramento que Jesús ha puesto para perdonar? Si alguien nos invita a su casa y la encontramos desarreglada, maloliente, sucia, pensaríamos qué ¿de verdad somos apreciados y amados por la persona que nos invitó? ¿No hay un engaño y una mentira en un comportamiento así? Jesús, después de ayunar cuarenta días en el desierto fue tentado por el demonio que lo llevó al alero del templo diciéndole que se lanzara de ahí para que los ángeles lo recibieran y no tropezara contra las piedras. Jesús le respondió: "No tentarás al Señor tu Dios". Nosotros no podemos poner a prueba el amor y la bondad de Dios. El nos ha dado la inteligencia suficiente para saber evitar los peligros, para actuar con precaución y no hacer cosas que llevan a faltar al respeto y a la confianza en Dios. Es distinto, cuando ante lo inesperado, invocamos a Dios y le pedimos su ayuda.
El catequista entregará a tres niños, a cada uno una parte del Salmo 1, que leerán en voz alta. Todos en coro, repetirán después de cada parte del salmo lo siguiente: Ayúdame, Señor, para que mi corazón sea sencillo y puro. Salmo 1. Feliz el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se entretiene en el camino de los pecadores, ni se sienta en la reunión de los necios, sino que pone su gozo en la ley del Señor, meditándola día y noche. Es como un árbol plantado junto al río: da fruto a su tiempo y sus hojas no se marchitan; todo lo que hace le sale bien. No sucede lo mismo con los malvados, pues son como paja que se lleva el viento. No prevalecerán en el juicio los malvados Ni los pecadores en la asamblea de los justos, Porque el Señor protege el camino de los justos, Pero el camino de los malvados conduce a la perdición. Todos: Gloria al Padre...
Primer Mandamiento: Amarás a Dios sobre todas las cosas.
En la cartelera que se coloque lo siguiente:
Queridos niños: mucha gente hoy en día, niega la existencia de Dios, rechaza que en él esté nuestro origen y nuestro fin. De nuestro corazón debe brotar un acto de acción de gracias porque hemos recibido la fe y porque cada día sentimos en lo profundo del alma ese amor y ternura de nuestro Padre Dios.
¿He rezado cada noche para que el mensaje de salvación que transmiten los misioneros llegue al corazón de cuantos les escuchan? ¿He invitado a alguien, de mi familia, para que leyera conmigo: Hechos 9, 19-30?
Querido Dios: sabemos que si tú no existieras, nada existiría. Tú eres el origen de toda vida, de todas las maravillas que contemplamos y perciben nuestros sentidos. Te damos las gracias por el don de la fe, por la seguridad y paz que ella nos da. Te pedimos por tantos hombres y mujeres que te ignoran, que te rechazan y buscan la felicidad en las cosas terrenas para que sientan la alegría de tenerte como Padre y Señor, para que lleguen a la verdadera felicidad que nunca termina. Amén.
Pablo, de pie, en medio del Areópago, dijo: Atenienses, he observado que ustedes son muy religiosos. En efecto, al recorrer su ciudad y contemplar sus monumentos sagrados, he encontrado un altar en el que está escrito: "Al dios desconocido". Pues bien, eso que ustedes veneran sin conocerlo, es lo que yo les anuncio. El Dios que hizo el mundo y todo lo que hay en él, y que es el Señor de cielo y tierra, no habita en templos construidos por mano de hombre; tampoco tiene necesidad de que los hombres lo sirvan, pues él da a todos la vida, el aliento y todas las cosas. El creó de un solo hombre todo el linaje humano para que habitara en toda la tierra, fijando a cada pueblo las épocas y los límites de su territorio, con el fin de que buscaran a Dios, por si, escudriñando a tientas, lo podían encontrar. En realidad no está lejos de cada uno de nosotros, ya que en él vivimos, nos movemos y existimos. Así lo han dicho algunos de los poetas de ustedes: "Somos de su linaje". Por tanto, si somos del linaje de Dios, no debemos pensar que la divinidad se parezca a oro, plata, piedra, o escultura hecha por arte y genio humanos. Ahora, sin embargo, pasando por alto los tiempos de la ignorancia, Dios hace saber a los hombres que todos, en todas partes, han de convertirse, ya que él ha establecido un día, en el que va a juzgar al universo con justicia por medio de un hombre designado por él, a quien ha acreditado ante todos resucitándolo de entre los muertos. Al oír aquello de "resurrección de entre los muertos", unos se echaron a reír; otros dijeron: - Ya te oiremos otra vez sobre esto. Entonces Pablo abandonó la reunión. Algunos, sin embargo, se unieron a él y creyeron; entre ellos Dionisio el Areopagita, una mujer llamada Dámaris y algunos otros.
-¿En qué ciudad se encontraba Pablo? -¿Por qué les dijo Pablo a los atenienses que eran muy religiosos? -¿Por qué Pablo hizo referencia al altar del dios desconocido? -¿En resumen, cuál fue el mensaje de Pablo para los atenienses? -¿Por qué al hablar Pablo de la resurrección de entre los muertos, ya no le escucharon más? Pablo, que de perseguidor de los cristianos se había hecho apóstol, no perdía la oportunidad para evangelizar. Predicó las bondades de Dios, la salvación que nos vino a traer Jesucristo y la necesidad de vivir el amor fraterno. Después de anunciar la Buena Noticia del Evangelio por varias ciudades de Asia, de soportar muchos trabajos y penalidades, Pablo muere en Roma por orden del emperador Nerón. Pablo da testimonio de la existencia de un Dios creador, de un Dios cercano y lleno de amor, en quien vivimos, nos movemos y existimos. A lo largo de la historia han existido personas y grupos que han ignorado la existencia de Dios, que han tratado de crear una sociedad sin religión donde lo que cuenta es el tiempo y el espacio, donde el hombre es el fin de sí mismo. Es el ateísmo. Encontramos también que hay corrientes filosóficas que hacen de Dios una caricatura: el agnosticismo, la nueva era y otros. Nuestro único Dios es el Dios revelado en la Biblia, que nos ha dado la salvación por medio de su Hijo Jesucristo. Los que no creen en la resurrección, son como aquellos a quienes predicó Pablo en Atenas. No pueden entender que Dios nos creó para algo más, para vivir más allá de los límites de la vida en el tiempo y en el espacio.
Se le entrega a cada niño una hoja de papel en blanco. Con una línea se divide en dos partes iguales la página para dibujar: en la primera parte, a Pablo predicando a los atenienses y en la otra parte, cada uno se dibuja a sí mismo, también predicando a otros. En cada dibujo el personaje expresa un mensaje que debe ir escrito.
El catequista habrá llevado para cada niño recortes de objetos de la naturaleza, de animales, plantas y personas. Cuando todos tengan su recorte en la mano los invitará a reflexionar sobre el dibujo que tiene en sus manos, sobre lo que se ha escuchado y aprendido en la reunión. Dejado un tiempo prudencial en silencio, los niños son invitados a expresarse. Al finalizar, tomados de la mano cantan el Padrenuestro.
TEMA: El Primer Mandamiento: Amarás a Dios sobre todas las cosas. OBJETIVO ESPECÍFICO: Que los niños comprendan que Jesucristo es quien nos ha revelado cómo es el corazón de Dios.
Escribir algunas expresiones tomadas de los Evangelios, que se señalan a continuación y colocarlas en las paredes del salón. "El Padre y yo somos uno". (Jn.10, 30) "Si me conocieran a mí, conocerían también a mi Padre". (Jn.8, 19) " Solamente aquel que ha venido de Dios ha visto al Padre". (Jn. 6, 46) "Como el Padre me ama a mí, así los amo yo a ustedes. Permanezcan en mi amor". (Jn. 15, 9) En la cartelera que esté dibujado:
Queridos niños: Por Jesús hemos conocido el corazón de Dios, que ama sin límites, sin medida, sin importarle los méritos que tengamos o porque nos creamos mejores. Jesús es por quien conocemos y sentimos que Dios es nuestro Padre.
-¿He rezado cada día por quienes ignoran a Dios en sus vidas y por aquellos a quienes no les ha llegado el mensaje del Evangelio? -¿Cómo quedó el cartel que pinté y coloqué en mi casa, para que todos lo pudieran ver, con la expresión: "VAYAN Y EVANGELICEN LA GLOBALIZACIóN"?
Vamos a recitar todos, con mucho cariño, la oración que Jesús nos enseñó: "Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu Reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a quienes nos ofenden, no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal." Amén.
Hasta ahora los he instruido por medio de comparaciones; pero viene la hora en que ya no los instruiré en esa forma, sino que les hablaré claramente del Padre. En ese día pedirán en mi Nombre y no será necesario que yo los recomiende ante el Padre, pues el Padre los ama, porque ustedes me aman y creen que yo he salido de Dios. Salí del Padre y vine al mundo; ahora dejo este mundo y vuelvo al Padre. Los discípulos le dijeron: ahora sí que hablas claramente, sin usar comparaciones. Ahora sabemos que tú lo sabes todo, sin esperar que te hagan preguntas. Por eso creemos que tú has salido de Dios.
-¿Recuerdan ustedes algunas de las comparaciones que empleaba Jesús para instruir a la gente? -¿Por qué dice Jesús que no es necesario que él nos recomiende ante el Padre? -¿A qué se refieren los discípulos cuando le dicen a Jesús que ahora si les habla claramente, sin comparaciones? -¿Por qué dicen los discípulos a Jesús, "tú has salido de Dios? ¿Desea alguien del grupo hacer algún comentario sobre la lectura, del Evangelio de Juan, que hemos escuchado? Jesús hablaba a la gente a través de ejemplos, parábolas, comparaciones. También les hablaba Jesús a través de signos evidentes: la curación de enfermos, calmando la tempestad en el mar, multiplicando los panes, sacando a los demonios de algunos que estaban poseídos por esos espíritus malos, volviendo a la vida a algunos que habían muerto. Aún, viendo y escuchando las maravillas de Dios, muchos se negaron a creer en Jesús. Los apóstoles eran instruidos, aparte y en muchas ocasiones, por el mismo Jesús; a ellos les hablaba claramente, sin comparaciones. El evangelista Juan en pocas palabras nos dice lo más importante: que el Padre nos ama porque amamos a Jesús y creemos que él ha salido de Dios. Jesús vino al mundo a cumplir una misión salvadora y para salvarnos tenemos que escucharlo a él y creerle. Creer de verdad en Jesús es amarlo y amar lo que él ama. Jesús nos dice que si nosotros creemos en él ya no necesitamos intermediarios para hablar con Papá Dios. Jesús es Dios que se ha hecho hombre para llevarnos a la salvación. Jesús nos ha mostrado cómo es el corazón de Dios: un corazón lleno de amor, que siempre comprende y perdona, que está atento a escucharnos y a ayudarnos. La peor desgracia que nos puede ocurrir es no confiar en que Dios nos ama siempre como somos y que su amor es perdón y es alegría. A Dios no lo podemos ver como es, pero lo amamos y lo tenemos presente en Jesús. A Jesús lo recordamos cuando nació, cuando era niño, adolescente, jovencito, adulto, al lado de la Virgen María y de San José. Utilizamos las imágenes: pinturas en cuatros, en paredes, en vidrieras y esculturas y relieves en piedra, madera, bronce, yeso, cerámica, para tener más presente ese amor de Dios a nosotros. Cuando recordamos a un santo en una imagen, alabamos a Dios y pedimos a ese hermano o hermana que está en la presencia de Dios, que ruegue por nuestras necesidades. Un santo nunca puede quitar el lugar de Dios en nuestro corazón. Las imágenes las cuidamos y la veneramos por lo que representan, nada más.
Se le entrega a cada niño una hoja en blanco. Se les indica que la doblen por el medio y en la parte de la izquierda dibujen a Jesús en la actitud o el momento de su vida qué más les guste o les llame la atención. En la parte de la derecha deberá cada uno dibujarse a sí mismo "en una actitud en la que quisiera que los demás lo recordaran".
Los niños, colocados en círculo con su actividad en la mano, son invitados a compartir acerca de la imagen que hicieron de Jesús y el retrato que cada uno hizo de sí mismo. Darán gracias a Jesús por sus enseñanzas y por lo que ha hecho y hace por nosotros.
TEMA: El segundo mandamiento: No tomarás el nombre de Dios en vano. OBJETIVO ESPECÍFICO: Que los niños comprendan que el nombre de Dios es Santo.
Queridos niños: A través de las catequesis anteriores hemos descubierto cómo es el corazón de Dios y que actitudes necesitamos para responder a ese inmenso amor. Si alguien nos ama tanto, es porque es bueno y santo. Dios es santo y santo es su Nombre.
-¿He rezado cada noche por los jóvenes que no han tenido un encuentro personal con Jesús, para que el mismo Jesús llegue a sus vidas? -¿Qué leí del evangelio de Juan, capítulo 10, versículos del 22 al 33?
Querido Dios: te adoramos y bendecimos tu Nombre santo. Deseamos que todos los hombres, mujeres y niños del mundo te reconozcan como Padre y confíen en ti con un corazón lleno de fe. Te pedimos la paz para todos, que no haya guerras ni odios y haya justicia para el pobre que no tiene para comer ni vestirse. Eres nuestro Señor y en tus manos colocamos nuestras vidas: bendícenos para que seamos generosos como tú lo quieres. Amén.
Un día estaba Jesús orando en cierto lugar. Cuando terminaba su oración, uno de los discípulos le pidió: "Señor, enséñanos a orar así como Juan enseñó a sus discípulos". él les dijo: "Cuando recen, digan: "Padre, santificado sea tu Nombre, venga tu Reino. Danos cada día el pan que necesitamos. Perdónanos nuestros pecados, pues nosotros perdonamos a todo el que nos ofende; y no nos dejes caer en la tentación".
-¿Qué le dijeron los discípulos a Jesús cuando terminaba de orar? -¿Por qué los discípulos le piden a Jesús que les enseña a orar? -¿Qué les responde Jesús a los discípulos? -¿Cuáles son las primeras palabras, en este texto de Lucas, con las que Jesús empieza la oración? -¿Quiere, alguno de ustedes, hacer un comentario acerca de la lectura que hemos escuchado? Jesús nos dice que el Nombre de Dios es santo, lo repite en varias oportunidades. Hoy, nosotros nos vamos a detener en una parte de la oración del Padrenuestro que Jesús nos enseñó: "santificado sea tu Nombre" El deseo de Jesús es que todos los hombres conozcan, amen, honren y respeten ese Santo Nombre de Dios. Jesús nos está dando a conocer sus sentimientos profundos. Muchos textos de la Biblia nos hablan de que el Nombre de Dios es santo. Nosotros que llamamos a Dios, Padre, tendríamos que preguntarnos si lo honramos con nuestras palabras y actitudes. Un cristiano de verdad respeta el nombre de Dios, sólo lo usará para adorarlo y bendecirlo. La burla, hacerle a Dios falsas promesas o, en su nombre prometer algo que no se va a cumplir, y el insultar a Dios con malas palabras y actitudes, son comportamientos indignos de un hijo. Insultar a Dios es blasfemar y esto es un pecado grave. Abusar del nombre de Dios para cometer actos de violencia contra las personas es un pecado grave, además del daño hecho al prójimo. El Nombre de Dios es Santo y, por lo tanto, no podemos admitir que delante de nosotros se digan cosas indignas contra Dios y los santos.
El catequista entregará a cada uno de los niños una copia del Salmo 113. Lo recitarán todos a una voz: "¡Aleluya! Alaben servidores del Señor, el Nombre del Señor. Bendito sea el Nombre del Señor, ahora y por siempre. Desde que sale el sol hasta su ocaso alábese su nombre. Sobre todos los pueblos el Señor, en Gloria se levanta sobre el cielo. ¿Quién igual al Señor que es nuestro Dios, que sube a su alto trono y baja a revisar cielos y tierra? Desde el polvo levanta al miserable, de la mugre retira al desvalido Para darle un asiento entre los nobles, con los grandes del pueblo. Asegura a la estéril en su casa como madre gozosa de sus hijos." Se indica a los niños que pueden repetir aquella expresión del salmo que más les haya gustado.
TEMA: El segundo mandamiento: No tomarás el nombre de Dios en vano. OBJETIVO ESPECÍFICO: Que los niños deduzcan, que si Dios es la Verdad no lo podemos poner como testigo de una mentira.
Queridos niños: Dios es la verdad por excelencia y él sabe y conoce todas las cosas, por eso, no hace falta que al hablar hagamos juramentos pues nuestro lenguaje y nuestros pensamientos deben reflejar siempre la verdad.
-¿Escribí mi oración de alabanza y adoración a Papá Dios y la recité cada noche? -En el nombre de Jesús, ¿ayudé en mi casa y en la escuela sin que me lo pidieran?
Querido Dios: tú nos pides que seamos limpios de corazón para que la verdad esté en nosotros. Ayúdanos para que siempre respetemos tu santo Nombre y respetemos a los demás, diciendo la verdad aunque nos cueste. Amén.
Jesús habló a la muchedumbre: Ustedes aprendieron también lo dicho a sus antepasados: " No jurarás en falso, sino que cumplirás lo que has prometido al Señor." Ahora yo digo: No juren nunca: ni por el cielo, porque es el trono de Dios. Ni por la tierra, que es la tarima de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran rey; ni por tu cabeza, porque no puedes hacer blanco o negro ni uno solo de tus cabellos. Digan sí cuando es sí, y no cuando es no, porque lo que se añade lo dicta el demonio.
-¿Qué les dice Jesús a los que lo escuchan, sobre lo que aprendieron acerca del juramento? -¿Qué dice Jesús sobre lo que debemos hacer? -¿Lo que no es verdad de dónde viene? Jesús nos habla acerca del juramento. Nos indica que es mejor no jurar porque nuestra palabra debe ser cierta: decir sí, si es sí y decir no, cuando es no. Todo lo demás viene del mentiroso y engañador, del demonio. Hay momentos en que le piden a uno jurar para declarar ante un juez, no podemos mentir. Muchos han sufrido el martirio por ser fieles a Dios y decir la verdad. Nadie puede violar la conciencia de otro para exigirle un juramento cuando se persigue dañar la dignidad de alguna persona. Jesús enseña que Dios debe ser honrado con nuestra palabra. Por eso no podemos invocar el nombre de Dios para ponerlo como testigo de una mentira, es un pecado grave. Recordemos siempre que hemos sido bautizados en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo y que por esto hemos sido santificados. Nuestro nombre nos representa ante los demás y nos identifica y por eso exige respeto.
Se le entrega a cada niño una hoja de papel en blanco para que dibujen las personas que más quieren y sus nombres. En la parte de abajo del dibujo escribirán una oración por todas esas personas. Llevarán el dibujo a casa y lo colocarán en un sitio en donde cada uno pueda recordar el rezar cada día por esas personas que están dibujadas.
El catequista presenta a los niños muchas letras, las vocales repetidas en más cantidad. En una tira grande de cartulina tendrá escrito el nombre de Jesús y lo colocará en el centro del círculo formado por los niños. Invitará a los presentes a buscar las letras que formen su propio nombre. Los distintos nombres se irán entrelazando a partir del de Jesús. Por ejemplo. A Jesús, por la letra j se puede unir el nombre que empiece por J como Julián o José, etc. Al nombre de Julián se puede unir Norma, Angel, etc., y así sucesivamente. Cuando todos hayan colocado su nombre se les invitará a reflexionar sobre lo que se ha hecho con los nombres. Cada uno dará su opinión y hará una oración al Señor.
TEMA: El tercer mandamiento: Santificarás las fiestas. OBJETIVO ESPECÍFICO: Que los niños descubran el verdadero sentido del Domingo como día de fiesta.
Adornar el lugar de reunión para la celebración de una fiesta: música adecuada a la catequesis, globos, bambalinas, serpentinas, refrescos y galletas. En la Cartelera escribir el letrero: NUESTRA FIESTA Y LA DE JESÚS LA CELEBRAMOS CADA DOMINGO.
Queridos niños: Nuestro Dios es el Dios de la alegría. Encontramos en La Biblia que el Pueblo de Dios comenzó a celebrar un día dedicado al Señor y a tener un descanso al recordar que Dios creó el mundo en seis días y que descansó el día séptimo. Celebrar y agradecer a Papá Dios sus dones es una fiesta. Hoy estaremos de fiesta.
¿Pregunté a mis papás por qué escogieron para mí el nombre que llevo? ¿Qué importancia le doy a mi nombre? ¿He rezado por los papás de todos los niños del mundo que no han nacido, que nunca llevaron un nombre pero que están en la presencia de Dios?
Se coloca una pieza musical "clásica" y con bajo volumen. Se invita a los niños a colocarse en círculo para orar a Dios con el cuerpo, a través del movimiento, tratando de unir el pensamiento a las acciones. Lo primero, un gesto de saludo, lo indica el catequista: colocar las manos con las palmas hacia arriba y poco a poco subirlas a la altura de la cabeza. Segundo: bajar las manos y cruzarlas sobre el pecho e inclinar la cabeza profundamente como gesto de adoración. Tercero: con las manos cubrirse los ojos y parte del rostro: gesto de petición de perdón. Cuarto: unir las manos en alto con las de los compañeros, gesto para significar agradecimiento. Para finalizar, en la misma posición y al son de la música girar hacia la izquierda una vuelta: gesto de unidad. Cuando todos se hayan colocado en su lugar el catequista preguntará sobre esta experiencia de oración.
Jesús resucitó en la madrugada del primer día de la semana y se apareció en primer lugar a María Magdalena, de la que había expulsado siete demonios. Esta fue a comunicárselo a los que lo habían acompañado, que estaban tristes y seguían llorando. Ellos, a pesar de oír que estaba vivo y que lo había visto, no lo creyeron. Después de esto se apareció, con aspecto diferente, a dos de ellos que iban de camino hacia el campo. También fueron a dar la noticia a los demás. Pero tampoco les creyeron. Por último, se apareció a los once, cuando estaban a la mesa, y les echó en cara su incredulidad y su terquedad, por no haber creído a quienes lo habían visto resucitado.
-¿Cuál era el Primer día de la semana para los judíos? -¿Qué sucedió en la madrugada de este primer día? -¿A quién se apareció Jesús y que hizo esa persona? -¿Cómo estaban los compañeros de Jesús cuando María Magdalena les anunció que Jesús había resucitado? -¿A quienes, luego, se apareció Jesús Resucitado? -¿Por qué reprendió Jesús a los Once discípulos? El primer día de la semana en el calendario judío era el domingo pues el último día, el séptimo, en el que Dios descansó de la obra de la creación, era el sábado. La gran fiesta para toda la humanidad es celebrar la Resurrección de Jesús. Porque Jesús ha resucitado, nosotros resucitaremos también. Jesús resucitado trajo la alegría a Magdalena, a los dos que iban al campo y a los once apóstoles. La tristeza y la terquedad de los discípulos no los dejaba creer y fue la presencia del Resucitado la que les devolvió la confianza y la alegría. Santificar las fiestas, ¿qué fiestas? Para nosotros es de precepto, es un mandamiento celebrar el misterio pascual cada domingo en la Eucaristía. Hay otras fiestas, también de precepto: las de Navidad, Epifanía, Ascensión, Santísimo Cuerpo y Sangre del Señor, Santa María Madre de Dios, Inmaculada Concepción y Asunción, San José, Santos Apóstoles Pedro y Pablo y Todos los Santos. Desde el tiempo de los apóstoles los cristianos se reúnen para celebrar el misterio pascual. Cuando, juntos, nos acercamos al Señor, a su perdón, a escuchar su Palabra, a darle gracias, a alabarlo y bendecirlo, a recibir el Cuerpo y la Sangre de Cristo, vivimos la fiesta. Esta fiesta se prolonga en las familias y las comunidades al reunirse y compartir la mesa, el descanso y la fraternidad. Es el día para visitar a los abuelos, a los enfermos a los necesitados. Vivir el domingo al estilo cristiano es fortalecer el corazón y la fe, nos animamos para llevar a cabo con responsabilidad el trabajo y el estudio.
Recordando a Jesús y a la Sagrada Familia y a los primeros cristianos cuando celebraban las fiestas de precepto, entregar a los niños, organizados en grupos, los textos siguientes para hacer una representación: Lucas 2, 22-40. Lucas 2, 41-52. Lucas 4, 16-21. Mateo 26, 17-23. Hechos 3, 1-11.
Sobre una mesa, en el centro del salón, se colocarán los refrescos y las galletas que se van a compartir. El catequista indica a los niños que se sienten en el suelo, formando un círculo. Los invita a guardar silencio, a cerrar los ojos y a escuchar la canción (religiosa) preparada para la ocasión. Terminada la audición se recitará el Padrenuestro. Seguidamente se compartirá la comida y se tendrá algún juego: bailar con las rodillas juntas; lanzar globos con el pie teniendo los ojos vendados; adivinar de qué canción se trata, expresada con mímica, etc.
El cuarto Mandamiento: Honrarás a tu padre y a tu madre.
Que los niños comprendan que el amor al prójimo comienza con las personas más cercanas, los padres.
Queridos niños: Sabemos que los mandamientos se resumen en dos: "amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos". Ya hemos estudiado los tres primeros que se refieren a amar a Dios y con el cuarto empezamos los que se refieren a amar al prójimo. El prójimo que conocemos primero y del cual más necesitamos es nuestra mamá. Juntamente a la madre está el padre y por eso se nos dice que honremos al padre y a la madre. Lo primero, será agradecer a Papá Dios la vida que nos ha dado, el haber nacido y el cuidado que hemos recibido de nuestros padres.
¿ Sentí alegría al asistir a la Eucaristía dominical? ¿Invité a otras personas de la familia para que me acompañaran? ¿ He rezado por todos los niños de la Infancia Misionera para que cada domingo se acerquen con mayor alegría a Jesús y a los demás?
Querido Papá Dios: gracias, por mamá. Gracias, por papá. Lo que tenemos y somos no lo hemos trabajado nunca y lo disfrutamos, ellos han trabajado para darnos todo. Te pedimos que los bendigas y les ayudes siempre. Te pedimos, también, por los padres que sufren pobreza y no pueden alimentar ni dar lo más necesario a sus niños, para que puedan trabajar y solucionar sus problemas más urgentes. Haznos solidarios y sensibles al sufrimiento de los pobres. Amén.
Hijos, obedezcan a sus padres como es justo que lo hagan los creyentes. Honra a tu padre y a tu madre: tal es el primer mandamiento, que lleva consigo una promesa, a saber: para que seas feliz y goces de larga vida en la tierra. Y ustedes, padres, no enfurezcan a sus hijos, sino más bien edúquenlos, corríjanlos y enséñenlos tal como lo haría el Señor.
-¿Qué deben hacer los creyentes? -¿Qué se promete a los que cumplan el cuarto mandamiento? -¿Qué significa, que los padres, no enfurezcan a sus hijos? -¿Quién es el modelo para que los padres eduquen, corrijan y enseñen a sus hijos? -¿Alguien del grupo desea hacer algún comentario acerca de la lectura que oímos? En su carta a los cristianos de éfeso, San Pablo dice que es justo que los creyentes obedezcan a sus padres. El que honra a su padre y a su madre será feliz y tendrá larga vida, lo dice el libro del éxodo 20, 12. Un cristiano que cumple los mandamientos: amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a sí mismo, no va a excluir de su amor a las personas más próximas a su vida y a su persona. El corazón del hombre es débil y egoísta por eso es necesario que este mandamiento insista en cómo debemos actuar. La obediencia a los padres nos libra de muchos fracasos. Unos padres que aman de verdad a sus hijos desean lo mejor para ellos. Así como ellos nos proporcionan el alimento que necesitamos para crecer con salud y energía, así mismo, sus consejos, sus enseñanzas y correcciones nos preparan para ser jóvenes y adultos equilibrados. A los padres les dice también la Palabra de Dios que no enfurezcan, es decir pongan de mal humor y airados a sus hijos. El modelo de todo padre y madre es el Señor. Como Dios nos enseña, corrige y educa así deben los padres actuar con sus hijos. Si reflexionamos un poco, caeremos en la cuenta de que somos egoístas, exigentes, incomprensivos y poco obedientes. Nos preocupamos más de nuestros gustos y pequeños caprichos y no nos damos cuenta de que papá o mamá pueden estar cansados, que hayan tenido un día difícil, que sufren por causa de una preocupación, algún dolor o malestar. ¿Cuántas veces les preguntamos si podemos ayudarles en algo? ¿Cómo actuaría Jesús con sus padres en Nazaret?
Buscar y señalar en la "sopa de letras" las palabras tomadas del Evangelio: Jesús volvió con ellos a Nazaret donde vivió obedeciéndoles y crecía en sabiduría, en edad y en gracia, delante de Dios y de los hombres.
Con las palabras que están escritas en pequeñas tarjetas que el catequista habrá preparado, cada niño hará una pequeña oración por sus padres. Las palabras escritas en las tarjetas pueden ser las siguientes: GRACIAS- AYUDA- AMOR- PACIENCIA- COMPRENSION- CARIñO- ABRAZO- CARICIA- COMIDA- VESTIDO- CUIDADOS- ESTUDIO- ALEGRÍA- BENDICIóN- PALABRAS- ESCUCHA, ETC. Para finalizar se podrá cantar una canción de acción de gracias.
El quinto Mandamiento: No matarás.
Que los niños comprendan que el primer regalo que hemos recibido de Dios es la vida.
Adornar el salón con pinturas o fotografías sobre flores, aves, peces, otros animales, niños y niñas. En la cartelera se puede dibujar lo siguiente:
Queridos niños: la vida es un regalo, nadie ha planificado su propia existencia. Y, ya que existimos estamos llamados a la felicidad, la cual tenemos que conquistar, no la conseguimos gratis ni trampeando. Cuando aceptamos la vida con alegría y como don de amor ya caminamos hacia la felicidad. Alegrémonos y festejemos el don de nuestra vida; ese gran regalo de Papá Dios.
-¿Conversé con mis padres y les comuniqué mi parecer acerca de la catequesis sobre el cuarto mandamiento? -¿ Recé cada día, por mis padres y por los padres de mis compañeros de clase?
Querido Dios: tú, nos has dado la vida, te damos las gracias. Cuando abrimos los ojos a la naturaleza vemos que toda esa belleza que nos rodea la has creado para nuestra alegría y deleite: es vida que se derrama sin cesar en forma de agua, aire, árboles, animales, flores, estrellas. ¿Por qué los humanos destruimos lo que has hecho? ¿Por qué hay tantas manos manchadas de muerte? Enséñanos a valorar nuestra propia vida y la de los demás. Ayúdanos a tener respeto por tu obra creadora: los hombres y la naturaleza. Amén.
Pasado algún tiempo, Caín presentó a Yavé una ofrenda de los frutos de la tierra. También Abel le hizo una ofrenda, sacrificando los primeros nacidos de sus rebaños y quemando su grasa. A Yavé le agradó Abel y su ofrenda, mientras que le desagradó Caín y la suya. Caín entonces se enojó mucho y su rostro se descompuso. Yavé le dijo: "¿Por qué te enojas y vas con la cabeza agachada? Si tú obras bien, tendrás la cabeza levantada. En cambio, si haces mal, el pecado está agazapado a las puertas de tu casa. El te acecha como fiera que te persigue, pero tú debes dominarlo". Caín dijo después a su hermano: "Vamos al campo." Y cuando estuvieron en el campo, Caín se lanzó contra Abel y lo mató. Yavé dijo a Caín: "¿Dónde está tu hermano Abel?" Y él respondió: "No lo sé; ¿soy acaso el guardián de mi hermano?" Entonces Yavé le dijo: "¿Qué has hecho? Habla la sangre de tu hermano y desde la tierra grita hasta mí.
-¿De quiénes eran hijos Caín y Abel? -¿En qué consistía la ofrenda de Caín a Yavé? -¿Qué ofreció Abel a Yavé? ¿Por qué Caín andaba cabizbajo? -¿Qué le dijo Yavé al respecto? -¿La muerte de Abel fue algo repentino o una acción premeditada? -¿Qué le reclama Yavé a Caín? Esta narración del libro del Génesis, nos indica que todos los hombres somos hermanos. Caín se va llenando de envidia hacia su hermano y el pecado está acechando como una fiera. Caín puede vencer la tentación pero no lo hace y prepara la ocasión para quitar a Abel de su presencia. Yavé es testigo de lo ocurrido y pide cuentas a Caín por la vida de Abel. Yavé reclama porque él es el único dueño de la vida de las personas, nadie nos la ha dado sino sólo él. No tenemos ningún derecho de "borrar a nadie del mundo de los vivos". Muchas muertes, en la sociedad de hoy se tratan de justificar y, hasta se hacen leyes con apariencia de que con eso se hace algo justo, pero, ante los ojos de Dios, no es así: todo ser humano tiene derecho a vivir hasta que Dios lo disponga. Las noticias que escuchamos y vemos a través de los medios de comunicación nos hablan de muertes violentas todos los días. Nosotros, ante los hechos que ocurren también tomamos posición y "deseamos la muerte del pecador y no que se convierta y viva". En nuestro corazón debe anidar el verdadero amor que perdona y no paga con la misma moneda el mal recibido. Tenemos que hacer frente a la tentación que acecha agazapada a nuestra puerta.
Representar a través de un dibujo la escena que nos narra Marcos 15, 9-11. "Pilato preguntó: ¿quieren que ponga en libertad al rey de los judíos? (Porque se daba cuenta que los jefes de los sacerdotes habían entregado a Jesús por envidia). Pero ellos incitaron al pueblo para que pidiera la libertad de Barrabás."
El catequista habrá preparado unas tiras de cartulina con algunas palabras, por ejemplo: HAMBRE- ARMAS- GUERRAS- DROGAS- AVARICIA- PODER- ODIO. Invitará a los niños a sentarse en el suelo formando un círculo y en medio de éste colocará las tiras con las palabras. Indicará que se va a hacer una reflexión sobre lo escrito. Al final de la reflexión se harán peticiones de perdón o de súplica por tantas personas que sufren. Se concluirá rezando la oración del Padrenuestro.
El quinto Mandamiento: No Matarás
Que los niños comprendan que, "un niño misionero" se compromete en la defensa de la vida de los demás.
Colocar en las paredes del salón palabras como estas: hambre / compartir; venganza / perdón; odio / amor; guerra / paz; injusticia / solidaridad.
Queridos niños: la vida es un regalo que Papá Dios nos ha dado y nuestro deber es cuidarla y hacerla útil para su Reino de Amor. No podemos preocuparnos sólo de nosotros mismos, también debemos ayudar a otros para que tengan una vida digna y que dé muchos frutos de amor y bondad. Como misioneros, tenemos en esto una gran tarea que nos ayudará a crecer como Jesús, en sabiduría y amor.
-¿Estuve atento/a, a las noticias que recibo por los medios de comunicación social para pedir a Papá Dios por esas personas que sufren por causa de otras y por la conversión del corazón de los que originan el mal? -¿Invité a alguna persona de mi familia para rezar cada noche por la paz en el mundo?
Querido Dios: Tú creaste un mundo para que fuéramos felices pero los hombres hemos roto tu proyecto. Tú nos diste un corazón para amar pero hemos dejado entrar en él el egoísmo. Tú has querido que todos tengamos vida, pero la sociedad siembra muerte, odio y desunión. Nosotros somos pocos y, como Infancia Misionera, con tu ayuda, colaboramos en todo el mundo como pequeñas semillas en un inmenso campo. Te decimos una vez más, que estamos dispuestos a responder a la invitación de tu Hijo Jesús y a poner en tus manos nuestra confianza, nuestras vidas y las vidas de todos los hombres que en el mundo sufren por causa de otras personas. Ayúdanos a no dejarnos vencer por el desaliento y la pereza. Amén.
Entonces Yavé le dijo: "¿Qué has hecho? Habla la sangre de tu hermano y desde la tierra grita hasta mí. Por lo tanto, maldito serás, y vivirás lejos de este suelo fértil que se ha abierto para recibir la sangre de tu hermano, que tu mano derramó. Cuando cultives la tierra, no te dará fruto. Andarás errante y vagabundo sobre la tierra". Caín dijo a Yavé: "Mi culpa es demasiado grande para soportarla. Ya que tú me arrojas de esta tierra tendrá que ocultarme de tu presencia y andar errante y fugitivo, vagando sobre la tierra, y cualquiera que me encuentre me matará." Yavé le dijo: "No será así. Si alguien te mata, yo te vengaré siete veces." Y Yavé puso una señal a Caín para que no lo matara el que lo encontrara.
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