El 27
de enero de 2008, para celebrar la Jornada Nacional de Infancia Misionera,
se dieron cita en el Colegio La Consolación de Las Palmas, distintos grupos
de La Infancia Misionera de la Arquidiócesis de Caracas, que participaron
con la alegría y espontaneidad propia de los “pequeños grandes misioneros”.
Entre los asistentes se destacaron, acompañados de sus papás, catequistas,
animadores, sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos, los niños y niñas del colegio:
La Concepción -Terrazas, Santísima Trinidad, Fe y Alegría - Petare, Nuestra
Señora del Rosario- Caricuao, Nuestra Señora de Lourdes, Patronato San José
de Tarbes, Madre Matilde, San Pedro Apóstol, Divina Pastora, San José de
Tarbes - El Paraíso, María Inmaculada – Los Dos Caminos, Santa Teresita,
Nuestra Señora de Fátima, Fray Luis Amigó, Grupo Tallista, Grupo de
Terraplén de la Parroquia San José y el colegio La Consolación de las
Palmas, excelente anfitrión de la Jornada.
“He venido para que tengan VIDA y la tengan en ABUNDANCIA” (Jn 10,10) es el
tema de esta Jornada que comenzó con la Eucaristía “centro de la VIDA de la
Iglesia” y fue presidida por Monseñor Luis Tineo, obispo auxiliar de
Caracas y concelebrada por el padre Celerino Anciano o.p. Secretario
nacional de la Infancia Misionera. Mons. Tineo, inició su homilía con el
profeta Isaías (Is. 8, 23 – 9,3.) “los
que andaban en tinieblas vieron una gran luz”, para hacer ver a
los niños cómo esta generación al no valorar la vida misma, se encuentra en
una gran tiniebla y la luz que los niños misioneros irradian; para esto se
le invitaba a seguir las enseñanzas de San Pablo en Corinto, que invita a “no
tener divisiones” y finalmente el Evangelio fue propicio para
recordarle a los más pequeños el documento de Aparecida (V
CELAM),
donde Jesucristo invita a cada uno a ser “Discípulos
y Misioneros de Jesucristo, para que nuestros pueblos en Él tengan vida”.
Rápidamente se notó gran sintonía entre el obispo y los niños que
dialogaron con el durante la homilía y que seguían su mensaje con atención.
La acción de gracias después de la comunión “con ojos y boca cerrada” fue
un bello momento con un silencio de ángeles hablando íntimamente con el Dios
de la Vida. El coro del colegio la Consolación con sus voces y sus
instrumentos animaron a los niños a seguir festejando la VIDA EN ABUNDANCIA.
Se hizo
un reconocimiento a todas aquellas personas que dan su vida diariamente al
servicio de los niños entre ellas se distinguió a la Hermana María Virginia
Jiménez, la Madre Carmen González, sra. Laura de Brandt, Eva González y la
Madre Carmen Telles del colegio La Consolación y toda la comunidad de
religiosas y maestras que con gran generosidad y entusiasmo cada año son
anfitrionas de la Jornada de los niños.
La
celebración continuó con cantos, bailes y representaciones teatrales
alusivas a la Vida. La cultura de la vida contra la opción por la
violencia y la muerte. La búsqueda de Dios y de esas gotitas de amor en los
hermanos para descubrir que Dios quiere que seamos felices y construyamos un
mundo donde vivamos todos como hijos de Dios.
La Infancia Misionera le recuerda a los párrocos la urgente necesidad de una
catequesis de perseverancia. Estamos a la orden !!!