1.-
Jesús Crucificado Y Pablo Convertido
Cristo, el Señor, crucificado Iluminando la escena desde
el corazón de Pablo. “Vivo yo, pero no soy yo, es Cristo quien
vive en mí”
(Gal 2,20 )
Cristo desde el Corazón de Pablo se hace
“ignorancia para los
sabios griegos y escándalo para los judíos”
(1 Cor 1,23)
a)
Los medios de comunicación
más avanzados, en manos de los niños, se convierten en los “nuevos
aerópagos” del mundo.
b)
Los “aerópagos”
con los que soñó el gran Papa Juan Pablo II. Con la T.V. con miles
de emisoras de radio y millones de micrófonos y con sopotocientas
computadoras, imposible de calcular en nuestro mundo globalizado.
El Evangelio de Cristo y las enseñanzas de Pablo llegan,
instruyen, animan y hasta convierten a hombres y mujeres,
indiferentes, reacios y hasta enemigos, en muchos casos, del nombre
de Dios.
2.- Por si fuera poco,
un “carricito” de I.M.
muy acomodado, visera torcida y tecleando en su flamante laptop
(computadora portatil, porsia) se pasea por el teclado, enviando
mensajes parecidos a los de Pablo, a todos los chamos del mundo y
hasta a los viejitos que les queden arrestos y la gracia de Dios les
ayude y se santifiquen de una vez antes de dejar el pelero en este
mundo.
Ese niño, con su pinta disimulada de malandro, nos está enseñando,
ni más ni menos, que los super-famosos 4 viajes de San Pablo por mar
y tierra para predicar a Cristo y a Este crucificado, con el cual se
identificó después que le tumbaron del caballo. (Los sabios
teólogos le llaman a eso “gracia tumbativa”. Hasta el
caballo se puso bravo porque él no tenía por qué convertirse y le
tumbaron también, ahí aparece con cara de pocos amigos y muy
apenado con las barbaridades de su dueño, aunque no se separa de
Saulo por aquello de que “el caballo es un buen amigo de su amo”.
El chamo con sus “panas” tienen su página WEB y todos
ellos le meten el coco y pasean por los cinco o seis (los que sean)
continentes del mundo, el espíritu misionero, acompañando el
tremendo esfuerzo evangelizador de la Iglesia Universal. El mismo
Pablo, años más tarde, aconsejaría a otro convertido por él al
cristianismo: “Toma parte en los duros trabajos del Evangelio con
la fuerza de Dios”
(2Tim1,8-9)
3.-
La de más arriba
(nos referimos a la chamita coqueta y espelucada del micrófono y
el carrete de película), esa sí es verdad que quiere ser ella
sola un aerópago completo y habla de Cristo y de San Pablo con todo
lo que carga encima; habla con los ojos, la sonrisota y hasta ¡no
faltaba más! con el gancho del pelo, super-fashion. La alegría es
uno de los dones del Espíritu Santo. El se lo regala a manos llenas
a las misioneras y misioneros del mundo porque es su carnet de
identidad.
c)
Los micrófonos
y las películas no es que abunden en los centros de Misión, pero
como la Palabra de Dios tiene que resonar hasta en “el último
rincón del mundo” por mandato del mismo Cristo, pues ahí lo
tienen.
d)
Lo de la película con los episodios de
la vida de San Pablo, cuadro por cuadro, no me digan que no es
original, instructivo y hasta conmovedor, desde la cárcel del
Apóstol ya viejito, pasando por el naufragio super horrible y en
cual no “pelaron gajo” todos por no echarle a perder los planes al
mismo Dios, que quería a Pablo para mayores cosas. Y si se fijan
bien y hacen clic en la computadora para que aumente las figuras de
cada cuadro, se darán cuenta de que el caballo o quería espachurrar
a su dueño, o por lo menos meterle un tremendo mordisco para que
no siguiera persiguiendo cristianos y zampádoles en las cárceles
hasta exterminarlos, ¡qué horror! Y Dios hace uno de los milagros
más grandes de su vida, eligiéndole como el ¡Apóstol de los
gentiles!
Dios sabía
lo que hacía (“Vaso de elección”).
e)
La factura
que le iba a pasar Papa-Dios al de Tarso fue justa medida de
acuerdo al ensañamiento que tuvo con sus más pequeños hijos a
quienes el Espíritu Santo hacía muy poco que los había sacado del
cascarón de la Ley de Moisés y los había bautizado a todos en la
famosa, histórica y macromilagrosa fiesta de Pentecostés.
Ni Saulo,
ni sus jefes: El Sumo Sacerdote de turno, los letrados, los ancianos
y demás yerbas aromáticas le hicieron caso al Espíritu Santo… Los
muy pícaros , mandaron al más inexperto, a la persecución de los
nuevos de EL CAMINO, (por favor, salgan de la ignorancia y
pregunten por qué eso de EL CAMINO con letras grandes como si se
tratara de una autopista) Saulo sí que lo entendió y desde
Jerusalén hasta Efeso, cristiano que agarraba ¡chupulún! p’a la
cárcel. Hasta que el mismo Jesús “manso y humilde”
(Mt. 11,29)
le zumbó con todo y caballo al mismísimo suelo, previo aviso “de
una luz del cielo y una voz que le decía:
“Saulo,
Saulo, ¿Por qué me persigues?…El contestó: ¿quién eres,
Señor? Y El: Yo soy Jesús a quien tú persigues”
(Hch. 9,4)
Ahí fue que
le vino la tembladera del alma y del cuerpo al pobre Saulo y del
tiro se quedó ciego; se supone que fue del lamparazo de luz que le
mandaron del cielo. Se levantó como pudo, abrió los ojos, ¡pero no
veía un carrizo!
Los acompañantes, le tuvieron que llevar a Damasco de la mano,
aporreado, ciego y sin caballo. Por si fuera poco, la penitencia…
tres días sin ver, sin comer y sin beber y eso para empezar. Lo
bueno le venía después, pero ya era un convertido y pronto,
amiguísimo de Jesús dispuesto a dar la vida por El y su Evangelio.
Dios se valió de un tal Ananías, cristiano a carta cabal, le dio la
dirección exacta donde se encontraba Saulo y lo que tenía que hacer
con él y decirle de parte de Dios. “Hermano Saulo, el Señor
Jesús, que se te apareció en el camino que traías, me ha enviado
para que recobres la vista y seas lleno del Espíritu Santo”. Al
punto, se le cayeron de los ojos unas como escamas feísimas, se
levantó y fue bautizado, tomó alimento y se repuso”
(Hch. 9,17-20)
Después que le batuquearon tan feo, se tomó unos diítas de
vacaciones, en Damasco con los discípulos y de ahí se arrancó a
predicar de Cristo Jesús por todas partes y no paró hasta el momento
del martirio final; decimos martirio final porque el resto de su
vida, después de la conversión fue una auténtica tragedia, una
especie de calvario; pero fueron los años gloriosos que a base de
sufrimientos por Cristo, de cárceles, peleas con los judíos y lo no
judíos, apedreado varias veces hasta darle por muerto, viajando por
mares peligrosísimos hasta naufragar y convencerse de que allí
mismo se ahogaba con otros pocos pasajeros…. El mismo Pablo cuenta
puntualmente la tremenda odisea de su vida
(2Cor. 11,25)
por dar a conocer el Salvador de todo el mundo, judíos o griegos o
de la mismísima Conchinchina; de los que vivían entonces y de los
que a través de la historia, o sea, hasta que vuelva Jesús “en
el último día”
(Jn 6.40)
4.-
Por los vientos que soplan, el chamo camarógrafo
que enfoca directamente al corazón de Pablo, si no apaga la cámara
de TV, tendrá la oportunidad de grabar hasta el fin del mundo con
todas sus consecuencias...