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Catequesis del Afiche Infancia y Adolescencia Misionera
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PERSONAJES DEL AFICHE:
1- El niño Jesús
Que por salir a toda carrera llegó sin cholas, es por la “urgencia misionera” de anunciar a todos la Buena Noticia del Evangelio. Jesús viene feliz, levantado en hombros, con sus mejores amigos, los misioneros; para recordarnos que todo lo bueno que hacemos a uno de los más pequeños y necesitados, a él mismo se lo hacemos. Nos enseña a descubrirlo especialmente en los niños que no han podido nacer, los que tienen hambre, los explotados, los maltratados, los enfermos, los tristes, los que no se sienten amados, los que no conocen a Dios Padre.
Jesús, que no se deja ganar en generosidad, vino apurado para regalarle el cielo al que haga el bien, porque ni un vasito de agua que demos en su nombre quedará sin recompensa.
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2- Un equipo de niños de la Infancia y Adolescencia Misionera. El equipo de “pequeños grandes colaboradores” (como les llamó el papa Juan Pablo II), que dan lo que tienen para que Jesús haga el milagro, como ese que viene con sus cinco panes y dos peces (Juan 6, 1-15 ) que sabe que Dios bendice la generosidad y multiplica para que a todos alcance, o el que ayuda al enfermo, o la que acerca a la chinita para que conozca a Jesús, o el indio y el negrito que ponen el color y la alegría de su cultura. Un equipo que vive el Evangelio y es fuerte porque se apoya en la oración. Con el Rosario de la Virgen María son constructores de paz, y pintan y escriben con fuerza nuestro lema: “Quien nos ama nos ayuda”…a descubrir que “Cristo es la alegría que nadie nos puede quitar” (Juan 16,22) |
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3- Los fundadores de la Infancia Misionera |
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Celebramos el año de Paulina María Jaricot una jovencita francesa que a los 17 años se consagró a Cristo en una profunda e intensa vida espiritual, en la que ella encontraba su energía para la misión. Quiso ser “Eucaristía viviente” y dejarse llenar por la vida de Cristo y unirse profundamente a su sacrificio. En 1822, dejándolo todo, fundó en la Obra de la Propagación de la Fe y en 1826 fundó el Rosario Viviente y animó a Mons. Forbin Janson, obispo misionero de Nancy, Francia, a fundar en 1843 la Infancia Misionera. Queremos agradecerles, en nombre de todos los niños del mundo, el bien que han hecho y siguen haciendo después de más de 168 años. Dios bendice todo el esfuerzo y los grandes sacrificios que hicieron los fundadores de las OMP y multiplica en los cinco continentes los equipos de niños y adolescentes que ayudan a otros niños. Los niños con sida, los huérfanos, los niños de la guerra, son pequeños Cristos sufrientes que la Infancia Misionera atiende y defiende.
Propagar la Obra de la Infancia Misionera es regalarle al mundo Esperanza, es defender la Vida es disfrutar la alegría de hacer el bien, es sembrar la fe en el corazón de los más pequeños para moverles a “no cansarse nunca de hacer el bien” (2 Tes3,13)
Anunciar el Evangelio es el mayor bien que se puede hacer a la humanidad (Rmi)
4- La catequesis de perseverancia
Infancia Misionera es Catequesis de Perseverancia, catequesis de compromiso, con espíritu misionero, para poner a valer a grupos, colegios y parroquias, para que ningún niño desaparezca después de la Primera Comunión y participe activamente bien formado para vivir como verdadero cristiano, buen ciudadano, buen hijo, buen estudiante, etc.
Esta es la Obra Misionera que ayuda a los niños a crecer en la fe y asumir su compromiso misionero recibido el día de su bautismo, por eso desde los muy pequeños hasta los adolescentes son auténticos misioneros que comparten la fe.
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5- ¿Cuándo y cómo nació la Infancia Misionera? Las misiones Católicas de la China, recibieron un poderoso impulso en el siglo XIX, bajo el Pontificado de Gregorio XVI. Muchos misioneros en aquellas tierras con sus cartas encendían el corazón de los buenos católicos en favor de las misiones. Una nota hondamente triste y preocupante vibraba en las esas cartas y atraía la atención de sus lectores hacia la China: La desgraciada suerte de los niños, específicamente de las niñas abandonadas por sus padres en los basureros. |
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Esta situación constituyó la circunstancia concreta, que justificaba la necesidad de un trabajo en beneficio de los niños en países de misión. Paulina Jaricot alentó a Monseñor para que creara una Obra especial, de la cual ella quiso ser el primer miembro; y se interesó en lo original del proyecto de ayudar a los niños a través de los niños. Paulina definió la “Santa Infancia” como la obra de la Propagación de la Fe para los niños. Se eligió el nombre de “ Santa Infancia “ (hoy INFANCIA MISIONERA) porque el nexo que uniría a sus seguidores sería la protección del Niño Jesús.
El objetivo consistía en rescatar y ayudar a los niños, trabajo que llevarían a cabo los niños cristianos. El hecho de salvar de la muerte a los niños y darles la oportunidad de sobrevivir y ser bautizados, hizo que el nuevo proyecto de FORBIN JANSON despertara simpatía y acogida como iniciativa de caridad humana y cristiana. Sus objetivos fueron al comienzo los siguientes:
a) Liberar de la muerte y de la miseria las vidas de los niños.
b) Bautizarlos y educarlos cristianamente.
c) Prepararlos para ser apóstoles y orientarlos a la vocación misionera.
Mons. Forbin Janson estaba convencido que, si el niño es un ser débil al que se debe prestar asistencia, es también un «hijo de Dios» rico en fe y amor, capaz de participar, a su manera, en la Misión de la Iglesia e incluso de arrastrar a los adultos para que sigan sus iniciativas generosas. El fundador creía en la dignidad del niño. Había declarado que la Propagación de la Fe era la mejor iniciativa del siglo XIX. Su Obra iba a seguir los pasos.
Es posible afirmar que, desde su fundación hasta nuestros días, gracias a la actividad de educadores con alma misionera, centenares de miles de niños han sido sensibilizados y se han comprometido en esta Obra de solidaridad espiritual y humana a la vez, para que se reconozca a otros niños la dignidad de personas y la vocación de hijos de Dios.
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