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HISTORIA
DE
LA INFANCIA MISIONERA

| En 1822
una joven de Lyon (Francia), Pauline
JARICOT, fundaba la OBRA
DE LA PROPAGACION DE LA FE y
pedía a los cristianos que oraran cada día por las Misiones y dieran
regularmente una pequeña contribución en dinero, La Obra se difundió
rápidamente en todo el mundo. |
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En
1843 Mons. de FORBIN-JANSON,
obispo de Nancy (Francia), impresionado por la miseria de los niños
chinos que estaban abandonados en la calle, se sintió impulsado a
fundar una obra semejante a la de la Propagación de la Fe, pero
para los niños. Funda la OBRA DE LA SANTA INFANCIA para que «LOS
NIñOS AYUDEN A LOS NIñOS», |
RESEñA HISTORICA:
Las misiones Católicas de la China, recibieron un
poderoso impulso en el siglo XIX, bajo el Pontificado de Gregorio XVI.
Muchos misioneros acudian al Oriente y sus cartas encendían
el corazón de los buenos católicos en favor de aquellas misiones. Una nota
hondamente sentimental vibraba en las cartas de los misioneros y atraía la
atención de sus lectores hacia el suelo de China: La desgraciada suerte de
los niños, especíalmente del sexo femenino abandonados por sus padres.
Así se expresa un misionero en una de sus cartas:
"Me encuentro rodeado, Aún sin saber cómo, de
una decena de niños, unos de pecho, otros de dos, tres, cuatro años de edad;
cubiertos unos de sarna, otros llenos de granos. Los pobrecitos no saben más
que comer y llorar : Es necesario buscarles comida, y pagarla; pero entre
tanto, para que no se mueran de hambre, me veo obligado a hacerles yo mismo un
plato de harina y azúcar; luego tengo que vestirlos, curarlos, lavarlos,
abrigarlos; en fin hacer con ellos de madre... Dios me da fuerzas para
sostener tantos niños, pero si no soy socorrido con alguna limosna, moriré
con ellos."
Esta situación constituyó la circunstancia concreta,
que justificaba la necesidad de un trabajo en beneficio de los niños en
paises de misión. Paulina Jaricot alentó a Monseñor para que creara una
Obra especial, de la cual ella quiso ser el primer miembro; y se interesó en
lo original del proyecto de Mons. Forbin Janson: Ayudar a los niños a traves
de los niños. Paulina definió la "Santa Infancia" como la
obra de la Propagación de la Fe para los niños.
Se elegió el nombre de " SANTA INFANCIA "
(hoy Infancia Misionera) porque el nexo que uniría a sus seguidores sería
la protección del Niño Jesús. El objetivo consistía en rescatar y ayudar
a los niños, trabajo que llevarían a cabo los niños cristianos. El país
pagano en que se pensaba era China. Y esto porque su fundador estaba en
contacto con los misioneros en la China, los cuales daban cuenta, en su
frecuente correspondencia, de la triste y trágica situación de los niños
que morían desantendidos o abandonados.
El hecho de salvar de la muerte a los niños
y darles la oportunidad de sobrevivir y ser bautizados, hizo que el nuevo
proyecto de FORBIN JANSON despertara
simpatía y acogida como iniciativa de caridad humana y cristiana. Sus
objetivos fueron al comienzo los siguientes:
a) Liberar de la muerte y de la
miseria las vidas de los niños.
b) bautizarlos y educarlos cristianamente.
c) prepararlos para ser apóstoles y orientarlos a la
vocación misionera.
Mons. Forbin Janson estaba convencido
que, si el niño es un ser débil al que se debe prestar asistencia, es también
un «hijo de Dios» rico en fe y amor, capaz de participar, a su manera, en la
Misión de la Iglesia e incluso de arrastrar a los adultos para que sigan sus
iniciativas generosas. El fundador creía en la dignidad del niño.Había
declarado que la Propagación de la Fe era la mejor iniciativa del siglo XIX.
Su Obra iba a seguir los pasos.
Mons. de Forbin Janson falleció el 11 de julio de 1844.
La respuesta al llamamiento de Mons. de FORBIN-JANSON es sorprendente.
En unos pocos años, esta obra de ayuda a los niños de los países paganos se
propaga, no sólo en Francia, sino en Europa y luego en América del Norte,
para llegar más adelante a América Latina y Asia. Su implantación en Africa
será más lenta: se ha logrado sólo desde hace unos decenios.
Es posible afirmar que, desde la segunda mitad del siglo
XIX hasta nuestros días, gracias a la actividad de educadores con alma
misionera, centenares de miles de niños han sido sensibilizados y se han
comprometido en este movimiento de solidaridad espiritual y humana a la vez,
para que se reconozca a otros niños la dignidad de personas y la vocación de
hijos de Dios.

LOS PAPAS Y LA INFANCIA MISIONERA
Apoyada por los distintos Papas, desde
Gregorio XVI hasta Juan Pablo ll, la Obra ha sabido adaptarse a la evolución
de las mentalidades y a las distintas condiciones de implantación.
Todos los Sumos Pontífices han reconocido, además de
los resultados extraordinarios alcanzados por la Obra en favor de los niños ,
el valor altamente educativo de la Infancia Misionera.
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PIO IX Aprobó la Obra, el 18 de Julio de 1846. Escríbió así:
"Por lo mismo que enciende en
el corazón de los niños la primera chispita de la caridad y les penetra de
los verdaderos sentimientos de una misericordiosa compasión, los inflama y
los anima de tal manera a procurar la salvación de las almas y a propagar la
luz de la verdadera religión, que estos niños quedarán naturalmente
preparados en una edad más avanzada para encariñarse con mayor afecto con la
Obra de la Propagación de la Fe" E invita a introducir y cultivar con
esmero esta jóven cepa que acaba de brotar en la Viña del Señor y que ha de
producirles frutos abundantes.
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LEON XIII, en su Encíclica Humani Generis Ecclesiae ( 1880 ), declara como
mira con afecto particular el desarrollo de esta Obra, tan ligada a sus
recuerdos de Nuncio Apost6lico en Bélgica.
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El Papa Benedicto XV, incluye a la Santa Infancia en la Encíclica
"Maximun IIlud" junto
a la Propagación de la Fe y la Obra del Clero Nativo.
Después de recomendar laObra de la Propagación
de la fe, como primera de las Obras Misionales, escribe:
"La segunda Obra que también
recomendamos intensamente a todos es la de la Santa Infancia. Obra cuyo fin
es proporcionar el bautismo a los niños paganos. Hácese esta Obra tanto más
simpática cuanto que también nuestros niños tienen en ella su participación,
con la cual, a la vez que aprenden a estimar el valor del beneficio de la
Fe, se acostumbran a la practica de cooperar en su difusión "
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El 3 de mayo de 1922 , Pio XI da a la Obra de La INFANCIA MISIONERA la
denominación de «pontificia»
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El 4 de Diciembre de 1950, Pio XII instituye el Domingo Mundial de la
Infancia Misionera.
En su Encíclica Evangelii
Praecones, se expresa:
"No ignoráis, venerables
hermanos, que recientemente aún hemos instituído una fiesta, que de modo
especial han de celebrar los niños para promover con oraciones y limosnas,
la Obra de la Santa Infancia. Así se acostumbrarán estos hijitos nuestros
a rogar insistentemente a Dios por la salvaciónde los infies; y tal vez
brotará y se desarrollará en sus almas, envueltas aún en el aroma de la
inocencia, la vocación misionera"
La
Obra recibe del Concilio Vaticano II su definitiva aprobación por parte
también de todos los Obispos del mundo: El Concilio proclama que
las Obras Misionales Pontificias "deben ocupar el primer lugar, porque
son los medios para difundir en los católicos desde la infancia, el sentido
verdaderamente universal y misionero..." (Ad Gentes 38).
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El Papa Juan Pablo lI, se refiere a los niños de la Infancia
Misionera como: "LOS PEQUEñOS GRANDES COLABORADORES DE LA IGLESIA Y
DEL PAPA"
Al celebrarse el 150' aniversario de su creación, la
INFANCIA MISIONERA conserva su objetivo prioritario: FORMAR A LOS NIñOS
PARA QUE SEAN COOPERADORES DEL ADVENIMIENTO DEL REINO DE DIOS.
Que en todas las Iglesias particulares de todos los
continentes se escuche el llamamiento de Juan Pablo ll en su Encíclica
misionera Redemptoris Missio:
«PREVEO QUE HA LLEGADO EL MOMENTO DE DEDICAR TODAS
LAS FUERZAS ECLESIALES A LA NUEVA EVANGELIZACION Y A LA MISION AD GENTES:
NINGUN CREYENTE EN CRISTO, NINGUNA INSTITUCION DE LA IGLESIA PUEDE ELUDIR
ESE DEBER SUPREMO: ANUNCIAR A CRISTO A TODOS LOS PUEBLOS» (n. 3).
La INFANCIA MISIONERA está convencida de que la transmisión de la fe pasa
a través de los medios de la fe.Por eso la cooperación misionera del niño
se traduce en información, oración, ofrenda de su vida y coparticipación.
INFORMACION.
Tomar conciencia que se reza a Dios en todos los idiomas y que la fe no
tiene fronteras.
ORACION.
SóIo Dios convierte: «Sin mí nada podéis hacer» (jn 15, 5).
OFRENDA DE
LA VIDA. A ejemplo del Buen Pastor que da la vida por
sus ovejas, el niño ofrece sus días, poniéndolos bajo la protección de
Dios.
COPARTICIPACION.
La coparticipación material, más que ser una gran colecta de dinero, sirve
para educar a los niños a acoger a los demás y a tener espíritu de
sacrificio.
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La Infancia Misionera, servicio de Iglesia.
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La Obra Pontificia de la INFANCIA MISIONERA, con las
demás Obras Misionales Pontificias (OMP), es, según la doctrina del
Concilio Vaticano ll,
«una institución de la
Iglesia Universal y de cada Iglesia
particular. Las OMP
constituyen pues, para cada diócesis, la
institución específica y
principal para la educación al
sentido misionero universal,
para la comunión y la
colaboración entre las
Iglesias, al servicio del
anuncio del Evangelio»
(Estatutos 6).
La Infancia Misionera y las Obras CatóIicas para la Infancia.
Es grato, para la Obra, encontrar en el desarollo de
sus actividades otras iniciativas pastorales al servicio de los niños. No
pretende, pues, ser una organización más, ni entrar en competencia con
otras obras católicas destinadas a la infancia, donde quiera que éstas
existan.
«Apertura a todos, todos misioneros» son las
palabras que, vinculadas fundamentalmente a la fe cristiana, la motivan y
le permiten colaborar con toda acción cristiana que se proponga despertar
el interés del niño por la Misión universal.
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