Estatutos de la Obra Misional Pontificia 

         de la INFANCIA MISIONERA

 

La Infancia Misionera tiene una identidad específica por ser una de las cuatro Obras Misionales Pontificias.

Como Obra es una organización precisa con sus estatutos jurídicos, con sus cuadros de miembros, con su vinculación a la Jerarquía Eclesiástica.

17.- Esta Obra presta un servicio a las  Iglesias locales para  ayudar a los educadores a despertar progresivamente en los niños una conciencia misionera universal y a moverles a compartir la fe y los medios materiales con los niños de las regiones y de las Iglesias más desprovistas a este respecto. Desde su origen la Obra ha contribuido al florecimiento de las  vocaciones misioneras.

 

18.- Las cuotras y las ofrendas de los niños de todos los países contríbuyen a formar un fondo de solidaridad que tiene por fin ayudar a las obras y a las instituciones en favor de los niños más necesitados.

 

19.- La Obra tiene una función profundamente educadora y por lo tanto deberá adaptarse a los imperativos pedagógicos en sus métodos de formación misional y de llamadas a la generosidad. Al despertar la conciencia misionera de los niños, deberá adaptarse a su mentalidad, a su edad, a su ambiente y a sus posibilidades. Bien sea que se sirva de sus propios medios o de las estructuras ya existentes de la catequesis, la Obra ha de integrarse siempre en la pastoral de conjunto de la educación cristiana, dándole una apertura misionera.

 

20.- Teniendo en cuenta las posibilidades locales, la Obra organiza anualmente una Jornada Universal de los niños.

Con acasión de esta jornada, ha de orientarse la atención de los mismos hacía las necesidades espirituales y materiales de los niños de todo el mundo, animándoles a correr en su ayuda con las propias oraciones, sacrificios, ofrendas y ayudándoles a descubrir la imagen de Jesucristo. Llamando la atención sobre las necesidades de los niños materialmente pobres, no se olvidará señalar sus riquezas en valores espirituales. Abriéndose unos a otros, los niños aprenderán a conocerse, a amarse como iguales y a enriquecerse mutuamente.

21.- La educación de los niños debe impartirse conforme a métodos adaptados; por eso los responsables de la Obra, tanto a nivel nacional como diocesano, deben ser personas debidamente calificadas para esta función.
 
                                                                                                           
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