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"Pan para la Vida del mundo" |
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Sé Misionero
Queridos Hermanos:
La Paz y el Amor de Nuestro Señor Jesucristo Misionero del Padre esté con todos ustedes.
En nuestros días las experiencias de la Evangelización nos invita a ser valientes en el cumplimiento de la misión y sólo esa valentía puede estar garantizada con la participación frecuente de los sacramentos, que la Iglesia nos ha regalado.
Cada día podemos experimentar que Dios se nos ha revelado por Jesucristo, que con profundo amor a la humanidad sin perder su divinidad tomó condición humana y no solo eso, sino que con la acción del Espíritu Santo ha decidido quedarse en lo más cercano y más abundante como el trigo, y se hace pan. Un pan que ha bajado del cielo para invitarnos como a sus hijos a participar de los tesoros celestiales, porque él es amor. Ese amor que todo lo puede, todo lo perdona y que quiere que todas sus criaturas puedan recibir esta Buena Nueva del Reino de Dios, es la esencia de la vida misionera. Este anuncio del Amor de Dios, nos lleva a comunicarlo sin miedo a todos los pueblos, sin fronteras, ni límites de grupo social o político, porque es el Espíritu Santo el que va inspirando y asistiendo a todos los hermanos. De allí que la Eucaristía es esencialmente misionera, porque partiendo del anuncio del Amor de Dios en su Hijo Jesucristo, podemos anunciar el kerigma que edifica al hombre, por ello la Iglesia está en el mundo como signo visible de la presencia de Dios.
Los misioneros caminando van acompañados de la Santísima Virgen María, quien por su sí al Señor comenzó la obra evangelizadora de la Iglesia. Ella que participando de la obra redentora de su Hijo Jesucristo, estuvo al pie de la Cruz en el Calvario en representación de todo el género humano y acompañó a los discípulos y ahora en cada eucaristía que se celebra está también ejerciendo el mismo oficio misionero con Jesús. María, como madre del Cuerpo Místico, nos enseña en cada Eucaristía que la gracia de Dios se derrama sobre cada cristiano y hace nuestra fe fecunda para dar testimonio del que nos envía.
La Eucaristía es signo de la fraternidad Universal, donde todos los hombres y mujeres se reunirán en torno a un pan compartido por todos; es también un clamor de justicia, cuántos misioneros han perdido la vida justamente mientras celebraban la eucaristía, para que ese bien pueda llegar a todos y todas sin distinción de ninguna naturaleza.
Al final de la Eucaristía se despide al cristiano con mandato muy especifico de ir a anunciar lo que hemos visto y oído (Hb 4,20). Es por ello, que se puede decir que la eucaristía es esencialmente misionera, porque el mandato que la Iglesia ha recibido de Jesucristo es muy claro (Mt 28,19) y siendo ella por naturaleza misionera, tiene la necesidad de dar a conocer la Buena Nueva del Reino a todas las gentes.( Pbro. José Rafael Romero Director Nacional OMP Venezuela )
Calendario OCTUBRE MISIONERO
«Pistas» de la Santa Sede a las parroquias para vivir el Año Eucarístico
«Año de la Eucaristía: sugerencias y propuestas».
El texto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos las invita ante todo a «acoger la invitación del Santo Padre a hacer todo lo posible, durante este año, para dar a la Eucaristía dominical el puesto central que le corresponde en la parroquia, adecuadamente llamada "comunidad eucarística"».
Publicamos la traducción textual de las «pistas» que ofrece a las parroquias el documento publicado por el organismo vaticano cuyo prefecto es el cardenal Francis Arinze.
--Donde hace falta, reordenar o dar una colocación estable a los lugares de la celebración (altar, ambón, presbiterio) y a la custodia de la Eucaristía (tabernáculo, capilla de la adoración); dotarse de los libros litúrgicos; atender a la verdad y belleza de los signos (ornamentos, vasos sagrados, ornamentación).
--Incremento o constitución del grupo litúrgico parroquial. Atención a los ministros instituidos y a los ministros extraordinarios de la Santa Comunión, de los acólitos [monaguillos, ndr.], de la «schola cantorum», etc..
--Dedicar particular atención al canto litúrgico, teniendo en cuenta indicaciones ofrecidas en el reciente Quirógrafo de Juan Pablo II sobre la música sacra.
--Programar en períodos del año --tiempo pascual, cuaresma-- encuentros formativos específicos sobre la Eucaristía en la vida de la Iglesia y del cristiano; ocasión particularmente propicia para adultos y muchachos es el tiempo de preparación a la Primera Comunión.
--Retomar y dar a conocer la «Institutio generalis» del Misal Romano (Cf. «Mane nobiscum Domine», 17) y los ««Praenotanda» del Leccionario de la Misa; el «De sacra communione et de cultu mysterii eucharistici extra Missam»; la reciente encíclica «Ecclesia de Eucharistia» y la instrucción que la siguió «Redemptionis Sacramentum».
--Educar en la manera en que se está en la iglesia: en qué es lo que hay que hacer cuando se entra en la iglesia; genuflexión o reverencia profunda ante el Santísimo Sacramento; clima de recogimiento, indicaciones para ayudar a la participación interior durante la misa, especialmente en ciertos momentos (tiempos de silencio, oración personal después de la comunión) y para educar en la participación exterior (la manera de aclamar o pronunciar comunitariamente las partes comunes). Para la comuión bajo las dos especies hay que atenerse a las disposiciones vigentes (Cf.. SC, 55; IGMR, 281-287; «Redemptionis Sacramentum», 100-107).
--Celebrar convenientemente el aniversario de la consagración de la propia iglesia.
--Redescubrir la «propia» iglesia parroquial, conociendo el sentido de lo que se ve habitualmente en ella: lectura guiada del altar, del ambón, tabernáculo, iconografía, vidrieras, portal, etc. Lo visible de la iglesia favorece la contemplación de lo Invisible.
--Promover --ofreciendo también modalidades prácticas-- el culto eucarístico y la oración personal y comunitaria ante el Santísimo (Cf. «Mane nobiscum Domine», 18): visita, adoración del Santísimo y bendición eucarística, Cuarenta Horas, procesiones eucarísticas. Valorar de manera conveniente, tras la Misa en la Cena del Señor del Jueves Santo, el momento de adoración eucarística (Cf. «Directorio de piedad popular», 141).
--Proponer en circunstancias particulares iniciativas específicas (adoraciones nocturnas).
--Verificar la regularidad y la dignidad de la manera en que se lleva la comunión a los enfermos.
--Dar a conocer la enseñanza de la Iglesia sobre el Viático.
--Acompañar la vida espiritual de quien, encontrándose en situaciones irregulares y participando en la santa misa, no puede recibir la comunión eucarística.
La unión con Cristo Eucaristía hace posible el testimonio cristiano
Constata el cardenal Arinze en el Congreso Eucarístico Internacional
El cardenal Francis Arinze, presidente de la Congregación para el Culto y la Disciplina de los Sacramentos, explicó este miércoles en el Congreso Eucarístico Internacional que la Eucaristía es la fuerza que hace de los cristianos testigos de Cristo hasta dar la vida.
«En la sagrada Eucaristía está el misterioso camino de la unión con Cristo y con el prójimo y es entonces cuando estamos preparados y somos enviados por Cristo a la misión», afirmó el purpurado nigeriano en la misa de este miércoles que abrió las sesiones de trabajo.
«Jesús nos ofrece la oportunidad de una maravillosa unión con él, cuando lo recibimos en este sacramento», subrayó ilustrando el tema de esa jornada previsto por el Congreso, «La Eucaristía, misterio de comunión y de misión».
El encargado del Papa para la disciplina de los Sacramentos explicó a los miles de asistentes en la Expo-Guadalajara que «la sagrada Eucaristía, más que los demás sacramentos, favorece nuestra unión con Cristo».
«Por buenos motivos --señaló el prelado--, uno de los nombres con los que es conocida, es santa Comunión».
«Así podrá comenzar la verdadera unión fraterna como fruto de nuestra recepción del cuerpo y la sangre de Cristo», añadió recalcando la importancia de este sacramento para la reconciliación, el perdón recíproco, y la promoción de la justicia y la paz.
El Cardenal Arinze recordó a los congresistas que la Eucaristía nos envía a una misión ya sea fieles laicos, como consagrados o como clérigos.
«Es la Eucaristía --dijo-- la que hace posible que la Iglesia dé testimonio de Cristo, que los mártires den su vida por Jesús y los misioneros vayan a tierras lejanas para proclamar a Cristo».
«Es la Eucaristía la que fortalece a las Vírgenes para dar testimonio de un amor consagrado y sacrificado por Jesús; a los sacerdotes para gastar las propias fuerzas en que Cristo sea conocido; a los esposos para vivir la vida conyugal de forma ejemplar y a los fieles laicos para llevar el espíritu de Cristo a los diversos ambientes de la vida cotidiana», recalcó el cardenal Arinze.
En la Eucaristía, concluyó Arinze, «se nos enseña a los cristianos cómo tenemos que lavar los pies a los demás; cómo ejercitar la solidaridad con los pobres y los necesitados y cómo tenemos que edificar las comunidades, marcadas por el perdón mutuo, la superación de las divisiones y la promoción de una armonía social en el amor y la mutua aceptación».
áfrica necesita más catequesis sobre la Eucaristía
Constata el cardenal Turkson, arzobispo de Cape Coast (Ghana)
En algunas regiones de áfrica, el rechazo de católicos de no casarse por la Iglesia, prefiriendo ritos tradicionales o simplemente el matrimonio civil, les aleja de recibir la Eucaristía, ha constatado con preocupación un cardenal africano en el Congreso Eucarístico Internacional.
El cardenal Peter K. A. Turkson, arzobispo de Cape Coast (Ghana), ha revelado al mismo tiempo que las culturas tradicionales africanas cuentan con elementos incluso en su propia mitología que ha permitido una conversión y difusión del amor por la Eucaristía.
El purpurado del oeste de áfrica ofreció estas luces y sombras de la devoción eucarística entre su gente en la catequesis pública que pronunció en el auditorio de la Expo Guadalajara
El arzobispo de Cape Coast indicó que «la Eucaristía como celebración del sacrificio redentor de Cristo» «resuena» o se vincula en lo imaginario «con los sacrificios de las "figuras salvíficas" en diversas culturas y comunidades africanas».
Ofreció algunos ejemplos en esta catequesis pública de cómo las culturas tradicionales, a partir de su propia mitología, reconocen la presentación de la Eucaristía.
Esto debe motivar a una profundización de la teología propia de la Eucaristía de la Iglesia católica para que no se confunda --por ejemplo-- con las cenas rituales comunales de Ghana.
Habría que partir de ellas para inculcar la vida de comunión que reclama el sacrificio de Jesús, añadió el cardenal Turkson.
Al mismo tiempo, subrayó, hay puntos del sacramento eucarístico que los africanos de Ghana comprenden muy bien, por ejemplo, la fe en la «real presencia del Señor en la Eucaristía» «por su comprensión del valor del sacrificio» propio en su cultura.
Así se entiende, aclaró, la gran expansión que experimenta la «Adoración Perpetua» especialmente gracias a grupos como el de la «Divina Misericordia» y del «Sagrado Corazón».
«La más grande manifestación de la creencia popular en la presencia del Señor en la Eucaristía ocurre durante las celebraciones del Corpus Christi, en la fiesta de Cristo Rey», constató.
«El momento de la consagración en las celebraciones eucarísticas es recibido con aclamaciones festivas, el tocar de los tambores y, algunas veces, con danzas», siguió explicando.
Más adelante, en su alocución, advirtió de los ataques que está sufriendo la creencia en la presencia real de Cristo en la Eucaristía por parte del protestantismo evangélico que acusa a los católicos de idolatría y de adorar al Dios-pan.
Insistió el cardenal Turkson que esto debe motivar la intensificación de la catequesis y la apologética en áfrica.
La preocupación del cardenal es que los jóvenes católicos «se resisten a la celebración del sacramento [del matrimonio, ndr.] en la Iglesia», prefiriendo unirse con los ritos tradicionales o simplemente ante tribunales civiles.
De este modo, hay «muchos fieles que no comulgan», reconoció. Pero, felizmente, «los jóvenes adultos, quienes comienzan a descubrir la fuerza de vivir cristianamente a través de la oración y la apertura al Espíritu Santo, están celebrando sus matrimonios en la Iglesia, y hay algunos que deciden vivir cada día en la Eucaristía», concluyó.
Ghana, país de unos veinte millones de habitantes, cuenta con un 63% de cristianos (11.10% católicos), un 16% de musulmanes, y un 21% de creyentes en las religiones tradicionales.
La Eucaristía, luz para iluminar las formidables sombras de Asia Según constata un arzobispo filipino
Monseñor Carmelo Dominador Flores Morelos, arzobispo de Zamboanga (Filipinas), presentó un diagnóstico en el que se constata cómo el sacramento de la Eucaristía «llena las lagunas existentes por la situación en Asia, brindando luz en la niebla, dando vida a sombras formidables».
No obstante, el horizonte para el dinamismo eucarístico en Asia parece ser enorme, reconoció el arzobispo. Asía, cuna de las cinco religiones más grandes del mundo, donde vive el 57.5 por ciento de los habitantes del planeta, posee una minoría cristiana que no llega al tres por ciento,
La Iglesia en Asia debe proclamar a Jesucristo en forma de diálogo frente al fundamentalismo y la intolerancia de algunas religiones en el continente, consideró el prelado. Por eso, indicó, este diálogo demanda una profunda espiritualidad y la Eucaristía tiene que ser su alimento.
Asia está creciendo rápidamente en tecnología y exportaciones pero sin incluir a las grandes capas de la población, siguió constatando el arzobispo de Zamboanga. Esta exclusión provoca migración, fuente de problemas tanto para los países que producen emigrantes como para los países receptores.
Pero la migración está llevando la fe a países que ya la habían perdido, constató el cardenal Morelos. Y los cristianos emigrantes han llevado la fe consigo. Por ello, afirmó, «en muchas partes del mundo, nuestros emigrados se han convertido en evangelizadores».
La Iglesia asiática se ha tomado muy en serio la pastoral de los emigrantes, aseguró. Sin embargo, las sociedades asiáticas están dejando su tradición para optar por una sociedad secularizada. La Iglesia católica en Asia, es la Iglesia de los pobres, aseguró. Por ello, «es capaz de identificarse con Jesús, pobre y humilde».
El prelado aseguró que «en la contemplación del rostro de Cristo, en la adoración de la Eucaristía, los cristianos asiáticos son capaces de identificarse con el maestro».
Y en un gesto que hermana en la Eucaristía a ambos continentes, monseñor Morelos manifestó que la Iglesia de Asia se identifica con san Juan Diego, el indígena mexicano testigo de las apariciones de la Virgen de Guadalupe, en la pobreza y la simplicidad de su fe y como él pone en manos de María de Guadalupe la fecundidad del apostolado de las iglesias asiáticas.
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Historia del DOMUND |
Cuando el Cardenal-arzobispo de Milán, Aquiles Ratti, es elegido Pontífice en 1922, bajo el nombre de Pío XI, viene ya aureolado con la fama de gran favorecedor del apostolado misionero. Ha instituido en su vasta Diócesis un activo secretariado diocesano de Misiones, que ha extendido por toda ella la Obra de la Propagación de la Fe. Hasta ha fijado en favor de esta Obra una gran jornada anual, que debe celebrarse el día de la Epifanía en todas las Parroquias y Centros religiosos diocesanos.
A las pocas semanas de su entronización como Papa, elige en la persona de Mons. Roche, al primer Obispo indígena, que inaugurará la serie de Prelados autóctonos de rito latino en el siglo XX. Pocos días después promulga como Pontificia a la obra de la Propagación de la Fe, junto con la Obra de la Santa Infancia y del Clero Indígena; y las declara instrumento principal y oficial de la cooperación misionera de toda la Iglesia católica.
En 1925. abre en el Vaticano, en pabellones levantados sobre el patio célebre del Belvedere, una espléndida Exposición Misionera, aprovechando la afluencia de peregrinos al nuevo año santo, con el fin de promover las vocaciones misioneras, suscitar el interés de los fieles por los problemas de las Misiones y excitar su generosidad espiritual y material.
En febrero de 1926, publica la célebre encíclica Rerum Ecclesiae, en la que reafirma la importancia y urgencia de los objetivos misioneros programados al principio de su Pontificado y manifiesta su resolución inquebrantable de acortar las etapas para su realización. "La Iglesia -afirma en esta encíclica- no tiene otra razón de ser sino la de hacer partícipes a todos los hombres de la redención salvadora, dilatando por todo el mundo el reino de Cristo". Antes de terminar ese año, consagrará el mismo Papa a los seis primeros Obispos indígenas de China. Y es, precisamente en este año de tan notables acontecimientos, cuando va a tener lugar otro hecho significativo: La institución de la jornada misionera de octubre. Las OMP desde su promulgación como Pontificias en 1922, se habían ido desarrollando, bajo el impulso de sus consejos generales y de sus direcciones nacionales y diocesanas, en diversas naciones, especialmente en las de antigua cristiandad. Pero no podía esperarse de estas Obras, aunque contaran con numerosos y valiosos colaboradores, que influyesen de manera decisiva en el Pueblo de Dios.
Así, en este clima tan favorable a la causa misionera de la Iglesia, surge en el seno del Consejo General de la Obra Pontificia de la Propagación de la Fe (algunos creen que por instigación del mismo Pontífice) la iniciativa de celebrar una Jornada Mundial de propaganda, que constituya un serio aldabonazo en la conciencia de todo el Pueblo de Dios, para recordarle su responsabilidad misionera de dimensión universal.
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Un breve rescripto de la Sagrada Congregación de Ritos, firmada por el Prefecto Cardenal Vicco, con fecha 14 de abril de 1926, será el acta fundacional de este Domingo Mundial de Misiones o "Domund", como lo llaman los pueblos hispánicos. Al comienzo de tal rescripto, figura esta lapidario frase: "Nuestro Santísimo Señor, el Papa Pío XI, acogiendo benigno los votos y preces elevados, se ha dignado oír y aprobar dichas peticiones". El que este documento lleve la impronta de la Sagrada Congregación de Ritos señala el carácter principalmente espiritual de esta jornada misionera mundial.
El "Domund" está ya en marcha.
Esta Jornada Mundial ha supuesto para el apostolado misionero un impulso formidable, difícil de superar por otros medios, tanto por su extensión como por su profundidad. Pablo VI la ha calificado, en diversas ocasiones: -"como un acontecimiento de gran relieve en la vida de la Iglesia"; -"genial intuición de Pío XI"; -"ocasión de hacer sentir su vocación misionera a la Iglesia, a nuestros hermanos en el episcopado, al clero, a los religiosos y religiosas y a todos los católicos"; -"poderosa e insustituible ayuda para las Misiones"; -" acrecentamiento de la fe tanto en las Iglesias de antigua cristiandad, como en las jóvenes Iglesias".
Catequesis eficaz de la doctrina misionera conciliar. En el mensaje que en 1972 dirigió Pablo VI al Cardenal Renard, arzobispo de Lyon, con motivo del Congreso Internacional de las OMP, refiriéndose al "Domund", escribía: " Estas ornadas seriamente preparadas permiten a los cristianos una mirada nueva sobre las Misiones... Examinar la evangelización local y evangelización lejana en una misma pastoral misionera, cuya única fuente es Cristo". Es incalculable el bien inmenso que han ocasionado los mensajes de los Pontífices que han sucedido a Pío XI, con motivo de la celebración de esia jornada. Con razón pudo llamar a este día el Prefecto de Propaganda Fide, Cardenal Van Rossum, el Gran día de la Catolicidad.
Desde que Pablo VI inauguró su Pontificado en 1963, hasta el presente, no ha habido año en que el Vicario de Cristo no haya enviado su particular mensaje para esta jornada misionera mundial.
En cada uno de estos mensajes se presenta, en primer lugar, un tema importante sobre la actividad misionera de la Iglesia. Todos estos temas, diferentes cada año, podían muy bien formar un práctico y actualísimo Manual de Misionología,. del que mucho podrían aprender cuantos están comprometidos en la promoción de la animación misionera. En segundo lugar, se recuerda a los fieles, bajo diversos aspectos, la naturaleza de las Obras Misionales Pontificias y la necesidad y urgencia en promoverlas. Son ellas el instrumento principal del que disponen el Papa y los Obispos para la cooperación misionera del Pueblo de Dios, en su doble dimensión espiritual y material. El actual Pontífice, Juan Pablo 11, ha seguido los mismos derroteros de su predecesor, haciendo de sus mensajes y discursos sobre el Domund, una profunda catequesis doctrinal sobre las responsabilidades misioneras de todos los hijos de la Iglesia y presentando a las OMP como el programa mínimo de una eficaz cooperación misional.
Coordenadas de esta jornada misionera. Existe, según la fisolofía tradicional, una ley de causalidad, que conviene recordar al preparar esta jornada: "Los mismos elementos que han contribuido a dar la vida a un ser, a un organismo vivo, a una institución, son llamados también a colaborar en su desarrollo y perfeccionamiento".
Ahora bien, el "Domund" nació bajo el signo de estos caracteres distintivos: -claro universalismo misionero; -concientización del deber misionero; -colaboración intensa espiritual; -ayuda generosa material; -vinculación íntima a la Obra Pontificia de la Propagación de la Fe. Ante la costumbre, tan frecuente hoy, de criticar las organizaciones eclesiales, sobre todo de origen preconciliar, hemos de responder que puede admitirse este desvío o rechazo en cuanto a aquellas instituciones u organismos que han mostrado su fracaso o su debilidad al paso del tiempo; pero no para aquellos que han visto afirmarse y potenciarse al ritmo de los años.
Si los caracteres antes expuestos han sido válidos hasta ahora, ¿por qué suprimirlos o cambiarlos? En un proverbio oriental, con dejos de delicada poesía, se dice: "Los que beben de la corriente de un gran río, deben acordarse de la fuente>,
Examinemos estos caracteres más atentamente.
-Claro universalismo misionero.
Según Pablo VI, la difusión, entre el Pueblo de Dios, de la doctrina sobre el universalismo misionero, es la primera y más importante finalidad que se asignó a esta jornada desde su inicio... "Este mismo universalismo misionero ha constituido también el motivo fundamental de todas nuestras exhortaciones.... con ocasión de este Domingo Mundial Misionero de Octubre" (Mensaje Domund 1976). Los que están comprometidos en la promoción de esta jornada deben conocer las razones de estas prioridades del universalismo misionero y saber defenderlas en todos sus aspectos doctrinales, espirituales y materiales, con respuestas breves, claras, sencillas, comprensibles y convincentes.
Una objeción muy extendida, de apariencia lógica, funesta por sus resultados y resumen de todas las dificultades que se oponen a la penetración del ideal misionero, es ésta: "Las Misiones las tenemos aquí. ¿Para qué trabajar por las Misiones lejanas?"
Uno de los más célebres y eficaces propagandistas del Domund, el Obispo Fulton Sheen, director que fue en Estados Unidos de la Obra de la Propagación de la Fe, solía argumentar así contra los que calificaban de aberración el ayudar a las Misiones lejanas, cuando dentro de la nación o Diócesis, había tantas necesidades por remediar:
"La Diócesis, la Parroquia o el individuo que prefiere gastar todas sus energías en casa, antes de emplearlas en las Misiones lejanas, es semejante al que, temiendo un empobrecimiento del corazón por el fluir de la sangre hasta las extremidades del organismo, levanta barreras para detener la sangre en el corazón. Este tal, bien pronto advertirá que las manos y los pies quedan paralizados y que también el corazón se debilita. Del mismo modo, el Cuerpo Místico de Cristo tiene cecesidad de que se haga correr la sangre hasta las partes más lejanas del organismo, para que vuelva más enriquecida al corazón. La parte derecha e izquierda del corazón no tienen comunicación directa entre sí. Solamente pueden comunicarse enviando la sangre a través de todo el cuerpo. De esta manera habrá unión y comunión entre todos los cristianos. Sólo cuando haya unión con todos los miembros del Cuerpo Místico, a través del mundo entero, podrá verificarse la plena renovación de la Iglesia".
- Concientización del deber misionero.
Debemos aprovechar el " Domund " para formar la conciencia de los grupos cristianos a los que estamos vinculados. Quien estudie con detenimiento los textos conciliares, echará pronto de ver el avance positivo que ha supuesto el Concilio en este aspecto, en comparación con lo que antes se pensaba y practicaba entre no pocos cristianos, que se decían amigos de las Misiones. El Padre Arrupe, general que fue de la Compañía de Jesús, en una acertada intervención en el Aula conciliar, señaló concretamente los antiguos defectos: "Cierto infantilismo, derivado también de las informaciones misioneras que iban destinadas más bien a los niños que a los adultos. Sentimentalismo, fijándose preferentemente en los problemas del dolor y la miseria, descuídando otros más graves y urgentes. Complejo de superioridad contra el sentir cristiano, demostrando ignorancia de los valores religiosos y culturas de aquellos pueblos. Míopía, por agrandar los propios problemas de su país, Diócesis o Parroquia, y empequeñecer los de la Iglesia misionera, en el mundo no cristiano. Superficialidad en la valoración de las personas de los Misioneros y de sus métodos y resultado en su heroico apostolado ... " Conforme a la doctrina conciliar, el deber sagrado de la cooperación misionera hunde sus raíces en la misma vida Trinitaria; en la voluntad salvífica del Padre; en la virtud redentora del Hijo; en la naturaleza misionera de la Iglesia, vivificada y santificada por el Espíritu Santo. Cimientos inconmovibles son éstos, que recuerdan la parábola del divino Maestro sobre la "casa cimentada en la dura roca", no como la otra edificada sobre la arena.
- Aspectos sobrenaturales de la cooperación misionera. "Debe ser fundamentalmente sobrenatural, apoyada esencialmente en la gracia, en la liturgia, en la oración privada, sobre el valor expiatorio y satisfactorio del dolor unido al de Cristo" (cf. tema 26: La espiritualidad de las OMP).
- Propaganda moderna e inteligente.
Fijándonos más concretamente en la organización propagandística de esta jornada de octubre, en el deseo de realizarla de la mejor manera posible, no podemos dar de lado al progreso y perfección que hoy ha alcanzado la llamada tecnología de la propaganda; nueva ciencia que cuenta en algunos países con rango universitario. Bueno fuera que las direcciones nacionales o los centros diocesanos de OMP, sobre todo con ocasión de esta ' jornada misional, invitaran a personas que conociesen más a fondo estas técnicas propagandísticas, para asesorar a nuestros colaboradores y renovar un poco los antiguos métodos.
Al comenzar la preparación del " Domund ", debernos revisar el nivel alcanzado por nuestros métodos de propaganda: Instrumentos de que disponen los propagandistas, exposiciones, revistas, carteles, pegatinas, folletos, globos, octavillas, proyecciones, cine, cassetes, vídeos... Comparémoslos con los que usan otras instituciones más a compás de los tiempos. Nunca creamos que nuestros actuales métodos son los mejores; porque siempre serán perfectibles, en función de una mayor eficacia pastoral, Una propaganda inteligente será siempre una propaganda más persuasiva.
Un pobre ciego se sienta en la escalinata de la Magdalena en París. Lleva colgado del cuello un cartel, con el acostumbrado letrero "Ciego de nacimiento". En aquel día de bella primavera, llegan ante el mendigo dos jóvenes. Uno de ellos, norteamericano, es graduado en propaganda. Ha venido a Francia en visita de inspección a la sucursal de la Compañía multinacional a la que pertenece. Se fija el profesional en las palabras del cartel y en su platillo vacío y dícele a su compañero: "Verás como se llena de monedas la bandeja, ahora vacía. Basta con cambiar las palabras del cartel", Y en vez de Ciego de nacimiento, escribe: Tú ves la primavera, yo no. Aquella sola mañana el ciego recogía más limosnas que en toda la semana anterior.
No queremos simplemente dinero. No debemos considerar la limosna del "Domund" como una ayuda puramente material. La limosna, aunque no cuenta hoy con muchos apologistas en la prensa de nuestros días, tiene a su favor la palabra revelada, que la colma de calurosos elogios. Y es que la limosna no se mide por la cuantía material, sino por el amor con que se entrega... ¿No es el amor el que transforma la limosna en la virtud teologal de la caridad? (cf - tema 23: La limosna misionera). Si recordáramos con frecuencia al pueblo creyente esta inefable verdad evangélica: "Todo cuanto hacéis a estos pequeñuelos, es a mí a quien lo hacéis"; si lográramos grabar en su mente y en su corazón la certidumbre de que por esta ley seremos principalmente juzgados después de nuestra muerte, convertiríamos la jornada misionera en una auténtica compelici¿>n de generosidad cristiana. ¿Por qué no lo intentamos.... comenzando por nosotros mismos?
- El "Domund" no es cosa de un día...
Es labor de todo un año. Hasta hace pocos años no era infrecuente considerar ]a cooperación a las Misiones como cuestión de un solo día al año... Pasado el " Domund ", ya podían los propagandistas cruzarse de brazos en el quehacer misionero, fiasta la celebración de la siguiente jornada anual. Así como la celebración del día del amor fraterno en el jueves santo no supone amar al prójimo necesitado en ese sólo día, sino que obliga a hacerlo durante todos los días del año; también el deber misionero nos fuerza a cumplirlo durante las 365 jornadas del calendario. Hay un importante documento posconciliar, el Motu Proprio Ecclesiae Sanctae, que aplica a la práctica pastoral los principios y normas del Concilio Vaticano 11. Dice así, refiriéndose al Domund:
"Para aumentar el espíritu misionero en el pueblo cristiano, foméntense las oraciones y los sacrificios diarios, de suerte que el día anual de las Misiones venga a convertirse en símbolo espontáneo de este espíritu."
Así lo practicaron los asociados a la Obra de la Propagación de la Fe durante el pasado siglo. Así, ahora también, comienzan a practicarlo en algunas Diócesis de Estados Unidos ... Y no solamente orando todos los días por la Iglesia misionera, sino con entrega diaria de pequeñas cantidades de dinero, como fruto de sacrificios continuos.
Estas pequeñas limosnas diarias, con el tesoro de las oraciones y sacrificios, se acumularán en las ofrendas del "Domund", haciendo de esta jornada anual el exponente máximo de nuestro diario deber misionero. Para que un país, una Diócesis, una Parroquia o comunidad local pueda decirse misionera, no basta con que en ella se celebre, de la mejor manera posible, una vez al año, la jornada misional de octubre. Es menester que esa ' jornada se considere como integrada vitalmente en un plan anual de pastoral misionera.
- Todo el mes de octubre, "misionero".
Hoy, por desacralización de los días festivos, en los que comienzan a despoblarse las grandes ciudades en búsqueda de un descanso en el trabajo, o de un ambiente menos contaminado, van quedando los templos vacíos, con peligro de que los actos litúrgico-pastorales vayan declinando. La propaganda tradicional en esta jornada y las peticiones de ayuda espiritual y material para las Misiones están abocadas a un gran fracaso, si no se buscan soluciones adecuadas. Es ésta una poderosa razón por la que conviene extender la celebración de esta jornada misionera a una semana entera, y, mejor aún, como se practica en Italia, a las cuatro semanas del mes.
Vinculación con la Obra de la Propagación de la Fe.
La Obra de la Propagación de la Fe está vinculada a esta jornada anual por su origen, por su promoción y por la recogida y distribución de las ofrendas recibidas. Pablo VI ha recordado diversas veces en sus mensajes esta estrecha vinculación: "A la Obra de la Propagación de la Fe corresponde el honor de haber propuesto a nuestro gran predecesor Pío XI en 1926, la feliz iniciativa de establecer la jornada anual en favor de la actividad misionera de la Iglesia. Ella ha recibido también el oneroso cometido de promover y organizar, con el concurso de las otras Obras Misionales Pontificias, y bajo la dirección de los Obispos, esta jornada anual, y la de distribuir a las Misiones las ofrendas en ella donadas por la caridad del mundo católico".
(Misión sin fronteras - Joaquín María Goiburu)
“Misión: Pan partido para el mundo”
MENSAJE DEL PAPA JUAN PABLO II PARA LA
JORNADA MISIONERA MUNDIAL
DOMUND 2005
PANORAMAS DE LAS RELIGIONES EN EL MUNDO
Población Mundial 6.055.049.000
Religiones Cristianos 1.999.566.000
Musulmanes 1.188.240.000
Hindues 811.337.000
Budista 359.982.000
Ateos 150.090.000
Ninguna Religión 768.159.000
Nuevas Religiones 102.356.000
Religiones Tribales 228.367.000
Sikhs 23.258.000
Hebreos 14.434.000
No cristianos 4.055.483.000
Anglicanos 79.650.000
Viejos Católicos 6.688.000
Ortodoxos 215.129.000
Protestantes 342.035.000
Católicos Romanos 1.056.920.000
(Fuente "International Bulletin of Misisionary Research" enero 2.000)
LA IGLESIA EN CIFRAS
ESTABLE EL NÚMERO DE LOS SACERDOTES, AUMENTA EL DE LOS DIáCONOS PERMANENTES Y MISIONEROS LAICOS, CRECEN LOS SEMINARISTAS EN áFRICA Y AMéRICA
Ciudad del Vaticano (Agencia Fides). El Anuario Pontificio del 2004, presentado al Santo Padre por el Cardenal Secretario de Estado Angelo Sodano, refiere las principales informaciones estadísticas relativas a la actividad pastoral de la Iglesia Católica en los diversos países del mundo.
Durante el 2003 el Santo Padre ha creado 30 nuevos Cardenales, han sido creadas 19 nuevas sedes Episcopales, 1 Exarcato Apostólico, 1 Ordinariato Militar, 1 Prefectura Apostólica; han sido elevadas 4 Sedes Metropolitanas, 2 Sedes Episcopales y nombrados 175 nuevos Obispos.
Sobre una población mundial de 6.212 millones, los católicos bautizados son 1.071 millones, equivalentes al 17,2%, distribuidos por continentes de la siguiente manera:
-50% en América,
-26,1% en Europa,
-12,8% en áfrica,
-10,3% en Asia y
-0,8% en Oceanía.
Con respecto a la población presente la incidencia porcentual de los católicos es:
-62,2% en América,
-40,5% en Europa,
-26,8% en Oceanía,
-16,5% en áfrica y
-3,0% en Asia.
Personas comprometidas con la actividad Pastoral
-4.217.572
-4.695 Obispos
-405.085 sacerdotes
-30.097 diáconos permanentes
-54.828 religiosos
782.932 religiosas profesas
-28.766 miembros de institutos seculares
-143.745 misioneros laicos
-2.767.451 catequistas.
Con respecto a la situación del año 2001, el número de sacerdotes en conjunto permanece fundamentalmente estable (405.067 en el 2001). Sin embargo, cuando se analizan separadamente los registros de sacerdotes diocesanos y sacerdotes religiosos se advierte que frente a un aumento de los primeros (de 266.448 en el 2001 a 267.334 en el 2002), los religiosos sufren un declive numérico (de 138.619 a 137.724). Se registra un aumento, en el período considerado, de los diáconos permanentes (3,1%) y de los misioneros laicos (3,4%).
El cuadro de los flujos de los candidatos al sacerdocio resulta particularmente satisfactorio en la Iglesia africana (con un aumento del 5,8%) y americana (+1,4%), mientras que en Europa y Asia la situación de conjunto muestra un ligero declive. (S.L.) (Agencia Fides 4/2/2004.
La geografía y los números de las misiones en 2003 Ilustrado por los responsables de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos
Al presentar el Mensaje de Juan Pablo II para la Jornada Misionera Mundial 2003, el cardenal Crescenzio Sepe, prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, ofreció datos estadísticos de la geografía misionera actual de la Iglesia católica.
A inicios de 2003, las circunscripciones eclesiásticas (arquidiócesis, diócesis, vicarías apostólicas...) dependientes de Propaganda Fide eran 1.075, es decir, casi el 39% de todas las circunscripciones eclesiásticas de la Iglesia católica en el mundo.
Al servicio de las tierras de misión (la así llamada misión «ad gentes») trabajan unos 85.000 sacerdotes,
de los cuales 52.000 son diocesanos;
33.000 religiosos.
De ellos, 27.000 trabajan en áfrica;
44.000 en Asia;
6.000 en América;
5.000 en Oceanía;
3.000 en Europa.
En esta actividad misionera participan, además, 28.000 religiosos no sacerdotes; 450.000 religiosas, y 1.650.000 catequistas.
En las tierras de misión, existen
42.000 escuelas católicas;
1.600 hospitales,
más de 6.000 dispensarios,
780 leproserías,
así como 12.000 iniciativas de carácter caritativo y social.
En la misma rueda de prensa, el arzobispo Robert Sarah, secretario de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, constató el gran crecimiento experimentado por la Iglesia en áfrica gracias a la obra misionera: de los 2 millones de católicos bautizados calculados en 1900, se ha pasado a 110 millones, es decir, el 15% de la población africana.
«Este progreso se manifiesta particularmente en el ámbito de las vocaciones sacerdotales y religiosas», aclaró.
En Oceanía, explicó, de sus 26 millones de habitantes, 7 millones son católicos, es decir, el 26%.
Monseñor Patabendige Don Albert Malcom Ranjith, secretario adjunto de la Congregación, ilustró la situación de Asia, donde viven dos tercios de la población mundial, de los cuales tan sólo el 3% son cristianos. En Asia, la Iglesia sólo existe en condición de mayoría en Filipinas y en Timor Oriental.
La situación de América fue ilustrada por el padre Massimo Cenci, misionero del P.I.M.E., quien constató la madurez misionera que se está alcanzando en este continente, en particular Latinoamérica, con el envío de los primeros misioneros (sacerdotes «fidei donum» o laicos) a otros continentes, el nacimiento de varios seminarios misioneros diocesanos, y la celebración de los Congresos Misioneros de América, el próximo se celebrará en Guatemala, en noviembre de 2003