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Texto y dibujo: Hermana Teresa Castaño MAR
Que los niños comprendan el verdadero significado de lo que decimos en el Credo: “Creo en Dios Padre Todopoderoso”.
Queridos niños: el poder de Dios es un poder basado en el amor; no tiene límites y lo sentimos muy cercano cuando somos perdonados. Dios ha hecho maravillas en nosotros y por esto debemos ser siempre agradecidos con El.
-¿He rezado todos los días por la paz del mundo y recé el Rosario por esta intención? -¿He hablado con otros niños invitándolos a participar en la Infancia Misionera?
Querido Dios: Eres nuestro Padre porque nos amas, porque nos diste la vida y has querido liberarnos de la muerte y del pecado. Te damos gracias, hoy y siempre, por tu infinita misericordia, por tu gran bondad. Porque creemos en Ti sentimos alegría y perdemos el miedo. Sabemos que siempre estas dispuesto a perdonarnos y por eso te pedimos por los que no creen, por los que se han alejado de ti y por quienes hacen la guerra destruyendo a los demás. Amén
Y se puso en camino a casa de su padre. Estaba aún distante, cuando su padre lo divisó y se enterneció. Corriendo, se le echó al cuello y lo besó. El hijo le dijo: Padre, he pecado contra Dios y te he ofendido, ya no merezco llamarme hijo tuyo. Pero el padre dijo a los criados: en seguida, traigan el mejor vestido y póngaselo: pónganle un anillo en el dedo y sandalias en los pies. Traigan el ternero cebado y mátenlo. Celebremos un banquete.
-¿A quien representa Jesús cuando nos habla del padre que sale al encuentro de su hijo? -El padre no le dijo nada al hijo, ¿qué gestos o actitudes mostró como señal de perdón? -¿Sabía el hijo cómo era el corazón de su padre? ¿Confiaba en él? En el Símbolo (Credo) decimos que Dios es todopoderoso (omnipotente) y confesar esto es muy importante para nosotros. Creemos que esa omnipotencia es universal porque Dios lo ha creado todo y lo rige todo; es amorosa porque Dios es nuestro Padre; es misteriosa, porque sólo la fe puede descubrirla cuando “se muestra en la debilidad”. Todo lo que él quiere lo hace. Las Sagradas Escrituras confiesan con frecuencia el poder universal de Dios. Es llamado “el poderoso de Jacob”. “El Señor de los ejércitos”, “el Fuerte, el Valeroso”. Dios es Todopoderoso “en el cielo y en la tierra” porque El los ha hecho. Por tanto, nada le es imposible y dispone a su voluntad de su obra; es el Señor del universo, cuyo orden ha establecido, que le permanece enteramente sometido y disponible; es el Señor de la historia: gobierna los corazones y los acontecimientos según su voluntad. Dios es Padre todopoderoso. Su paternidad y su poder aparecen mutuamente. Muestra, en efecto, su omnipotencia paternal por la manera como cuida de nuestras necesidades; por la adopción que nos ha hecho hijos suyos y finalmente por su misericordia infinita, pues muestra su poder en el más alto grado perdonando libremente los pecados. La fe en Dios Todopoderoso puede ser puesta a prueba por la experiencia del mal y del sufrimiento. A veces Dios puede parecer ausente e incapaz de impedir el mal. Ahora bien, Dios Padre ha revelado su omnipotencia de la manera más misteriosa en el voluntario abajarse (siendo Dios se hizo hombre) y en la Resurrección de su Hijo, por los cuales ha vencido el mal. Así, Cristo crucificado es “poder de Dios y sabiduría de Dios. Porque la necedad divina es más sabia que la sabiduría de los hombres, y la debilidad divina, más fuerte que la fuerza de los hombres”. En la Resurrección y en la exaltación de Cristo es donde el Padre “desplegó el vigor de su fuerza” y manifestó “la soberana grandeza de su poder para con nosotros, los creyentes”. Sólo la fe puede hacernos llegar a los caminos misteriosos de la omnipotencia de Dios. Esta fe se siente grande en medio de sus debilidades con el fin de atraer sobre sí el poder de Cristo. De esta fe, la Virgen María es el modelo supremo: ella creyó que “nada es imposible para Dios” y pudo proclamar las grandezas del Señor: “el Poderoso ha hecho en mí maravillas, Santo es su nombre”. Para afianzar nuestra Fe y nuestra Esperanza nada es más propio que tener la convicción, profundamente arraigada en nuestras almas, de que nada es imposible para Dios. En la medida en que nuestra razón tenga la idea de la omnipotencia divina, admitirá fácilmente y sin vacilación alguna todo lo que el Credo nos propone, las cosas más grandes, las más incomprensibles, así como las más elevadas por encima de las leyes ordinarias de la naturaleza.
Resuelve el siguiente Crucigrama
El catequista invita a los niños a formar un círculo, sentados en el suelo. Comienza la celebración con un canto y seguidamente, todos recitarán la primera parte del Salmo 145:
Se terminará la celebración recitando todos la oración del Padrenuestro.
-Rezar cada día para que haya paz y reconciliación en los lugares en donde hay guerras. -Decir siempre la verdad aunque sea en los juegos.
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