Catequesis:  EL CREDO

Texto y dibujo: Hermana Teresa Castaño MAR

TEMA 59:

Creo en el Perdón de los pecados.

 

 
  • OBJETIVO ESPECíFICO:

Que los niños capten el amor que Dios nos tiene, al dar a la Iglesia el poder de perdonar los pecados a través del Bautismo y del sacramento de la penitencia.

  • AMBIENTACIóN:

En la cartelera colocar lo siguiente

  • SALUDO:

Queridos niños: el Amor de Dios hacia nosotros es tan grande que sobrepasa nuestra capacidad de entendimiento: no sólo envió a su Hijo a redimirnos sino que, Cristo mismo dio su poder de perdonar los pecados a los apóstoles y a sus sucesores para nuestro propio bien y provecho. Dios sabe que somos débiles y que, aunque tengamos buenas intenciones de corregirnos, vamos a caer de nuevo otra vez. Por eso, El nos invita a confiar en su perdón, en su misericordia sin límites para que volvamos a la comunión con El y con los hermanos.

  • REVISIóN DEL COMPROMISO:

    -¿He rezado durante la semana por los miembros de mi familia, vivos y difuntos?

    -¿He compartido mi merienda con algún niño que no la tenía?

     

    • ORACIóN:

    Querido Dios: Tú eres Amor y por eso siempre nos perdonas. Te damos gracias por tantos bienes que nos das y te pedimos por todos los que por el pecado se han alejado de Ti; por todos los que no confían en tu misericordia y, por nosotros mismos, que prometemos ser buenos y no lo cumplimos, para que tu gracia salvadora nos mueva a todos al arrepentimiento y nos impulse a buscarte a Ti como el mayor y mejor bien que existe. Amén.

     

    • PALABRA DE DIOS  Mateo 18, 32-35.

     Entonces el rey lo llamó y le dijo: ¡Siervo malvado! Toda aquella deuda  te la perdoné porque me lo pediste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti? Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda. Lo mismo hará con ustedes mi Padre del cielo, si cada cual no perdona de corazón a su hermano.

     

    • PREGUNTAS, RESPUESTAS, OPINIONES, EXPLICACIóN:

    -¿Alguno de ustedes recuerda completa esta parábola que Jesús nos cuenta?

    -¿En qué oración decimos: “perdónanos, como nosotros perdonamos?

    -Si Dios nos perdona, una y millones de veces, ¿por qué nos cuesta tanto perdonar al prójimo?

    El Credo une la fe en el perdón de los pecados a la fe en el Espíritu Santo, pero también a la fe en la Iglesia y en la comunión de lo santos. Al dar el Espíritu Santo a sus apóstoles, Cristo resucitado les dio su propio poder divino de perdonar  los pecados: “Reciban el Espíritu Santo. A quienes perdonen los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengan, les quedan retenidos”. (Jn 20,22-23)

    Nuestro Señor unió el perdón de los pecados a la fe y al bautismo: “Vayan por todo el mundo y proclamen la Buena Nueva a toda la creación. El que crea y sea bautizado se salvará” (Mc 16, 15-16). El Bautismo es el primero y principal sacramento del perdón de los pecados.

    Cuando hacemos nuestra primera profesión de fe, al recibir el santo Bautismo que nos purifica, es tan pleno y tan completo el perdón que recibimos, que no nos queda nada absolutamente por borrar, sea del pecado original, sea de las faltas cometidas por nuestra propia voluntad, ni ninguna pena que sufrir para expiarlas... Sin embargo, la gracia del Bautismo no libra a la persona de todas las debilidades de la naturaleza. Al contrario, todavía nosotros tenemos que combatir lo que nos mueve a no hacer el bien y lo que nos lleva al mal.

    La Iglesia, no solamente se sirve del Bautismo para perdonar los pecados sino del poder recibido de Jesucristo de atar y desatar: perdonar los pecados a todos los penitentes, hasta en el último momento de su vida. Por medio del sacramento de la penitencia, el bautizado puede reconciliarse con Dios y con la Iglesia.

    Cristo, después de su Resurrección, envió a sus apóstoles a predicar “en su nombre la conversión para perdón de los pecados a todas las naciones”. Ese ministerio de la reconciliación, lo han cumplido los apóstoles y sus sucesores anunciando a los hombres el perdón de Dios que nos alcanzó Cristo y llamándolos a la conversión y a la fe, comunicándoles el perdón de los pecados por el Bautismo y por el sacramento de la penitencia. No hay ninguna falta por grave que sea que la Iglesia no pueda perdonar. “No hay nadie tan perverso y tan culpable, que no deba esperar con confianza su perdón, siempre que su arrepentimiento sea sincero”. Cristo, que ha muerto por todos los hombres, quiere que, en su Iglesia, estén siempre abiertas las puertas del perdón a cualquiera que vuelva del pecado.

    Los sacerdotes han recibido un poder que Dios no ha dado ni a los ángeles, ni a los arcángeles... Dios sanciona allá arriba todo lo que los sacerdotes hagan aquí abajo (S. Juan Crisóstomo).

    Si en la Iglesia no hubiera remisión de los pecados, no habría ninguna esperanza, ninguna espectativa de una vida eterna y de una liberación eterna. Demos gracias a Dios que ha dado a la Iglesia semejante don. (San Agustín)

     

    • ACTIVIDAD:

    En la “sopa de letras” buscar las palabras que hacen falta para completar la Fórmula que emplea el sacerdote para la absolución de los pecados:

    DIOS, _ D_ _  M _ _ _ _ _ _ _ _D _ _ _ , QUE

    R_ _ _ _ C_ _ _O CONSIGO AL  _U_D_  POR LA MUERTE Y LA

     _ _ _ _R _ _C _ _ _ _ DE SU HIJO Y _ _RR _ _ _ EL ESPíRITU SANTO PARA LA _ _MI _ _ _ _ DE LOS P_ _ _ _ _S, TE  _ _ _C_D_, POR EL MINISTERIO DE LA I_L_ _ _ _, EL _ _R_ _N Y LA PAZ. Y YO TE

    _ B _ _ _ _V _  DE TUS PECADOS EN EL _ _M_ _ _ DEL PADRE Y DEL

    H_ _ _ Y DEL  _ _P_ _ _ _ _ SANTO.

     

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    • CELEBRACIóN:

    El catequista invita a los niños a sentarse en el suelo formando un círculo. Se inicia recitando pausadamente la oración del Padrenuestro. Seguidamente, se invita a los niños a mirar y pensar sobre el contenido de la cartelera: tanto el dibujo, como el escrito. Se comenta lo que se ha pensado. Para finalizar, el catequista toma la Biblia y busca el Salmo 144 para rezarlo;  todos lo repetirán lentamente.

     

    • COMPROMISO:

    -Antes de ir a dormir cada día, examinarme de las cosas que he hecho y dar gracias a Dios por lo bueno y pedirle perdón por el bien que dejé de hacer y lo malo que hice.

    -Rezaré por todos aquellos que no confían en la misericordia de Papá Dios.

     

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