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Texto y dibujo: Hermana Teresa Castaño MAR
Queridos niños: todos los bautizados somos familia de Dios, somos hermanos, formamos con Cristo un Cuerpo, estamos pegados a él como las ramas al tronco para tener vida y poder dar fruto. Nunca debemos romper esa unión con Jesús y con los demás hermanos, toda división viene del maligno y causa destrucción. -¿He dado gracias a Dios porque la Iglesia tiene un nuevo pastor y he pedido por sus intenciones? -¿Escribí una oración al Espíritu Santo pidiéndole por las vocaciones misioneras?
Padre nuestro, por medio de tu Hijo Jesús, concédenos el Espíritu Santo para que nos reúna a todos los cristianos en un mismo amor, devolviendo la unidad a ese Cuerpo en que Cristo en nuestra cabeza. Que sepamos perdonarnos unos a otros y olvidemos las ofensas. Amén.
Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús: les aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon. Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos. El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estrago; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante.
-¿Cómo se llaman las comparaciones que Jesús da como ejemplos? -¿Qué dice Jesús, es él? -¿A quienes no escucharon las ovejas? -Quién entra por Jesús, ¿qué va a conseguir? -¿Para qué ha venido Jesús? -La Iglesia no tiene más luz que la de Cristo; los Padres de la Iglesia la comparan a la luna cuya luz es reflejo del sol. -El Espíritu Santo es la fuente y el dador de toda santidad por eso confesamos que es El quien ha dotado de santidad a la Iglesia. -En el Credo decimos: creo en la Iglesia que es Una, Santa, Católica y Apostólica, inseparable de la fe en Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. La palabra Iglesia, del griego “ekklèsia” significa “convocación”. Se refiere a asambleas del pueblo, en general de carácter religioso. En el lenguaje cristiano, la palabra “Iglesia” designa la asamblea litúrgica, la comunidad local y toda la comunidad universal de los creyentes. La “Iglesia” es el pueblo que Dios reúne en el mundo entero. La Iglesia de Dios existe en las comunidades de cada lugar y se realiza como asamblea que celebra, sobre todo la eucaristía. La Iglesia vive de la Palabra y del Cuerpo de Cristo y de esta manera viene a ser ella misma Cuerpo de Cristo. En la Sagrada Escritura hay muchísimas imágenes referentes a la Iglesia: imágenes tomadas de la vida de los pastores, de la agricultura, de la construcción, también de la familia y del matrimonio. Las imágenes tomadas del Antiguo Testamento se basan en una idea principal, la del “Pueblo de Dios”. En el Nuevo Testamento, todas estas imágenes toman un nuevo centro pues Cristo viene a ser “la Cabeza” de este Pueblo, el cual es desde entonces su Cuerpo. Somos el Cuerpo de Cristo. La Iglesia, en efecto, es el redil (lugar donde se guardan las ovejas) cuya puerta única y necesaria es Cristo. Es también el rebaño cuyo pastor será el mismo Dios, como él mismo anunció en los profetas. Aunque son pastores humanos los que gobiernan a las ovejas, sin embargo es Cristo mismo el que sin cesar las guía y alimenta. él, el Buen Pastor y Cabeza de los pastores, dio su vida por las ovejas. La Iglesia es Labranza o campo de Dios. En este campo crece el antiguo olivo cuya raíz santa fueron los patriarcas y en el que tuvo y tendrá lugar la reconciliación de los judíos y de los gentiles. La verdadera vid (mata de uva) es Cristo, que da vida y fecunda a las ramas, es decir, a nosotros, que permanecemos en El por medio de la Iglesia y que sin él no podemos hacer nada. También, muchas veces a la Iglesia se la llama construcción de Dios. El Señor mismo se comparó a la piedra que desecharon los constructores, pero que se convirtió en la piedra angular. Los apóstoles construyen la Iglesia sobre ese fundamento, que le da solidez y cohesión. Esta construcción recibe diversos nombres: casa de Dios en la que habita su familia, habitación de Dios en el Espíritu, tienda de Dios con los hombres, y sobre todo, templo santo. En ella, nosotros como piedras vivas entramos en su construcción en este mundo. La Iglesia es llamada también “la Jerusalén de arriba” y “madre nuestra”. Se habla de ella como la esposa inmaculada del Cordero inmaculado. Cristo la amó y se entregó por ella para santificarla; se unió a ella en alianza indisoluble, la alimenta y la cuida sin cesar .
En la “sopa de letras”, en varias direcciones, buscar las palabras de la primera carta de Pedro 2, 4.
“El es la piedra viva, desechada por los hombres, escogida y estimada por Dios; por eso, acercándose a él, también ustedes, como piedras vivas, entran en la construcción de un templo espiritual”.
El catequista invita a los niños a sentarse en el suelo formando un círculo. El catequista habrá dibujado, con un marcador grueso en una cartulina, una mata de uva, u otra planta, con muchas ramas y hojas. Después de hacer el dibujo lo recorta, dejando el tronco entero, en tantas partes como niños hay en el grupo. Se comienza la celebración con un canto relativos a Jesús, a la unidad, etc. El catequista entrega luego, a cada niño, un rozo de cartulina, colocará en el centro el tronco dibujado. Invita a los niños a preparar un petición por la Iglesia. A medida que cada una expresa su oración en voz alta, coloca el recorte junto al tronco, tratando de armar el dibujo correctamente. Para finalizar, tomados de la mano cantan o recitan el Padrenuestro. COMPROMISO:-Ofrecer a Jesús, por la unidad de los cristianos el sacrificio de no defenderme cuando me regañan, me dicen cosas molestas o cosas que no son. -Rezaré por las intenciones del Papa todos los días.
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