Catequesis:  EL CREDO

Texto y dibujo: Hermana Teresa Castaño MAR

TEMA 5:

Creo en Dios Padre

 

  • OBJETIVO ESPECíFICO:

Que los niños comprendan que nuestra fe cristiana tiene su origen y cimiento en la Santísima Trinidad.

  • AMBIENTACIóN:
Colocar en la cartelera el dibujo propuesto.

  • SALUDO:

Nosotros sabemos que Dios es Padre, Hijo y Espíritu Santo porque el Hijo nos lo ha revelado. En la medida que conozcamos y amemos a Jesús, el Hijo de Dios hecho hombre, conoceremos al Padre y el Espíritu Santo habitará en nosotros. El misterio de la Santísima Trinidad es el misterio fundamental de nuestra fe cristiana.

  • REVISIóN DEL COMPROMISO:

¿He rezado cada día pidiendo por la paz en el mundo y la por la unidad en las familias?

¿He ayudado a las personas que ví con alguna necesidad?

  • ORACIóN:

Querido Dios: Jesús nos ha dicho que tú eres Padre y que nos amas sin medida. Queremos darte las gracias por tu infinito amor, porque nos perdonas y olvidas nuestras ofensas, porque nos das el Don del Espíritu Santo que enciende la alegría y la esperanza en nuestros corazones. Te pedimos que haya paz en el mundo y por todos los que sufren a causa de la guerra, del odio y de las divisiones. Amén.

  • PALABRA DE DIOS: Juan 14, 7-9.

Si ustedes me conocieran a mí, conocerían también al Padre. Ahora lo conocen y lo han visto. Le dice Felipe: -Señor, muéstranos al Padre y nos basta. Le responde Jesús: -Tanto tiempo llevo con ustedes, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre: ¿cómo pides que te muestre al Padre?

  • PREGUNTAS, RESPUESTAS, OPINIONES, EXPLICACIóN:

-¿Qué les dice Jesús a los discípulos?

-¿Felipe entendió las palabras que dijo Jesús?

-¿Nosotros comprendemos las palabras de Jesús: “Quien me ha visto a mí ha visto al Padre?

Los cristianos somos bautizados “en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo” y no en “los nombres” de éstos, pues no hay más que un solo Dios, el Padre todopoderoso y su Hijo Único y el Espíritu Santo: la Santísima Trinidad.

Antes de recibir el agua bautismal se responde “Creo” al hacer la triple pregunta que nos pide confesar la fe en el Padre, en el Hijo y en el Espíritu: “La fe de todos los cristianos está cimentada en la Santísima Trinidad”.

El misterio de la Santísima Trinidad es el misterio central de la fe y de la vida cristiana. Es el misterio de Dios en sí mismo. Es, pues, la fuente de todos los otros misterios de la fe y la luz que los ilumina. Es la enseñanza más fundamental y esencial entre las verdades de la fe. Toda la historia de la salvación no es otra cosa que la historia del camino y los medios por los cuales el Dios verdadero y único, Padre, Hijo y Espíritu Santo, se revela, reconcilia consigo a los hombres, apartados por el pecado, y se une con ellos.

La Trinidad es un misterio de fe, que no puede ser conocido si no es revelados por Dios mismo. Dios, ciertamente, ha dejado huellas de su ser trinitario en su obra de Creación y en su Revelación a lo largo del Antiguo Testamento. Pero la intimidad de Dios como Trinidad Santa es un misterio inalcansable a la sola razón del hombre e incluso a la fe del pueblo de Israel antes de la Encarnación del Hijo de Dios y el envío del Espíritu Santo.

La invocación de Dios como “Padre” es conocida en muchas religiones La divinidad es con frecuencia considerada como “padre de los dioses y de los hombres”. En el pueblo de Israel, Dios es llamado Padre en cuanto Creador del mundo y también, Padre en razón de la alianza. Se le llama Padre del rey de Israel y muy especialmente es llamado Padre de los pobres”, del huérfano y de la viuda, que están bajo su protección amorosa.

Cuando llamamos Padre a Dios la fe nos dice que él es el origen de todo y que tiene autoridad sobre todo, que es bondadoso y se preocupa con amor por todos sus hijos. El amor de Dios es mucho más grande que el de nuestros padres, que como humanos, pueden ser irresponsables en su deber. Dios es Dios y su amor va más allá que la paternidad y la maternidad humanas, aunque sea su origen o medida: Nadie es Padre como Dios.

Jesús nos ha revelado que Dios es “Padre” en un sentido nuevo: no sólo en cuanto Creador, sino que es eternamente Padre en relación a su Hijo Único y que el Hijo, sólo es Hijo en relación a su Padre: “Nadie conoce al Hijo sino el Padre, ni al Padre le conoce nadie sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar (Mt. 11,27).

  • ACTIVIDAD:

Hacer una redacción sobre el tema que se expresa en la cartelera y exponerla en el grupo. Dibujar y pintar la idea que más te haya llamado la atención.

  • CELEBRACIóN:

El catequista pide a los niños se sienten en el suelo formando un círculo. Tres niños pueden rezar en voz alta el Salmo diciendo cada uno una estrofa. La estrofa que se repite: ¡Que te den gracias...! la dirá todo el grupo.

Salmo 66.

El Señor tenga piedad y nos bendiga, muéstrenos su rostro radiante, para que conozca la tierra tus caminos, todas las naciones tu salvación.

¡Que te den gracias los pueblos, oh Dios, que todos los pueblos te den gracias!

Que lo celebren jubilosas las naciones porque riges el mundo con justicia, riges los pueblos con rectitud y gobiernas las naciones de la tierra.

¡Que te den gracias los pueblos, oh Dios, que todos los pueblos te den gracias!

La tierra ha dado su cosecha: nos bendice el Señor, nuestro Dios. Que Dios nos bendiga y que le respeten todas las naciones de la tierra.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo...

  • COMPROMISO:

-Rezar todos los días por la paz del mundo. Si es posible, rezar el Rosario por esta intención.

-Hablar con otros niños invitándolos a participar en la Infancia Misionera.

 

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