Catequesis:  EL CREDO

Texto y dibujo: Hermana Teresa Castaño MAR

TEMA 42:

Jesucristo descendió a los Infiernos y, al tercer día resucitó de entre los muertos. 
  • OBJETIVO ESPECíFICO:

Que los niños logren comprender que Jesús, al morir, estuvo en el lugar de los muertos, abrió las puertas del cielo a los justos que habían muerto antes de él y a nosotros también.

  • AMBIENTACIóN:

 

En la cartelera colocar lo siguiente:

 

  • SALUDO:

Queridos niños: Jesús al abrir las puertas del cielo a los justos que antes de El habían muerto, las dejó abiertas para siempre para que todos pudiéramos entrar. El nos ha enseñado el camino verdadero del cielo y sabemos que la mayor desgracia que le puede ocurrir a alguien es rechazar a Jesús.

  • REVISIóN DEL COMPROMISO:

    -¿Hice los 40 cuadritos para escribir el compromiso de cada día de la Cuaresma?

    -¿He rezado por los que se han alejado de Jesús, para que se den cuenta de que El los ama con amor infinito y los perdona si ellos se arrepienten de sus pecados? 

     

    • ORACIóN:

    Querido Jesús: tu obra salvadora es grandiosa y sólo tu Espíritu nos la hace comprender. Te damos gracias por lo que hemos aprendido de ti y te pedimos que, los que no saben nada de ti, puedan llegar a ser tus amigos. Amén

    • PALABRA DE DIOS:  

    Lucas 16, 19-26.

    Había un hombre rico, que vestía de púrpura y lino y banqueteaba espléndidamente cada día. Y un mendigo llamado Lázaro echado en su portal, cubierto de llagas, y con ganas de saciarse con lo que caía de la mesa del rico. Y hasta los perros se le acercaban para lamerle las llagas.

    Sucedió que se murió el mendigo y los ángeles lo llevaron al seno de Abrahan. Se murió también el rico y lo enterraron. Y estando en el infierno, en medio de tormentos, levantando los ojos vio de lejos a Abrahán y a Lázaro en su seno, y gritó: Padre Abrahán, ten piedad de mí y manda a Lázaro, que moje en agua la punta del dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas. Pero Abrahán le contestó: Hijo, recuerda que en vida recibiste bienes y Lázaro por su parte males: por eso encuentra aquí consuelo, mientras que tú padeces. Y además, entre nosotros y ustedes se abre un abismo inmenso, para que no puedan cruzar, aunque quieran, desde aquí hacia ustedes, ni puedan pasar de ahí hasta nosotros.

     

    • PREGUNTAS, RESPUESTAS, OPINIONES, EXPLICACIóN:

    -¿Por qué el rico de la parábola fue al infierno de los condenados?

    -¿Podemos descubrir la actitud de Lázaro para ir al seno de Abrahán, lugar de los justos?

    -¿Qué decía el rico desde el infierno a Abrahán?

    -¿Cuál fue la respuesta de Abrahán?

    El Símbolo de los Apóstoles ( el Credo) confiesa en un mismo artículo de fe el descenso de Cristo a los infiernos y su Resurrección de los muertos al tercer día

    Las frecuentes afirmaciones del Nuevo Testamento según las cuales Jesús “resucitó de entre los muertos” (Hech 3, 15; Rm 8,11; 1Cor 15,20) presuponen que, antes de la resurrección, permaneció en la morada de los muertos. Es el primer sentido que dio la predicación apostólica al descenso de Jesús a los infiernos; Jesús conoció la muerte como todos los hombres y se reunió con ellos en la morada de los muertos. Pero ha descendido como Salvador proclamando la buena nueva a los espíritus que estaban allí detenidos.

    La Escritura llama infiernos, sheol o hades a la morada de los muertos donde bajó Cristo al morir, porque los que se encontraban allí estaban privados de la visión de Dios. Tal era el estado de todos los muertos, como lo enseña Jesús en la parábola del pobre Lázaro recibido en el “seno de Abraham” (Luc. 16, 22-26). “Son precisamente estas almas santas, que esperaban a su Libertador en el seno de Abraham, a las que Jesucristo liberó cuando descendió a los infiernos”. Jesús no bajó a los infiernos para liberar a los condenados ni para destruir el infierno de la condenación sino para liberar a los justos que habían muerto. El descenso a los infiernos es el pleno cumplimiento del anuncio evangélico de la salvación. Es la última fase de la misión mesiánica de Jesús.

    Cristo, por tanto, bajó a la profundidad de la muerte para “que los muertos oigan la voz del Hijo de Dios y los que la oigan vivan” (Jn 5,25). Jesús, “el Príncipe de la vida” aniquiló “mediante la muerte al señor de la muerte, es decir al diablo y libertó a cuantos, por temor a la muerte, estaban de por vida sometidos a esclavitud” (Hb 2, 14-15). En adelante, Cristo resucitado “tiene las llaves de la muerte y del Hades” (Ap 1,18) y “al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra y en los abismos” (Fip 2,10).

     

    • ACTIVIDAD:

    En la “sopa de letras” encontrar las palabras del siguiente texto:

    Juan 6, 40.
    Porque ésta es la voluntad de mi Padre, que todo el que contempla al Hijo y cree en él tenga vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.

     

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    • CELEBRACIóN:
    El catequista invita a los niños a sentarse en el suelo formando un círculo. Habrá preparado cuatro letreros con lo siguiente: compartir- preocuparse por el otro- darse cuenta de la realidad- Dios nos invita a vivir en su casa para siempre-. Se inicia la celebración con un canto a Jesús y a continuación el catequista muestra a los niños los letreros, que leerán en voz alta y luego les dirá: Jesús, cuando dijo la parábola del mendigo Lázaro y del rico, solo expresó que el rico banqueteaba espléndidamente todos los días y que el pobre, a la puerta del rico, esperaba las migajas que caían de la mesa para alimentarse y nadie se las daba. Podemos deducir que el rico fue al infierno por: no compartir sus bienes, por no preocuparse del pobre, por no reflexionar en la realidad que vivía y no pensar en que Dios ha enseñado un camino para ir a su casa y estar allí con El para siempre. A continuación se les pide a los niños, a hacer peticiones. Se terminará rezando la oración del Padrenuestro.
     
    • COMPROMISO:

    -Preparar y llevar a cabo el sacrificio de cada día durante la cuaresma.

    -Rezar por la conversión de los que rechazan a Jesús y sus enseñanzas.

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