Catequesis:  EL CREDO

Texto y dibujo: Hermana Teresa Castaño MAR

TEMA 41:

 Jesucristo padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado.
 
  • OBJETIVO ESPECíFICO:

Reflexionar con los niños en que Jesús verdaderamente pasó por la muerte, como todos nosotros, y que resucitó al tercer día.

  • AMBIENTACIóN:

En la cartelera se pintará o se pegará, recortada, una cruz grande y se pondrá el siguiente letrero: “Creo en Jesús que fue crucificado, muerto y sepultado”.

  • SALUDO:

Queridos niños: Jesús asumió la existencia humana en todo, menos en el pecado, pero sufrió las consecuencias del pecado teniendo que pasar por la muerte. Su muerte no fue una muerte sin dolor: ya sabemos que tanto en su cuerpo como en su alma, El sufrió hasta el límite y todo por pagar nuestras culpas. ¿Es nuestro amor a Jesús y a los demás un amor generoso, que se da sin esperar recompensas?

  • REVISIóN DEL COMPROMISO:

    -¿He rezado todos los días por los niños de la Infancia Misionera de todo el mundo para que, amemos con todo el corazón a Jesús y trabajemos por su Reino?

    -¿He perdonado de corazón a quien me ha hecho sufrir en algún momento?

     

    • ORACIóN:

    Querido Jesús: Todo lo que has hecho por nosotros, si no nos das tu Espíritu, no lo podremos comprender. Danos tu Espíritu para que sea nuestra luz y caminemos por el verdadero camino, para que sepamos orar al Padre y amar de verdad y ser sensibles al sufrimiento de los demás. Tú, Jesús, que pasaste por la muerte, ten misericordia de todos los difuntos que esperan la resurrección. Amén.

    • PALABRA DE DIOS: Juan 19, 38-42.

    Después de ésto, José de Arimatea, que era discípulo clandestino de Jesús por miedo a los judíos, pidió a Pilato que le dejara llevarse el cuerpo de Jesús. Y Pilato lo autorizó. El fue entonces y se llevó el cuerpo. Llegó también Nicodemo, el que había ido a ver a Jesús de noche, y trajo unas cien libras de una mixtura de mirra y áloe.

    Tomaron el cuerpo de Jesús y lo envolvieron en lienzos con los perfumes, como es costumbre enterrar entre los judíos. Había un huerto en el sitio donde lo crucificaron, y en el huerto un sepulcro nuevo donde nadie había sido enterrado todavía. Y como para los judíos era el día de la Preparación, y el sepulcro estaba cerca, pusieron allí a Jesús.

     

    • PREGUNTAS, RESPUESTAS, OPINIONES, EXPLICACIóN:

    -¿Quién pidió a Pilato el cuerpo de Jesús?

    -¿Quién ayudó a José de Arimatea a envolver y enterrar el cuerpo de Jesús?

    -¿En qué lugar colocaron el cuerpo de Jesús?

    Jesús “gustó” , supo lo que era la muerte por el bien de todos nosotros. En su propósito de salvarnos, Dios quiso que su Hijo no solamente “muriera por nuestros pecados” sino también que pasara por la muerte, es decir, que conociera el estado de separación entre su alma y su cuerpo, durante el tiempo comprendido entre el momento en que El expiró en la Cruz y el momento en que resucitó. Este estado de Cristo muerto es el  misterio del sepulcro y del descenso a los infiernos. Es el misterio del Sábado Santo en el que Cristo depositado en la tumba manifiesta - el gran reposo sabático de Dios después de realizar la salvación de los hombres-, que establece en la paz al universo entero.

    Durante el tiempo que Cristo permaneció en el sepulcro su Persona divina continuó asumiendo tanto su alma como su cuerpo, separados sin embargo entre sí por causa de la muerte. Por eso el cuerpo muerto de Cristo “no conoció la corrupción”.

    La muerte de Cristo fue una verdadera muerte en cuanto que puso fin a su existencia humana terrena. Pero a causa de la unión que su cuerpo conservó con la persona del Hijo, no fue un despojo mortal como los demás porque “la virtud divina preservó de la corrupción al cuerpo de Cristo” (Sto. Tomás). De Cristo se puede decir a la vez: “Fue arrancado de la tierra de los vivos”; y: “mi carne reposará en la esperanza de que no abandonará mi alma en el Infierno ni permitirá que tu santo experimente la corrupción” (Hec 2, 26-27). La Resurrección de Jesús “al tercer día” fue la prueba de ello porque se suponía que la corrupción se manifestaba a partir del cuarto día.

    El Bautismo, cuyo signo original y pleno es la inmersión, significa eficazmente la bajada del cristiano al sepulcro muriendo al pecado con Cristo para una nueva vida: “Fuimos, pues, con él sepultados por el bautismo en la muerte, a fin de que, al igual que Cristo fue resucitado de entre los muertos por medio de la gloria del Padre, así también nosotros vivamos una vida nueva” (Rom 6,4).

    • ACTIVIDAD:

    Completar haciendo las figuras de los dibujos y pintar. Explicar las escenas leyendo: Marcos 16, 1-5.

    • CELEBRACIóN:
    El catequista invita a los niños a sentarse en el suelo formando un círculo y luego, todos rezarán el Salmo 13:
    ¿Hasta cuándo, Señor? ¿Te olvidas para siempre?
    ¿Hasta cuándo me escondes tu rostro?
    ¿Hasta cuándo he de estar reflexionando con el corazón apenado todo el día?
    ¿hasta cuándo va a dominar mi enemigo?
    Atiende, respóndeme, Señor Dios mío,
    Da luz a mis ojos, que no duerman el sueño de la muerte.
    Que no diga mi enemigo: le he podido, ni se alegre mi adversario de mi fracaso.
    Pues yo confío en tu lealtad,
    Mi corazón goza con tu salvación;
    Cantaré al Señor por el bien que me ha hecho.
    Gloria al Padre,........
     
    Se terminará rezando todos el Padrenuestro.
     
    • COMPROMISO:

    Empezamos la Cuaresma: en dos hojas de mi cuaderno que luego uniré, trazaré 40 cuadritos; 10 en una página, 10 en la otra y los enumeraré de 1 a 40. La víspera del día de ceniza pensaré en algún sacrificio que puedo ofrecer por amor a Jesús y lo escribiré en el cuadrito No. 1 y así haré la víspera de cada uno de los 40 días.

    Rezaré por los que se han alejado de Jesús para que se den cuenta de que El los ama con amor infinito y los perdona si ellos se arrepienten de sus pecados. 

     

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