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Texto y dibujo: Hermana Teresa Castaño MAR
Que los niños comprendan cómo Cristo siendo Dios, fue obediente a María y a José durante el tiempo que vivió en Nazaret.
Colocar en la cartelera la siguiente expresión: “Jesús crecía en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres”.
Queridos niños: Los Evangelios nada dicen de la vida oculta de Jesús en Nazaret. Sólo Lucas, al final del episodio de la pérdida en el templo, escribe que “El bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad” y que “iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres”. Jesús es nuestro modelo de vida, el único a quien debemos seguir sin miedo a equivocarnos.
-¿He recordado a los misioneros y a todos los que no han recibido la luz del evangelio, rezando el Rosario, con la familia? -¿He ahorrado algo de dinero para colaborar con las Misiones?
Querido Dios: tú nos has enviado a tu Hijo para salvarnos y enseñarnos el camino que lleva a la Vida, concédenos, te rogamos, que así como él comparte con nosotros, la condición humana, nosotros consigamos participar un día de la gloria de su divinidad. Por Jesucristo nuestro Señor, Amén.
Al verlo se quedaron desconcertados, y le dijo su madre: Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados. El les contestó: ¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que yo tengo que estar en la casa de mi Padre? Pero ellos no comprendieron lo que quería decir. El bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad. Su madre guardaba todo esto en su corazón. Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres.
-¿En qué lugar encontraron , la Virgen y San José, a Jesús? -¿Qué hacía Jesús en el Templo? -¿Los padres de Jesús entendieron la respuesta que él les dio? -¿Jesús bajó con sus padres a Nazaret y qué hacía? -¿Quién guardaba todos estos acontecimientos en su corazón? -En su vida oculta en Nazaret, ¿qué se nos dice de Jesús? Jesús compartió, durante la mayor parte de su vida, la condición de la inmensa mayoría de los hombres: una vida cotidiana sin aparente importancia, vida de trabajo manual, vida religiosa judía sometida a la ley de Dios, vida en la comunidad. De todo este periodo se nos dice que Jesús estaba “sometido” a sus padres y que “progresaba en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres”. Con la sumisión a su madre, y a su padre legal (San José), Jesús cumple con perfección el cuarto mandamiento. Es la imagen temporal de su obediencia filial al Padre celestial. La sumisión cotidiana de Jesús a José y a María anunciaba y anticipaba la sumisión del Jueves Santo: “no se haga mi voluntad...” La obediencia de Cristo en lo cotidiano de la vida oculta inauguraba ya la obra de la restauración de lo que la desobediencia de Adán había destruido. La vida oculta de Nazaret permite a todos entrar en comunión con Jesús a través de los caminos más ordinarios de la vida humana: Nazaret es la escuela donde se comienza a entender la vida de Jesús: la escuela del Evangelio... Una lección de silencio ante todo. El hallazgo de Jesús en el templo es el único suceso que rompe el silencio de los Evangelios sobre los años ocultos de Jesús. Jesús deja entrever en ello el misterio de su consagración total a la misión derivada de su filiación divina: María y José no comprendieron las palabras de Jesús pero la acogieron en la fe y María “conservaba cuidadosamente todas estas cosas en su corazón”, a lo largo de todos los años en que Jesús permaneció oculto en el silencio de una vida ordinaria.
El catequista entrega a cada niño una hoja en blanco para que exprese con un dibujo, que también se pintará, lo que imagine sobre Jesús durante su vida en Nazaret, teniendo en cuenta lo que nos dice Lucas en su evangelio. Al terminar la actividad, cada niño expondrá su trabajo y lo colocará en la cartelera.
El catequista invita a los niños a sentarse en el suelo formando un círculo y a cada uno entrega un trozo de papel para que piensen y escriban una actitud de Jesús durante su vida en Nazaret. Cuando todos hayan hecho su escrito, el catequista pasará recogiendo en una bolsa lo que cada uno escribió. Se inicia la celebración con un canto y en seguida, el catequista de nuevo, pasará delante de cada niño para que de la bolsa saque cualquier papel. Durante unos momentos, cada uno, a partir de la cualidad de Jesús que le correspondió, pensará en un compromiso y en una petición que luego dirá en voz alta. Para terminar se rezarán el Padrenuestro y el Ave María.
-Trataré de imitar a Jesús en el compromiso asumido en la celebración. -Rezaré por todos los que anuncian el mensaje del Evangelio a los demás: sea con la palabra, a través del arte, con escritos, con gestos de amor y servicio... -Colaboraré con mi dinero, si lo tengo, en la campaña misionera.
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