Catequesis:  EL CREDO

Texto y dibujo: Hermana Teresa Castaño MAR

TEMA 18:

 Jesucristo fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo y nació de Santa María Virgen.
 

 

  • OBJETIVO ESPECíFICO:

Iniciar la reflexión del tercer artículo del Credo. Llevar a los niños a comprender qué significa: que el Verbo de Dios, la Palabra, se encarnó, se hizo hombre.

  • AMBIENTACIóN:
Colocar en
la cartelera
el dibujo
 propuesto.

  • SALUDO:

Queridos niños: Dios, amorosamente, dispuso el momento en que su Hijo se hiciera hombre, es decir se encarnara tomando nuestra naturaleza humana sin perder su naturaleza divina. Nunca daremos gracias a Dios suficientemente por todo lo que ha hecho y hace por nosotros.

  • REVISIóN DEL COMPROMISO:

-¿He hablado de Jesús con personas de la familia, compañeros o amigos?

-¿He rezado todos los días por la paz del mundo y porque haya más misioneros que anuncien a Jesucristo, Hijo de Dios y Señor nuestro?

  • ORACIóN:

Oh, Dios, que de modo admirable has creado al hombre a tu imagen y semejanza; y de un modo más admirable todavía restableciste su dignidad por Jesucristo; concédenos compartir la vida divina de aquel que (hoy) se ha dignado compartir con el hombre la condición humana. Que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén. (De la liturgia de Navidad).

  • PALABRA DE DIOS: Evangelio de San Juan 1, 1-14:

En el principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. La Palabra en el principio estaba junto a Dios. Por medio de la Palabra se hizo todo, y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho. En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no la recibió. Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: este venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era el la luz, sino testigo de la luz. La Palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre. En el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre. Estos nos han nacido de la sangre, ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios. Y la Palabra se hizo carne, y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria propia del Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad.

  • PREGUNTAS, RESPUESTAS, OPINIONES, EXPLICACIóN:

-¿Qué existía ya en el principio y estaba junto a Dios y era Dios?

-¿Qué se hizo por medio de la Palabra? ¿Quién fue enviado como testigo de la luz, para que todos vinieran a la fe?

-¿Quién es la luz verdadera que alumbra a todo hombre?

-A cuántos recibieron la Palabra, si creen en su nombre ¿qué alcanzan?

En el momento establecido por Dios, el Hijo único del Padre, la Palabra eterna, es decir, el Verbo e Imagen substancial del Padre, se hizo carne: sin perder la naturaleza divina asumió la naturaleza humana. El Verbo se encarnó para salvarnos reconciliándonos con Dios. El Verbo se encarnó para que nosotros conociéramos así el amor de Dios. El Verbo se encarnó para ser nuestro modelo de santidad. El Verbo se encarnó para hacernos partícipes de la naturaleza divina. La Iglesia llama “Encarnación” al hecho de que el Hijo de Dios haya hecho suya la naturaleza humana para llevar a cabo por ella nuestra salvación. La Iglesia, en el rezo de la tarde, los sábados, canta el misterio de la Encarnación con un himno que cita San Pablo en su carta a los Filipenses 2, 5-8: Tengan entre ustedes los mismos sentimientos que tuvo Cristo. El, a pesar de su naturaleza divina no se aferró a su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de siervo, haciéndose semejante a los hombres y apareciendo en su porte como hombre; y se humilló a sí mismo, obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz. La fe en que el Hijo de Dios se encarnó, se hizo carne, es el signo distintivo de la fe cristiana: “Pueden ustedes conocer en esto el Espíritu de Dios: todo persona que confiesa a Jesucristo, venido en carne, es de Dios” (1ª. Carta de Juan 4,2) La Iglesia, desde sus comienzos, manifiesta con alegría su fe cuando canta el gran misterio de la piedad: “El ha sido manifestado en la carne” (1ª. Carta a Timoteo 3, 16).

  • ACTIVIDAD:

Colocando las vocales, según lo indica la clave, podrás leer un trozo del Evangelio de San Juan 1,14. Dibuja en tu cuaderno lo que hayas entendido de esta cita de Juan 1,14.

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4

 

2:

 

 

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P

 

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J

 

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Y

 

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V

 

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R

D

 

2

D.

 

 

  • CELEBRACIóN:

Los niños se sentarán en el suelo formando un círculo. El catequista habrá preparado un cartel que diga: LA PALABRA y, escritas en tiras de papel, las expresiones que se indican enseguida, colocándolas en el suelo, en el centro, en la forma siguiente:

*En el principio ya existía _______ . _______estaba junto a Dios. ______ en el principio estaba junto a Dios. Por medio de ________se hizo todo, y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho. En _______ había vida, y la vida era la luz de los hombres. _______ era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre. Y ______se hizo carne, y acampó entre nosotros.

Se comienza la celebración con un canto y luego el catequista invita a los niños a pensar qué debe escribirse en la parte vacía de las expresiones puestas en el suelo. Cuando los niños hayan dicho la respuesta, el catequista invitará a uno de los presentes a traer el cartel de LA PALABRA del sitio en que lo haya guardado para que lo coloque en el espacio vació de las expresiones de modo que abarque a todas. Seguidamente se leerá completa, en voz alta, cada una de las expresiones y se cantará: Tu Palabra me da vida, confío en ti, Señor. Tu Palabra es eterna, en ella esperaré. (U otro canto sobre La Palabra) Se terminará recitando el Padrenuestro. Los niños copiarán las expresiones en su cuaderno.

  • COMPROMISO:

-Pensar un poco en las palabras que más acostumbro decir. ¿Le agradarán a Jesús?

-Rezaré por la paz del mundo y por los misioneros que son perseguidos por llevar el Evangelio a la gente.

 

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