EL ESPIRITU SANTO, MISIONERO

DEL PADRE Y DEL HIJO

Actitud religiosa a suscitar en el niño

Admiración del Amor que nos tienen Dios Padre y Dios Hijo, que nos envían al Espíritu Santo para completar la obra de la Salvación.

Es muy importante despertar en los niños esta admiración, que más tarde harán extensible a los misioneros, enviados para llevar a todos los hombres la Buena Noticia.

Punto de partida

Cristo había enseñado a sus apóstoles con su actuación y sus palabras. Pero los apóstoles no le habían entendido. Prueba de ello: su actitud durante la Pasión, su tardanza en creer en el hecho de la Resurrección.

Preparación

Describir la escena de los apóstoles reunidos con Cristo en el Cenáculo por última vez. Es un momento especial, les está hablando de los grandes secretos del Padre... Ellos están tristes porque ven cercana la muerte de Jesús. Pero Jesús les dice: "Os conviene que yo me vaya porque, si no me voy, el Espíritu Santo no vendrá a vosotros, pero si yo me voy, os lo enviaré y os dará a conocer todo lo que Yo os he enseñado; entonces sabréis de verdad quién soy Yo y qué es lo que tenéis que hacer". Y añadió estas palabras: Lectura (En pie, con solemnidad y mucho respeto) (Juan 16,13) "El Espíritu de Verdad os guiará hacia la Verdad completa".

Comentario

Fijaos bien: Jesucristo había enseñado la Verdad, pero era el Espíritu quien iba a hacer que la comprendiesen del todo. Saber la Verdad... la verdad de lo que Dios piensa, de lo que Dios quiere para nosotros... Esto es algo muy importante y nos lo enseña el Espíritu Santo. Desde el día del Bautismo vive en nosotros con Dios Padre y con Dios Hijo. Podemos hablar con El.

El ha sido enviado precisamente para que podamos parecernos a Cristo y así demos gusto a Dios Padre. Cuando nos viene un buen pensamiento, un deseo de ser mejores, es el Espíritu que nos habla. Y para portarnos bien, El es quien nos da la fuerza. Entonces tenemos la Verdad completa, cuando sabemos lo que Dios quiere y lo hacemos.

Actividades

· Piensa y escribe o dibuja momentos en que un niño como tú obra guiado por el Espíritu. Oración en silencio. Escribe una oración a Dios Padre y a Dios Hijo dándole las gracias porque nos han enviado al Espíritu Santo y otra al Espíritu Santo, que puedas rezarla tú todas las mañanas.

Recuerda (Decreto n. 4)

4.-Jesucristo, para completar la obra de la Salvación, envió al Espíritu Santo de parte del Padre.

(Para el catequista) Los niños deben llegar a familiarizarse con la acción personal del Espíritu Santo mediante una educación continuada. Esto parece con frecuencia no ser asequible al niño. Los educadores que así piensan podrían reflexionar sobre este punto: ¿No se sustituye la acción del Espiritu Santo por la del ángel de la guarda? No basta decir quién es o qué hace con nosotros el Espíritu Santo, es preciso enseñarles a vivir con docilidad. Este será el primer paso para una vocación misionera eficaz. Que sepan escucharle, que se habitúen a responder a sus exigencias diarias: ¿Qué tengo que hacer para parecerme a Cristo? ¿Doy gusto a mi Padre Dios? De esto sí que es capaz el niño. Ysu vida, ejercitada en respuestas positivas, estará preparada para responder a llamadas profundas. Sería bueno dedicar una sesión de catequesis a la Virgen, viendo en Ella su docilidad al Espíritu: Atenta a Dios en Nazaret, Belén, Egipto, en el Calvario, en su vida diaria... En todo momento atenta a Dios, dispuesta a hacer su voluntad con prontitud. Así atrajo gran bendición para el mundo entero. Es mi modelo, mi ayuda, ¡mi Madre!

 

REGRESAR