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Jesucristo,
el
Misionero del Padre
Actitud
religiosa a suscitar en el niño
Admiración ante el Amor del
Padre que con tanta generosidad nos da a su Hijo.
Punto de partida
Triste situación de la
humanidad apartada de Dios después de haber pecado: el
hombre, lejos del Padre que amándole entrañablemente había
creado para él tantos bienes naturales y, sobre todo, le
había hecho ¡hijo suyo! para llevarle después a su casa
del cielo.
Preparación
A pesar de que los hombres se
apartan de Dios, Dios sigue amándoles infinitamente, como
sólo El sabe hacerlo.
Entonces ocurrió lo más
grande que podía suceder: Escuchemos lo que Dios mismo nos
dice.
Lectura
(Juan 3,16) "Tanto amé
Dios al mundo que le dio a su Unigénito .Hijo, para que todo
el que crea en El no perezca sino que tenga la vida eterna".
Comentario
Poner de relieve el amor
inmenso de Dios Padre para con nosotros.
El hombre le ofende y El sigue
amando tanto que le da lo más grande: su Hijo. Dios mismo
viene a salvarnos, viene a traernos la Buena Noticia de que
tenemos un Padre que nos ama, que creyendo en El podremos ir
al cielo.
¿Queremos conocer a nuestro
Padre?
Tenemos a Jesucristo, su Hijo,
igual al Padre; mirando a Jesucristo, sus gustos, sus deseos,
su manera de obrar, conocemos a Dios Padre.
Oremos... Virgen Santísima,
Tú que comprendiste como nadie el Amor tan grande del Padre
que nos da a su Hijo, ayúdanos para que nosotros lo
comprendamos un poco más cada día.
Actividades
- ¿Cómo suele portarse
una persona con otra que le ha hecho daño? ¿Le
cuesta portarse bien, hacerle un regalo?
- Yo mismo, cuando otro me
ha molestado ¿no tengo que vencerme mucho para
quererles Y... algunas veces ¿no le he hecho daño
yo también?
- Piensa y escribe o
dibuja.
- Luego piensa en la
actividad maravillosa de Dios Padre y escribe con
letras preciosas las palabras del Evangelio.
Oración personal
Preparar el ánimo de los
niños de tal manera que la sesión de catecismo desemboque
en una oración personal en silencio. Puede hacerse antes o
después de las actividades, según el ambiente.
Al terminar los instantes de
silencio absoluto, el catequista, como recogiendo el sentir
de todos, podrá decir en voz alta esta oración o una
parecida:
Dios
Padre, cuánto, cuánto nos quieres que nos has enviado a
tu Hijo para que nos diga de tu parte que, aunque hemos
pecado, Tú nos sigues amando, quieres que seamos hijos
tuyos, tenemos una salvación...
Aprende de memoria
(Juan
3,16) "Tanto amó Dios al mundo que le dio a su
Unigénito Hijo, para que todo el que crea en El no
perezca, sino que tenga la vida eterna".
Recuerda (Decreto n.
3).
1.-Misionero quiere decir
enviado.
2.-Es enviado para llevar una
Buena Noticia.
3.-El gran Enviado fue Dios
Hijo, Jesucristo, que, cumpliendo el deseo de Dios Padre,
vino a traernos la Buena Noticia de la Salvación.
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