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Pide tu CD de CATEQUESIS ciclos A-B-C por el tlf (0212) 572.06.19 |
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Tiempo de PASCUA - ciclo C |
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- Piensa que...
- Amigo y hermano sacerdote:
- Infancia Misionera te brinda la oportunidad de llenar el tremendo vacío que se nos crea en nuestras parroquias con los niños de Primera Comunión.
- Se desaparecen como por encanto una vez pasada la fiesta y recibido el precioso diploma. En nuestros colegios públicos o privados se repite la triste experiencia en mayor o menor grado. Es un auténtico drama de nuestras comunidades eclesiales.
- ¿Por qué no intentas establecer INFANCIA MISIONERA y prender así la lucecita que te corresponde ? P.C.A
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3º Domingo de Pascua |
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Tema
Jesús está en la comunidad que lo busca
Objetivo
Que los niños comprendan que la fe es necesario compartirla y vivirla en una comunidad.
1- Ambientación
El salón se habrá adornado según la creatividad del grupo. En la cartelera puede colocarse el siguiente letrero. JESÚS Y TODOS LOS MIEMBROS DEL GRUPO DE INFANCIA MISIONERA LES DAMOS NUESTRA BIENVENIDA. ( El catequista habrá organizado varios grupos: uno para servir de recepcionistas que conduzcan a los invitados al lugar que se les ha destinado, otro para preparar lo que se ha traído para compartir al final, etc.)
(Uno de los niños podría hacer el saludo con las siguientes u otras palabras) Bienvenidos a este encuentro en el que nuestro grupo quiere compartir con ustedes, mamás y papás, lo que hacemos, lo que reflexionamos, lo que aprendemos. Jesús es siempre el centro de nuestra reunión y hoy, él también está en medio de nosotros y por eso, pasaremos un rato alegre, tranquilo y en familia.
A continuación, cada uno de los niños presentará a sus padres, diciendo el nombre de cada uno.
-¿Hemos animado a nuestros padres para asistir a este encuentro y he colaborado en su preparación?
-¿He rezado cada día por el Papa, los Obispos y toda la Iglesia para que busquemos siempre a Jesús en el pobre y necesitado, en la Eucaristía, en la Palabra, en la comunidad?
Un niño, (preparado de antemano) hará la siguiente oración:
Querido Jesús: hoy estamos reunidos como una gran familia y, tú, estás en medio de nosotros. Te damos las gracias porque en estos encuentros semanales de la Infancia Misionera, vamos aprendiendo muchas cosas buenas que nos preparan para la vida. Te damos las gracias por nuestros padres, aquí presentes, que nos apoyan y nos educan en la vida cristiana. Te pedimos, Jesús, bendigas a nuestros Padres y ayúdalos en su trabajo, en su vida de familia y en todas sus necesidades. Ayúdanos a nosotros a ser buenos hijos, a ser responsables y alegres. Amén
Se puede cantar alguna canción.
La actividad puede ir unida con la lectura del evangelio, si se ha preparado la dramatización de lo que ahí se está narrando.
En aquel tiempo, poco después se apareció Jesús otra vez a sus discípulos junto al lago de Tiberíades. Estaban juntos Simón Pedro, Tomás "El Mellizo", Natanael el de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo y otros dos discípulos. En esto dijo Pedro: "Voy a pescar". Los otros dijeron: "Vamos contigo". Salieron juntos y subieron a una barca; pero aquella noche no lograron pescar nada. Al clarear el día, se presentó Jesús en la orilla del lago, pero los discípulos no lo reconocieron. Jesús les dijo: "Muchachos, ¿han pescado algo? Ellos contestaron: "No". El les dijo: "Echen la red al lado derecho de la barca y encontrarán peces". Ellos las echaron, y la red se llenó de tal cantidad de peces que no podían moverla. Entonces el discípulo a quien Jesús tanto quería le dijo a Pedro: "¡Es el Señor!" Al oír Simón Pedro que era el Señor, se ciñó un vestido, pues estaba desnudo, y se lanzó al agua. Los otros discípulos llegaron a la orilla en la barca, tirando de la red llena de peces, pues no era mucha la distancia que los separaba de tierra; tan sólo unos cien metros. Al saltar a tierra, vieron unas brasas, con peces colocadas sobre ellas, y pan. Jesús les dijo: "Traigan algunos de los peces que han pescado". Simón Pedro subió a la barca y sacó a tierra la red llena de peces; en total eran ciento cincuenta y tres peces grandes. Y, a pesar de ser tantos, la red no se rompió. Jesús les dijo: "Vengan a almorzar". Ninguno de los discípulos se atrevió a preguntar: "¿Quién eres?", porque sabían muy bien que era el Señor. Jesús se acercó, tomó el pan en sus manos y se lo repartió; y lo mismo hizo con los peces. Esta fue la tercera vez que Jesús se apareció a sus discípulos, después de haber resucitado de entre los muertos. Después de almorzar, Jesús le preguntó a Pedro: "Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?" Pedro le contestó: "Sí, Señor, tú sabes que te amo". Entonces Jesús le dijo: "Apacienta mis corderos". Jesús volvió a preguntarle: "Simón, hijo de Juan, ¿me amas?" Pedro respondió: "Sí, Señor, tú sabes que te amo". Jesús le dijo: "Cuida de mis ovejas". Por tercera vez insistió Jesús: "Simón, hijo de Juan, ¿me amas?" Pedro se entristeció, porque Jesús le había preguntado por tercera vez si lo amaba, y le respondió: "Señor tú lo sabes todo. Tú sabes que te amo". Entonces Jesús le dijo: "Apacienta mis ovejas. Te aseguro que cuando eras más joven, tú mismo te ceñías el vestido e ibas adonde querías; pero cuando seas viejo, extenderás los brazos y será otro quien te ceñirá y te conducirá a donde no quieras ir". Jesús dijo esto para indicar la clase de muerte con la que Pedro daría gloria a Dios. Después añadió: "Sígueme".
El catequista invita a todos a tomar parte en la reflexión partiendo de las siguientes preguntas, si se quiere:
-¿Qué nos parece la actitud de Jesús en esta aparición después de la resurrección?
-¿Cuál será el mensaje que nos trae este evangelio?
-¿Qué actitudes nos sugiere Jesús para nuestra vida de cada día?
El catequista, una vez que han participado los presentes en el comentario del Evangelio, podría centrarse en la última palabra que pronuncia Jesús, dirigiéndose a Pedro: "Sígueme". Jesús, hijo de Dios, ha venido a nosotros para una misión muy concreta: enseñarnos el camino de la salvación abriéndonos las puertas del Reino. ¿Qué tenemos que hacer nosotros? ¡SEGUIRLO! Seguir a Jesús es aceptar su mensaje, aceptarlo a él como Palabra del Padre, camino, verdad y vida. Seguir a Jesús es continuar llevando a cabo su misión, ir a todo el mundo y anunciar la Buena Noticia del Reino. Esta Palabra que hoy hemos recibido nos invita a salir de aquí renovados, dispuestos a seguir a Jesús con mayor entusiasmo y disponibilidad. Para seguir a Jesús no hace falta sino disponer el corazón y abrirlo al compartir, a ayudar y servir a nuestros hermanos, empezando por los que más necesitan de nuestra ayuda y están más cerca de nosotros. Los invito ahora, antes de compartir lo que hemos traído para esta ocasión, a celebrar la presencia de Jesús entre nosotros.
Colocados de pie, se toman todos de las manos y se dan gracias a Dios por este encuentro, por esta oportunidad de celebrar en familia la reunión del grupo de I.M. Se termina cantando el Padrenuestro.
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