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Pide tu CD de CATEQUESIS ciclos A-B-C por el tlf (0212) 572.06.19 |
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- Piensa que...
- Amigo y hermano sacerdote:
- Infancia Misionera te brinda la oportunidad de llenar el tremendo vacío que se nos crea en nuestras parroquias con los niños de Primera Comunión.
- Se desaparecen como por encanto una vez pasada la fiesta y recibido el precioso diploma. En nuestros colegios públicos o privados se repite la triste experiencia en mayor o menor grado. Es un auténtico drama de nuestras comunidades eclesiales.
- ¿Por qué no intentas establecer INFANCIA MISIONERA y prender así la lucecita que te corresponde ? P.C.A
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30º Domingo Ordinario |
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La humildad nos muestra en verdad lo que somos.
Que los niños logren comprender que debemos ser humildes, es decir, saber lo que somos cada uno sin alterar la verdad.
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En la cartelera dibujar lo siguiente: |
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2- Saludo:
Queridos niños: Jesús le da tanta importancia a la oración, que una vez más, nos enseña acerca de las actitudes que debemos tener cuando oramos. Si Jesús es tan "repetido" será porque lo que dice es de mucho interés para nosotros. Lo importante es ver, sentir y vivir eso que Jesús nos dice.
Querido Jesús: tú conoces a cada uno como es. Enséñanos a vernos como tú nos ves, para no preocuparnos de aparentar y aumentar lo bueno que podamos tener o disimular nuestros defectos. Te damos gracias por todo lo bueno que haces en nosotros y por tus enseñanzas que nos apartan de la falsedad y la mentira. Camina siempre con nosotros. Amén.
El catequista entrega a los niños el siguiente dibujo para que le pongan color dejando un espacio, al lado del dibujo, para escribir. En este espacio, cada uno, le escribe a Jesús lo que desee: una oración de petición, de acción de gracias, etc.
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En aquel tiempo, Jesús dijo esta parábola sobre algunos de los que se tenían por justos y despreciaban a los demás: "Dos hombres subieron al tempo a orar: uno era fariseo y el otro, publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior: 'Dios mío, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: ladrones, injustos y adúlteros; tampoco soy como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todas mis ganancias'. El publicano, en cambio, se quedó lejos y no se atrevía a levantar los ojos al cielo. Lo único que hacía era golpearse el pecho, diciendo: 'Dios mío, apiádate de mí, que soy un pecador'. Pues bien, yo les aseguro que éste bajó a su casa justificado y aquel no; porque todo el que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido".
Jesús, cuando nos habla, nos quiere llevar a lo profundo de nosotros mismos; quiere que esas malas raíces del corazón se saneen. Los dos hombres que fueron al templo lo hicieron para orar: el fariseo llegó, se quedó de pie con actitud arrogante y le decía a Dios que se portaba muy bien, que era estricto en cumplir la ley y que no era pecador como el publicano que estaba ahí en el templo. El publicano, en cambio, reconoce su situación de pecador y pide perdón. Así debemos orar nosotros, pues hay que reconocer que tenemos mucha "basurita" en todos los rincones del corazón y que necesitamos una buena limpieza, es decir: el perdón. El que hace bien la oración no es por ser más sabio o más bueno, es el que se humilla y reconoce lo que es. El fariseo de la parábola cree que a Dios le interesan los cumplimientos y que si no hace una serie de cosas va a ser castigado. No piensa que es más grave despreciar a los demás y creerse superior. Jesús, nos muestra que Papá Dios es un Dios de amor y misericordia que desea nuestra amistad sincera y nuestra actitud humilde y sencilla.
El catequista tendrá preparada una vela grande, para encenderla en el momento indicado, e invitará a los niños a sentarse, en el centro del salón, formando un círculo. Este círculo debe ser bastante espaciado, es decir, que los niños quedan separados unos de otros.
Para comenzar la celebración, se cerrarán las ventanas y/o se apagará la luz. El catequista invitará a los niños a recordar la parábola que Jesús contó y luego les preguntará: ¿Cómo nos sentimos en este momento? ¿Podemos comparar lo que estamos sintiendo con alguna de las actitudes de los personajes de la parábola del Evangelio de hoy? Cuándo hay lejanía y oscuridad ¿qué nos hace falta? Cuando los niños den la respuesta acertada el catequista toma la vela, la coloca en el centro, la enciende e invita a los niños a acercase haciendo el círculo más reducido. Les preguntará cómo se sienten ahora y qué ha cambiado.
Concluirá diciendo que la oración es cercanía, produce confianza y quita los miedos porque Jesús es quien está con nosotros y con él nada podemos temer. También, la oración nos hace más cercanos a los demás. Si se cree oportuno, se invitará los niños a decir en voz alta la oración que escribió cada uno. Para terminar se canta o se reza el Padrenuestro.
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