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- Piensa que...
- Amigo y hermano sacerdote:
- Infancia Misionera te brinda la oportunidad de llenar el tremendo vacío que se nos crea en nuestras parroquias con los niños de Primera Comunión.
- Se desaparecen como por encanto una vez pasada la fiesta y recibido el precioso diploma. En nuestros colegios públicos o privados se repite la triste experiencia en mayor o menor grado. Es un auténtico drama de nuestras comunidades eclesiales.
- ¿Por qué no intentas establecer INFANCIA MISIONERA y prender así la lucecita que te corresponde ? P.C.A
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19º Domingo Ordinario
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TEMA
Donde está nuestro tesoro, está nuestro corazón.
Que los niños reflexionen sobre los deseos que tienen en el corazón.
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Hacer el dibujo siguiente en la cartelera: |
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Queridos niños: Jesús, hoy, nos habla al corazón. ¿Cuáles son nuestros deseos? ¿Cómo son esos deseos? Si deseamos la amistad con Jesús, él será el centro de nuestros deseos, será nuestro tesoro y donde está nuestro tesoro, ahí está nuestro corazón.
-¿Qué cosas he podido compartir con otros niños, que pasan necesidad?
-¿He rezado, cada noche, por los niños y familias que pasan hambre para que haya solidaridad y los que pueden compartir lo hagan con generosidad?
Querido Jesús: tú llamaste a tus discípulos con el cariñoso nombre de "rebañito mío" y, nosotros sentimos que también formamos parte de ese rebañito porque te amamos y somos tus amigos. Enséñanos, Jesús, a ser generosos y a compartir lo que tenemos. Amén
Escribir un cuento, por lo menos, de diez líneas en que se contengan las siguientes palabras: REGALOS, TRABAJO, VACACIONES, ACOMPAñAR, GANAR, RIQUEZAS, ABUELOS, HAMBRE, AMOR. Si se quiere, se acompaña el escrito con un dibujo.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "No temas, rebañito mío, porque tu Padre ha tenido a bien darte el Reino. Vendan sus bienes y den limosnas. Consíganse unas bolsas que nos se destruyan y acumulen en el cielo un tesoro que no se acaba, allá donde no llega el ladrón, ni carcome la polilla. Porque donde está tu tesoro, ahí está tu corazón. Estén listos, con la túnica puesta y las lámparas encendidas. Sean semejantes a los criados que están esperando a que sus señor regrese de la boda, para abrirle en cuanto llegue y toque. Dichosos aquellos a quienes su señor, al llegar, encuentre en vela. Yo les aseguro que se recogerá la túnica, los hará sentar a la mesa y él mismo los servirá. Y si llega a medianoche o a la madrugada y los encuentra en vela, dichosos ellos. Fíjense en esto: Si un padre de familia supiera a qué hora va a venir el ladrón, estaría vigilando y no dejaría que se le metiera por un boquete en su casa. Pues también ustedes estén preparados, porque a la hora en que menos los piensen vendrá el Hijo del hombre". Entonces, Pedro le preguntó a Jesús: "¿Dices esta parábola sólo por nosotros o por todos?" El Señor le respondió: "Supongan que un administrador, puesto por su amo al frente de la servidumbre, con el encargo de repartirles a su tiempo los alimentos, se porta con fidelidad y prudencia. Dichoso este siervo, si el amo, a su llegada, lo encuentra cumpliendo con su deber. Yo les aseguro que lo pondrá al frente de todo lo que tiene. Pero si este siervo piensa: 'Mi amo tardará en llegar' y empieza a maltratar a los criados a las criadas, a comer, a beber, y a embriagarse, el día menos pensado y a la hora más inesperada, llegará su amo y lo castigará severamente y le hará correr la misma suerte que a los hombres desleales. El servidor que, conociendo la voluntad de su amo, no haya preparado ni hecho lo que debía, recibirá muchos azotes; pero el que, sin conocerla, haya hecho algo digno de castigo, recibirá pocos. Al que mucho se le da, se le exigirá mucho, y al que se le confía, se le exigirá mucho más".
Jesús se muestra muy cariñoso con los discípulos y les advierte de tener el corazón desprendido y libre de ataduras materiales. Cuando nosotros ponemos nuestro interés, nuestra ilusión y nuestra meta en alcanzar dinero, fama, poder, como el tesoro de nuestra vida, nuestro corazón no es libre, está sujeto a eso que buscamos. Jesús, en otra ocasión dice que nadie puede servir a dos señores pues aborrecerá a uno y amará al otro; nadie puede servir a Dios y al dinero al mismo tiempo. ¿Quién será dichoso, entonces? El que siempre está listo, con la túnica puesta y la lámpara encendida aguardando a su señor. Pedro, el primero de los apóstoles pregunta a Jesús si esta enseñanza es para ellos o para todos y Jesús le responde con dos ejemplos: el administra responsable y el administrador desleal. Es decir: aquella persona que ha recibido el encargo o la tarea de servir a los demás será juzgado por cuanto ha recibido. Nosotros, amigos de Jesús, tenemos una responsabilidad mayor porque lo conocemos a él y nos consideramos discípulos suyos. No podemos aceptar hacer las cosas abusando de los demás, ni admitiendo trampas para enredar a otros y a nosotros mismos. Nuestra consiga debe ser siempre la verdad y el amor a los demás.
El catequista entregará a cada niño un trozo de papel con una montaña dibujada. Invitará a los niños a reflexionar sobre el sentido de esta montaña que podría significar el lugar en donde podemos acumular los bienes que no se acaban. Para llegar a la cima, a la cumbre, tendríamos que despojarnos de las riquezas que pesan, que ocupan lugar, que son un estorbo para subir. Cada uno escribirá en la parte de debajo de la montaña aquellas cosas que le tienen amarrado el corazón y no dejan libertad para escalar y conseguir el tesoro que no se acaba. Se llevará a cabo el compartir la reflexión personal y se terminará con un canto o las oraciones del Padrenuestro y el Avemaría.
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