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Objetivo :
- Interiorizar el hecho de que con su muerte y resurrección, Jesús nos
ha alcanzado la salvación, la alegría y la esperanza.
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El catequista se presenta con una flor en el pecho sobre la que se habrá
escrito: ¡Aleluya!
Cartelera: Sobre fondo claro se dibuja una puerta abierta. En medio de la
puerta un cirio encendido con los símbolos del cirio pascual. Alrededor unas
caras sonrientes y la expresión: "Jesús, ha
resucitado. ¡Aleluya!"
Queridos niños: Celebramos la fiesta más importante para nosotros los
cristianos y, aunque mucha gente no lo sepa: es la fiesta de la liberación, de
la gran alegría y de la esperanza.
- 2- Revisión del compromiso
- ¿Cómo se ve la cruz de vencer las tentaciones, colocada en la
pared?
- ¿Alguien ha participado en algún acto de la semana santa?
-¿Hemos orado por quienes han perdido la fe en Jesús?
Brevemente, se hará esta introducción:
¿Qué significa la palabra ALELUYA? Bueno, es una palabra hebrea que
significa: Alaben a Yahvé. Por eso, vamos a decir: Papá-Dios, con inmensa
alegría te damos gracias por tu Hijo Jesús, que murió por nosotros y
resucitó alcanzándonos a todos el poder pasar la puerta hacia tu gloria. Danos el Espíritu Santo para que él encienda nuestra fe y fortalezca siempre
nuestro ánimo. Te pedimos por todos los niños del mundo que hoy no celebran
nada, que están tristes, solos, enfermos y sin esperanza. Ayúdalos,
Papá-Dios. Amén. Cantamos: ¡Gloria, gloria, aleluya, (3) ¡Jesús es el
Señor!
Se organizan los niños en pequeños grupos, de tres o de cuatro. Durante
cinco minutos cada grupo preparará un "mimo", una representación sin
palabras. El tema es: "Damos a todos una buenísima noticia".Cuando
los grupos estén preparados cada uno irá dando su mensaje al resto de los
niños. Después de cada presentación los espectadores interpretarán el
mensaje recibido y los del grupo dirán si acertaron o no.
- El catequista, al finalizar, tomará la palabra y dirá: Hoy recibimos la
mejor de las noticias.
- Por eso estaremos muy atentos para escuchar el Evangelio de
Juan 20.1-9.
El primer día después del sábado, estando todavía oscuro, fue María
Magdalena al sepulcro y vio removida la piedra que lo cerraba. Echó a correr,
llegó a la casa donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús
amaba, y les dijo: "Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos
dónde lo habrán puesto". Salieron Pedro y el otro discípulo camino del
sepulcro. Los dos iban corriendo juntos, pero el otro discípulo corrió mas
aprisa que Pedro y llegó primero al sepulcro, e inclinándose, miró los
lienzos puestos en el suelo, pero no entró. En eso llegó también Simón
Pedro, que lo venía siguiendo, y entró en el sepulcro. Contempló los lienzos
puestos en el suelo y el paño, que había estado sobre la cabeza de Jesús,
doblado en sitio aparte y no con los lienzos en el suelo. Entonces entró
también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro, y vio y
creyó, porque hasta entonces no habían entendido las Escrituras, según las
cuales Jesús debía resucitar de entre los muertos.
- ¿ Qué vio Magdalena al llegar al sepulcro donde habían enterrado a
Jesús?
- ¿ Qué hicieron Pedro y el otro discípulo al oír a María
Magdalena?
- ¿ Qué cosa no habían entendido los discípulos?
María Magdalena, era una mujer que se había convertido a Jesús y lo
seguía de cerca. A pesar del amor que le tenía a Jesús no había entendido ni
creído en sus palabras: que resucitaría al tercer día. Cuando llega de
madrugada al sepulcro, se lleva una sorpresa: la enorme piedra está corrida. Lo
primero que hace es correr a dar el aviso a Pedro y al otro discípulo que
Jesús quería mucho. Los dos echaron a correr y el que iba con Pedro llegó
primero, se asomó pero no entró al sepulcro. Cuando Pedro llegó y entró al
sepulcro, el otro también lo hizo, vio y creyó. Vio los lienzos que cubrieron
el cuerpo de Jesús por el suelo, que por ser muy tarde el viernes no se habían
utilizado como era costumbre, y el paño que cubría la cabeza de Jesús
colocado y doblado en lugar aparte. Al ver esto creyó en lo que decían las
Escrituras, que Jesús iba a resucitar de entre los muertos. Los apóstoles, las
mujeres y otros discípulos, fueron testigos de que Jesús resucitó. Muchos de
ellos dieron la vida atestiguando que Jesús era el Hijo de Dios y que había
resucitado. En este Jesús resucitado nosotros también creemos y por El
llegaremos a la vida eterna. Nadie había llegado a la Gloria del Padre antes de
Jesús, El nos abrió la puerta y desde entonces está abierta para todos los
que le siguen, los que hacen el bien a los demás, los que se arrepienten del
mal y cambian de vida. Por eso hoy, estamos de fiesta y la Iglesia canta:
¡Alaben a Dios! ¡Aleluya!
(Vamos a aprender esta canción) Aleluya, aleluya, es la fiesta del Señor,
Aleluya, aleluya, el Señor resucitó.(2) Ya no hay miedo, ya no hay muerte, ya
no hay penas que llorar, Porque Cristo sigue vivo, la esperanza abierta está.
Se colocan todos de frente a la cartelera, observándola con detalle. Unidos
por las manos diremos todos: Querido Jesús: eres la luz verdadera, has cambiado
las tinieblas en luz, la muerte en vida. Gracias por el amor que siempre nos
tienes, porque has dado la vida por nosotros. Se canta la canción aprendida,
dando palmas.