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Jesús nos acompaña
Que los niños descubran cómo Jesús camina con nosotros, cómo nos
enseña y nos ayuda.
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Ambientación Colocar en el centro del salón
una mesita con un mantel y sobre este una copa con agua, una trozo de
pan, alguna fruta, una Biblia abierta.
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Queridos niños: Jesús resucitado camina a nuestro lado y cuando creemos que
está lejos, él se hace el encontradizo y recuperamos la alegría.
2-
Oración
Colocaré por escrito aquello que me gustaría decirle a Jesús y no se lo he
dicho, también, pondré las palabras que Jesús me responde. Jesús resucitado,
también se puso de camino con dos de los discípulos pero estos no lo
reconocieron tan fácilmente. Escuchemos lo que nos dice el Evangelio según San
Lucas
¿Cómo he llevado a cabo mi compromiso de la semana anterior?
En nuestro cuaderno vamos a dibujar un camino y andando por este, dibujamos a
Jesús y a mí, con él. Nos ponemos a conversar.
Vamos a escuchar sus palabras que están en :
Lucas (24,13-35)
El mismo día de la resurrección, iban dos de los
discípulos hacia un pueblo llamado Emaús, situado a unos once kilómetros de
Jerusalén, y comentaban todo lo que había sucedido. Mientras conversaban y
discutían, Jesús se les acercó y comenzó a caminar con ellos; pero los ojos
de los discípulos estaban velados y no lo reconocieron. El les preguntó:
"¿De qué cosas vienen hablando, tan llenos de tristeza?" Uno de
ellos, llamado Cleofás, le respondió: " ¿Eres tú el único forastero
que no sabe lo que ha sucedido estos días en Jerusalén?" El les
preguntó: " ¿Qué cosa?" Ellos le respondieron: "Lo de Jesús
el nazareno, que era un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante
todo el pueblo. Cómo los sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para
que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que él
sería el libertador de Israel, y sin embargo, han pasado ya tres días desde
que estas cosas sucedieron. Es cierto que algunas mujeres de nuestro grupo nos
han desconcertado, pues fueron de madrugada al sepulcro, no encontraron el
cuerpo y llegaron contando que habían aparecido unos ángeles, que les dijeron
que estaba vivo. Algunos de nuestros compañeros fueron al sepulcro y hallaron
todo como habían dicho las mujeres, pero a él no lo vieron". Entonces
Jesús les dijo: "¡Qué insensatos son ustedes y qué duros de corazón
para creer todo lo anunciado por los profetas! ¿Acaso no era necesario que el
Mesías padeciera todo esto y así entrara en su gloria?" Y comenzando por
Moisés y siguiendo con todos los profetas, les explicó todos los pasajes de la
Escritura que se referían a él. Ya cerca del pueblo a donde se dirigían, él
hizo como que iba más lejos; pero ellos le insistieron, diciendo:
"Quédate con nosotros, porque ya es tarde y pronto va a oscurecer". Y
entró para quedarse con ellos. Cuando estaban a la mesa, tomó un pan,
pronunció la bendición, lo partió y se lo dio. Entonces se les abrieron los
ojos y lo reconocieron, pero él se les desapareció. Y ellos se decían el uno
al otro: "¡Con razón nuestro corazón ardía, mientras nos hablaba por el
camino y nos explicaba las Escrituras!" Se levantaron inmediatamente y
regresaron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus
compañeros, los cuales les dijeron: "De veras ha resucitado el Señor y se
le ha aparecido a Simón". Entonces ellos contaron lo que les había pasado
por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.
- ¿Qué impedía a los dos que iban a Emaús reconocer a Jesús?
- ¿Cómo se iban sintiendo los discípulos a medida que Jesús les explicaba
las Escrituras?
- ¿Cómo reconocieron los discípulos a Jesús?
- ¿Qué hicieron los discípulos cuando Jesús desapareció?
- 7- REFLEXIóN DEL CATEQUISTA
Los discípulos estaban llenos de tristeza. La tristeza es
mala compañera, el que está triste no cree, no tiene fe, no puede ver lo
bueno que hay a nuestro lado, y en el caso de los dos que iban a Emaús, la tristeza no
les dejaba reconocer a Jesús. La Escritura, la Palabra de Dios les fue
corriendo la cortina que les impedía ver con claridad y al llegar al sitio
donde iban, ya se sentían más animados e invitaron al compañero de camino a
cenar con ellos. El corazón cerrado a su propia tristeza se había abierto a
otra persona y esta era Jesús. Jesús hace los mismos gestos de la última
cena, parte el pan y se lo da, ahí ocurre lo más importante, lo reconocen
resucitado y entienden las Escrituras. Esta alegría inmensa que los inundó los
hizo volver corriendo y de noche, es decir, sin miedo, a Jerusalén en donde
estaban los demás.
Nos colocamos formando círculo, alrededor de la mesita que hemos visto desde
el principio de la reunión. Vemos los objetos ahí colocados, ¿Qué nos
recuerdan acerca de lo que hemos escuchado en la Palabra de Dios? (Se comenta
brevemente) Hacemos la oración compartida por todos: Jesús, hoy he
aprendido.... te quiero pedir...
Al final se canta: Jesús es, Jesús es Señor.(3)
Gloria a Dios, gloria, gloria a Dios.(3) Aleluya, aleluya.(3)
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