Fe en Jesús Resucitado
Jesús, tú deseas que las paz esté con nosotros. Sabes bien que falta paz en muchos países, en muchas familias, en muchas personas. Te pedimos que tu paz llegue a todos nosotros a nuestros familiares, a nuestros amigos y conocidos. Amén.
¿Cómo he llevado a cabo mi compromiso de la semana anterior?
Según el número de niños se preparan varias tarjetas con las palabras: vida, risas, inclinar la cabeza, baile. Colocados en círculo el catequista entregará las tarjetas y a quienes les corresponda determinada palabra al nombrar cada una, dejando espacio para ver lo que hacen los otros, deberán actuar. Por ejemplo, irá diciendo cada vez: en cámara rápida, que haya vida, que haya risas, que haya baile, que haya inclinación de cabeza, etc. Bailando, que haya risas, etc., llorando, que haya aplausos..., en cámara lenta: que haya... Deben hacerlo con prontitud porque si se demoran en actuar pierden. Hemos pasado un buen rato con este juego, Jesús nos regala la alegría y si la compartimos, la podemos disfrutar con los amigos y compañeros.
Vamos a escuchar sus palabras que están en : Juan 20, 19- 31 Al anochecer del día de la resurrección, estando cerradas las puertas de la casa donde se hallaban los discípulos, por miedo a los judíos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: "La paz esté con ustedes". Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Cuando los discípulos vieron al Señor, se llenaron de alegría. De nuevo les dijo Jesús: "La paz esté con ustedes. Como el Padre me ha enviado, así también los envío yo". Después de decir esto, sopló sobre ellos y les dijo: "Reciban al Espíritu Santo. A los que les perdonen los pecados, les quedarán perdonados; y a los que no se los perdonen, les quedarán sin perdonar". Tomás, uno de los Doce, a quien llamaban el Gemelo, no estaba con ellos cuando vino Jesús, y los otros discípulos le decían: "Hemos visto al Señor". Pero él les contestó: "Si no veo en sus manos la señal de los clavos y si no meto mi dedo en los agujeros de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré". Ocho días después, estaban los discípulos reunidos a puerta cerrada y Tomás estaba con ellos. Jesús se presentó de nuevo en medio de ellos y les dijo: "La paz esté con ustedes". Luego le dijo a Tomás: "Aquí están mis manos; acerca tu dedo. Trae acá tu mano, métela en mi costado y no sigas dudando, sino cree". Tomás le respondió: "¡Señor mío y Dios mío!" Jesús añadió: "Tú crees porque me has visto; dichosos los que creen sin haber visto". Otras muchas señales milagrosas hizo Jesús en presencia de sus discípulos, pero no están escritas en este libro. Se escribieron estas para que ustedes crean que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengan vida en su nombre.
-¿Qué pasó al anochecer del día de la resurrección de Jesús? - ¿Cuál fue el saludo que dio Jesús a los Apóstoles? - ¿Quién no estaba presente cuando entró Jesús? · -¿Qué sucedió ocho días después?
Nosotros sabemos y creemos que Jesús resucitó. Pero los discípulos no lo tenían muy claro, dudaban. Tomás, el incrédulo, nos hizo un bien, por él sabemos que Jesús fue crucificado con clavos, pues esto no lo dice la Escritura en otro lugar. También, porque Jesús pronunció aquellas palabras: "Dichosos los que creen sin haber visto", dichosos nosotros que no hemos visto y creemos lo que vieron aquellos discípulos. Hoy, a nosotros misioneros, Jesús nos dice algo muy importante: que la paz esté con nosotros y que nos envía, como El Padre lo envió a él. Tenemos que ser sembradores de paz y no de discordia y desunión, con esta paz en el corazón tenemos que ir a los demás. Por eso, un niño misionero que se siente enviado por Jesús, regala paz y alegría a los que le rodean.
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