TEMA:
-
Objetivo :
Que los niños caigan en la cuenta, cómo ellos también,
trabajan en la viña del Padre.
Pintar una planta en la cartelera y en forma de frutos,
colocar caramelos; uno para cada niño.
|

|
Queridos niños: Jesús hoy nos habla de una viña o sea, un sembrado
de matas de uva y, también, de los encargados de cuidar esa viña.
Estemos atentos y sabremos qué enseñanzas nos da hoy Jesús.
- 2- Revisión del compromiso
- ¿He ayudado, durante la semana, a una persona que estaba
necesitada?
-¿He rezado para que los países ricos compartan con los países
pobres?
Querido Jesús: tú nos enseñas que Papá-Dios busca quien cuide
bien de su viña. Te pedimos por el Santo Padre Juan Pablo II, los
obispos y los sacerdotes para que cuiden bien de ese campo que tú les
has encomendado. Te pedimos, también, por todos los catequistas, los
que dirigen y enseñan tu verdad para que sean fieles en comunicar tu
mensaje. Te pedimos por nosotros, pequeños misioneros, para que sepamos
llevarte en el corazón y hacer bien lo que tenemos que hacer.
Amén.
Se preparan tres cartulinas con unas frutas dibujadas o pegadas.
Detrás de cada cartulina se escribirá una de las palabras siguientes:
dirigir- enseñar- servir. Cada una de las tres cartulinas se cortará a
manera de rompecabezas. Los niños separados en tres grupos tendrán la
tarea de armar su rompecabezas y descubrir la palabra que está oculta.
Cuando cada grupo haya descubierto su palabra, el catequista hará
referencia a los cuidadores de la viña: personas que Dios elige para
hacer la tarea de dirigir, servir y enseñar a su pueblo.
En el Evangelio, de hoy escucharemos una parábola de Jesús.
Tiene que ver mucho con nuestra Iglesia. Leamos a Mateo 21,
33-43
En aquel tiempo, Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos
del pueblo esta parábola: "Había una vez un propietario que
plantó un viñedo, lo rodeó con una cerca, cavó un lagar en él,
construyó una torre para el vigilante y luego lo alquiló a unos
viñadores y se fue de viaje. Llegado el tiempo de la vendimia, envió a
sus criados para pedir su parte de los frutos a los viñadores; pero
éstos se apoderaron de los criados, golpearon a uno, mataron a otro y a
otro más lo apedrearon. Envió de nuevo a otros criados, en mayor
número que los primeros, y los trataron del mismo modo. Por último,
les mandó a su propio hijo, pensando: Á mi hijo lo respetarán'. Pero
cuando los viñadores lo vieron, se dijeron unos a otros: Éste es el
heredero. Vamos a matarlo y nos quedaremos con su herencia'. Le echaron
mano, lo sacaron del viñedo y lo mataron. Ahora, díganme: cuando
vuelva el dueño del viñedo, ¿qué hará con esos viñadores?"
Ellos le respondieron: "Dará muerte terrible a esos desalmados y
arrendará el viñedo a otros viñadores, que le entreguen los frutos a
su tiempo". Entonces Jesús les dijo: "¿No han leído nunca
en la Escritura: La piedra que desecharon los constructores, es ahora la
piedra angular. Esto es obra del Señor y en un prodigio admirable? Por
esta razón les digo a ustedes que les será quitado el Reino de Dios y
se le dará a un pueblo que produzca sus frutos".
- ¿Qué representa la viña de la parábola que Jesús nos
contó?
- ¿Quienes son los malos viñadores de la parábola?
- ¿Quién es la piedra desechada por los arquitectos?
- ¿Quién es el pueblo al que se entregó la viña para que produzca
sus frutos?
Jesús, al hablar a los sacerdotes y ancianos del pueblo les dice que
ellos no han sabido dirigir, servir y enseñar al pueblo de Dios. Cómo
apedrearon, persiguieron, maltrataron y mataron a los profetas enviados
por Dios. Cómo golpearon, mataron y sacaron del viñedo al hijo del
dueño: Jesús mismo. Como Jesús, la piedra angular en la construcción
del edificio, figura del pueblo de Dios, fue desechada por los
arquitectos. Cómo la viña fue entregada a otros viñadores para que
produjeran frutos. Hoy, nosotros somos esa viña, el mundo es esa viña,
en donde, no sólo escasean los viñadores sino que, a veces, algunos no
trabajan bien, están interesados en otras cosas y descuidan el servir,
el enseñar y el dirigir al pueblo de Dios. Nosotros, estamos llamados a
dar frutos y ayudar a otros a que den frutos. Tenemos que estar muy
unidos a Jesús, que El sea la piedra que dé consistencia y protección
a nuestra labor misionera. Con Jesús haremos todo bien, no nos
separemos nunca de El.
El catequista invita a los niños a fijarse en la cartelera
(Seguramente la habrán mirado varias veces y preguntado acerca de los
caramelos).
Invita a los niños a que cada uno se acerque a la planta dibujada y
tome un caramelo y lo mantenga en su mano sin desenvolver.
Todos en círculo harán la siguiente oración: Jesús, así como ese árbol de
la cartelera tenía muchos "frutos dulces", nosotros también, queremos dar
frutos, pero que sean dulces para los demás, sin el ácido del egoísmo, sin lo
amargo de la envidia, sin lo áspero de los disgustos y peleas. Jesús, tú nos
das muchos regalos alegres pero no sabemos reconocerlo siempre. Te pedimos que
en tu Iglesia, los pastores sean servidores, maestros y guías verdaderos. Que
tu Mamá, la Virgen María, los ayude a ser lo que tú deseas. Amén.