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Para los
africanos las fábulas son aventuras fantásticas narradas para recrear,
divertir y enseñar a vivir. Los oyentes se sienten implicados,
comprometidos y participan del asunto narrado, con los personajes, con
las exclamaciones de gozo o desilusión. Aun así detrás del velo de de
las imágenes, las fábulas representan la vida como es y como debería
ser. Entonces el narrador se vuelve un maestro de vida. de suyo el
narrador es un anciano. Se necesita la experiencia de la vida, el
conocimiento de las tradiciones y una cierta autoridad para enseñar a
los otros.
Las fábulas vienen
narradas ordinariamente al empezar la noche, alrededor del fuego que reśne
a pequeños y grandes. A veces en forma condensada son recordadas en las
sesiones de los tribunales indígenas como fuentes de normas en base a
las cuales logran una justa sentencia.
Para tener atento al
auditorio el narrador africano da paso libre a la fantasía: acciones
absurdas, empresas imposibles como hacer entrar una gran serpiente en el
estómago de una abeja, o emborrachar el fuego con la cerveza, no lo
atemorizan.
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