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4° Domingo de Pascua - Ciclo B -
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EVANGELIO (Jn 11,1-8)
En aquel tiempo dijo Jesús a los fariseos: "Yo soy el
buen pastor. El buen pastor da la vida por sus ovejas. En cambio, el
asalariado, el que no es el pastor ni el dueño de las ovejas, cuando ve venir
al lobo, abandona las ovejas y huye; el lobo se arroja sobre ellas y las
dispersa, porque a un asalariado no le importan las ovejas. Yo soy el buen
pastor, porque conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí, así como el
Padre me conoce a mí y yo conozco al Padre. Yo doy la vida por mis ovejas.
Tengo además otras ovejas que no son de este redil y es necesario que las
traiga también a ellas; escucharán mi voz y habrá un solo rebaño y un solo
pastor. El Padre me ama porque doy mi vida para volverla a tomar. Nadie me la
quita; yo la doy porque quiero. Tengo poder para darla y lo tengo también
para volverla a tomar. Este es el mandato que he recibido de mi Padre".